adopt your own virtual pet!
All About EVE: "La mafia le hace el mandado a los que trabajan en serio": Entrevista de Patricia Rosas Lopategui con Eve Gil

All About EVE

miércoles, mayo 24, 2006

"La mafia le hace el mandado a los que trabajan en serio": Entrevista de Patricia Rosas Lopategui con Eve Gil

Foto: Ramón I. Martinez

¿Qué significa para ti recibir el premio de cuento Efraín Huerta?
Significa mucho. Independientemente del dinero, que es lo que parece emocionar a la mayoría de la gente. Yo, como la mayoría de los mexicanos, estoy urgida de atinarle al premio de la lotería, pero este premio tiene significados para mí entrañables, más allá de lo económico. El primero, que el concurso lleve el nombre de un poeta que fue uno de los mejores amigos de mi más grande maestro: Abigael Bohórquez. El segundo, mi admiración por la obra del poeta, que mi esposo suele declamar de memoria para ponerme contenta (particularmente el de los perros, no recuerdo el título, pero es lo más maravilloso que he escuchado en mi vida).... y el tercero que me llega en un momento de crisis existencial relacionado con mi eterno pleito con el género cuentístico, pues siempre me he rasgado las vestiduras tratando de escribir historias cortas.
¿En qué medida crees que los premios literarios ayudan a los escritores a consolidarse en su carrera en un país como México, dominado por las mafias literarias? ¿Cómo lo concibes tú como escritora?
Las mafias literarias sirven para facilitarle el asenso a sus miembros, no siempre merecedores del apoyo, pero de ninguna manera tienen el poder de frenar el asenso de un escritor que se esfuerza por lograr un trabajo de calidad. Finalmente son los lectores quienes deciden quien se queda y quien se va, y los de las mafias podrán estar nadando en la abundancia de las becas, pero irremediablemente condenados al olvido eterno. Justo hoy en la mañana me decía Paco Ignacio Taibo que él le debe su fama exclusivamente a sus lectores, porque la "mafia" se ha encargado de minimizar y anular su trabajo (cosa que me consta: un famoso escritor de la mafia con el cual colaboré durante algún tiempo en un diario hoy extinto, se negó rotundamente a publicarme una entrevista con Taibo). Pero Sergio Pitol es otro escritor que al margen de la mafia no solo ha obtenido el Cervantes sino que es el escritor mexicano más querido en Europa. Como verás, la mafia nos hace los mandados a los que trabajamos en serio.
Tu libro consta de tres cuentos, ¿por qué tres? ¿Hay algún motivo simbólico?
Empecé a escribir cuento mucho después que novela. La novela fue el primer género que experimenté, a los 14 años, y a la fecha sigue siendo mi género de cabecera, como escritora y como lectora. El ensayo fue el segundo género que me cautivó, y el cuento no empecé a escribir sino hasta que, estando en la universidad, me empezaron a encargar textos cortos para la clase de composición. Yo respeto enormemente tanto a los cuentistas como a los poetas, particularmente a aquellos que un breve espacio suelen realizar verdaderas obras de arte... y por supuesto, el primero que me viene a la mente es Monterroso. Tengo una amiga que aunque no es muy conocida, es un genio escribiendo cuentos ultracortos: Amélie Oláiz. Fueron tres cuentos porque las bases del premio estipulaban un número determinado de cuartillas y solo pude incluir tres cuentos largos. Como te decía, me es muy difícil escribir cuentos cortos.
Tus textos son perturbadores. Diríamos que no hay esperanzas para una verdadera liberación de la mujer. En los tres cuentos, las mujeres carecen de identidad, de proyecto existencial o intelectual, tienen una vida sexual promiscua bajo las mismas premisas que la han tenido tradicionalmente los hombres. ¿No hay otra realidad femenina que contar?
Fijate que no estoy de acuerdo contigo, porque las heroínas de los tres cuentos, mal que bien, hacen exactamente lo que les da la gana: Ifigenia quiere llamar la atención; Gaby quiere perder la virginidad con el hombre de sus sueños y Aquamarina deja con un palmo de narices al hombre que la menosprecia. Y en cierto modo ese es el leit motiv de toda mi narrativa, que las mujeres se salen con la suya siempre, aunque sea a punta de pistola.
Me parece interesante la relación que estableces en tu primer cuento, "Vocación de Electra", con los arquetipos de la tragedia griega, ¿cuál es tu propósito al establecer un continnum entre un pasado donde la mujer era arrasada por el poder masculino y que pareciera ya ajeno al papel de la mujer en pleno siglo XXI?
