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All About EVE: mayo 2006

All About EVE

domingo, mayo 28, 2006

Vivir entre personajes

Para Eve Gil, la Literatura es simplemente todo... el cine y la música a veces la salvan, pero las letras la atrapan y la liberan a la vez
Texto de Liliana Chávez

Foto: Ramón I. Martínez
Entrevista publicada el domingo 28 de mayo en el suplemento "Perfiles" del periódico sonorense El Imparcial
Lectora antes que escritora, Eve Gil supo que la Literatura sería parte de su vida mientras las lágrimas le impedían decir el fragmento que le correspondía en una lectura coral de “El ruiseñor y la rosa” que alguna vez realizó en la escuela secundaria.La descripción que Óscar Wilde hacía de la muerte del ave provocó las lágrimas de la futura escritora y a partir de entonces comenzó a leer todo lo que de ese autor encontraba, luego vino Emily Brönte y sus “Cumbres borrascosas”, después Allan Poe, Lovecraft y un interminable resto. Conmover a sus lectores como ella es conmovida con la Literatura ha sido su fin desde que empezó a escribir, desde las copias de su primera novela que a los 13 años de edad repartía entre sus compañeras de escuela hasta su última obra publicada en España y los cuentos con que acaba de de ganar el Premio Nacional “Efraín Huerta” 2006.En su conversación saltan los inevitables Kafka, Proust, Flaubert, Joyce, Cervantes, Woolf... las obras literarias la pueden marcar, pero más sus personajes. Por ello desea hacer lo mismo: Crear personajes entrañables como los Buendía de Gabriel García Márquez o el extranjero de Albert Camus.“Quiero escribir libros que no me hagan sentir homicida de árboles... quiero escribir libros que no nada más sean novelas que diviertan, sino que los personajes se queden grabados, que los traigas como si fueran de tu familia”, dice determinante. Así, lo que empezó como un ejercicio de experimentar otras vidas a través de la Literatura, de viajar o vivir una catarsis, le permitió después encontrar en las letras un medio único de comunicación: “La escritura me ayudó a expresar cosas inexpresables, puedes llorar pero no puedes traducir con palabras, lo que realmente está provocando ese dolor nada más en literatura lo puedes explicar”. Y es que lo inexplicable encuentra forma en sus obras. Eve Gil en su propio recuento novelístico hace evidente la búsqueda de esta intención de expresar: La vida que conocía y los personajes que poco disfrazaban a su prototipo real de personas conocidas en el ambiente artístico hermosillense en “Hombres Necios”, su primera novela, hasta la más reciente, “El cenotafio de Beatriz”, que antepone a los otros, las experiencias imaginadas o reales de quienes son ajenos a ella casi por completo. Ella sólo escribe. Para Eve, “El cenotafio de Beatriz” es un homenaje a “La divina comedia”, del italiano Dante Alighieri; para los académicos, comenta ella misma imitando el discurso formal: “Es un ejercicio de intertextualidad”, pronuncia con trabas y risas... ella sabe que lo único que importaba era mostrar el dolor de seres atrapados en un infierno terrenal.Los dantescos círculos del infierno generan los personajes: Criminales, travestis, prostitutas, traficantes. El espacio puede ser otro, Ciudad de México, traducida en Ciudad del Dolor; el tiempo también, siglo XXI, pero la complejidad humana permanece. Publicar en una editorial extranjera (Rogelio Delgado Editores) es un logro en su carrera. La casa editora española que decidió publicar esta novela sólo trabaja con escritores europeos, mayor satisfacción para Eve, quien desde que observó los ejemplares de RD quedó cautivada por su belleza como objeto y después, sólo después, por su propuesta.
Vocación de escribir
Secretaria bilingüe por imposición familiar. Lo define como “una cosa muy fea”, que sin embargo prometió nunca utilizar. Al concluir sus estudios, después de cursar la educación secundaria, se prometió a sí misma tener cualquier trabajo menos el de secretaria.Su decidida venganza personal hacia un título que no deseaba la llevó a elegir la Licenciatura en Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora, varios trabajos y citas al sicólogo después. Aficionada desde pequeña a la lectura y la escritura, la Escuela de Letras le abrió otros mundos, pero también otras frustraciones. La Literatura escrita por mujeres estaba casi eliminada de los planes de estudio y desde entonces su interés en rescatar como detective las huellas de letras femeninas de todos los tiempos y espacios no ha parado. Aficionada desde pequeña a la lectura y la escritura, la Escuela de Letras le abrió otros mundos, pero también otras frustraciones. La Literatura escrita por mujeres estaba casi eliminada de los planes de estudio y desde entonces su interés en rescatar como detective las huellas de letras femeninas de todos los tiempos y espacios no ha parado. Con bebé en puerta, siempre el trabajo necesario para sobrevivir y la incesante necesidad de escribir, el tiempo para la escuela se redujo hasta que tuvo que abandonar la carrera, “preferí dejar la escuela que dejar de escribir”. La literatura empezó a ser parte de su vida, la veía en lo que le sucedía, empezaron a surgir los cuentos, los ensayos, las novelas. Conoció también entonces el periodismo, oficio que le daría casi literalmente de comer y que lo sigue haciendo: “Es lo que me ayuda a no decir que no hago nada”. El periodismo como oficio, pero también como técnica: En sus novelas utiliza las entrevistas y el reportaje como pasos previos a la redacción misma, sumergirse en la realidad que la rodea o en la que aún desconoce es la inspiración y el secreto para crear personajes verosímiles. Lo anterior lo aprendió ya lejos de su tierra natal, de la que partió para radicar, hasta ahora, en el Distrito Federal. ¿Autoexilio? Ella prefiere no llamarle así, muy radical para su gusto. “No es autoexilio, es parte de tu desarrollo, porque si te quedas estancado en un lugar lo vas a reflejar en lo que escribes”. El beneficio fue ganar una visión externa, el efecto de sorpresa ante una nueva realidad: Desde un hombre que camina sobre vidrio hasta la convivencia con sus vecinos traficantes, ladrones y prostitutas adolescentes. “En el trabajo artístico es casi obligatorio salir del lugar de origen y explorar otras cosas, es como volver a nacer, ayuda a acrecentar las emociones y a crear”. Eve Gil asegura que no salió de Sonora para hacerse famosa, pero su nombre es cada vez más cotidiano en las editoriales, concursos literarios y en la prensa nacional que difunde sus columnas “La trenza de Sor Juana” y “Charlas de café”. “Me cuesta mucho trabajo hacer otra cosa que no sea leer ni escribir, incluso me he impuesto como disciplina ver la tele”, confiesa la escritora. Pero la Literatura es simplemente todo, y aunque el cine y la música a veces la salvan, las letras la atrapan y liberan a la vez.
Más de lo imaginado...
Admiradora de la obra poética de Efraín Huerta, para Evelina Gil obtener recientemente el premio nacional que lleva el nombre del fallecido escritor mexicano es más de lo que le es posible imaginar.“La poesía de Efraín Huerta me parece extraordinaria, mi esposo me la recita de memoria; además, fue uno de los mejores amigos de nuestro Abigael Bohórquez... tiene para mí un significado íntimo, entrañable y casi familiar”, dice emocionada.Con “Sueños de Lot”, Eve Gil ganó el Premio Nacional “Efraín Huerta”, en el género de cuento. Los personajes varones de estos cuentos están cortados al estilo del personaje bíblico que inspira el título del libro y que le resulta “tremendamente antipático”. Hombres que practican un incesto sublimado, una sociedad que se descubre en el plano erótico es lo que plantea: “Nuestra sociedad vive una especie de limbo, en el que al mismo tiempo quiere hacer de todo con todo mundo, pero se reprime en forma espantosa... mis relatos reflejan mi absoluta incredulidad ante tanto libertino que pulula por ahí, suelo mirar al mundo con una especie de ironía y compasión”.

¡No me hallo!, ¡no me veo!

Foto: Mural de Maricruz Castro Ricalde

Por segundo año consecutivo, Cristina Rivera Garza monta un evento que bajo un tamiz divertido logra su real propósito de invitar a la reflexión a sus participantes. La Internacional Semana de la Mujer Invisible reunió a un grupo de mujeres artistas de diversas disciplinas que echaron a volar su imaginación para manifestar su respectiva experiencia con la invisibilidad, pues de hecho la de la invisibilidad es una experiencia prácticamente inherente a la condición femenina, como dejaron asentado Virginia Woolf en Mrs. Dalloway, o Rosario Castellanos en Balún Canán; fenómeno, aclaremos, más cultural que físico -aunque evidentemente la mayoría de nosotras recurrió, para su representación, a los símiles de la Sue Storm de Los cuatro fantásticos y el referente novelístico de H.G Wells-, que las obras antes citadas abordan no sin ironía: por un lado, la invisibilidad de la esposa del hombre importante en relación con este, y la de una niña pequeña respecto a su hermanito varón. Se trata, por supuesto, de una circunstancia relativa, pues la presencia corpórea de estas personajes en advertida por quienes las rodean. Lo que definitivamente pasa desapercibido para todo mundo, es la importancia de ese ser, es decir, su calidad de ser humano, al grado de que a la madre de la niña narradora de Balún Canán la presencia de esta no la frena para lamentarse, en el lecho de muerte de su hijo, que sea el varón y no la hembra quien haya muerto.
La mayoría de nosotras tiene experiencias de invisibilidad qué contar. Me viene a la mente una que me contó mi madre, que en su juventud fue muy acosada por tenorios callejeros debido a su gran belleza. "Un día, de repente, dejaron de voltearse en la calle para mirarme; prácticamente se estrellaban contra mí cuando caminaba sobre la acera. Cesaron abruptamente los piropos y los dependientes ya no me sonreían. Supe, de un momento a otro, que había dejado de ser joven, y fue el día más horrible de mi vida." La mujer, pareciera ser, se transforma en un ser transparente apenas se aleja de los estereotipos vigentes de belleza, y por supuesto no faltan las que, buscando desesperadamente recuperar presencia, recurren a soluciones verdaderamente extremas como, por ejemplo, ropa llamativa o implantes de silicona; esfuerzos que llegan a resultar patéticos, sobre todo cuando estas mujeres invisibles se transforman en una prótesis que camina. Otra experiencia de invisibilidad es la que cotidianamente lidian las mujeres que anteponen el cerebro a la apariencia física. Ejemplo: Patricia Mercado es una candidata presidencial invisible. Si fuera un requisito medir el coeficiente intelectual de los cinco presidenciables -sí, son cinco y no cuatro-, es un hecho que la candidata invisible superaría con creces a sus contrincantes, sin embargo nadie la ve, ni la oye. En este tenor, la académica Maricruz Castro Ricalde sorprendió a los asistentes a la Internacional Semana de la Mujer Invisible con una instalación en la que se exhibían las portadas de todas las antologías en lengua castellana que han omitido a las escritoras. Salvo las dos o tres féminas incluidas como de cajón, pudiéramos enumerar entre las más ilustres invisibles de la literatura mexicana a la mismísima Elena Garro (de esa especie de invisible chocarrera que nadie ve pero todos oyen), seguida de Nellie Campobello, Guadalupe Dueñas, Ámparo Dávila, Emma Dolujanoff, Aurora Reyes, Josefina Vicens, Luisa Josefina Hernández, María Luisa Mendoza, María Elvia Bermúdez, Vilma Fuentes, Gabriela Rábago Palafox, Emma Godoy, María Luisa Puga y un etcétera interminable que debiera incluir asimismo a otras tantas extraordinarias escritoras latinoamericanas poco conocidas, no obstante su genialidad, entre otras la argentina Luisa Valenzuela, la uruguaya Cristina Peri Rossi, la chilena Diamela Eltit, la peruana Patricia de Souza, la ecuatoriana Alicia Yanez Cossio, la costarricense Carmen Naranjo, la venezolana Victoria di Stefano, la puertorriqueña Mayra Santos Febres, la colombiana Alba Lucía Angel, y otro larguísimo etcétera.
Por supuesto, no falta el ingenuo (a) que considere que es un problema de ausencia; que la razón de la escasez de nombres femeninos en la historia del arte, de la política, de la ciencia y de la religión se debe a la falta de coraje de las propias mujeres, peor aún, a la falta de talento e inteligencia, y si bien debe ser cierto que muchas mujeres optaron por doblar las manos (pienso, por ejemplo, en Alma Mahler que eligió no eclipsar a su célebre marido y de motu propio guardó sus partituras en un baúl), pero muchas otras, no obstante no haber cejado en el empeño y haber sorteado toda clase de vejaciones (pienso en la pintora Artemisia... en la escultora Camille Claudel... en la compositora Fanny Mendlesshon... en la dramaturga contemporánea de Shakespeare, Aphra Behn... en la mismísima Sor Juana), nunca o muy raras veces son citadas, y cuando llegan a serlo, casi siempre por otras mujeres. Invisibles permanecen precursoras de géneros literarios como Ann Radcliffe, iniciadora de la novela negra a finales del siglo XVIII; Mary Shelley, la ignorada autora de Frankenstein, a quien apenas Isaac Asimov le concede la gracia de reconocerla como creadora de la ciencia ficción; Josephina Niggli, la primera escritora mexicana que escribió una novela que puede calificarse de "tema fronterizo", cuarenta años antes que Crosthwaite, Parra y anexas; Fanny Burney, autora de la primera novela epistolar, Evelina; Madame de Stäel, la iniciadora del romanticismo... todas permanecen invisibles en sus respectivos campos de acción, salvadas acaso por biógrafos y biógrafas sinceramente conmovidos por las dolorosas circunstancias en que estas artistas ejercieron su vocación sin esperar nada a cambio como no fuera la satisfacción de su propio arte. La lista continuaría si revisamos los libros de historia: le fue más fácil pasar a la posteridad a la reina María Antonieta, gracias a la inmolación con la que cierra una biografía surcada de aventuras galantes, que a la valerosa Madame Roland, que virtualmente se jugó la cabeza escribiendo incendiarios artículos contra Robespierre. Quizá porque a los historiadores machistas les importa más resaltar los aspectos negativos de las mujeres que los positivos; mejor remachar una y otra vez los errores de Marthita Sahagún o Rosario Robles (no peores, por cierto, que los de sus colegas que las ridiculizan), que ensalsar la extraordinaria labor de Amalia García al frente del gobierno de Zacatecas, o la discreción e inteligencia con la que Beatriz Paredes ha sorteado los ataques de sus contrincantes.
Por todo lo anterior, la convocatoria de Cristina Rivera Garza adquiere una relevancia por encima de un divertido reto de ingenio: invita a la reflexión respecto a una injusticia de suyo histórica y a procurar, hasta donde sea posible, resarcirla.

