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All About EVE: Comentario sobre "El suplicio de Adán", de Elena Méndez, joven narradora sinaloense

All About EVE

lunes, marzo 13, 2006

Comentario sobre "El suplicio de Adán", de Elena Méndez, joven narradora sinaloense

Narradoreve:
Ya terminé de leer El suplicio de Adán. Es una novela deliciosa. hay una fuerte crítica social, llevada con ironía y sentido del humor.
Encontré cierta intertextualidad respecto a Estación Tula, de David Toscana, en cuanto a que el protagonista es fruto de una violación, por tanto, "un hijo de la chingada" (literalmente), condición esta que lo marcará negativamente de por vida.
Asimismo, encuentro también un afán desmitificador de la historia oficial, lo cual también es una constante toscaniana, tanto en esa novela como en otras (Duelo por Miguel Pruneda y El último lector).
Me encantó que felipe oscile entre el lenguaje culto y el popular e, incluso, vulgar.
Hallé alusiones a tus amigos y colegas literatos:
Hernán Trejo--- por Nacho Trejo

Genaro Volpi--- Genaro Giuseppe Volpi Palou--- por Jorge Volpi y Pedro Ángel Palou
Me pareció entrañable el personaje de María Metzli, por sus ideas feministas y su candidez. imaginé que era alejandra, como luego resultó. lo que no pude predecir era el destino tan infausto que se había cernido.
La primera relación sexual entre María Metzli y Felipe me pareció de tintes garcíamarquuesiano:

Eres lindo-fue la última frase que enunció antes de perderse conmigo en una vorágine de jadeos hasta renacer con el mediodía. ocurrió con premura insólita: yo era la Viuda ahora. qué imperiosa necesidad de transmutarme en agresor, de arrancarme del cuerpo el nada viril estigma de la doncellez violentada. y ella, mariposa de colores y olores insospechados, mansa y estremecida de pavor, brindándome la reivindicación como un cordero en la piedra de sacrificios. no fui gentil como tampoco lo fueron conmigo y pude aprender, demasiado tarde, que las mujeres están hechas del mismo material que el ruiseñor de Oscar Wilde, que el amor las hace cantar tiernamente mientras son lastimadas.

-Te quiero mucho-dijo ella mientras reposábamos en la limonada hierba otoñal que trituramos con los cuerpos y se nos incrustaban en la piel. ella no mencionó el dolor ni la sangre.

María Metzli me recordó a Madame Bovary, en cuanto el indefinible color de sus ojos. sucesivamente se les cita como verdes, pardos, azules, aguamarina y grises.
Una duda: las apariencias andróginas de Rosa-Rosa (Rosario-Chayo) y de Felipe son premeditadas, ¿verdad? pienso esto dado que en uno y otro personaje predominan rasgos sicológicos del sexo contrario, respectivamente. quizá por eso se complementaban en su relación de hermanos/amigos.
Rosa Rosa-Rosario-Chayo me remitió a Matilde de Nadie me verá llorar tanto en la fortaleza de su carácter, su apariencia masculina rayana en el travestismo, como en sus vivencias, incluidas las experiencias homoeróticas. incluso el nombre de rosario resulta andrógino, circunstancia muy conveniente para ella.
Una duda: ¿en realidad Chayo es hermafrodita? Su periplo por lupanares y congales me remite, también, a los de Beatriz, en Cenotafio.
Una constante que veo en tu obra es el odio al padre. Citemos Cenotafio, Réquiem y ahora esta novela. padres ausentes y/o abusivos, madres sumisas, infidelidad, maltrato.
Que el padre tutor de Felipe ( y abuelo de Metzli) se apellide Abascal me resulta una alusión fortuita a Carlos Abascal (que al momento de publicarse tu novela no era secretario de gobernación ni del trabajo, como en este gabinete) , dado lo fundamentalista de su carácter.
¿Las apariencias andróginas de Rosa-Rosa y de Felipe son premeditadas, ¿verdad? pienso esto dado que en uno y otro personaje predominan rasgos sicológicos del sexo contrario, respectivamente. quizá por eso se complementaban en su relación de hermanos/amigos.
Me parece un gran acierto que tu novela gire en torno a cómo y por qué hay quienes se ordenan sacerdotes por motivos ajenos a su vocación: juan circuncisión por decepción amorosa, Felipe por habérselo prometido a su madre en su lecho de muerta.
Asimismo, considero acertado, transgresor, subversivo y maravilloso que trates el tema del celibato, asunto por demás espinoso que, no obstante, logras llevar con sutileza. qué padre amaro ni qué la chingada. es un verdadero placer leer acerca de un cura gigoló que se "vende" con tal de mantener a los huerfanitos y a la pequeña "bastarda" (sin afán peyorativo)
Respecto a esta última tengo una observación: el caso de María Cecilia, según yo, guarda intertextualidad con un relato excepcional de Juan José Arreola, hizo el bien mientras vivió (incluido en varia invención), en cuanto a la hipocresía de un señor casado que embaraza a una joven humilde y la protección que ésta recibe de un hombre piadoso.
sobre los nombres: me facinó que algunos tienen una evidente función irónica: apóstol, que es marxista; felipe, que en realidad es ateo.
Noto de nuevo tus alusiones a Dante y a Shakespeare: el infierno, Virgilio; celos otelísticos. y a la literatura griega y latina: Héctor; otra vez Virgilio; y el eterno tema del niño perdido (presente desde orestes, edipo... )
Los acercamientos sexuales de Felipe con la Viuda y las doñas me hacen recordar las plasmadas en días de nadie y la vocación insular, de Hugo Valdés, donde se describen coitos de los respectivos protagonistas con mujeres mayores. el suplicio de adán es su incipiente y fallida prostitución, esto, por su impotencia (hechizo roto sólo por la única mujer a quien había amado) ...
gracias, eve, de nuevo me obsequias el don de tus palabras."
elena

Querida Elena:

Antes que nada, muchas gracias por escribirme esta maravillosa carta.

Te aclaro algunos puntos: la novela fue escrita entre 1995 y 1996, y se publicó a finales de 1996. En esa época todavía no se publicaban las novelas aludidas de David Toscana y Cristina Rivera Garza, razón por la cual resulta imposible que exista una intertextualidad o una influencia de alguno de estos autores.

El personaje se apellidaba "Trejo" desde antes de conocer a Nacho quien, por cierto, fue mi tutor en Jóvenes Creadores del FONCA 95-96, periodo durante el cual escribí esta novela.

"Abascal" es el apellido de un conocido clan de Monterrey, famosos entre otras cosas por su beatería. Supongo que don Carlos pertenece a esa misma familia.

Lo que mencionas al final respecto a los acercamientos sexuales semejantes a los de las novelas de Hugo Valdés, pudiera tener algo de cierto porque Hugo fue mi compañero becario de Jóvenes Creadores y trabajamos mucho juntos, aunque también trabajé bastante con Toño Tenorio, cuya novela, "Más breve que una vida", tiene un tema muy afín al mío.

Los autores que leí vorazmente durante la escritura de esta novela fueron Jorge Ibarguengoitia, Juan Rulfo, Juan José Arreola, José Revueltas y Elena Garro.

Muchas gracias por tus hermosas palabras...

Tu amiga que te quiere...





 

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