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All About EVE: agosto 2006

All About EVE

jueves, agosto 31, 2006

Roberto Calasso: el mortal que se tutea con los dioses

“Desde hace más de veinte años escribo un solo libro compuesto de muchos —señala Roberto Calasso, de los escritores italianos más amados del mundo y acaso el más original de principios del siglo XXI—Todo empezó con La ruina de Kasch, donde hablo de la liberación que significa contar historias. El próximo será Ka., así, con punto al final. Estos libros tienen su origen en mi insatisfacción con la forma ensayística, por lo que hago una especie de ensayo narrativo, sin notas al pie ni cosas de esas. Es por eso que los periódicos no saben cómo clasificarlos. Algunos los etiquetan como “ficción” y otros como “no-ficción”. Lo sagrado está siempre presente en su obra, sin embargo el autor es tajante al asegurar que no es necesario incluir la palabra “religión”. Literatura es suficiente. La literatura es un mundo por sí mismo
Con Dante Alligheri, Roberto Calasso tiene más de una cosa en común, además de la extraordinaria semejanza de su perfil: que es florentino y escribe, básicamente, sobre dioses y deidades. A él le debemos haber abierto esa puerta que parecía haberse cerrado definitivamente con Mallarmé y que Nietzsche dejó discretamente entreabierta, como preparada especialmente para Calasso. Nacido en 1941, este autor de obras maestras tales como Ka, La literatura y los dioses y Las bodas de Cadmo y Harmonía, que cuenta las historias no incluidas en La ruina de Kasch, publicadas en Anagrama, eligió a México, concretamente a la editorial Sexto Piso, para publicar una serie de ensayos inéditos reunidos bajo el título de La locura que viene de las ninfas y otros ensayos (2004). “Me da gracia que Sexto Piso haya publicado dos libros, uno, mi primer libro, que es una novela, El loco impuro, el único que no estaba publicado en Anagrama sino en Piados, y este último, inédito inclusive en italiano. Los dos libros incluyen la palabra locura, que quizá transmitan algo sobre el autor—ríe—, pero hay otros temas también.”
Calasso, editor él mismo, creador y director de una de las editoriales más prestigiadas de Italia, Adelphi, aplaude la arriesgada aventura emprendida por el joven editor y escritor Luis Alberto Ayala Blanco, creador de Sexto Piso, editorial un tanto marginal pero que ha publicado libros raros y maravillosos, de autores tan prestigiados como Milorad Pavic, Alberto Savinio, Goran Petrovic y George Orwell, entre otros: “Tengo una gran estima por el programa editorial de Sexto Piso pues en los últimos años casi no han surgido nuevas editoriales y esto es en todo el mundo, incluido los Estados Unidos y Alemania”
Ayala Blanco, que probablemente fue el primer lector mexicano que conoció a Calasso, interviene para contar que alguna vez hizo una tesis de maestría en Ciencia Política sobre el autor florentino, “cuando me puse en contacto con él —continúa —me envió un paquete con muchos libros, y entre ellos venía un texto a máquina con correcciones manuales que se titulaba La locura que viene de las ninfas. Ese ensayo me parece no sólo fascinante, sino indispensable para entender la obra de Calasso porque la posesión, él mismo lo ha dicho siempre, es el tema central de sus obras. En marzo de este año le pregunté si no quería hacerlo libro y de inmediato me respondió que sí, y además ofreció otros tres maravillosos ensayos para completar el volumen.”