viernes, mayo 26, 2006

La inquietante e internacional semana de la Mujer Invisible

Foto: Ramón I. Martinez
Siempre que le preguntaban, ¿qué quieres ser de grande?, la Gordis respondía sin asomo de duda: ¡La mujer invisible! Eso no puede ser, Gordis, deja ya de fantasear, contestaba a continuación el irritado interlocutor, cuya identidad da lo mismo pues todos contestaban igual: Te pregunté que profesión te gustaría tener cuando crezcas: ¿maestra, secretaria o enfermera?, ¡La mujer invisible!, insistía la Gordis, cuya desmesurada ambición terminaba por dejar mudos a quienes tenían la feliz ocurrencia de hacerle esa pregunta. En realidad, la propia Gordis albergaba sus dudas al respecto: cuando jugaba a sus amiguitas a que eran los Cuatro Fantásticos, nunca se le permitía ser la Mujer Invisible: Invariablemente le tocaba ser la Mole, y de nada le servía patalear pues había llegado a convertirse en la Mole vitalicia. Tomó entonces la decisión: se volvería invisible de a de veras, que vieran esas mensas quien era la Única e Inigualable Mujer Invisible. Dejó de comer. Adiós tortas de tamal, adiós refrescos, helados, gansitos, chocorroles, churrumaís. Con tal de purificarse hasta la invisibilidad bien vale la pena el sacrificio. Y entonces la Gordis fue desapareciendo poco a poco, ¿dónde está la Gordis?, ¡No me llamo Gordis, me llamo Susan! Pero nadie la escuchaba, y llegó el momento en que tampoco la veían. ¡Ya soy invisible!, y se supone que debía sentirse feliz pues ya era grande y era invisible, pero todos la echaban de menos: ¿Y la Gordis? Tan linda la Gordis, tan simpática, ya hasta la extraño. ¿Dónde quedó la Gordis?



Cómo ver a una mujer invisible 22/05/06
El UniversalLunes 22 de mayo de 2006
H.G Wells puso punto final a El hombre invisible con la muerte de su protagonista, quien dejó algunas notas con la fórmula de la transparencia, y por ello el autor advierte: "nadie sabe que esos libros están ahí, con el sutil secreto de la invisibilidad y otros secretos ocultos entre sus páginas".
Esos secretos parecen estar hoy en manos de algunas mujeres que saben no sólo cómo ser invisibles, sino también cómo ser captadas en sus breves momentos de visibilidad. El resultado de tales experimentos podrá ser apreciada en la exposición Las mujeres invisibles, a realizarse el próximo sábado, a las 19 horas, en la Casa Refugio Citlaltépetl de la ciudad de México.
La propuesta de este movimiento de aire consistió en invitar a que las mujeres invisibles buscarán entre sus cosas, o se hicieran una fotografía en la que crean que su transparencia puede ser vista, a que estén ahí sin estarlo.
A la convocatoria se sumaron académicas, actrices, bailarinas, científicas, cineastas, diseñadoras, escritoras, estudiantes, fotógrafas, músicas, pintoras, periodistas, y restauradoras como María Ezcurra, Caterina Camastra, Miryam Moscona, Abril Castro, Mónica Szurmuk, Nora Strejilevich, Adriana González Mateos, Mónica Nepote, Melisa Arreola y Claudia Guillén, entre muchas otras.
El antecedente de este movimiento está en La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas, también organizada por Cristina Rivera Garza y Amaranta Caballero Prado, quienes el año pasado hicieron una invitación a "desmarcar el vello facial, apropiándoselo de formas lúdicas, inesperadas".
Ellas proponían desmarcar el género, volviéndolo tan flexible y cambiante como es para simplemente hacer una travesura y pasársela bien. Para participar simplemente había que enviar una foto por e-mail y ellas se encargarían de ponerles barbas virtuales. (Redacción)

miércoles, mayo 24, 2006

"La mafia le hace el mandado a los que trabajan en serio": Entrevista de Patricia Rosas Lopategui con Eve Gil

