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All About EVE: La inquietante e internacional semana de la Mujer Invisible

All About EVE

viernes, mayo 26, 2006

La inquietante e internacional semana de la Mujer Invisible

Foto: Ramón I. Martinez
Siempre que le preguntaban, ¿qué quieres ser de grande?, la Gordis respondía sin asomo de duda: ¡La mujer invisible! Eso no puede ser, Gordis, deja ya de fantasear, contestaba a continuación el irritado interlocutor, cuya identidad da lo mismo pues todos contestaban igual: Te pregunté que profesión te gustaría tener cuando crezcas: ¿maestra, secretaria o enfermera?, ¡La mujer invisible!, insistía la Gordis, cuya desmesurada ambición terminaba por dejar mudos a quienes tenían la feliz ocurrencia de hacerle esa pregunta. En realidad, la propia Gordis albergaba sus dudas al respecto: cuando jugaba a sus amiguitas a que eran los Cuatro Fantásticos, nunca se le permitía ser la Mujer Invisible: Invariablemente le tocaba ser la Mole, y de nada le servía patalear pues había llegado a convertirse en la Mole vitalicia. Tomó entonces la decisión: se volvería invisible de a de veras, que vieran esas mensas quien era la Única e Inigualable Mujer Invisible. Dejó de comer. Adiós tortas de tamal, adiós refrescos, helados, gansitos, chocorroles, churrumaís. Con tal de purificarse hasta la invisibilidad bien vale la pena el sacrificio. Y entonces la Gordis fue desapareciendo poco a poco, ¿dónde está la Gordis?, ¡No me llamo Gordis, me llamo Susan! Pero nadie la escuchaba, y llegó el momento en que tampoco la veían. ¡Ya soy invisible!, y se supone que debía sentirse feliz pues ya era grande y era invisible, pero todos la echaban de menos: ¿Y la Gordis? Tan linda la Gordis, tan simpática, ya hasta la extraño. ¿Dónde quedó la Gordis?



Cómo ver a una mujer invisible 22/05/06
El UniversalLunes 22 de mayo de 2006
H.G Wells puso punto final a El hombre invisible con la muerte de su protagonista, quien dejó algunas notas con la fórmula de la transparencia, y por ello el autor advierte: "nadie sabe que esos libros están ahí, con el sutil secreto de la invisibilidad y otros secretos ocultos entre sus páginas".
Esos secretos parecen estar hoy en manos de algunas mujeres que saben no sólo cómo ser invisibles, sino también cómo ser captadas en sus breves momentos de visibilidad. El resultado de tales experimentos podrá ser apreciada en la exposición Las mujeres invisibles, a realizarse el próximo sábado, a las 19 horas, en la Casa Refugio Citlaltépetl de la ciudad de México.
La propuesta de este movimiento de aire consistió en invitar a que las mujeres invisibles buscarán entre sus cosas, o se hicieran una fotografía en la que crean que su transparencia puede ser vista, a que estén ahí sin estarlo.
A la convocatoria se sumaron académicas, actrices, bailarinas, científicas, cineastas, diseñadoras, escritoras, estudiantes, fotógrafas, músicas, pintoras, periodistas, y restauradoras como María Ezcurra, Caterina Camastra, Miryam Moscona, Abril Castro, Mónica Szurmuk, Nora Strejilevich, Adriana González Mateos, Mónica Nepote, Melisa Arreola y Claudia Guillén, entre muchas otras.
El antecedente de este movimiento está en La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas, también organizada por Cristina Rivera Garza y Amaranta Caballero Prado, quienes el año pasado hicieron una invitación a "desmarcar el vello facial, apropiándoselo de formas lúdicas, inesperadas".
Ellas proponían desmarcar el género, volviéndolo tan flexible y cambiante como es para simplemente hacer una travesura y pasársela bien. Para participar simplemente había que enviar una foto por e-mail y ellas se encargarían de ponerles barbas virtuales. (Redacción)


 

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