Los textos a los que se refiere Ayala Blanco, abordan a la Lolita de Nabokov, un análisis védico sobre la película de Hitchcock La ventana indiscreta y dos más donde habla de su experiencia como editor. En todos ellos están presentes las ninfas, esa exaltación de la locura literaria, “(...) el arte no se deja alterar por sus significados —dice Calasso en el ensayo titulado “El plató de la mente”—. Fue (George) Dumézil quien una vez recomendó el placer de leer La Iliada de corrido, “sin hacerse preguntas”, sin pensar en nada más que en la historia contada, sin comentarios, sin diccionarios, por lo tanto sin significados. Ese placer es la verdadera ordalía del arte. Lo que resiste esa prueba está salvado (...)”
—Decía Walter Benjamín —continúa el autor florentino —que el modo más inmediato de vivir la telepatía, es cuando uno abre un libro, o sea, algo que todos conocemos, y la posesión es la misma cosa, es algo que se manifiesta en nosotros continuamente y la diferencia estriba en si logramos ser conscientes de ello (de la posesión) o no. Si no somos conscientes, únicamente la padecemos. En el caso contrario pueden suceder muchísimas cosas, algunas de las cuales fueron descritas del modo más lúcido por Platón a través del personaje de Sócrates. Lo que quiero decir con esto es que se trata de algo muy antiguo y permanece idéntico hasta el día de hoy ya que la mente está hecha de ese modo.
Cuando se le pregunta el origen de su interés por los “antiguos primitivos”, como él mismo dice en algún lugar de Las bodas de Cadmo y Harmonía y concretamente por los dioses griegos e hindúes, la respuesta no se deja esperar: “No lo sé francamente. Me queda muy claro que lo encuentro por todos lados. Lo que es definitivamente seguro es que si nos enfocamos en algunos textos como la parte de la India, los Upanishad, o la parte griega, todo lo que sucede entre Parménides y Platón, es inevitable tocar los temas esenciales sobre los cuales vivimos, sobre los que está basada nuestra vida, mientras que si buscamos pensadores más recientes, excepto Nietszche, no las encontramos: tenemos que ir a la antigüedad.
Entre risas, Calasso reconoce que el siglo XXI no ha producido gran cosa, ya no digamos en cuanto a la literatura que regresa a los orígenes como la suya, sino en la literatura en general, quizá porque apenas comienza, “de hecho creo, para salir de los temas literarios, que nunca, en estos últimos doscientos años haya habido tal distancia entre aquello que sucede, que es enorme y muy duro, y la capacidad de elaborarlo, de crearlo con la mente. Existe una terrible distancia. Y creo que en algún tiempo esto quedará muy claro, esta especie de inmenso balbuceo e incapacidad de expresar una idea. Lo que en La ruina de Kasch yo llamo “el innominable actual”.