Foto: Ramón I. Martinez

¿Qué significa para ti recibir el premio de cuento Efraín Huerta?
Significa mucho. Independientemente del dinero, que es lo que parece emocionar a la mayoría de la gente. Yo, como la mayoría de los mexicanos, estoy urgida de atinarle al premio de la lotería, pero este premio tiene significados para mí entrañables, más allá de lo económico. El primero, que el concurso lleve el nombre de un poeta que fue uno de los mejores amigos de mi más grande maestro: Abigael Bohórquez. El segundo, mi admiración por la obra del poeta, que mi esposo suele declamar de memoria para ponerme contenta (particularmente el de los perros, no recuerdo el título, pero es lo más maravilloso que he escuchado en mi vida).... y el tercero que me llega en un momento de crisis existencial relacionado con mi eterno pleito con el género cuentístico, pues siempre me he rasgado las vestiduras tratando de escribir historias cortas.
¿En qué medida crees que los premios literarios ayudan a los escritores a consolidarse en su carrera en un país como México, dominado por las mafias literarias? ¿Cómo lo concibes tú como escritora?
Las mafias literarias sirven para facilitarle el asenso a sus miembros, no siempre merecedores del apoyo, pero de ninguna manera tienen el poder de frenar el asenso de un escritor que se esfuerza por lograr un trabajo de calidad. Finalmente son los lectores quienes deciden quien se queda y quien se va, y los de las mafias podrán estar nadando en la abundancia de las becas, pero irremediablemente condenados al olvido eterno. Justo hoy en la mañana me decía Paco Ignacio Taibo que él le debe su fama exclusivamente a sus lectores, porque la "mafia" se ha encargado de minimizar y anular su trabajo (cosa que me consta: un famoso escritor de la mafia con el cual colaboré durante algún tiempo en un diario hoy extinto, se negó rotundamente a publicarme una entrevista con Taibo). Pero Sergio Pitol es otro escritor que al margen de la mafia no solo ha obtenido el Cervantes sino que es el escritor mexicano más querido en Europa. Como verás, la mafia nos hace los mandados a los que trabajamos en serio.
Tu libro consta de tres cuentos, ¿por qué tres? ¿Hay algún motivo simbólico?
Empecé a escribir cuento mucho después que novela. La novela fue el primer género que experimenté, a los 14 años, y a la fecha sigue siendo mi género de cabecera, como escritora y como lectora. El ensayo fue el segundo género que me cautivó, y el cuento no empecé a escribir sino hasta que, estando en la universidad, me empezaron a encargar textos cortos para la clase de composición. Yo respeto enormemente tanto a los cuentistas como a los poetas, particularmente a aquellos que un breve espacio suelen realizar verdaderas obras de arte... y por supuesto, el primero que me viene a la mente es Monterroso. Tengo una amiga que aunque no es muy conocida, es un genio escribiendo cuentos ultracortos: Amélie Oláiz. Fueron tres cuentos porque las bases del premio estipulaban un número determinado de cuartillas y solo pude incluir tres cuentos largos. Como te decía, me es muy difícil escribir cuentos cortos.
Tus textos son perturbadores. Diríamos que no hay esperanzas para una verdadera liberación de la mujer. En los tres cuentos, las mujeres carecen de identidad, de proyecto existencial o intelectual, tienen una vida sexual promiscua bajo las mismas premisas que la han tenido tradicionalmente los hombres. ¿No hay otra realidad femenina que contar?
Fijate que no estoy de acuerdo contigo, porque las heroínas de los tres cuentos, mal que bien, hacen exactamente lo que les da la gana: Ifigenia quiere llamar la atención; Gaby quiere perder la virginidad con el hombre de sus sueños y Aquamarina deja con un palmo de narices al hombre que la menosprecia. Y en cierto modo ese es el leit motiv de toda mi narrativa, que las mujeres se salen con la suya siempre, aunque sea a punta de pistola.
Me parece interesante la relación que estableces en tu primer cuento, "Vocación de Electra", con los arquetipos de la tragedia griega, ¿cuál es tu propósito al establecer un continnum entre un pasado donde la mujer era arrasada por el poder masculino y que pareciera ya ajeno al papel de la mujer en pleno siglo XXI?
Hace poco descubrí que he recurrido bastante a la intertextualidad, cosa que me sorprendió bastante: una constante de mi narrativa es el diálogo con la literatura. "Vocación de Electra" surge de un monólogo teatral que presenté en Hermosillo hace más de diez años, y del cual, recuerdo, la gente salía llorando. El cuento es mucho más brutal que el monólogo, donde censuraron la esencia misma del texto que era el incesto... pero aún así la gente sufría horrores con el conflicto de la protagonista. Yo deliro por los clásicos griegos, especialmente por Eurípides. Y el personaje de Electra es mi favorito porque considero que en ella convergen otras extraordinarias personajes como Medea. Ella es la suma de la feminidad en la tragedia griega.
¿Por qué y hasta cuándo las mujeres vivirán en función de un hombre? Tu protagonista, Electra, piensa en suicidarse si no llega su amante. ¿Por qué todavía no encontramos ese "otro modo de ser, más humano y libre" del que hablaba Rosario Castellanos hace más de cincuenta años?
Mi personaje no vive en función del hombre, sino de ella misma, de su propia tragedia, de su ego inmenso, de su venganza. Es a todas luces una persona enferma, y déjame decirte que los personajes psicóticos, esquizofrénicos o bipolares son otra constante de mi narrativa. Las otras dos heroínas distan de vivir en función del hombre, al contrario, los aniquilan, al menos por un inolvidable momento. El leit motiv de las tres historias es ejemplificar un incesto sublimado, de ahí el título del libro.
¿Crees que el cristianismo católico tiene algo que ver en este cuadro que presentas en "Vocación de Electra", la mujer que no puede concebirse como un ente pensante, independiente, y autoestimarse ante todas las cosas?
El cristianismo, o, mejor dicho el enfoque que se le ha dado a una doctrina que en sus orígenes fue incluyente (las mujeres fueron eclipsadas de la historia original por los sucesivos papas, pero Jesús sentía una predilección evidente por las mujeres por sobre los hombres) es el culpable de muchas cosas, entre ellas la hipocresía que permea nuestra sociedad y que ha afectado principalmente a las mujeres que durante muchos años tuvieron que vivir fingiendo que sentían o no sentían lo que los hombres estipuladaban que debían sentir o no sentir. Es culpable también de innumerables crímenes, entre los que podría citar el exigirles el celibato a los sacerdotes. Esa imposición anti natural ha provocado que los curas canalicen su sexualidad por vías tan deleznables como la pedofilia... pero al papa sigue pareciendole más fea la homosexualidad o el amor libre que la pederastia.
¿Cómo creaste un texto como "Last tango reloaded"? Me parece una realidad más ficticia que factible, ¿es posible que una jovencita riquísima, de 15 años de edad, contrate a un hombre maduro para perder su virginidad?
Mi respuesta es otra pregunta: ¿Por qué no? ¿Acaso no durante milenios los jóvenes debutantes han contratado a prostituas para iniciarlos? ¿Por qué no una jovencita habría de contratar a un hombre maduro, experto y sensible, que además le garantice el uso del condón, para tener una inicación placentera?
Lo que pareces plantear en este cuento es que la virginidad es un mito que ha oprimido a la mujer, ¿es así?
Esa es otra de las aberraciones tanto del cristianismo de factura machista, como de la inmensa mayoría de las religiones, si no es que todas: valorar a las mujeres con base en su conducta sexual. Si la regla se aplicara a ambos sexos sería razonable... pero no lo es desde el momento en que el hombre tiene derecho a practicar toda clase de excesos mientras a la mujer se le exige la virginidad... ¿quien puede entender una exigencia tan tonta?
La visión de la mujer en tus textos es inquietante porque los tres personajes femeninos son mujeres cultas, leen a los clásicos griegos o a los escritores del boom latinoamericano o a escritores contemporáneos norteamericanos, pero ninguna presenta proyectos intelectuales propios, las tres parecen estar atrapadas en los roles sexistas y machistas. ¿Por qué las mujeres no pueden verse en otras dimensiones que no sean las de objetos sexuales?
No profundizo tanto en los personajes como para mostrar sus proyectos personales... la heroína de "Kundera dixit", por ejemplo, ni siquiera sabemos quien es en realidad. Muchas mujeres nos consideramos seres humanos, que valemos más allá de nuestros atributos sexuales o maternales, aunque obviamente todavía hay algunas (muy pocas, por fortuna) que consideran valer en función de su edad o del tamaño de su cintura, pero esas mujeres no me interesan como amigas... si acaso como personajes churriguerescos: me pitorreo mucho de esta clase de mujeres en mis textos. Me vuelvo misógina tratándose de las mujeres estúpidas.
Está de moda encontrar parejas sexuales de manera cibernética. En "Kundera dixit" muestras esta nueva y desquiciante realidad... ¿Hacia un Sodoma y Gomorra?
No, simplemente es una forma novedosa de relacionarse, como en otro tiempo fue la correspondencia. Lo terrible no es que los hombres y las mujeres se relacionen por internet, sino que se vuelvan incapaces de entablar relaciones de otro modo que no sea con la computadora de por medio.
¿Podrías explicarnos por qué titulaste tu libro Sueños de Lot?
Por el incesto sublimado que presentan los tres textos.
Tu lenguaje está muy pulido, ¿trabajas mucho tus textos?
Muchísimo... muchísimo... esos relatos vengo trabajándolos desde hace más de tres años. Soy muy exigente conmigo misma. No me perdono a mí misma una falla, y sé que eso no está muy bien que digamos... pero no lo puedo evitar.
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo divides tu tiempo entre el periodismo, tus dos hijas, tu marido, y la escritura?
Ni yo misma lo entiendo... es como un milagro...¡un verdadero milagro!
Tengo entendido que tu nombre es Evelina Castillo Gil. ¿Por qué rompes con la tradición patrilínea y optas por tu apellido materno?
Siempre digo que porque me divorcié de mi papá... y bueno, sí en parte, no me siento para nada identificada con la línea de los Castillo, salvo con mi celebre tío, "El médico asesino", un luchador que siempre salía de malvado en las películas de El Santo. Ese es mi pariente y me ennorgullezco mucho de él porque fue capaz de romper con su famila aristocrática para dedicarse a las luchas. Era médico de verdad, pero colgó el título para realizar su verdadera vocación, en cambio mi papá cedió a las presiones de su mamá y renunció estudiar cinematografía para dedicarse a la ingeniería, que fue la profesión que se les asignó: yo hubiera preferido ser hija de El médico, me simpatiza mucho más. A lo mejor algún día escribo algo sobre él René Avilés Fabila aulló de placer cuando supo que él era mi tío porque lo admiraba con fervor en su juventud
En realidad la sintetización de mi nombre fue algo práctico: en la primera revista donde colaboraba no cabía mi nombre completo y el editor sugirió acortarlo y usar el apellido materno en vez del paterno. Me encantó la idea porque mi mamá se llama Evelina Gil. Luego lo dejé en "Eve" porque me decían "Evangelina" y yo prefiero, con perdón de las Evangelinas, que me mienten la madre a que me digan "Evangelina" que nada tiene que ver con mi nombre normando, muy utilizado en la literatura inglesa. En Dublineses, de James Joyce, hay un personaje que se llama exactamente igual a mí, con nombres y apellidos. Y luego vi ua película de Hitchcock, Stage fight, protagonizada por Jane Wyman, cuyo personaje se llama "Eve Gil", una ingenua estudiante de teatro.
Debo señalar también, que por el lado de los Gil tengo antepasados sefarditas y árabes, y yo soy extremedamente sensible tratándose de estas culturas. Me duele profundamente que mantengan ese duelo encarnizado, ese odio exacerbado entre ellos. Me encanta pensar que el padre de mi abuelo materno era sefardí, mientras que su madre era libanesa musulmana, y el amor les permitió equilibrar sus creencias y prácticas religiosas y mantenerlas al margen de su matrimonio. Tengo entendido, incluso, que permitieron a sus hijos elegir el camino que más les coviniera, y mi abuelo prefirió no adoptar ninguno y decir que era ateo antes que traicionar a alguno de sus padres. Mi mamá se crió como judía los primeros dieciséis años de su vida. Actualmente, aunque es devota del catolicismo y levanta su altarcito de muertos cada 31 de octubre, se expresa con amor y nostalgia de quienes conforman su pasado judío, incluso prepara un kipe delicioso.
¿Quiénes son los escritores o escritoras que han hecho mella en tu narrativa?
Son muchísimos... pero creo que los más entrañables para mí son Paul Auster, Sergio Pitol. Luisa Valenzuela, Elfriede Jelinek, Roberto Bolaño, David Toscana, Virginia Woolf, Cristina Rivera Garza, Margaret Atwood, Mario Vargas Llosa, Inés Arredondo... y un largo etcétera.
Patricia Rosas Lopátegui nació en Tuxpan, Veracurz, en 1954. Es actualmente profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Nuevo México. Agente literaria de Elena Garro en Estados Unidos, se ha dedicado al estudio de su obra y sobre ella ha pulicado reseñas y artículos en periódicos y revistas mexicanas y estadounidenses. Su tesis doctoral es un estudio multidisciplinario (en proceso de publicación) basado en la novela Testimonios sobre Mariana. Actualmente prepara la segunda parte de la biografía autorizada de Elena Garro. También trabaja un libro que intenta analizar algunos de los textos más representativos de la autora en el teatro, los llevados al cine y su narrativa en diversos géneros.

Carta de Lydia Cacho sobre caso ATENCO

Compañeras:

Ayúdennos a difundir ampliamente esta solicitud de firmas en apoyo a estas cartas. Las traducciones en inglés y francés serán distribuidas mañana. Gracias a todas las compañeras que enviaron comentarios y sugerencias para el texto. Gracias también a las compañeras que nos enviaron sus firmas a título personal, todas esas firmas serán incorporadas a las cartas. En este llamado urgente se incluyeron solamente los nombres de las organizaciones. Si hay más compañeras que quieren firmar a título personal, por favor háganlo saber a la dirección solidaridadatenco@yahoo.com.mx La idea es recopilar tantas firmas como podamos hasta el jueves al terminar la tarde, para estar enviando todas las cartas el día viernes por la mañana.

Saludos, Lydia Cacho

LLAMADO URGENTE DE SOLIDARIDAD CON LAS MUJERES DETENIDASEN SAN SALVADOR ATENCO, MÉXICO
Las organizaciones abajo firmantes hacemos un llamado urgente a personas a título individual y a organizaciones del movimiento feminista y amplio de mujeres o de otros movimientos sociales a nivelnacional, regional e internacional, para sumarse a este esfuerzo de denuncia y solidaridad con las mujeres brutalmente detenidas y torturadas por cuerpos policiales estatales y federales mexicanos, el 3, 4 y 5 de mayo pasados, en San Salvador Atenco, México.

