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All About EVE: Entrevista a propósito de "Réquiem por una muñeca rota", publicada en Etcétera, 2000

All About EVE

martes, julio 26, 2005

Entrevista a propósito de "Réquiem por una muñeca rota", publicada en Etcétera, 2000


Foto: Martha Ghigliazza
"La censura no evita quela literatura llegue a la gente" Réquiem por una muñeca rota, no sólo amor sáfico
Jaimeduardo García/Eve Gil
Eve Gil (Hermosillo, Sonora, 1968) es una novel escritora que se define como feminista. Su novela Réquiem por una muñeca rota. Cuento para asustar al lobo (Conaculta, 2000) es la historia de dos adolescentes donde el aparente amor lésbico queda sublimado al verdadero fin de la trama: la traición, el paso de la ingenuidad a la madurez, la solidez de las convicciones y la crítica al mundo adulto. La autora de Hombres necios cede sus palabras en la redacción de etcétera, de la cual es miembro, y habla de Réquiem, aclarando que no es autobiográfica: "Mi infancia la veo como un sueño que nunca ocurrió".

¿Réquiem para una muñeca rota es una novela autobiográfica?
No. De hecho, fue la primera novela que yo deseé escribir. Es mi tercera novela. La desarrollé hasta hace poco. Es una historia fuerte, donde aparecen cosas dolorosas; cuando eres niño no sabes cómo decirlo. Hice una primera versión hace tiempo, pero la escribí en una computadora prestada, asaltaron el lugar donde estaba y se llevaron mi novela en el disco duro. Esta es una segunda versión, más madura, más trabajada. Sin autocensura.
Pero, ¿hablar en una novela acerca de la adolescencia cuando se es una mujer no es exorcizar fantasmas?
Es netamente una ficción literaria basada en hechos reales, aunque, sí, debo aceptar que es semibiográfica. Los escritores tenemos dudas de lo que nos pasa en la vida, y las resolvemos escribiendo. Me dio muchas respuestas más que nada, fue explicarme por qué mi padre actuó de cierta manera. Lo entendí cuando escribí la novela, lo cual no lo justifica. Es mi primera novela con tintes autobiográficos. La escribí para responder dudas, no para desahogarme.
¿Es una novela feminista o de amores lésbicos?
Primero, no la considero novela, sino un cuento largo. La estructura, el ritmo de la narración, los personajes no se desarrollan sino que encierran grandes misterios. La anécdota más que los personajes es lo que cuenta. Segundo, sí aborda el tema del lesbianismo, es parte de la novela pero no es central; son dos adolescentes que experimentan con el amor, pero no son lesbianas.
Los personajes no saben qué es ser amados por sus padres, no existen para ellos, a una la usa la mamá para retener al padre; a la otra, su mamá la considera una mercancía.
En tu libro se deja entrever cierto odio a los padres por parte de los personajes, ¿también es tu caso?
En la adolescencia odiamos a nuestros padres, lo que quieres es pasar por encima de la autoridad; existe una brecha generacional que impide una relación armoniosa. En ese periodo parecemos seres de otro planeta. No es odio sino dos dimensiones opuestas. Hay cierto odio fraternal. Si a esa edad se muere tu papá te duele, lo que pasa es que los padres son una representación de la autoridad. Los personajes atacan a sus padres por el lado moral, es una venganza su actitud. En lo personal no odio a mis padres.
Casi al final de la novela uno de los personajes dice: "¿Qué fácil es comprar el olvido?". ¿Sí es sencillo?
No. El personaje se refiere a su amiga, una niña criada para ser exhibida (este personaje es modelo de calendarios, aparece semidesnuda). Su belleza es lo que importa, es una persona banal; las cosas importantes no existen para ella, se antepone lo mezquino, el egoísmo. Es la gratificación a la vanidad.
En una parte de Réquiem... el personaje de Mora critica al mundo cultural de Sonora, ¿es una opinión disfrazada de Eve Gil?
Las cosas han cambiado en Sonora, por fortuna. No está tan restringido el acceso de escritores o artistas jóvenes o de mujeres como antes. Hace tres años era un mundo dominado por patriarcas, no dejaban destacar a los nuevos artistas, escritores jóvenes sobre todo.
En 1993 el Instituto de Cultura de la entidad convoca al concurso La Gran Novela Sonorense. El fin era descubrir al "gran novelista" del estado. La convocatoria fue cerrada, por invitación, el titular del instituto consideró a quién invitar porque según él eran los mejores. Yo tenía 23 años y mandé por correo una novela con pseudónimo (Hombres necios, 1996) la enviaron a La Paz, Baja California, con un jurado doctorado en La Sorbona. Gané, pese a que no me invitaron. Me dieron el premio y con esto, también me gané enemistades. Fue una ironía, cómo en un estado conservador gana el premio una novela feminista. Además la homofobia está muy arraigada. Un ejemplo, Abigael Bohórquez -poeta, es como el Jaime Sabines de Sonora- fue marginado por su condición. Era un ambiente hostil para la mujer. Salí de Sonora como un animal expulsado de su manada. Nadie quería entender lo que yo hacía. Las mujeres que escribían poesía (algunas muy buenas) estaban muy clavadas en el rollo de amas de casa, amor entre rosas, problemas espirituales, que consideraban temas apropiados para la mujer. Decidí romper con eso.
¿Es una novela irreverente, subversiva?
Empezó siendo un proyecto para combatir la hipocresía y el conservadurismo en la literatura sonorense de hace pocos años, se me quedó como un sello. Tengo una visión maquiavélica de la vida.
¿La literatura sirve de algo?
Claro. Alimenta el espíritu. Puede cambiar la forma; puede desaparecer el libro pero no la literatura, ésta es eterna. El peor enemigo de ésta es la censura. Yo la he padecido. Mi novela El suplicio de Adán (1998) fue censurada en Hermosillo -ya se levantó el veto- porque aborda el conflicto carnal de un sacerdote y tiene una visión de México que no gustó. Calles y Obregón son héroes en Sonora y yo los desmitifico. La censura no evita que la literatura llegue a la gente que la necesita


 

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