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All About EVE: Reseña de "Cenotafio de Beatriz"

All About EVE

domingo, septiembre 11, 2005

Reseña de "Cenotafio de Beatriz"


Por: Ignacio Trejo Fuentes
Muchos lectores se quejan de que las narradoras mexicanas, con las excepciones consabidas, se empeñan en asediar sólo algunos temas, como la vida conyugal, los hijos, etcétera, y por eso su literatura resulta burda y aburrida. Puede ser, pero veo que últimamente figuran escritoras que escapan de aquella idea y buscan otros perfiles temáticos. Pienso, de entrada, en Ana García Bergua, Ana Clavel, Alejandra Bernal, Adriana Díaz Enciso, Cristina Rivera Garza y, por supuesto, en Eve Gil.
De Eve Gil (Hermosillo, 1968) he leído tres novelas: El suplicio de Adán, Réquiem por una muñeca rota y Cenotafio de Beatriz. La primera tiene resabios de la Revolución Mexicana y es de lo más divertido, al grado que dije en su oportunidad que la sonorense es una suerte de versión femenina de Jorge Ibargüengoitia, y lo digo con todo respeto y seriedad; además, la obra fue censurada y embodegada por sus propios editores por considerarla irreverente y hasta “amoral”. Las protagonistas de Réquiem… son niñas que viven una relación cercana al incesto, rodeadas de seres extrañísimos, como una pequeña psicópata y unas tías lesbianas de lo más liberal. Son temas poco explorados en nuestra narrativa, y por eso y porque la autora es una narradora auténtica, que conoce las técnicas y ama el lenguaje, su literatura debe considerarse entre las más entusiasmantes y prometedoras de cuantas tenemos.
Cenotafio de Beatriz es el más ambicioso de sus trabajos. El personaje principal es Beatriz, provinciana con aspiraciones literarias que huye a la capital del país en busca de oportunidades y acaso huyendo de una relación amorosa. Se ve sola, desamparada y pobre en la metrópoli, hasta que Dante viene en su busca. Viven en hoteles sórdidos del Centro, comen como pueden y se aman arrebatadamente. Mientras ella escribe sus libros y hace periodismo para sobrevivir, él estudia letras en la Universidad, pero de pronto se ven en un lío no previsto: ella se embaraza, lo que trastoca sus planes originales.
Cuando llegué a estas alturas de la lectura me pregunté: ¿ya cayó Eve Gil en los viejos, manidos esquemas temáticos de los que se quejan muchos lectores?, ¿nos va a contar las vicisitudes de una mujer joven embarazada involuntariamente que debe afrontar la situación en medio de lamentos y lágrimas? Confieso que me desencanté; sin embargo, al continuar la lectura supe que no ocurría nada de eso, y que la trama tomaría derroteros por fortuna distintos.
Cenotafio de Beatriz se divide en dos partes. La primera, llamada “Paraíso”, corre por cuenta de Beatriz, mientras la segunda, “Infierno”, es conducida por Dante (el homenaje a La divina comedia es más que evidente). Y es precisamente esa alternancia de voces mediante la primera persona, cartas y páginas de diarios, lo que enriquece la obra desde el punto de vista formal, y redunda de manera espléndida en el tema tratado, porque en efecto no se cae en el lloriqueo, en el manoseado asunto que parecía anunciarse. Sucede que la protagonista padece las infamias de la mala atención en hospitales y tiene una hija, pero así como no quería estar embarazada, no quiere ser madre ni esposa ni tener una familia convencional, el mundo se le desbarata y actúa en consecuencia.

Que una madre primeriza sienta que su hija recién nacida le desbarata la vida, que su vínculo conyugal amenaza con ser una debacle sobre todo en sus aspiraciones intelectuales, es en sí raro en nuestra literatura, tan atada a lo convencional. Pero en Cenotafio de Beatriz ocurren muchas cosas que inquietan a quien lee. Por principio, la protagonista manda al diablo a su hombre y a su hija y huye. Aquél, ayudado por un amigo de ella, la busca por los lugares más sórdidos de la ciudad, y en ese peregrinar se encuentra con seres siniestros emparentados con el infortunio, hasta que encuentra a su amada en condiciones más que deplorables, de locura (él había encargado a la recién nacida con unas amigas). Esa segunda parte de la novela es patética, en verdad infernal, pues entre otras cosas pone en entredicho cuestiones como el amor conyugal, el filial, la maternidad, y por añadidura la fidelidad y la desesperanza. Así, la novela deja de ser una historia convencional de amor, una sucesión de hechos comunes y corrientes para convertirse en una magnífica experiencia donde la locura asoma las narices a cada paso.
En ese periplo aparecen personajes sorprendentes para Dante, el padre abandonado, como proxenetas, prostitutas, vagabundos, homosexuales… esos que componen la fauna del Centro de la Ciudad de México (aunque en el libro se llama la Ciudad del Miedo). Y lo interesante es que el poder narrativo de la autora consigue involucrarnos, ya porque nos sorprendamos como Dante o porque reconozcamos, retratados con exactitud, personas y lugares y situaciones previamente visitados. Insisto, el desarrollo de la novela es angustiante, aunque debo anticipar, sin vender el final, que no me gusta la resolución de todo el embrollo principal, la huida y desaparición de Beatriz.
Y no me gusta no porque me parezca de lo más dramático, sino porque técnicamente me parece facilón, hubiera preferido otro final, o al menos uno conducido de manera distinta. Por supuesto no se trata de un final feliz, y quizá ni haya un final, pero yo hubiera apostado por algo más catastrófico, que justificara plenamente el cenotafio del título, es decir que no existiera ningún resquicio por donde pudiera colarse la felicidad.
De cualquier modo, dejo al lector que se acerque a la novela y haga sus propios juicios. Por mi parte, y aunque el final de la obra no me gusta, debo admitir que es temáticamente interesante de principio a fin, y que está urdida de la manera más inteligente desde el punto de vista técnico, y que, como en sus novelas anteriores, la autora demuestra con claridad que sabe arreglárselas felizmente con asuntos escabrosos y, sobre todo, con el lenguaje. Eve Gil se acerca con pie firme a los linderos de lo mejor de nuestra narrativa, sin distinción de géneros, y por lo pronto, con sus tres novelas, sobre todo la que reseño ahora, es prueba en contra de que las novelistas mexicanas sólo son capaces de hablar de la alcoba y temas circunvecinos. La sonorense es una escritora que merece toda nuestra atención.
Eve Gil, Cenotafio de Beatriz.RD Editores, Sevilla, España, 2005; 229pp.

Publicado en la revista Siempre! en dos partes:
2726, Septiembre 11, 2005
2727, Septiembre 18, 2005
Para ver versiónes originales:

1 Comments:

  • ¡Hola, Eve! He leído en distintas ocasiones este blog, sin embargo no me había dado la oportunidad de comentar. Me resulta fascinante cada tema que eliges para comentar. Estoy por publicar un fanzine cultural urbano, en mi cuidad, Durango. Sería para mí muy sinificativo poder publicar algunos de tus post, claro ,si tú lo consideras. Esta publicación es sin ánimo de lucro, se edita con fondos personales y tiene como fin, difundir la cultura blogger en mi ciudad, así como su contenido, utilizando como medio esta publicación. Pues los blogs no solo merecen andar por la red, sino aumentar sus creces. En fin, si así lo consideras, te mandaría la info. de la publicación. De antemano te agradezco la atención.

    Ismael

    By Blogger Ismael Lares, at 10:06 a. m.  

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