En la carta adjunta a este mensaje, encontrarán mayores detalles sobre la aberrante situación de violación a los derechos humanos de estas mujeres y de todas las personas que fueron arbitrariamente detenidas en dicha comunidad. Dicha carta será enviada a distintas instancias de los sistemas internacional y regional de derechos humanos, concretamente a:

- Evelio Fernández Arévalos (Presidente de la CIDH), Victor Abramovich (Relator sobre Derechos de la Mujer), Florentín Meléndez (Relatoría de Derechos de las Personas Privadas de Libertad y asimismo Relator de País para México), todos comisionados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Santiago Cantón (Secretario Ejecutivo), organismo adscrito a la Organización de Estados Americanos (OEA)
- Yakin Erthuk, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra las Mujeres, sus Causas y Consecuencias
- Thommas Hammerberg, Comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa
- Hina Jilani, Representante del Secretario General para Defensores de Derechos Humanos
- Rosario G. Manalo, Presidenta, Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)

Agradecemos que nos envíen lo más pronto posible sus firmas de adhesión a la carta a más tardar el jueves 18 de mayo a las 5 p.m. (hora de México), a la siguiente dirección: solidaridadatenco@yahoo.com.mx Por favor envíen su nombre, el nombre de su organización o institución (si aplica), así como su país.
¡No nos quedemos en silencio! Ayúdennos a difundir esta situación, detener la represión y a defender los derechos humanos de las mujeres en México. Solidariamente: - Artemisa Grupo Interdisciplinario en Género, Sexualidad, Juventud y Derechos Humanos, México- Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID), Oficina en México - Católicas por el Derecho a Decidir, México- Ciudadanas en Movimiento por la Democracia, México- CLADEM - México- Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, México -Defensa Jurídica y Educación para Mujeres "Vereda Themis", México- Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, México- Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población DF, México - Grupo de Educación Popular con Mujeres, México- Grupo Doce Avante, México - Modemmujer, Red de Comunicación Electrónica- Mujer y Medio Ambiente, México - Mujeres en Convergencia, México - Red de Género y Medio Ambiente, México - Red Nacional de Periodistas, México- Red Nacional Milenio Feminista, México- Salud Integral para la Mujer, México-Servicios Integrales a Mujeres Emprendedoras, A.C., México

miércoles, mayo 17, 2006

EVE GIL: LA NIÑA QUE JUGABA CON LETRAS

Texto y foto de Elena Méndez

Desde que me rayó la primera luz de la razón,
fue tan vehemente y poderosa
la inclinación a las letras,
que ni ajenas reprensiones
–que he tenido muchas-
ni propias reflejas
–que he hecho no pocas-
han bastado para que deje de seguir
este natural impulso que Dios puso en mí ...1

Sor Juana Inés de la Cruz


Eve Gil: Escritora. Periodista. Eve Gil: unos ojos moros que observan con ternura, con avidez, casi acariciando lo que le rodea. Unas manos expresivas que mueve constantemente mientras habla. Una voz suave. Una franqueza enorme, como buena norteña. Sencilla. Sorjuanófila al punto de titular Hombres necios su ópera prima, en clara alusión al más célebre poema de la Décima Musa; asimismo, su blog La Trenza de Sor Juana 2 hace referencia a lo relatado por la madre jerónima en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, donde ésta confiesa que se cortaba el cabello cuando no lograba aprender pronto alguna lección de gramática: “(...) No me parecía razón que estuviese vestida de cabellos cabeza que estaba tan desnuda de noticias (...)” 3


Eve Gil nació en Hermosillo, Sonora, en 1968. Es fundamentalmente narradora, aunque también ha incursionado en la poesía, la dramaturgia y el ensayo. Es autora de cuatro novelas: la ya citada (ganadora del premio de novela en el Concurso del Libro Sonorense, en 1994) y El suplicio de Adán (ganadora del premio La Gran Novela Sonorense, en 1996), ambas publicadas por el Instituto Sonorense de Cultura en 1996 y 1997, respectivamente; Réquiem por una muñeca rota (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2000) y Cenotafio de Beatriz (RD Editores, 2005).


Ha obtenido el Premio Nacional de Periodismo Juvenil Fernando Benítez, en 1994, por el reportaje La fortificación del ámbar maldito, así como dos menciones honoríficas: una en el Certamen Nacional de Poesía Anita Pompa de Trujillo, en 1993, Transitar por la inocencia y otra en el Concurso del Libro Sonorense 1994, género dramaturgia, con el monólogo Electra masacrada ; otra de sus obras teatrales es la farsa Retrato de una pareja perfecta (Casa de la Cultura, 1990), que escribió a los 18 años y obtuvo el Premio Lecturas Teatrales 1990. Coautora de los libros Los cantos de Minerva (antología de escritoras sonorenses, Instituto Sonorense de Cultura, 1993) y Raíz y canto (poemas ganadores del Anita Pompa de Trujillo, Instituto Sonorense de Cultura, 1993). Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora (1993-1994; 2004-05) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en la categoría de Jóvenes Creadores (1995-1996). Acaba de obtener el Premio Nacional Efraín Huerta, en la categoría de Cuento, con el libro (inédito) Sueños de Lot.

En la obra de Eve Gil se halla una perpetua obsesión por el erotismo, la locura, la muerte, la soledad. Hay, asimismo, una crítica social muy fuerte, llevada a cabo con sutil ironía.

______
Entrevisto a Eve por internet, medio por el cual nos conocimos. Leía el blog de cierto joven escritor y ahí aparecía recomendado uno de los dos que ella tiene, All about Eve. Le dejé un comentario; ella respondió en mi blog y desde entonces nos hemos vuelto buenas amigas. En marzo del presente año, vino a Culiacán a dictar su conferencia El segundo oficio más antiguo del mundo: La escritura femenina, y por fin pudimos abrazarnos.

La dejo revelarse mediante las palabras.

¿Cómo surge su vocación literaria?
A veces siento que es algo que nació junto conmigo, porque no recuerdo un solo momento de mi vida en que no haya estado acompañada de un libro o de un cuaderno. Cuando era muy chiquita, recuerdo, tres años a lo sumo, hacía rabiar a mi mamá porque bajaba todos los libros del librero por el mero hecho de rodearme de ellos. Mi papá decía, en tono bromista, que de seguro sería bibliotecaria de grande. Un poco más grandecita, forraba esos mismos libros con papel blanco y le rehacía una portada donde escribía un nuevo título y me atribuía la autoría de la historia. Sin embargo, no fue sino hasta los catorce años que escribí mi primera novela. Mientras otras niñas decían que de grandes querían ser doctoras o abogadas, yo siempre respondí sin lugar a dudas escritora.
¿ Por qué escribir novela?
Desde siempre ha sido mi género favorito, y desde mi primer intento de escribir un texto literario, lo primero que se me ocurrió fue que sería una novela. Creo que lo prefiero porque es el único género en el que caben todos los demás. Una novela puede contener poesía, cuento, ensayo y reportaje. Por desgracia, y como bien decía Roberto Bolaño, empieza a diluirse la ambición literaria en quienes incursionan en el género novelístico que, siento, cada día va perdiendo un trozo de su grandeza. Empieza a convertirse en el género más fácil, y eso no me gusta. Quizá por ello ahora me estoy yendo un poco más por el ensayo.
¿A qué atribuye usted la evidente preeminencia y vitalidad de la novela respecto a los demás géneros literarios a lo largo de la historia?
A esa cualidad que yo denomino elástica, porque le cabe de todo, y de verdad me preocupa que empiece a adelgazarse, como si de algún modo la hubieran condenado a la anorexia, y no me refiero únicamente al volumen, sino sobre todo, y tristemente, a los contenidos. En ese sentido me declaro fanática de lo retro.

¿A qué se debe el afán transgresor presente en su obra? (citemos a Felipe, protagonista de su ópera prima El suplicio de Adán: un sacerdote sin fe, irreverente, mal hablado e, incluso, gigoló por azares del destino... )
Creo que lo que más me duele, lo que más me enfurece en la vida, es la hipocresía. El machismo ha sido el máximo promotor de la misma ya que en su afán de doblegar a las mujeres y negar a los homosexuales, ha propiciado que tanto unos como otros cultiven el arte de fingir y de perpetuar, de este modo, ese amordazamiento de la sexualidad. Una sociedad reprimida y mentirosa nunca será una sociedad próspera ni feliz. Te pongo un ejemplo: todo mundo puso el grito en el cielo con esa joya cinematográfica que es Secreto en la montaña... ¡cómo, dos hombres besándose, qué horror!.... ¿Y quien se molestó en decir una palabra acerca de ese engendro de película de Quentin Tarantino, Hostal, donde se viola y tortura a la gente, y hasta infartados hubo debido al realismo que maneja?, esto es, a la gente le asusta más que dos hombres se amen que, por ejemplo, las matanzas en Irak, o los feminicidios en Ciudad Juárez. Eso es producto de la hipocresía, que condena la sexualidad y justifica el horror, la violencia, la guerra, el homicidio, y creo que en cierto modo eso reflejan mis novelas: mientras algunos curas violan niños y descuartizan a sus amantes embarazadas, otros, como Felipe, se prostituyen para fundar orfanatorios y rescatar niños de la calle. Por supuesto, el Vaticano condenaría con mayor energía al gigoló.
¿Cómo ingresa al periodismo y en qué forma dicha experiencia ha contribuido en su narrativa?
Al periodismo ingresé por invitación. Yo era estudiante de Letras y un amigo mío de nombre Manuel Murrieta me invitó a reseñar una obra de teatro dirigida por Ángel Norzagaray para una revista llamada Así. Nunca había hecho nada de eso, ni sabía nada de teatro, a pesar de que acababa de ganar un premio estatal de dramaturgia, pero yo necesitaba dinero y decidí intentarlo. Creo que me quedó mejor de lo que creí. No he parado desde entonces. Dos semanas después de aquella reseñita, el mismo Murrieta me pidió entrevistar a un actor sonorense que era, ni más ni menos, Jesús Ochoa, que por entonces no era famoso. Él fue mi primer entrevistado y me cayó tan pero tan bien, pero supuse que siempre sería así y, afortunadamente, salvo Cristina Pacheco que terminó gritoneándome y arrebatándome la grabadora, siempre ha habido una bonita química entre mis entrevistados y yo, aún los más difíciles. En cuanto a la contribución del periodismo en la narrativa, debo confesar que siempre he mantenido distanciados uno de la otra. El periodismo es lo que me da para comer. Antes sentía tanta pasión por el periodismo como por la literatura, cuando realizaba mis reportajes polémicos, pero decidí abandonarlo porque ahora que soy mamá no puedo continuar arriesgando el pellejo y me dedico exclusivamente al periodismo cultural.
Háblenos un poco acerca de su autoexilio: por qué salió de Sonora para radicar en el DF.
En 1998, año en que decido salir de Hermosillo después de leer El arte de la fuga de Sergio Pitol (ese libro me ayudó a tomar la decisión de salir a explorar el mundo), vivía una situación insostenible. No fui la primera escritora de Sonora, mentiría si dijera semejante cosa, pero sí fui la primera que se rehusó a escribir sobre florecitas, y eso desató la ira de un par de funcionarios culturales, por no hablar de algunos profesores de la escuela de Letras. Para acabarla de amolar, mi primera novela, Hombres necios, que aborda un tema bastante escabroso (un movimiento estudiantil de 1971 que desembocó en una verdadera masacre de jóvenes y del cual se derivó la liga 23 de septiembre) que nadie en Sonora, de los que verdaderamente había vivido ese episodio, se había atrevido a tocar (yo tenía tres años cuando eso ocurrió), ganó en 1993 un concurso convocado por el Instituto Sonorense de Cultura pomposamente llamado La Gran Novela Sonorense, al que, se suponía, sólo podías concursar si se te invitaba expresamente para ello, pues el entonces director del ISC, Carlos Moncada, quería que se la rifaran entre los que él consideraba “los titanes de la literatura sonorense”. Yo supe del concursito porque le llegó la invitación a mi jefa de entonces, y decidí mandar la novelita antes citada en el entendido de que iría firmada con seudónimo y nadie podía impedirme, por tanto, inscribirla en el concurso. Cuando la llevé todo mundo creyó que era de mi jefa. Para asegurar la legalidad del mentado concurso, Moncada se cercioró de reunir a un jurado foráneo, todos ellos oriundos de La Paz y de Puebla, pero doctorados por la Sorbona de París. Lo último que imaginé fue que resultaría ganadora, y siempre imaginé que si por algún azar del destino ganaba me echaría de enemigos a todos mis maestros de letras (la mayoría inscribieron un trabajo al concurso) y de paso a mi jefa, que terminó corriéndome. Pero todavía me esperaba lo peor: en 1996 inscribí otra novela en el tradicional concurso del Libro Sonorense, y volví a ganar, y el director que entró en lugar de Moncada, Juan Antonio Ruibal Corella, que es del Opus Dei o algo así, puso el grito en el cielo al ver que la dichosa novela hablaba sobre la revuelta cristera, sobre los caudillos sonorenses y de paso estaba protagonizada por un cura gigoló, y no se le ocurrió mejor cosa que embodegarla durante todo un sexenio. Textualmente dijo: “Este libro no sale de aquí”. Esa fue la gota que colmó el vaso.
¿Qué perspectiva tiene actualmente acerca de la situación cultural en Sonora?
Por fortuna ha dado un giro radical. Parece que la escuela de letras permanece estancada en la revolución cubana, pero lo que es la cultura oficial ha avanzado considerablemente gracias a que su nuevo titular, Fernando Tapia, es el primer director del ISC que no es ni abogado ni contador privado, sino doctor en literatura. Tapia además uno de los pocos maestros que tuve en Letras que aplaudía mis gracias. Un gran profesor, además. Es un hombre culto, sin telarañas mentales, que lejos de marginar a las mujeres, a los homosexuales y a los indígenas como hicieran sus predecesores, los ha incorporado a su equipo de trabajo. Actualmente hay escritoras jóvenes en Sonora como Sylvia Aguilar Zeleny y Cristina Rascón, y jóvenes poetas vanguardistas como Iván Figueroa que hubieran sido vistos con desprecio por Moncada o por Ruibal Corella. Por otro lado, ésta es la primera administración que ha reconocido, homenajeado y reeditado la obra de Abigael Bohórquez.
¿Por qué la fascinación ante la escritura biográfica -tanto propia como ajena?
Lo más atrayente de mi narrativa, pienso yo, son los personajes. Para mí una obra narrativa sin personajes que te conmuevan no cumple a cabalidad su función. ¿Qué sería de Ulises sin Stephen Dedalus, por ejemplo? Pienso en la novela rusa, que es la más grande de todos los tiempos: ¿qué sería de ella sin Ana Karenina, sin Alexei Karamazov, sin Natasha Nicolaevna, sin el maravilloso Levine, que es mi consentido? De ahí mi fascinación por la biografía, que no la autobiografía, porque he sido bastante parca para referirme a mi persona, no obstante que siempre habrá algo del autor en sus personajes. Salvo Moramay de Réquiem por una muñeca rota hay muy poco de mi vida en mi narrativa. En Cenotafio de Beatriz, por ejemplo, hay un solo capítulo autobiográfico, que es el del parto de Beatriz. Yo empecé a escribir esa novela cuando, estando embarazada de mi hija pequeña, me anunciaron con una frialdad impresionante que tenía preclampsia y que o me sacaban a la criatura o yo me moría, y como no dejé que me la sacaran di por sentado que me iba a morir y Cenotafio es, por ello, una novela mortuoria, desde el título. Pero fuera de ese detalle poco tengo que ver con la protagonista, una Beatriz coja, corrompida, prostituida, amargada y sin embargo perseguida por un Dante que añora lo que ella fue y ya no es.
¿Cómo impulsa la carrera de un escritor el obtener un premio literario –como en su caso, que acaba de llevarse el Efraín Huerta, en Cuento, con la obra Sueños de Lot- ?
No sabría responder esa pregunta. Debo confesar que he participado en algunos concursos; que casi siempre me gano mención honorífica pero muy pocas veces he ganado. Curiosamente, poco antes de que me avisaran que había ganado el Efraín Huerta de cuento yo estaba a punto de abandonar el género cuentístico para siempre porque consideraba que no tenía madera para eso; que me era imposible escribir textos cortos... de hecho muchos amigos míos me habían hecho el comentario de que les gustaba mucho más como novelista que como cuentista. Gracias a este premio descubro que no soy tan mala después de todo y he resuelto continuar haciéndole la lucha al relato, aunque mi género favorito es y seguirá siendo la novela.