domingo, agosto 27, 2006

La ciencia poética de Ada Byron

Texto publicado en el número de agosto de la revista Replicante
Por: Eve Gil
Bill Gates no sería hoy el hombre más rico del mundo si no fuera gracias a una señora. Para ser más exactos, una señora que a mediados del siglo XIX se preguntó si sería posible perfeccionar la calculadora inventada por el científico protoinformático Charles Babbage, introduciéndole funciones que auxiliaran en la composición musical y la producción de gráficos. Empezó traduciendo un artículo del matemático italiano L.F Menabrea donde se describía y analizaba la máquina de cálculo. Terminó incluyendo demostraciones de cómo calcular funciones trigonométricas que contuvieran variables, así como las instrucciones del primer programa que haría funcionar la máquina. No lo sabía, pero estaba a punto de convertirse en la primera programadora de computadoras. Usaba su nombre de casada, Lovelace, pero esta mujer de treinta y pocos años cargaba a cuestas un apellido demasiado notorio para ser ignorado: se llamaba Ada Byron.
Y si bien se asegura que su tumba es ahora más frecuentada que la de su padre, los historiadores de la tecnología se han encargado de minimizar, cuando no de obviar, su injerencia en el desarrollo de la cibernética, aún cuando en 1979 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos se basó en el lenguaje de programación diseñado por ella en 1843 para crear el primer programa informático moderno; un lenguaje de multitareas que puede ser compilado por lenguajes separados y en 1980 sería patentado, en su honor, con el nombre de ADA. Y aunque haya partido de la idea de Babbage, Ada terminó obteniendo un producto absolutamente original al que nombró “máquina analítica”, que no llegó a construirse en su momento pero tuvo el buen tino de registrar bajo las iniciales AAL, temerosa de que se supiera que su inventor era una mujer. El futuro de la humanidad quedaba encerrado en el sueño de una mujer.
A pesar de que Ada no destacó fuera de su círculo social -donde brilló no precisamente por su talento científico sino por ser hija de Lord Byron-, y de que su existencia estuvo marcada por la nostalgia por el padre y una serie de quebrantos de salud que la llevarían prematuramente a la tumba, oh ironía, a la misma edad que Byron (36 años), puede decirse que fue afortunada. Su madre, lady Anabelle Milbanke, única mujer legítima de Byron, castigó las infidelidades de su célebre marido de la forma más cruel que pudo ocurrírsele: separándolo para siempre de su única hija, a la que ni siquiera llegó a conocer. Para llenar el hueco de la hija a la que siempre echó de menos y a quien le escribió sus más hermosos poemas, Byron adoptó a Allegra, la niña que procreó durante su aventurilla con Clare Claremont, hermanastra de Mary Shelley, autora de Frankenstein, la cual moriría ahogada a los nueve años. Esta fatalidad no haría sino incrementar el dolor que le producía la ausencia de la hija a la que no conocía, y por la que despilfarró una verdadera fortuna en abogados que nunca pudieron concederle la alegría de besarla. Apenas les fue posible intercambiar algunas cartas. Decepcionado, Byron permaneció alejado de la Gran Bretaña y moriría en Grecia, como parte del ejército griego contra los turcos, en 1862.
