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All About EVE: Charlas de café

All About EVE

lunes, julio 25, 2005

Charlas de café


Martita Según: el privilegio de Raquel Pankowsky
Entrevista inédita
Por: Eve Gil
Todos “quieren” con Marthita Según, pero yo preferí a Raquel Pankowsky. Su historia de Primera Dama de la Comedia me sedujo más que el personaje que tan espléndidamente caricaturiza: “Lo mío es más amplio que darle en la madre a una mujer, que es mujer como yo —explica Raquel, que por un azar del destino, o una “canita al aire” de su papá en Zamora, bromea, guarda un extraordinario parecido con la controvertida Primera Dama de México, Martha Sahagún.Pero bajo el disfraz de Primera Dama, mezcla de Lady Macbeth, María Antonieta e Imelda Marcos, se esconde una historia trágica que confirma que los mejores comediantes son los que más lloran. Una profunda depresión fue el detonante de su decisión de caracterizar a Martha Sahagún. Pensó que burlarse un poquito de la Primera Dama sería la manera más divertida de suicidarse. “Mis papás se murieron siendo yo muy joven, nunca me casé. Mi papá murió y me quedé muchos años pagando su muerte, médicos, hospitales, entierros... firmé letras a pasto. Entonces, nunca me casé, ¿Quién se iba a fijar en mí si estaba en la angustia todo el tiempo? Hubiera querido tener hijos, me hubiera gustado muchísimo, pero cuando me acordé ya tenía 39 años... y entonces me quitaron la matriz. O sea, llegué a cumplir mis 50 años sin haber realizado ninguno de los mandatos sociales. Y mi carrera era inestable, de repente tenía trabajo, de repente no.“Cuando me propuse hacer Martha —todo mundo me decía ¡Cómo te pareces a Martha!—me dije: si me matan me echan una manita. Por primera vez metí mi miedo en el closet y salí. Sigo viva, más que nunca, y llena de felicidad, aunque esto ya se acaba pronto. Es necesario que acabe, por los tiempos políticos que corren. A lo mejor me regreso a mi carrera normal de actriz, a hacer papelitos en las telenovelas, pero lo que yo ya viví, es la experiencia más grande de toda mi vida.
EVE GIL.-¿Tu semejanza con Martha Sahagún es simplemente superficial, o te identificas con ella en algún otro aspecto?
RAQUEL PANKOWSKY.-Hay partes que admiro de Martha, de otra manera, para qué imito a una mujer que no tiene nada ejemplar. Y además que de pronto me haya interesado la política (yo era el rating del Canal del Congreso) pues creo que era el destino. Y desde aquí agradezco a la señora Sahagún que pudo haberme parado y no lo hizo. Por otro lado, también hay paralelismo entre su vida y la mía, a pesar de ser totalmente diferentes, porque Martha es muy religiosa y de ultraderecha, creo que incluso legionaria de Cristo, y yo soy judía, totalmente antirreligiosa. Las religiones no pasan por mi razonamiento. Como nací con zapatitos rosas, y estas son unas religiones muy patriarcales.
E.G.-¿Cómo se efectuó tu primer acercamiento con Martha?
R.P.- Me llamó Guillermo Mora Tavares de la revista Época para proponerme una entrevista con ella, y le dije que no me interesaba, porque Martha tenía todo por ganar, lo mismo que su revista, mientras que yo, tenía todo por perder porque lo único que tengo es mi prestigio y mi credibilidad. A Guillermo no lo conocía, ni somos amigos, ni lo he vuelto a ver, ni lo volveré a ver. No aceptó mi negativa y dijo que me llamaría a mediodía, pero me habló en la noche: “Te tengo espléndidas noticias: la señora está encantada de recibirte”. ¡Ahí sí, ya qué hacía! El insistió: tienes que preparar diez preguntas para 45 minutos, entonces le dije: no soy periodista, y tampoco puedo llegar como una foquita que aplaude, ni como una señora agresiva que llega a cuestionarla... ¡me estás metiendo en una bronca! Además, lo que yo hago no es un dardo contra Martha para acabar con ella. ¡No!, es una crítica política en general, y si me hubiera parecido a Elba Esther, a lo mejor hago a Elba Esther... si me parezco a Madrazo, igual.