El narrador sinaloense César López Cuadras4 declaró hace poco5 que los grandes genios de la literatura han sido misóginos, y que los que se autoproclaman feministas son demagogos. Citó alusiones misóginas, por ejemplo, en Don Quijote. ¿Qué declararía usted al respecto?
Independientemente de que admiro a César y me cae muy bien, debo señalar que está equivocado y que su actitud resulta incomprensible en estos tiempos. Posiblemente los autores a los que hace referencia pertenecen a una época en que las mujeres no tenían acceso al estudio ni a los libros, pero como en todo existen las excepciones... y para muestra ahí está nuestra incomparable Sor Juana. Habría que recomendarle a César que leyera a grandes genios como Oscar Wilde, Truman Capote, E.M. Forster, Julio Cortázar, Sergio Pitol, entre otros, que lejos de denostar a las mujeres reconocían incluso influencia de escritoras en su propia escritura. Cortázar fue el único escritor del boom que exigió la inclusión dentro del mismo de mujeres como Luisa Valenzuela. De misógino, nada. No dudo que haya grandes genios misóginos, del mismo modo que hay mujeres geniales que son abiertamente androfóbicas, como Elfriede Jelinek, pero eso no repercute para nada en la demostrada realidad del talento femenino. Habría que recomendarle a César que leyera La trenza de Sor Juana, ¿no crees?


Elena Méndez

(Entrevista efectuada el 14 de mayo del 2006)

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NOTAS


1 Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, en Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Completas, Col. Sepan Cuantos, no. 100, Editorial Porrúa, México, 2000, p. 830.

2 ________________________________, Ídem, p. 831.

3 En dicho blog se publicaban reseñas periodísticas aparecidas en la columna del mismo nombre, perteneciente al Suplemento Arena del diario capitalino Excélsior, de circulación nacional. Desde marzo, el suplemento fue retirado; aún así, Eve continúa con sus Trenzas (por las cuales jamás ha percibido salario alguno).
La Trenza de Sor Juana, en palabras de su autora, tiene el fin de exaltar el genio literario femenino.

4 Autor de La primera vez que vi a Kim Novak (cuento), La novela inconclusa de Bernardino Casablanca, Macho profundo y Cástulo Bojórquez (novelas).

5 Declaraciones dadas el 27 de enero, durante su intervención titulada “El Quijote: Los textos en el texto”, como parte del Seminario sobre El Ingenioso Don Quijote de la Mancha , en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Sinaloa.


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MÁS DE EVE GIL:

www. evegil.blogspot.com
www.evetrenzas.blogspot.com



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DATOS DE LA AUTORA: Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981).- Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Escribe cuento. Ha publicado parte de su material en la revista TEXTOS, de su Universidad (no. 14, abril/julio 2004) y La Pluma del Ganso (no. 42, marzo/mayo 2006) y en las páginas literarias http://www.aviondepapel.com/ , http://www.letras.s5.com/ y http://www.homines.com/.

martes, mayo 16, 2006

¡LLEGAMOS A LA "TRENZA" NÚMERO 200!

Mensajes de felicitación de los lectores de "La trenza de Sor Juana"

Lina Zerón:
En sus 200 Trenzas, Eve Gil ha sabido buscar en los silencios de cada autora para regalarnos un trabajo bien elaborado en cumplimiento de una misión que ella se impuso, difundir la obra de las mujeres escritoras. Eve se ha mostrado como una emisaria entre el lector y la autora a tratar, pero no de una forma fría e impersonal sino adentrándose en el alma de cada una de ellas, involucrándose con las narradoras o poetas.

En cada Trenza de Sor Juana, Eve Gil, teje y entreteje con maestría un relato completo, casi paralelo al tema que la ocupa, como si fueran dos historias. Con oficio va hilvanando las ideas como quien trenza un agudo hilo de seda con otro de oro para hacer una gruesa sobrecama para el invierno.

Algunas veces sus Trenzas fueron incisivas, desmitificadoras, penetrando en el mas elaborado lenguaje para observar la erosión de los sentimientos más profundos, en otras propuso una llamativa interpretación del texto, una impugnación a lo ya sabido hasta la fecha sobre las escritoras.

Ha sido un agasajo disfruta de la ágil y bien empuñada pluma de Eve Gil y la diversidad de autoras que conforman la galería de la “Trenza de Sor Juana”.

Felicidades Eve Gil, y gracias por tu trabajo que es sinónimo de calidad, compromiso, conocimiento y pasión por la literatura.
Es un honor formar parte de tus Trenzas.

Lina Zerón
Tlalnepantla, Edo. Mexico. Mayo 16, 2006.
Beto Buzali:
Eve, queridísima Eve:

Espero seguir encontrando en mi buzón cada 8 días el tradicional banquete cultural de
La Trenza de Sor Juana
No sé si otras 200, porque es, efectivamente, un lugar común, pero...
¿qué tal otras TRES MIL TRESCIENTAS DOCE?

Te felicito por esa cultura inconmensurable que te define, Eve, así como el talento, tan característico en ti, para ponerla por escrito. Bien probadas que están tus cualidades con los premios que has merecido.

Desde ésta, tu casa, brindo por ti, Eve.
La segunda copa tendrá que ser têta-a-tête.

Un abrazo enorme de oso polar.

¿Quieres checar "La trenza de Sor Juana" y leer la Trenza No. 200 dedicada a la escritora norteamericana y candidata al Nóbel de Literatura, Joyce Carol Oates? www.evetrenzas.blogspot.com