Nacida el 10 de diciembre de 1815, en pleno auge de las batallas napoleónicas, Ada Augusta Byron nunca logró convencer a su madre de que le permitiera conocer a su padre, a quien Anabelle describía como un verdadero monstruo de depravación, sin que por ello cejara la pequeña Ada de su empeño. A favor de lady Anabella hay que señalar que nunca puso reparos en que su hija se enfrascara en el estudio de las matemáticas, descuidando aspectos más propios de la educación de una dama. Los biógrafos de Ada consideran que la razón por la que Anabella alentó el interés científico de su hija, fue porque pensó que las formulas y los números la mantendrían alejada de la poesía, cuyo cultivo, temía, pudiera desencadenar en ella las mismas bajas pasiones que en su padre. No obstante, Ada llamaba a lo suyo “ciencia poética”. No se le escatimarán tampoco otras prácticas “poco femeninas” como la gimnasia y la equitación.
Naturalmente, Ada empezó a frecuentar los círculos científicos desde muy jovencita. Ahí conocería a quien sería su mentora, la astrónoma y también matemática Mary Sommerville, junto a la que tradujo, a la edad de 17, unos textos de La Place que serían utilizados más tarde en Cambridge, aunque el interés de Ada rebasaría pronto el campo de las matemáticas para involucrarse en la aplicación de estas a la tecnología. Por conducto de Mary, casada por cierto con un hombre que detestaba a las sabihondas, el capitán Samuel Greig, conocería Ada al que sería su futuro esposo, William King, octavo barón de King y conde de Lovelace, del que, dicen las malas lenguas, se enamoró por lo mucho que le recordó a los retratos de su padre, pues William distaba de ser tan inteligente como ella. Por fortuna para Ada, él no sólo no se sintió acomplejado por su superioridad intelectual sino que impulsó sus estudios matemáticos, amén de permanecer fielmente a su lado cuando se presentan las inesperadas complicaciones de un sarampión contraído durante la infancia y que estuvo a punto de dejarla inválida, aunque terminara convirtiéndose en una espléndida amazona. Enferma y todo, Ada le da a William tres hermosos hijos.
La condesa de Lovelace estuvo muy cerca de Charles Babbage durante su creación del motor. calculador. Este imaginaba una máquina dotada de memoria, una perforadora de tarjetas y una impresora, pero adolecía de dos puntos débiles: la mecánica y las tarjetas perforadas. Ada corrigió los errores más graves del proyecto y Babbage no solo la escuchó atentamente cuando hizo algunas sugerencias que presagiaban el que sería su invento personal, sino que incluyó todas las observaciones de su aprendiz, con el respectivo crédito, en el resumen que se publicaría en una revista científica francesa. La cara poco amable de la entrañable amistad entre Ada y su mentor, es que este la introdujo en la afición por las carreras de caballos donde ella terminó jugándose la fortuna familiar. Además de Babbage, Ada se granjeó la confianza y la amistad de otros personajes célebres como sir David Brewster, inventor del calidoscopio; Michael Faraday, inventor del motor eléctrino, el generador y el dinamo, y el novelista Charles Dickens. De este último se dice, fue el último en verla con vida cuando convalecía de cáncer uterino.
Muerta el 27 de noviembre de 1852, Ada será sepultada al lado de su padre, por petición propia, en Nottinghamshire, sin obtener nunca el menor reconocimiento por su contribución a la ciencia. En 1890, el estadounidense Herman Hollerith utiliza la primera tarjeta para tabular la información del censo de Estados Unidos. En 1931, Vannevar Bush construye la primera computadora análoga de la era moderna. La intervención Alan M Turing, en 1937, y de John von Neumann, en 1946, fue decisiva para desarrollar la moderna computadora electrónica digital. Pero nada de eso hubiera sido posible sin la idea original de lady Ada Lovelace.

