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All About EVE: "Ya no soy habitante natural de este mundo": José Emilio Pacheco

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sábado, junio 10, 2006

"Ya no soy habitante natural de este mundo": José Emilio Pacheco

Desde 1995 se lleva a cabo en la ciudad de Hermosillo, Sonora, con sede alterna en la hermosísima Bahía de Kino, la fiesta literaria del noroeste, Horas de junio (nombrado así, claro, en honor a Carlos Pellicer, por disposición de Abigael Bohórquez), que empezó casi como una broma en 1997, al calor de las cervezas y los poemas garrapateados en una servilleta y se ha convertido en un evento mítico a nivel internacional, entre otras cosas porque no se trata de un tradicional encuentro de escritores en el que los egos rivalizan en una arena de vanidades, sino más bien de una reunión de viejos amigos que se sienten con la confianza suficiente para relajarse, en el mejor de los sentidos. Se caracteriza, además, por reunir en un mismo foro a escritores incipientes con experimentados y propiciar la interacción entre viejas y nuevas generaciones.
Aunque por lo general dicho encuentro recibe el nombre de algún prestigiado escritor sonorense, esta ocasión decidió nombrársele en honor al novelista y poeta José Emilio Pacheco, cuya obra maestra, Batallas en el desierto, cumple 25 años de haberse publicado, “Veinticinco de la novela, cincuenta como escritor – aclara Pacheco. Y reflexiona – Yo ni siquiera recuerdo lo que estaba de moda en 1981, pero estoy seguro de que si las hubiera seguido estaría completamente muerto y ustedes no me leerían…”, y asegura que cuando dos años más tarde publica Irás y no volverás, juraba que ya nunca más volvería a escribir nada.
“Este homenaje implica un acto de generosidad que yo no esperaba y que agradezco de la manera más sincera, pero también implica algo que es la medida del paso del tiempo, es decir, no hubiera podido tener esto a los veinte o veinticinco años. No es que quiera dármelas de modesto, pero cuando yo empezaba a escribir no existía nada de esto, y estoy muy poco acostumbrado.”, señala el homenajeado.
La participación en dicho evento de esta servidora, brinda de aproximarse a este autor prácticamente inaccesible para los medios de circulación nacional y que sin embargo recibió a los representantes de los medios hermosillenses haciendo gala de sencillez y simpatía. En realidad, como el propio Pacheco señala, esa actitud no se debe a otra cosa que su fuerte consciencia de la marginalidad de su oficio: “Me van a perdonar que yo no sea nada mediático y que carezca de la facultad para desenvolverme en este mundo que ya no me pertenece, me siento totalmente del siglo pasado. Yo ya no soy habitante natural de este mundo.
“Lo único que he hecho es cumplir con mi deber –prosigue el poeta nacido en la ciudad de México el 30 de junio de 1939-. Por otro lado hay un desprecio inmenso a mi oficio. No puedo poner en una línea: ocupación, poeta. Este es un trabajo muy solitario y me siento muy mal pues no tengo oportunidad de conocer tantos jóvenes como quisiera, aunque he podido presenciar cómo ha cambiado el mundo: En mis giras descubro que la inmensa mayoría de quienes toman cursos o talleres de literatura son muchachas, cuando antes era muy raro. Ahora es algo abrumadoramente protagonizado por mujeres. Lo que no me explico es como, en medio de una situación socioeconómica tan difícil, hay tanta gente dedicada a esto. Yo lo interpreto como una resistencia a esa crisis.”
El Premio Octavio Paz 2003 se hace acompañar en todo momento por el periodista José Luis Martínez y el poeta indio Indram Amirthanayagham, “que ya es mexicano porque escribe en español”, celebra ruiseñamente Pacheco. A este atribuye Indram su incursión en la que llama “mi novia”, es decir, la lengua española. Recientemente laureado con el Premio Federico García Lorca, Pacheco asegura que no acostumbra referirse a sí mismo como “poeta”, entre otras cosas porque le parece una actividad muy juvenil: “Es muy raro que una persona siga escribiendo poesía más allá de los sesenta años y yo he tenido esta suerte. Imagínese que a los 67 años uno tuviera un dominio absoluto de la técnica… ¡nada!, como si fuera la primera vez, a veces me sale, a veces tengo que tirar a la basura. Nadie en el mundo escribe voluntariamente un mal poema, todo mundo quisiera que le saliera bien.”
En medio de la algarabía que supone la realización de Horas de junio, dicho evento se ha empañado por el fallecimiento, a tan solo dos días de llevarse a cabo, del poeta más amado de la localidad, junto con el asimismo difunto Abigael Bohórquez: Alonso Vidal, cuyo nombre, incluso, figura en el programa de mano. Este inesperado deceso que se dio en condiciones harto similares al de Bohórquez (Vidal muere en soledad, en su casa, abrumado por la pobreza. Diez años atrás ha sido víctima de una agresión homofóbica que lo puso al borde de la muerte), inspira entre los organizadores del evento y algunos de sus asistentes como el propio Pacheco, Xavier Velasco, Julián Herbert, Xedvet Bajraj, Miguel Méndez y Gerardo Cornejo la creación de un parlamento hispanoamericano de escritores que brindará protección de los derechos humanos de hombres y mujeres consagrados al oficio literario: “No queremos que ni un solo poeta más en el mundo vuelva a pasar por lo mismo que Abigael o Alonso”, señaló en conmovedor discurso el escritor sonorense Raúl Acevedo Savín, quien firma sus libros como Jeff Durango y es, junto con los también escritores Cristina Murrieta, Luis Rey Moreno y Alejandro Aguilar Zéleny, parte del comité organizador de Horas de junio.
“El desierto me tiene absolutamente fascinado –asegura Pacheco-. No podía dejar de mirarlo mientras viajaba en el avión. Me dicen: “Tú tienes un poema contra la patria”, pero es un poema donde digo que la patria para mí son lugares y gente y hablo de montañas y ríos, pero si volviera a escribirlo, estoy seguro, mencionaría la terrible y sobrecogedora belleza del desierto.
“De política no me gusta hablar. ¡Me abstengo! Lo que dice Monsiváis me parece muy sabio: “Yo no sé si ya no entiendo lo que pasa, o ya pasó lo que entendía”. No lo puedo entender, me parece muy triste. Esto de que los políticos no piensen más en servir sino en conseguir poder y que se pase todo mundo de un partido a otro y se reciba como si nada a los peores enemigos de ayer.
El también autor de Irás y no volverás, Morirás lejos y El principio del placer, agrega que no le gusta hablar de sus proyectos porque es muy supersticioso y siente, una de dos, que no se van a cumplir o que se puede comprometer demasiado y a la hora de la hora no llevarlos a cabo, “Mejor hablo de lo que ya terminé: después de siete años voy a publicar un nuevo libro de poemas que es un poco largo y está dividido en cinco partes y es muy grande, de tamaño, no de grandeza literaria, de todas las versiones poéticas que he hecho que comienzan con los epigramas de la antología griega y termina con los haikus japoneses, eso en lo que he trabajado arduamente a los largo de 2006.” El año pasado, Editorial Era lanzó una antología de su mejor poesía titulada La fábula del tiempo.



1 Comments:

  • Eve, como te dije, un gusto haberte conocido personalmente.

    Buena reseña, me gustó lo de José Emilio. Fíjate que por la chamba no pude ir a Kino, Paco Luna me dice que debo vivir como escritor y no trabajar... quiero pensar así...
    saludos.
    nacho m.

    By Blogger nacho, at 7:46 p. m.  

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