lunes, mayo 15, 2006

MIL MUJERES SUSCRIBEN

LAS MIL MUJERES QUE FIRMAMOS ESTA CARTA, académicas,actrices, bailarinas, científicas, cineastas, diputada,diseñadoras, escritoras, estudiantes, feministas, fotógrafas, médicas, miembros de ONG, museógrafas, músicas, pintoras, periodistas, profesionistas, religiosas,restauradoras, etcétera,expresamos nuestra indignación y horror ante laviolencia, los abusos sexuales y las violacionesejercidos por las policías estatal y federal contralas mujeres detenidas en Atenco el 3 y 4 de mayo. Los testimonios directos recogidos por la CNDH y elcentro de derechos humanos PRODH ypublicados en la prensa dan fe de una realidad que nose puede aceptar.Son públicos los testimonios de Valentina Palma,estudiante chilena ilegalmente expulsada,de Cristina Valls y de María Sastres, ciudadanas españolas expulsadas. Las tres declaran que las manosearon, abusaron, golpearon, insultaron yhumillaron de todas las maneras. Es público el testimonio de dos estudiantes, todavía detenidas, quiereren lo mismo. Todas dicen que eso lespasó a todas las presas, que lo oyeron y las vieron llegar al penal llorando y con la ropa desgarrada,y contando lo que les pasó. Existe el testimonio de una mujer de 50 años que no está detenida a la que forzaron a hacer sexo oral a tres policías.Las autoridades, del secretario de Gobernación Carlos Abascal para abajo, han empezado a decir que se trata de mentiras y propaganda, y quecomo no hay denuncias no se puede investigar.Pero:1. Sí hay denuncias formales: hasta ahora, 23 casos denunciados de abusos o violaciones, más las tres expulsadas, que también están denunciando formalmente.2. Aunque no hubiera esas denuncias, estamos frente ala violación tumultuaria por personal policiaco en servicio. Es un delito gravetanto según el código penal federal como en el del Estado de México. Se castiga con penas de 10 a 15 años de prisión (Edomex), o de 12 a 21 años (Federal). Y se persigue de oficio. 3. No se trata aquí que cada una de las mujeres vejadas denuncie. Se trata de que se castigue a todos los responsables.Nosotras creemos el testimonio de las mujeres violadas. Sabemos lo difícil que es denunciar, que faltan las palabras para expresar lo vivido. Ysabemos que pueden recibir amenazas. Les ofrecemos solidaridad, respeto y apoyo. Tienen todo el derecho de negarse a ser examinadas pormédicos que no son de su confianza, examen que representa una violencia más, yeso no invalida en nada su denuncia. La justicia debería servir para defenderlas yprotegerlas, no para exponerlas. A la luz de varios casos anteriores y del muy reciente de Lydia Cacho, contra quien se planeaba una violación “con un palo” en la cárcel dePuebla, parece que violar o abusar sexualmentede mujeres detenidas se está volviendo sistema. Para“defender la ley”, ahora los gobiernos mandan violar mujeres. Exigimos la liberación inmediata de todas las presas, porque lo que se ha hecho con ellas noes la detención legal de presuntas delicuentes parasometerlas a proceso, sino secuestro y tortura.El trato que han recibido vuelve inoperante cualquier proceso en su contra: se trata de víctimas de la violencia impune de quienes dicen defender la ley.Exigimos castigo a los responsables directos y a sus mandos. Lo exigimos no sólo porque es claramente de justicia, sino porque este creciente empleo del abuso sexual por la policía debe detenerse cuanto antes. No podemos admitir que se vuelva “habitual” y las mujeres en México tengamos que vivir con su amenaza, esa otra amenaza más. México DF, 13 de mayo 2006 Abaunza Lorena; Adriana Ortega Luna; Aguilar Daniela;Aguilar Rivero Mariflor; Aguilar Zéleny Sylvia; Aguiluz Ibargüen Maya; Aguirre Beltrán Cristina, Mujeres por la Democracia. Puebla ; AlJerrahi Amina ; Alberro Semerena Anne; Alberro Semerena Sylvie; Alcalde Castro MaríaAntonieta, International Planned ParenthoodFederation, NY ; Alcántara Carmen; Alcocer Paulina;Alejandre Ortiz Virginia, San Agustín Etla, Oaxaca;Alejo Medina María de la Luz; Alemán JassoGabriela de la Cruz; Almada Alatorre Rossana Andrea;Almada Aletse, Producciones El Globo ;Almanza María; Almeida Lourdes; Almoina del Cueto YaraHelena, diseñadora y artista Puebla;Almudena Torre; Altamirano Allende Nayla; Alva CastroMaría Isabel; Alvarado María EugeniaCEIICH- UNAM; Alvarado Pilar, El Colegio de Michoacán;Álvarez Cervantes Luisa, UAT, Cd.Victoria ; Álvarez Jiménez Silvia, UdeG; Álvarez Vera,Guadalajara; Álvarez, Patricia ; Amante C.Ana Cristina; Amerlinck Mari-Jose, Guadalajara;Amezcua Vanesa Muriel; Amézquita LeónBeatriz, UNAM y UACM; Amundarain María Emilia; AnaAmado, Argentina; Andares Alicia;Andrade Rodríguez Silvia Alejandra, UACM; AnguloRivero Anna; Aragón Postigo Amalia; AragónReye Liliana; Aranda G. Patricia; Arciniega Ana ;Ardavín Becky, Canadá; Arenal Electa; AresteguiVerdugo Pauline; Arias Patricia; Aristegui Carmen;Arizmendi Olivia; Armendáriz Lourdes;Armengol Argemí Lali, Venezuela; Arriaga GarcíaArgelia, Mujeres por la Democracia, Puebla ;Arroyo Acevedo Margarita; Arroyo Rodríguez Claudia;Arteaga Marcela; Artigas Albarelli Irene;Artigas Albarelli María; Arzati y Aceves Beatriz ;Ashida Ana, Guadalajara, Jal.; Ashida Mónica;Asiain Lurdes; Attolini Lecón Amalia, México.; AuraMaría; Ávila Pietrasanta Irma; BabinGabrielle,ARTE, Francia; Balcázar Gabriela; Balcázar SilvaNorma; Baltazar Elia, periódico Excélsior;Banda Beatriz. Morelia; Baranda María ; BarberánTania; Barra Monzón Tamara, FCPyS, UNAM;Barros Cristina; Barros Magdalena ; Becerra Rocío;Becerril Flores Laura; Becerril MezaRebeca ; Becerril Straffon Ma. Luisa; Bedregal Ximena;Behar Ruth; Bejarano Villoslada Carmen;Belausteguigoitia Marisa; Beltrán Rosa; BeltranTepichin Mariana; Bellelli Cristina, Argentina;Bellinghausen Ana; Benítez Grobet Laura; BercovichSusana, UNAM; Bernal Adriana, periodista;Bernal Marina; Bernárdez Mariana; Bitar Tessán CynthiaK.; Blanco Jessie, Venezuela; BlanesRosa; Blázquez Graf, Dra. Norma CEIICH, UNAM; BlumSylvie, Francia; Bobadilla Gabriela;Bodek S. Claudia, UNAM, FCPyS; Bolos Silvia; BonillaLucía, Madrid; Bonilla Rius Elisa; BorbollaCastillo-Nájera Andrea; Bordons Teresa; Bosco MarthaDiana; Boullosa Carmen; BrabataGonzález Valeria; Bracamontes Ayón Maricarmen,Torreón; Bracho Coral; Bracho González MaríaEugenia; Bravo Velázquez Deborah; Brenes Pedroza Ruth;Bringaas Casona Odette; BrisacTessa; Briz Garizurieta Marcela; Brozon Mónica B. ;Bruschtein Natalia; Bukantz Martínez Karla;Bulnes Sara, Fac. 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Lic.Margarita; Caro Cocotle Brenda Judith; CarrascoAltamirano Gloria; Carreño Díaz Aurora; CarrilloTeresa; Carton de Grammont Lara Paloma, Pátzcuaro,Michoacán; Carton de Grammont Nuria;Casares Lourdes; Casillas Antonia; Casique Irene,CRIM-UNAM ; Castañeda Carmen; CastañedaSalgado Martha Patricia; Castelan S. Perla;Castellanos Elisa; Castellanos Saavedra Laura;Castillero Rosa María; Castillo Carmen, Francia;Castillo G. María Esther, Fac. Lenguas y Letras,UAQ; Castillo Nájera Maruza; Castillo Nájera Oralba;Castillo Patricia; Castro Cosío Ma.Antonieta; Castro Lima Virginia; Castro Susana, LunaNueva, Tepoztlán, Morelos; Catalan Mara,NY; Cataño Herrera Ma. del Socorro; Cattaneo AnaTeresa; Caudillo Félix Gloria, UdeG;Cavarozzi Mariana; Cejas Mónica Inés; Celis BandalaAdriana; Cimet Shoijet Esther; CirianniSalazar Lucía; Cissi Montilla R.; Clavel, Ana; CohenClaudia; Cohen Viviana; Colchero Ana;Collin Laura; Comas Andrea; Con Uribe Julia; CondeElsa; Conde Silvia; Constantino Julia;Contreras Dávila Talina; Contreras Herrera Roxana;Cooper Jennifer, Fac. Economía, UNAM;Corona Berkin Sarah; Correia Nelly; Corro FernándezMaría Guadalupe; Cortázar Angélica;Cortés Aguilar Luz Jessica; Cortés Fiesco MaríaTeresa; Cortés Gloria; Cortés Rocha Busi; CossNogueda Magda; Cota Guzmán Hilda Irene, Univ. Claustrode Sor Juana; Covarrubias FeregrinoArlette; Cruz Ángeles; Cruz Claudia, MilenioFeminista; Cruz Rosalía; Cruz Wilson Luci;Cruzvillegas Eréndira, CENCOS; Cuadros Pamela;Cumplido Paloma; Curcó Carmen, UNAM;Curiel Defossé Rosana; Chacón Estela; Chapa F.Violeta; Chavarría Decanini Urania ; ChávezJose•na; Chávez Mac Gregor Helena; Chávez MartínezMtra. Leticia Ma. del S., Universum,UNAM; Chávez Pérez Adazahira, Centro de InvestigaciónLaboral y Asesoría Sindical; CházaroLaura; Chenillo Mariana; Chinas Salazar Carmen;Chouitem Dorothee; Christianson De PaulisLinda; D´Aubeterre Buznego María Eugenia, BUAP;Dabrowski Andrea; Dávalos Pilar; DavenportHazel Gloria; David Cybèle; Dávila Alejandra; DávilaLozano Alejandra; Dávila Poblete Sonia; DeAgüero Servín Mercedes, IIDE, UIA; De Aguinaga VRocío; De Alva Ruiz Núria; De Angelis Elvia;De Cea Marta; De la Cerda Rubio Jose•na; De la GarzaMaría Luisa; De la Garza Mata Amanda,UNAM; De la Hoz Marianela; De la Madrid GaribaldiSigni B; De la Parra Emoé; De la PezaCarmen; De Lara Ma. del Carmen; De Swaan Carol; DeVecchio Gerli María; Dehaene Márgara,Fac. Bellas Artes, UAQ; Del Amo Luz; Del Cioppo PaulaAlejandra; Del Pino Nena, Salamanca,España; Delgadillo Guadalupe; Delgado Angélica;Delgado Güemes Rocío; Delgado María;Delgado Teijeiro Celia; Delgado Valentina; Di CastroElisabetta, UNAM; Di Como Marula; DianaMabel; Díaz Aldret Ana; Díaz Barroso Alejandra G.;Díaz de León F. Flor, UNAM; Díaz de RiveraA. Mónica; Díaz Enciso Adriana ; Díaz García Gabriela,Investigación y Estudios Legislativos,Congreso de Jalisco; Díaz Infante Jose•na; Díaz WallsR. Mtra. Carolina, Fac. de Psicología.UNAM; Díez Barroso Isabel; Díez de Sollano GuggenbuehlLucía Sol, Chapala; Díez Mónica,Qro; Domínguez Ángeles; Domínguez Edmé, Univers. deGöteborg, Suecia; Domínguez GutiérrezSilvia; Domínguez Nora, Buenos Aires; Doniz Paulina;Downes Penelope; Downs Lila ; DueñasGarcía Ma. Teresa; Duque, Rocío, Trabajadoras por laPaz, NY; Durán Inés; Dykstra Tieneke,Canadá; Echeverri So•a; Eguía, Marta, Argentina;Eguiarte Claudia; Eguiluz Ornelas Natalia;Egurrola Julieta; Eibenschutz Catalina; ElnecaveKatia; Emilsson Elin; Enríquez BejaranoBárbara; Enríquez Bejarano Selva; Enríquez Maru;Enríquez Q. Gabriela A.; Enríquez RojasLourdes; Erenberg Shula; Escamilla del Arenal Yoame,CCC; Escamilla Esperanza; EscamillaOlivia; Escárzaga Fabiola, UAM-X; Escobar ToledoMartha,Temixco, Morelos; Espejo VillalobosVictoria; Espina Gioconda, Venezuela; Espino LedesmaGricelda; Espinosa Gisela; EspinosaJudith; Espinosa Rosalba; Espresate Neus; EsquivelHeredia Amada; Estrada Álvarez Adriana;Estrada Álvarez Juana; Estrada Luz; Estrada Tere;Estrella Mariana; Etchegaray Lourdes;Ezcurdia Maite ; Faesler Carla; Fagetti Antonella,Puebla; Fainchtein Lynn; Falcón Romana; FarahNadya; Fe Marina, UNAM; Fernández Alonso Maricarmen;Fernández Alonso Marisol; Fernándezde Alba Luz; Fernández Gabriela; Fernández Lidia M.E.,Argentina; Fernández Mariestela;Fernández Martínez M. del Refugio de; Fernández PalomoAldara; Fernández Rocío; FernizaPacheco Magdalena; Figueroa Torres Lorena; FilomarinoRossana; Flores Teresa; Flynn Barbara;Fortes Elena; Fortson Jacqueline; Fourez Cathy Univ.Charles de Gaulle-Lille3, Francia; FoxCarolina; Francis Mor Ana; Franco Jean; FregosoCenteno Anayanci; Fregoso Natalia;Freidenberg Flavia, Univ. de Salamanca; Fuentes SilvaAndrea; Fuentes Zurita Ma Cristina, UAMIztapalapa;Fuentes Pamela; Fuentes-Beráin Marcela; Galván Elena;Galván Reyna Ximena,Mujeres por la Democracia, Puebla; Gall Olivia;Gallardo Hernández Claudia; Gama Ríos Valeria;Gamboa Fernanda; Gandía Mariana, LaimaifaierProducciones; Gantús Fausta; Garay Karim;Garay Maia; García Aguilar María del Carmen, CentroEstudios de Género, FFyL, BUAP; GarcíaAraceli; García Ascot Soren; García Bergua Alicia;García Bergua Ana; García Bravo Haydeé;García Campos Montserrat; García Canal María Inés;García Cornejo Alma Reyna; García CortésLeticia; García de la Fuente Guadalupe Sandra; Garcíadel Soto Arancha España; García Elia,editora; García García Ariela; García GonzálezLeticia; García Laguna Eliana; García Magda,Milenio Feminista ; García Palomares Juana; GarcíaPatricia; García Renart Marta, Qro; GarcíaVázquez María de Lourdes; Gardette Agnes; GargalloFrancesca; Garrido Consuelo; GarridoElizalde Patricia; Garza Silvia; Gaspar de Alba RosaElena; Gavito Diana; Gelinas Dana, Italia;Gentile Andrea; Gil Barcenilla Begoña, Sevilla; GilEve; Gilling Alejandra, CIESAS; GiménezCacho Carmen; Giménez Cacho Jimena; Giovine Yáñez Ma.Andrea; Glantz Margo; GleizerDaniela; Glockner Andrea; Glockner Valentina; GodedMaya; Godínez Guevara María de Lourdes,Coatepec, Ver.; Godínez Pérez Elisa; Golubov Nattie;Gómez Beatriz, Guadalajara; Gómez HaroClaudia; Gómez Magdalena; Gómez Plata Minerva; GómezSaracíbar Ingrid, Participare A.C.;Gómez María Eugenia; Gomís Anamari; González Ángela;González Aragón Jimena; GonzálezDiana; González Fernández Belinka; González GonzálezBertha; González Gutiérrez Marce;González López Ma. del Pilar, Mazatlán; GonzálezLuisafernanda; González Mateos Adriana;González Montes Soledad, PIEM, ColMex; González SilvaMatiana; González Urquidi M.Antonieta; González Valentina; González Vega Angélica;González Vianney; González-RizzoKrasniansky Vanesa, Instituto de Liderazgo Simone deBeauvoir; Gorbach Frida, UAM-X; GosainOcampo Mariana; Graf Beatriz; Groult Bois Noëlle;Guerra Toni, Guadalajara; Guerrero Antonia;Guerrero Díaz Consuelo; Guerrero Mothelet Verónica;Guevara Mayra Nieves, Doctorado deDesarrollo Rural de la UAM-Xochimilco; GuevaraRuiseñor Elsa, Psicología, FES-ZaragozaUNAM ; Guiochins Elena; Guitián Galán Mónica, FCPyS,UNAM; Guitián Galán Patricia; GumáMontalvo Mariana; Günther Silvia; Gurvich PeretzmanNatalia; Gutiérrez Blanca Margarita,Posgrado Latinoamericanos, UNAM; Gutiérrez Dolores;Gutiérrez Domínguez Paulina; GutiérrezGrageda Blanca Estela, UAQ; Gutiérrez Vilma; GutiérrezZúñiga Clementina; Guzmán B. 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CARTA DE VALENTINA PALMA NOVOA