“Llegué a la oficina de Martha con Mora Tavares y su chofer, y todas las puertas se nos abrieron para entrar por la puerta uno a Los Pinos. Los colaboradores de Martha subían y bajaban, alguien me dijo: “Te juro que pensé que eras la señora” Total, estuvimos ahí echando relajo, se portaron maravillosamente conmigo, y de repente “Ahí viene la señora”. Yo, para eso, me la pasé toda la semana con el estómago inflamadísimo de colitis. Me desperté como a las cuatro de la mañana con un dolor de estómago brutal, con terror. Me dije: me quiere tener cerca porque me va a parar. O me va a querer marcar línea. O me va a coartar. Y si me va a marcar línea, yo aquí le paro porque entonces ya no tiene sentido. Me quedé pegada a la pared. Martha entró. Se hizo un silencio espantoso. Y de repente Martha dijo: “¡Ay, Martha bis!”, y yo no sé cómo le contesté: “No señora, yo soy su versión pirata”, y ahí todo mundo se atacó de la risa. Se me acercó y me abrazó. Cuando terminó el abrazo yo tenía los ojos anegados de lágrimas porque con el nervio, el no dormir, la colitis, el ir vestida de Martha... ¡todo! Y entonces me dijo “No llores porque me vas a hacer llorar” y le dije “es que somos igual de chillonas.” Terminamos la entrevista, nos despedimos, yo le dije: “Señora, yo quiero seguir en la trinchera de la crítica, usted va a seguir en la trinchera del poder, quiero saber si va a haber algún problema”, y me dijo: “De ninguna manera, Raquel. Tú eres mi versión pirata autorizada. Síguele. Y Aquí le sigo.
E.G.-Raquel, eso hace que me pregunte si no hemos subestimado la inteligencia de Martha...
R.P.-No lo sé. La Martha que yo hago en el bar, es la Martha que todos creemos que es. Yo no lo sé porque la conocí cuarenta y cinco minutos, nada más. Es muy inteligente. Yo no sé que tanto me gustaría que me imitaran, y eso que no soy una primera dama. Ahí habla de una mujer inteligente. Siempre sentí que estaba metida en una trampa y lo sigo pensando, que a mí la revista Época me tendió una trampa... que resultó bueno, y que resultó bien qué bueno. Pero que lo sentí como una trampa, lo sentí como una trampa.
E.G.-Como experta en política que eres Raquel, considero natural que desearas participar en ella, ¿te lanzarías como candidata a algún cargo de elección popular?
R.P.-Me avergüenzan profundamente los políticos de nuestro país, la gran mayoría. Qué vergüenza vivir en un país como este, que pudiendo ser tan maravilloso, y que es tan rico y tan pleno, con tanto talento y gente tan trabajadora, vivamos lo que estamos viviendo. Qué vergüenza la corrupción política, qué vergüenza la lucha de poder tan fea, tan cínica, tan vulgar. Cuando me dicen: “te estás burlando del gobierno”, ¡no! ¡El gobierno se ha burlado de nosotros! ¡Y no este!, ¡Todos! La corrupción es muy fea, y es peor en las esferas del poder. Y es donde la corrupción tendría que limpiarse, porque la corrupción, como las escaleras, se limpia de arriba para abajo. El que yo no le de dinero a los policías, no implica que voy a acabar con la corrupción, porque ese policía le tiene que dar al de arriba, y el de arriba al de más arriba. Mira, yo no sé manejar, no tengo coche, entonces ando en metro, en taxi y donde se deje, y ahí lucho. Lucho desde antes de hacer Marthita. Siempre le digo a la gente que nos debemos unir, pero me contestan: “No, pos uno qué hace, ya ve cómo son”. Pero es que si pensamos así, y eso se lo enseñamos a nuestros hijos, estamos derrotados ya de entrada. Ya no podemos hacer nada, entonces, como no podemos hacer nada... mejor ya ni hacemos nada, luego entonces tenemos un FOBAPROA, una IPAB, los problemas del Seguro Social, y así, va permeando mientras los demás se atascan de robarse la lana... que no se dice robar, porque en las altas esferas se desvía, no se roba.


 

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