miércoles, agosto 09, 2006

La censura como límite de la comprensión política

Por Vianett Medina
La salida del aire del programa "Palabra de Mujer", transmitido en Estéreo Frontera hasta el pasado 13 de julio, ha puesto a discusión el deber social de la radio del Estado (en este caso, el Instituto Mexicano de la Radio, IMER). La cuestión se agrava a causa del detonante de la proscripción: una Mesa de análisis político sobre el proceso electoral, después de que el imaginario político y el voto ciudadano se vieron notoriamente conducidos por los medios masivos de información.
Los tiempos democráticos exigirían que la radio pública favoreciera el flujo de pronunciamientos civiles y que los medios del Estado se instrumentaran como emisores de la verdad, para no ser sólo ecos de las voces empresariales que patrocinan y gobiernan los Medios comerciales. Al fondo de este acto de censura se transparentan motivos políticos (la sistemática postura antipanista y antipriísta de la conductora) e ideológicos (el posfeminismo de las instituciones del Estado) que pudieron ejercer presión sobre los directivos de este medio público. La crítica de género (relativa a las asignaciones culturales de lo femenino y masculino) pudo ser el antecedente (y el prejuicio) que encontró el justo pretexto en el escenario de la lucha por el poder en el actual escenario nacional.
Génesis del conflicto: la política y el género
Gracias al espacio radiofónico que ganó sin sueldo alguno y con un tiempo de dos horas semanales, Sonia Flores logró sostener en el aire durante casi cuarenta y tres meses una serie de debates sobre temas de interés genuinamente social y ocasionalmente molestos (salud pública, psicoterapia, violencia doméstica, crimen y política, derechos humanos: laborales, sexuales y reproductivos, entre otros) desde una franca postura de género, esto es, con la conciencia de que cualquier asunto de la vida cotidiana está atravesado por las disputas del poder y sus asignaciones culturales que refuerzan la desigualdad entre hombres y mujeres.
Incursionar en el análisis de género suponía atender los sucesos cotidianos, por lo que la agenda de "Palabra de Mujer" cada jueves incluyó hechos de interés sociopolítico, efemérides y noticias. Y es que el enfoque de género, como corte transversal de la cultura, no elude campo alguno de la vida social, que se fundamenta, públicamente, en la estructura política.
La desobediencia como derecho a desaparecer
El IMER, distinguido por su periodismo crítico y su atención a los temas de cultura, esta vez opuso la discreción política al deber de contribuir a la formación de la opinión pública en torno a los sucesos recientes: después de las Elecciones, en la cabina de Estéreo Frontera se había colgado una petición dirigida a los locutores que constreñía sus menciones políticas a los "comentarios autorizados con respecto al impasse de resultados electorales", al agradecimiento del voto ciudadano, a la proclama de que "la opinión oficial es la del IFE" y a la felicitación al IFE por el exitoso proceso electoral. El 6 de julio Sonia Flores había seleccionado material escrito en torno a los conflictos poselectorales que empezaba a abordar cuando se le urgió a suspender la exposición del tema. Ella, en contestación, se dedicó a discurrir (al aire) sobre la censura.
En torno a "Las Elecciones más reñidas en la reciente historia de México" o "Las Primeras Elecciones a la americana" (donde la imagen del candidato oficial había sido vendida mediante una estrategia mayormente publicitaria: Montero, 2006), suscitar el diálogo político en la ciudadanía acaso debía ser el imperativo de la radio alternativa, no monopólica ni en servicio de poderes ajenos a la ciudadanía. Por eso, en el veto a este atípico programa -tanto por su radical propuesta respecto a otros programas "de mujeres" como por su libre expresión política- se ve traicionada la vocación alternativa de la radio pública, cuando la radio comercial (impunemente) se especializa en fomentar la polarización política como estrategia de acrecentar la confusión y la homogenización de las masas con fines meramente económicos. La censura a la propuesta de Sonia Flores se presenta como clímax de una puntillosa vigilancia que antes ya había advertido y ahora denuncia públicamente a raíz de la cancelación de su proyecto.
Las voces de una audiencia
Para la audiencia local, aparentemente ajena a la aguda discusión pública de la política y de las cuestiones de género, posiblemente el programa de Sonia pudo ser bastante incómodo. Sin embargo, en la mesa de análisis de las elecciones del 13 de julio pasado, las frecuentes llamadas telefónicas durante el último programa expresaron un creciente interés y una necesidad, cada vez más consciente en la ciudadanía, de debatir y evaluar, en medios públicos, los acontecimientos nacionales.
No obstante la aceptación del programa de Sonia Flores, el diálogo político en los medios públicos continúa siendo insuficiente y su discurso suficientemente inconsistente y mecánico para despertar la participación efectiva de un sector de la ciudadanía aún pasivo en lo tocante a las tareas de la democracia, que rebasan la participación puntual en unas elecciones. En ese sentido, "Palabra de Mujer" desaparece (¿temporalmente?) de la radio pública y del escenario en que se construye la opinión pública, todavía sometida a un pensamiento único, acrítico y obediente a la hegemonía de las fuerzas económicas, tan interesadas en oscurecer la comprensión de la realidad política.
Bibliografía citada: Montero, F. X., Los mercenarios de la imagen. Mercadotecnia política contra democracia, Siglo XXI, México 2006