Hace poco descubrí que he recurrido bastante a la intertextualidad, cosa que me sorprendió bastante: una constante de mi narrativa es el diálogo con la literatura. "Vocación de Electra" surge de un monólogo teatral que presenté en Hermosillo hace más de diez años, y del cual, recuerdo, la gente salía llorando. El cuento es mucho más brutal que el monólogo, donde censuraron la esencia misma del texto que era el incesto... pero aún así la gente sufría horrores con el conflicto de la protagonista. Yo deliro por los clásicos griegos, especialmente por Eurípides. Y el personaje de Electra es mi favorito porque considero que en ella convergen otras extraordinarias personajes como Medea. Ella es la suma de la feminidad en la tragedia griega.
¿Por qué y hasta cuándo las mujeres vivirán en función de un hombre? Tu protagonista, Electra, piensa en suicidarse si no llega su amante. ¿Por qué todavía no encontramos ese "otro modo de ser, más humano y libre" del que hablaba Rosario Castellanos hace más de cincuenta años?
Mi personaje no vive en función del hombre, sino de ella misma, de su propia tragedia, de su ego inmenso, de su venganza. Es a todas luces una persona enferma, y déjame decirte que los personajes psicóticos, esquizofrénicos o bipolares son otra constante de mi narrativa. Las otras dos heroínas distan de vivir en función del hombre, al contrario, los aniquilan, al menos por un inolvidable momento. El leit motiv de las tres historias es ejemplificar un incesto sublimado, de ahí el título del libro.
¿Crees que el cristianismo católico tiene algo que ver en este cuadro que presentas en "Vocación de Electra", la mujer que no puede concebirse como un ente pensante, independiente, y autoestimarse ante todas las cosas?
El cristianismo, o, mejor dicho el enfoque que se le ha dado a una doctrina que en sus orígenes fue incluyente (las mujeres fueron eclipsadas de la historia original por los sucesivos papas, pero Jesús sentía una predilección evidente por las mujeres por sobre los hombres) es el culpable de muchas cosas, entre ellas la hipocresía que permea nuestra sociedad y que ha afectado principalmente a las mujeres que durante muchos años tuvieron que vivir fingiendo que sentían o no sentían lo que los hombres estipuladaban que debían sentir o no sentir. Es culpable también de innumerables crímenes, entre los que podría citar el exigirles el celibato a los sacerdotes. Esa imposición anti natural ha provocado que los curas canalicen su sexualidad por vías tan deleznables como la pedofilia... pero al papa sigue pareciendole más fea la homosexualidad o el amor libre que la pederastia.
¿Cómo creaste un texto como "Last tango reloaded"? Me parece una realidad más ficticia que factible, ¿es posible que una jovencita riquísima, de 15 años de edad, contrate a un hombre maduro para perder su virginidad?
Mi respuesta es otra pregunta: ¿Por qué no? ¿Acaso no durante milenios los jóvenes debutantes han contratado a prostituas para iniciarlos? ¿Por qué no una jovencita habría de contratar a un hombre maduro, experto y sensible, que además le garantice el uso del condón, para tener una inicación placentera?
Lo que pareces plantear en este cuento es que la virginidad es un mito que ha oprimido a la mujer, ¿es así?
Esa es otra de las aberraciones tanto del cristianismo de factura machista, como de la inmensa mayoría de las religiones, si no es que todas: valorar a las mujeres con base en su conducta sexual. Si la regla se aplicara a ambos sexos sería razonable... pero no lo es desde el momento en que el hombre tiene derecho a practicar toda clase de excesos mientras a la mujer se le exige la virginidad... ¿quien puede entender una exigencia tan tonta?
La visión de la mujer en tus textos es inquietante porque los tres personajes femeninos son mujeres cultas, leen a los clásicos griegos o a los escritores del boom latinoamericano o a escritores contemporáneos norteamericanos, pero ninguna presenta proyectos intelectuales propios, las tres parecen estar atrapadas en los roles sexistas y machistas. ¿Por qué las mujeres no pueden verse en otras dimensiones que no sean las de objetos sexuales?
No profundizo tanto en los personajes como para mostrar sus proyectos personales... la heroína de "Kundera dixit", por ejemplo, ni siquiera sabemos quien es en realidad. Muchas mujeres nos consideramos seres humanos, que valemos más allá de nuestros atributos sexuales o maternales, aunque obviamente todavía hay algunas (muy pocas, por fortuna) que consideran valer en función de su edad o del tamaño de su cintura, pero esas mujeres no me interesan como amigas... si acaso como personajes churriguerescos: me pitorreo mucho de esta clase de mujeres en mis textos. Me vuelvo misógina tratándose de las mujeres estúpidas.
Está de moda encontrar parejas sexuales de manera cibernética. En "Kundera dixit" muestras esta nueva y desquiciante realidad... ¿Hacia un Sodoma y Gomorra?