Santiago de Chile, Martes 9 de Mayo, 2006
Mi nombre es Valentina Palma Novoa, tengo 30 años, de los cuales los últimos once he vivido en México. Soy egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y actualmente curso el cuarto año de Realización cinematográfica en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Tengo FM 3 de estudiante.A continuación quisiera relatar a usted los acontecimientos de los que fui testigo durante los violentos incidentes ocurridos en el poblado de San Salvador Atenco el Jueves 4 de Mayo del 2006, los cuales terminaron con mi expulsión del país de manera injusta y arbitraria.
1.- El día miércoles 3 de Mayo, luego de ver las noticias en televisión y enterarme de la muerte de un niño de 14 años, mi condición de antropóloga y documentalista hizo que me conmoviera con el deceso de éste pequeño por lo cual decidí dirigirme a San Salvador Atenco a registrar cual era la situación real del poblado. Pasé allí la noche, registrando las guardias que la gente del pueblo había montado y realizando entrevistas en las mismas. Hacía frío, me arrimé a las fogatas que la gente del pueblo había montado mientras seguía registrando imágenes. La luz del amanecer anunciaba un nuevo día: jueves 4 de Mayo. Han de haber sido como las 6 de la madrugada cuando las campanas de la iglesia de San Salvador Atenco comenzaron a sonar: tum tum tum tum, una y otra vez, mientras por el micrófono se vociferaba que la policía estaba sitiando el poblado. Las bicicletas iban de un lado a otro, la panadería de un costado de la iglesia ya había abierto sus puertas y la calidez del olor del pan recién horneado inundaba la calle junto con el ir y venir de los campesinos en bicicleta. El señor que vendía atoles me dijo que tuviera cuidado, que los que venían “eran muy cabrones”. Me dirigí a una de las guardias, donde los campesinos miraban en dirección a la manada de policías que allá a lo lejos se veía. Metí el zoom de la cámara, me di cuenta que eran muchos y que cubiertos por sus escudos avanzaban dando pequeños, imperceptibles pasos. Sentí miedo, ellos eran muchos fuertemente armados y los campesinos pocos y desarmados. En la pantalla de mi cámara veo como uno de los policías apunta y dispara hacia nosotros un proyectil que cuando llego a mi lado pude oler y sentir que era de gas lacrimógeno. Más y más gases lacrimógenos rápidamente fueron sepultando la calidez del olor a pan recién horneado y transformaron el angosto callejón en un campo de batalla. El aire era ya irrespirable y me fui a la plaza mientras las campanas sonaban con mas fuerza, por diferentes calles se veía a la policía a lo lejos avanzar. La poca resistencia que hubo por parte de los campesinos dejo de resistir ante el ataque de las fuerzas policiales que abruptamente se avalanzaron sobre los pobladores. Apagué mi cámara y junto con los demás corrí lo más rápido que pude. Frente a la iglesia había un edificio público con las puertas abiertas y ahí me metí a esperar ilusamente que la turbulencia pasara. Habían ahí dos jóvenes resguardándose también ilusamente del ataque. Éramos tres y nos mirábamos las caras angustiados y con miedo. Cuidadosamente me asome a mirar a la calle y ví como cinco policías golpeaban con toletes y patadas a un anciano tirado en el piso sin compasión alguna. Sentí más miedo, regresé y le dije a los otros dos jóvenes que necesitábamos escondernos más, que ahí estábamos muy expuestos. Ilusamente nos subimos a la azotea y acostados boca arriba mirábamos los helicópteros que como moscardones ronroneaban en el cielo, mientras el sonido de los disparos fueron formando parte del paisaje sonoro del lugar. Una voz de hombre violentamente nos gritoneaba “bajen a esos cabrones que están en la azotea”. Primero bajaron los dos jóvenes, yo desde arriba miraba como los golpeaban y con pánico no quise bajar, ante lo que un policía gritó: “bájate perra, bájate ahora”. Baje lentamente, aterrorizada de ver como golpeaban en la cabeza a los dos jóvenes. Dos policías me tomaron haciéndome avanzar mientras otros me daban golpes con sus toletes en los pechos, la espalda y las piernas. Mis gritos de dolor aumentaban cuando escuche la voz de alguien que preguntaba por mi nombre para la lista de detenidos, respondí “Valentina, Valentina Palma Novoa” mientras un policía me ordenaba que me callara la boca y otro me golpeaba los pechos. Una voz de hombre ordeno que me taparan con los escudos para que no vieran como me golpeaban. Se detuvieron a un costado de la iglesia y ahí me ordenaron que junto a los demás detenidos me hincara y pusiera mis manos en la nuca. Siguieron golpeándonos, mi celular sonó y una voz ordenó que registraran mi bolsa. En ese momento fui despojada de mi cámara de video, de mi celular y mi pequeño monedero con mis identificaciones y quinientos pesos. Me levantaron de los pelos y me dijeron “súbete a la camioneta puta”. Apenas podía moverme y ellos exigían extrema rapidez en los movimientos. Me avalanzaron encima de otros cuerpos heridos y sangrantes y me ordenaron bajar la cabeza sobre un charco de sangre, yo no quería poner mi cabeza en la sangre y la bota negra de un policía sobre mi cabeza me obligo a hacerlo. La camioneta encendió motores y en el camino fui manoseada por muchas manos de policías, yo solo cerré los ojos y apreté los dientes esperando que lo peor no sucediera. Con mis pantalones abajo, la camioneta se detuvo y se me ordeno bajar, torpemente baje y una mujer policía dijo: “a esta perra déjenmela a mí” y golpeó mis oídos con las dos manos. Caí y dos policías me tomaron para subirme al bus en medio de una fila de policías que nos pateaban. Arriba del bus otra policía mujer pregunto mi nombre mientras dos policías hombres pellizcaban mis senos con brutalidad y me tiraron encima del cuerpo de un anciano cuyo rostro era una costra de sangre. Al sentir mi cuerpo encima el anciano gritó de dolor, trate de moverme y una patada en la espalda me detuvo, mi grito hizo gritar al anciano nuevamente, que pedía a dios piedad. Una voz de mujer me ordeno que me acomodara en la escalera trasera del bus, así lo hice y desde ahí pude ver los rostros ensangrentados de los demás detenidos y la sangre esparcida en el piso. Sin estar yo sangrando, mis manos y ropa estaban salpicadas de sangre de los otros detenidos. Quieta y escuchando los quejidos de los cuerpos que estaban a mi lado, escuchaba como seguían subiendo detenidos al bus y preguntando sus nombres en medio de golpes y gritos de dolor. No se cuanto tiempo pasó, pero el bus cerró sus puertas y hecho a andar. Dimos vuelta cerca de dos o tres horas. La tortura comenzó y cualquier pequeño movimiento era merecedor de otro golpe más. Cerré los ojos y trate de dormir, pero los quejidos del anciano que estaba a mi lado no lo permitieron, el anciano decía: “mi pierna, mi pierna, dios, piedad, piedad por favor”. Lloré amargamente pensé que el anciano moriría a mi lado, moví mi mano y trate de tocarlo para darle un poco de calma, un tolete fue a dar sobre mi mano, ante lo cual, con un gesto, pedí compasión al policía que dejo de golpearme. Queriendo darle un poco de amor acaricie la pierna del anciano que por unos momentos dejo de quejarse. Le pregunte su nombre y me respondió. “Si me muero no lloren, hagan una fiesta por favor”. Lloré en silencio sintiéndome sola en compañía de los otros tantos cuerpos golpeados, pensando lo peor; que nos llevarían a quien sabe que lugar y que ahí nos matarían y desaparecerían a todos. Por un momento me dormí, pero el olor a sangre y muerte me despertó. Al abrir los ojos vi la pared de una cárcel. El bus se detuvo y una voz ordenó que bajáramos por la puerta trasera. Me ordenaron pararme y la puerta se abrió y mi cara llorosa y descubierta vió una fila de policías, sentí miedo otra vez. Desde abajo una voz ordenó que se cerrara la puerta y que los detenidos debían salir con el rostro cubierto. Un policía me tapó la cabeza con mi chamarra y las puertas volvieron a abrirse otra vez. Abajo del bus un policía me agarro con una mano de los pantalones y con la otra mantenía mi cabeza gacha. La fila de policías comenzó a tirar patadas a mi cuerpo y al de los demás detenidos que eran parte de la fila. La puerta del penal se abrió y nos avanzaron por estrechos pasillos en medio de golpes y patadas. Antes de llegar a una mesa de registro, cometí el error de levantar la cabeza y mirar a los ojos de un policía, el cual respondió a mi mirada con un golpe de puño duro y cerrado en mi estómago que me quitó el aire por unos momentos. En la mesa preguntaron mi nombre, mi edad y nacionalidad, luego de eso me metieron a un cuarto pequeño donde una mujer gorda me ordeno quitarme toda la ropa, pedía rapidez ante mi torpeza producto de los golpes. “Señora estoy muy golpeada, por favor espere” le dije. Me revisó, me vestí nuevamente y volvió a cubrir mi cara con la chamarra. Salí del cuarto y nos ordenaron hacer una fila de mujeres para ingresar formadas y cabeza abajo al patio del penal, que luego me entere que le decían “almoloyita” en la ciudad de Toluca.
