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All About EVE: Libros de mi buró

All About EVE

miércoles, diciembre 07, 2005

Libros de mi buró

Imágenes del desasosiego: el descrubrimiento de un escritor fuera de serie

Eve Gil
En estos tiempos globalizados, la injerencia o presión ejercida por las popularmente llamadas “capillas” o “mafias literarias” podrá no ser tan determinante, aunque es probable que en otros tiempos, cuando no existía más intercambio que con los intelectuales de a lado, la influencia de los “mafiosos” pesara mucho más el éxito o el silenciamiento de un escritor. Muchos de esos silenciados obtuvieron el reconocimiento post mortem... pienso, por ejemplo, en el poeta sonorense Abigael Bohórquez. Pero un caso que considero cercano a lo patético, es el del narrador michoacano José Ceballos Maldonado (1919-1995), de quien la Secretaría de Cultura de Michoacán acaba de publicar una antología bellamente editada de sus mejores cuentos titulada Imágenes del desasosiego, la cual abre una colección de narrativa titulada Vagones. Dicho libro, me temo, no traspasará las fronteras de la ciudad de Morelia, lo cual, luego de leerlo, considero, más que una lástima, una tragedia. Aunque muerto en 1995, su publicación más reciente data de 1974.
José Ceballos, que en vida publicó dos libros de cuentos, Blas Ojeda (1963) y Del amor y otras intoxicaciones (1974), y cuatro novelas, Bajo la piel (1966), Después de todo (1969), El demonio apacible (1969) y Fuga a ciegas, de próxima aparición, es un autor que merece una suerte infinitamente mejor a la corrida hasta la fecha. Para empezar, no sólo se trata de un extraordinario narrador, que exhibe virtudes más que esenciales para una pluma con oficio, sino que además, y sobre todo, se revela como alguien dramáticamente adelantado a su tiempo: quien se asome a su narrativa sin saber que procede de un escritor muerto a los setenta y pico de años, hace una década, podría pensar que se trata de un hombre o una mujer muy joven de nuestros días debido a la asombrosa actualidad de sus temas y del tratamiento de los mismos. Alrededor de JCM sólo escuché el comentario de que fue el primero en abordar abiertamente la temática homosexual. Héctor Ceballos Maldonado, hijo y rescatador de la obra de este escritor raro, lo describe, en una semblanza a su memoria, como un médico pediatra que, paradójicamente, detestaba a los niños, y hace hincapié en su enorme afición por Stendahl y John Doss Pasos. Alfredo Villanueva Collado cita la novela Después de todo como una de las pocas obras latinoamericanas que no refieren la homosexualidad como un vicio o una tragedia, algo en lo que contrasta incluso con el narrador emblemático del mundo gay, Luis Zapata. Sin embargo, no solo es el primero en esto, sino en abordar con llaneza la realidad sexual de los mexicanos, particularmente los de la mal llamada provincia, en una implícita alusión a la doble moral que sigue predominando en nuestra sociedad, así como el hasta hace poco tema tabú de la sexualidad femenina. Esto, y el hecho señalado por Héctor Ceballos Garibay de JCM, de que varios de sus personajes eran reconocibles dentro de la sociedad michoacana, pudo haber contribuido asimismo a que su obra no haya sido lo suficientemente promovida. En el prólogo a Imágenes del desasosiego, Héctor Ceballos señala algo con lo que no puedo estar más de acuerdo: “(...) el anecdotario sólo adquiría dimensión y relevancia literarias si el narrador, gracias a su talento y oficio, era capaz de recrear los asuntos confiriéndoles calidad estética. Al respecto, vale aquí repetir una verdad de perogrullo: aunque sea muy interesante una historia determinada, no es lo mismo transcribirla al papel tal cual se ha escuchado, que narrarla con todos los atributos inherentes a la buena literatura (...)” La vida que palpita en los once cuentos antologados en Imágenes..., no obedece al hecho de haber sido inspirados en personas y situaciones reales, sino al talento, a la sensibilidad y al notable oficio literario de su autor. Sus personajes caminan y transpiran por sí mismos: no le fueron arrancados a la realidad, sino recreados a partir de la misma. No concuerdo con la gran mayoría de las notas periodísticas que reseñan la presentación de este libro e insisten en señalar a JCM como un erotómano, pues el erotismo no es sino un síntoma de humanidad en sus personajes, no el tema central de los relatos. Nadie menciona la asombrosa habilidad del autor para exponer la compleja psicología de sus caracteres; su despiadado ojo al diseccionar las taras sociales y culturales que los constituye en cuanto individuos. Lejos, muy lejos de la pornografía per se, los personajes de JCM son más vulnerables que perversos; más víctimas que depravados. No son sino seres humanos sujetos a la ambivalente moral provinciana que impone el disimulo en público y la exacerbación de los vicios en privado. Los relatos de JCM son, ante todo, retratos de una sociedad decadente cuya base está por desmoronarse debido al absurdo de los conceptos que nos han regido desde tiempos inmemorables: de ahí que el joven seductor de la señora respetable más atractiva de Uruapan, experimente un horrible vacío tras yacer con ella... o que el presuntuoso matón Blas Ojeda caiga en el más pudoroso mutismo tras jactarse durante horas de sus aventuras sexuales ante un anonadado joven que termina mirándolo con asco... o que la joven narradora de “El hombre ideal” reaccione con inusitado cinismo ante la traición de su sofisticado amante. Todos esperan lo peor de los demás pero, mientras se suscita la caída de las máscaras, sacan el mayor de los provechos. “¿Cómo te atreves a decir que las ideas han de ceñirse rigurosamente a su país de origen? –espeta un personaje de “La cena”, en una época de arraigado y casi pueril nacionalismo: el México de Adolfo López Mateos: —¿Qué necedad es esa? Si fuera operante tu principio, el mismo cristianismo no hubiera sido otra cosa que una minúscula secta judía, en Palestina, donde se originó, y a estas alturas estarías adorando a Huitzilopochtli (...)”
Así, pues, se trata de un narrador mucho más profundo de lo que han insinuado los comentaristas y su aporte a nuestras letras va mucho más allá del lenguaje atrevido: su prosa, carente de ternezas y barroquismos, que no de poesía, se nos presenta mucho más próxima a, por ejemplo, Guillermo Fadanelli, que a la de contemporáneos de JCM como Juan Rulfo o José Revueltas.

1 Comments:

  • HOLA EVE
    HAY UNAS PREGUNTAS PARA USTED EN MI BLOG, ESPERO LAS CONTESTE.

    By Blogger Sovka, at 5:02 p. m.  

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