No, simplemente es una forma novedosa de relacionarse, como en otro tiempo fue la correspondencia. Lo terrible no es que los hombres y las mujeres se relacionen por internet, sino que se vuelvan incapaces de entablar relaciones de otro modo que no sea con la computadora de por medio.
¿Podrías explicarnos por qué titulaste tu libro Sueños de Lot?
Por el incesto sublimado que presentan los tres textos.
Tu lenguaje está muy pulido, ¿trabajas mucho tus textos?
Muchísimo... muchísimo... esos relatos vengo trabajándolos desde hace más de tres años. Soy muy exigente conmigo misma. No me perdono a mí misma una falla, y sé que eso no está muy bien que digamos... pero no lo puedo evitar.
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo divides tu tiempo entre el periodismo, tus dos hijas, tu marido, y la escritura?
Ni yo misma lo entiendo... es como un milagro...¡un verdadero milagro!
Tengo entendido que tu nombre es Evelina Castillo Gil. ¿Por qué rompes con la tradición patrilínea y optas por tu apellido materno?
Siempre digo que porque me divorcié de mi papá... y bueno, sí en parte, no me siento para nada identificada con la línea de los Castillo, salvo con mi celebre tío, "El médico asesino", un luchador que siempre salía de malvado en las películas de El Santo. Ese es mi pariente y me ennorgullezco mucho de él porque fue capaz de romper con su famila aristocrática para dedicarse a las luchas. Era médico de verdad, pero colgó el título para realizar su verdadera vocación, en cambio mi papá cedió a las presiones de su mamá y renunció estudiar cinematografía para dedicarse a la ingeniería, que fue la profesión que se les asignó: yo hubiera preferido ser hija de El médico, me simpatiza mucho más. A lo mejor algún día escribo algo sobre él René Avilés Fabila aulló de placer cuando supo que él era mi tío porque lo admiraba con fervor en su juventud
En realidad la sintetización de mi nombre fue algo práctico: en la primera revista donde colaboraba no cabía mi nombre completo y el editor sugirió acortarlo y usar el apellido materno en vez del paterno. Me encantó la idea porque mi mamá se llama Evelina Gil. Luego lo dejé en "Eve" porque me decían "Evangelina" y yo prefiero, con perdón de las Evangelinas, que me mienten la madre a que me digan "Evangelina" que nada tiene que ver con mi nombre normando, muy utilizado en la literatura inglesa. En Dublineses, de James Joyce, hay un personaje que se llama exactamente igual a mí, con nombres y apellidos. Y luego vi ua película de Hitchcock, Stage fight, protagonizada por Jane Wyman, cuyo personaje se llama "Eve Gil", una ingenua estudiante de teatro.
Debo señalar también, que por el lado de los Gil tengo antepasados sefarditas y árabes, y yo soy extremedamente sensible tratándose de estas culturas. Me duele profundamente que mantengan ese duelo encarnizado, ese odio exacerbado entre ellos. Me encanta pensar que el padre de mi abuelo materno era sefardí, mientras que su madre era libanesa musulmana, y el amor les permitió equilibrar sus creencias y prácticas religiosas y mantenerlas al margen de su matrimonio. Tengo entendido, incluso, que permitieron a sus hijos elegir el camino que más les coviniera, y mi abuelo prefirió no adoptar ninguno y decir que era ateo antes que traicionar a alguno de sus padres. Mi mamá se crió como judía los primeros dieciséis años de su vida. Actualmente, aunque es devota del catolicismo y levanta su altarcito de muertos cada 31 de octubre, se expresa con amor y nostalgia de quienes conforman su pasado judío, incluso prepara un kipe delicioso.
¿Quiénes son los escritores o escritoras que han hecho mella en tu narrativa?
Son muchísimos... pero creo que los más entrañables para mí son Paul Auster, Sergio Pitol. Luisa Valenzuela, Elfriede Jelinek, Roberto Bolaño, David Toscana, Virginia Woolf, Cristina Rivera Garza, Margaret Atwood, Mario Vargas Llosa, Inés Arredondo... y un largo etcétera.
Patricia Rosas Lopátegui nació en Tuxpan, Veracurz, en 1954. Es actualmente profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Nuevo México. Agente literaria de Elena Garro en Estados Unidos, se ha dedicado al estudio de su obra y sobre ella ha pulicado reseñas y artículos en periódicos y revistas mexicanas y estadounidenses. Su tesis doctoral es un estudio multidisciplinario (en proceso de publicación) basado en la novela Testimonios sobre Mariana. Actualmente prepara la segunda parte de la biografía autorizada de Elena Garro. También trabaja un libro que intenta analizar algunos de los textos más representativos de la autora en el teatro, los llevados al cine y su narrativa en diversos géneros.


 

Estadisticas de visitas