Cayó la lluvia y nos trasladaron al comedor con todos los demás detenidos, se nos obligó a sentarnos y no podíamos establecer contacto con los detenidos mexicanos, si queríamos ir al baño debíamos pedir permiso. Llegaron funcionarios de derechos humanos a tomarnos declaración y fotos de nuestras lesiones, las declaraciones fueron tomadas sin interés, mecánicamente. Se nos obligó a que registráramos nuestras huellas, nos tomaron fotos de frente y ambos perfiles, nos dijeron que eso no era una ficha, que era un registro necesario pues era muy probable que en la madrugada saliéramos en libertad y que para eso se necesitaba hacer la ficha. Una olla de café frío y una caja con bolillos fueron la cena. Ha de haber sido la media noche y me acosté en una dura banca de madera a tratar de dormitar un poco, fue imposible, hacía frío y no tenía cobija. Del lado de los hombres, un rasta se dio cuenta de mi impaciencia ante el no poder dormir y comenzamos a hablarnos de un lado a otro con señas. Estábamos en eso cuando se presenta un custodio y comienza a dar los nombres de los cinco extranjeros. Nos levantamos, dimos un pequeño adiós a los demás detenidos y abandonamos el lugar. Nos llevan a un lugar de registro, nos entregan nuestras pocas pertenencias y nos sacan del lugar camino a una camioneta diciéndonos que nos llevarían a una oficina de migración en Toluca. Afuera del penal escuche voces conocidas que gritaban mi nombre, me acerco a las rejas y puedo distinguir a muchos de mis amigos que me preguntan como estoy, les digo que mas o menos y que nos llevan a migración de Toluca. Ellos me dicen que me van a seguir que no me van a dejar sola. Mi tía Mónica me pasa un sobre que contiene mis documentos migratorios y María Novaro, mi maestra y mamá en México, me da una chamarra para el frío. Así me subo a la camioneta que cierra sus puertas y oscuros nos vamos. Pasamos a una oficina en Toluca a buscar a una licenciada y de ahí nos llevan a la estación migratoria de las agujas en el DF. Han de haber sido las tres de la madrugada cuando llegamos a la estación migratoria. Ahí una vez mas, un médico de mala gana constató lesiones. Dormitamos un rato porque a la hora en que llegamos no era horario de oficina, así que no habían muchos funcionarios en el lugar. Dieron las 7 de la mañana y un auxiliar nos llevo cereal con leche. Luego me tomaron declaración, una declaración en donde además de preguntar por mis datos personales, me hicieron preguntas cómo: conoces al EZLN?, has estado en Ciudad universitaria?, participaste en el foro mundial del agua?, conocías a los otros extranjeros detenidos?, etc. Firme la declaración a la que se adjunto mi documento migratorio, una carta de mi centro de estudios, una carta de mi maestra María Novaro, mi pasaporte, mi cedula de identidad chilena y mi credencial internacional de estudiante. Estaba en eso cuando recibo una llamada del cónsul de Chile en México, quién me pregunta mi nombre, el numero de mi cedula de identidad y si tengo algún pariente en México, me informa que lo que el puede hacer es velar que el proceso correspondiente se realice en las condiciones legales pertinentes. Regreso a continuar mi declaración y las preguntas sobre el EZLN, el sub comandante Marcos y Atenco se repiten. Mientras tanto afuera de la estación migratoria se habían congregado amigos y familiares, con los cuales no se me permite comunicar, traté de hacerlo a través de señas y carteles, pero incluso eso nos es negado. Me llevan a un cuarto en donde hay tres hombres que me dicen que están ahí para ayudarme, ellos me toman fotos de frente y ambos perfiles y en todo momento graban la conversación. Me preguntan mi nombre y si tengo algún alias, que si conozco al EZLN, que si he ido a la Selva Lacandona, que les de nombres que puedan dar antecedentes de mi, que qué tipo de documentales me gusta realizar. Me dicen que mi amiga América del Valle esta preocupada por mi porque me había perdido mientras escapábamos del lugar, mujer de la cual recién en Chile me entero que es una de las dirigentes de Atenco que la policía persigue. Al terminar el interrogatorio, mis huellas dactilares son tomadas en una maquina muy sofisticada que va a dar a una computadora. Me sacan de la sala y me llevan a otra donde hay tres visitadoras de la comisión nacional de derechos humanos y luego de que las dos españolas y yo les contamos lo que hemos vivido, nos recomiendan urgentemente solicitar un abogado para que se gestione un recurso de amparo ante una posible deportación. El ambiente ya es tenso, así que le pido a una de las abogadas una pluma y un papel, para escribir a un
abogado y mostrárselos por la ventana a mis amigos que están afuera, en ese momento entra un licenciado de migración y al verme escribiendo me dice: “¿necesitas un abogado?, yo soy abogado, cual es tu problema”, le contesto que quiero poner un amparo, ante lo que el me responde que no es conveniente poner un amparo porque el amparo implicaría estar en la estación migratoria un mes y que lo mas probable era que pronto saliésemos en libertad, las visitadoras de derechos humanos, lo increpan y le dicen que por favor me dejen hablar con alguna de las personas que están afuera. La visita se concede y hablo con Berenice, con quien me dejan hablar cinco minutos, a ella le digo que necesito un amparo y me dice que eso ya esta. Me despido abruptamente de ella y luego me llevan a hacerme un chequeo médico por segunda vez en esta estación migratoria, estoy en eso, cuando un licenciado llega apresuradamente a interrumpir el chequeo y me dicen que me van a trasladar a otro lugar, yo pregunto que adónde y no se me da respuesta. Al salir de la consulta médica me encuentro a una de las visitadoras de derechos humanos y le digo que por favor avise a mis amigos que están afuera que me van a trasladar, le pregunto al licenciado que adonde me llevan y me responde que a las oficinas centrales de migración, no me dejan seguir hablando con el y me suben a un auto particular en el que también estaba Mario, mi compatriota. Me subo, se suben tres policías, se cierran las puertas y una policía pide cerrar las ventanas. La reja de la estación migratoria se abre y el carro se va como escapándose de algo. Íbamos por periférico a más de 100 Km. por hora en medio de un tráfico contundente. Pregunto que adonde nos llevan y no obtengo respuesta, ya en el camino, me doy cuenta que vamos rumbo al aeropuerto y que delante de nosotros van dos carros más; uno con Samantha, la alemana y otro con María y Cristina, las dos españolas. Ante la inminencia de la expulsión injustificada en todo momento, no me queda más que cerrar los ojos y apretar los dientes y pensar: otra violación más. Llegamos al aeropuerto como a las 6 de la tarde. Nos bajan de los autos y nos ingresan custodiados a una sala completamente blanca donde nos mantienen detenidos una hora o más. Luego nos ingresan a las salas de espera al interior del aeropuerto, donde nos mantienen custodiados. Primero sale el vuelo de Samantha. Seguimos esperando y en la espera yo no hago mas que llorar, me siento mal, me paró y trato de caminar por el pasillo, se me acerca una custodia y me dice que debo estar sentada, “me siento mal” le digo, “no me voy a escapar, déjame”. Sigo llorando y un policía se acerca y me dice: “ya no estés así, no conviene esa actitud, si te sirve de consuelo, déjame decirte que no estas deportada, que solo has sido expulsada del país, pero puedes volver a entrar en cualquier momento”. Ilusamente sus palabras me calman. Nos llevan a un bar a fumarnos unos cigarros porque todas estamos muy alteradas. El vuelo de Lan chile de aproximadamente las once de la noche es anunciado, a mí y a Mario nos llaman, nos despedimos de María y Cristina con un apretado abrazo. Nos formamos en la fila y nos entramos al avión. Dentro del avión uno de los pasajeros se acerca a mí y me entrega unas cartas que han mandado mis amigos que estaban afuera haciendo todo lo posible para detener esta injusta expulsión. Caen mis lagrimas de no saberme sola, la custodia que va a mi lado, me dice que qué me pasa, le cuento mi caso; le digo que llevo viviendo en México 11 años, que mi vida esta en ese país, que nunca se me dijo que estaba pasando, que todo el procedimiento ha sido ilegal, que he sido golpeada y vejada por la policía. Me dice que a ella le avisaron 30 minutos antes de subirse al avión que viajaría a Chile, que a ella no le dijeron nada, pero que si notaba que algo raro hubo en el procedimiento, porque normalmente antes de deportar a alguien se pasa mínimo un mes en la estación migratoria, que ha de haber sido una orden dada desde arriba. Ya asumiendo mí expulsión me pongo a platicar con ella y le digo que lugares de Santiago puede visitar el corto tiempo que dure su estadía. El cansancio y la impotencia son demasiadas, me duermo. Me despierto con la cordillera de los Andes en la ventanilla del avión. Bajamos del avión, nos entregan a policía internacional, donde nos toman declaración del porque de nuestra deportación y/o expulsión. Afuera me esperaba mi familia, llantos, besos, abrazos. Nos vamos al hospital a constatar lesiones y rápidamente armamos una conferencia de prensa con televisión y radio, en donde denunciamos la ilegalidad de nuestra expulsión y la brutalidad policial de la que fuimos objeto.
2.- Después de lo que les he contado quisiera hacer de su conocimiento mi total rechazo, indignación y rabia ante:
a) la utilización de la violencia física, psicológica y sexual como arma de tortura y coerción en contra de las mujeres.b) la brutalidad policial de la que fuimos objeto todos los detenidos, más allá de nuestras nacionalidades.c) la ilegalidad de mi deportación en dos sentidos: por haber estado mis papeles migratorios en regla y por el rechazo al amparo presentando, argumentando mi ausencia en el país, cuando yo aun estaba en México.
3 Por lo expuesto anteriormente anterior, estamos estudiando con nuestros abogados, orientar nuestras acciones tendientes a lograr:a)Se nos restituya el derecho a seguir estudiando en México por medio de todo tipo de gestiones con el gobierno chileno y mexicano;b)gestiones a nivel diplomático con la embajada de México en Chile;c)poner una querella criminal contra la policía por delito de lesionesd)entablar una demanda contra el estado mexicano por deportación ilegal.
¡No a la violación , no al uso de mujeres y hombres como objetos, no a la brutalidad y a la tortura, no a la justificación de la violencia!
Atte.Valentina Palma Novoa
teléfono celular en Chile: 08-2972308


 

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