martes, agosto 01, 2006

Visitando a las estrellas con Miguel Cane

“Las revistas de espectáculos en México son un mugrero”, afirma contundentemente el jovencísimo periodista y escritor Miguel Cane, autor de un libro sugerentemente titulado Íntimos extraños (Ediciones B, 2006), “Ahora sólo les importa quien se acostó con quien y quien tronó con quien”, de ahí que actores mexicanos como Salma Hayek o Gael García sean tan reacios a atender a la prensa mexicana; eso y no malinchismo como se ha dicho, aunque Cane, que ya ha convencido a Diego Luna de su profesionalismo, espera convencer asimismo a sus colegas.
Íntimos extraños es una colección de 33 entrevistas con actores hollywoodenses y europeos, originalmente publicadas en la revista Milenio y en Milenio Diario. Nicole Kidman, Johnny Depp, George Clooney, Colin Farell, Denzel Washington y Javier Bardem son algunos de los entrevistados, aunque hay que señalar que, no obstante su brevedad, distan de ser charlas superficiales, y algunas, como las realizadas con Julie Christie, Merryl Streep, Philip Seymour Hoffman y, muy especialmente la que cierra el libro con la sueca Liv Ullman, son poco menos que sublimes. “Liv Ullman es sumamente amorosa, se esmera por hacerte sentir bien.”
Cane es básicamente escritor, más concretamente novelista. A fines de este año, la misma editorial le publicará su primera novela, en la colección Ficcionario, una novela titulada Todas las fiestas de mañana, de temática policíaca: “Empecé en esto básicamente por accidente –explica, ante un suculento plato de enchiladas verdes-. Yo no estudié periodismo sino letras, pero un día tuve la suerte de conocer a Paco Ignacio Taibo I y a Enrique Castillo Pesado, que eran editores en El Universal, y empecé a colaborar con ambos, y Taibo me enseñó un montón de cosas. Le debo prácticamente mi carrera. Me enseñó a hacer crítica cinematográfica. Sabía que mi gran pasión era el cine, pero no empecé a hacer entrevistas hasta que trabajé para Televisa, donde tuve la suerte de tener como mentora a Elizabeth Vargas, una de las periodistas de espectáculos más respetadas del país, antes de que las revistas de espectáculos. Ella me enseñó a buscarle el ángulo humano a mis entrevistados, a idear una especie de formulario que hasta la fecha sigo utilizando: Uno: siempre ponte en los zapatos del otro; Dos: No le hagas preguntas que te ofendería que te hicieran; Tres: averigua quién es y reconoce su trabajo, por pequeño que sea y Cuatro: Recuerda que no eres su fan. Tú estás haciendo tu trabajo, no esperes volverte su amigo ni decirle, “¡soy tu fan!” Ellos están haciendo su trabajo tanto como tú estás haciendo el tuyo, y siempre tuve eso muy presente.”
Pese a que cada una de las entrevistas resuma gran cordialidad, Cane confiesa que Keanu Reeves le costó algo de trabajo, “porque estaba enfermo y de mal humor cuando vino a México; estaba, el pobrecito, para el arrastre, y además lo habían hecho enojar… eso es horrible, cuando algún imprudente, que nunca falta, hace una pregunta idiota en una conferencia de prensa, arruina en gran medida tu trabajo porque, sin importar tu buena voluntad, ya no te será fácil acercarte al artista, capturar su interés, a menos que eches mano de todo tu ingenio y sicología. Creo que lo logré con Keanu, pero fue muy difícil. Lo admiro porque sabe proteger muy bien lo que no quiere revelar.”
“Con Peter Sarsgaard (el terrible villano de Los chicos no lloran) se dio una muy buena sinergia. Simpatizamos mucho, nos caímos muy bien. Robert Rodríguez es un hombre sumamente accesible. No habla muy bien el español, pero no fue difícil porque hablo bien el inglés… Admiro mucho a Roman Polanski pero con él fue muy raro porque la entrevista se efectuó por video conferencia, además él ya tenía preparado lo que iba a decir, pero por mí podría haber estado recitando el directorio telefónico. La que más disfruté fue la de Gwyneth Paltrow. La hicimos en español y en inglés, aunque pude haberla entrevistado completamente en español porque ella domina el idioma.”
“Ninguno me decepcionó –asegura el joven periodista-, a lo mejor porque en esta línea de trabajo debes de tener algo muy claro: son gente, y tienen días buenos y días malos, así que no me había hecho ilusiones sobre ninguno. De hecho me sorprendió darme cuenta de que Johnny Depp es mucho menos “pandroso” de la imagen que tiene. Me pareció una persona común y corriente, más corriente que común, como él mismo me dijo: “Veo películas con mis hijos y tengo que aplicar para gastos médicos mayores”; Colin Farell lo mismo, cero glamour; Julie Christie también, venía con la cara lavada y un suéter, y eso es refrescante porque cuando están muy maquillados sientes que estás hablándole a una imagen. Eso me ocurrió con Bette Midler durante una entrevista que no viene en el libro, que fue decepcionante. Siempre me ha dado la impresión de ser muy humana pero resultó muy diva. Yo sabía que iba a ser diva, pero francamente esperaba que fuera más humana. Me sorprendió mucho Glenn Close (la legendaria malvada de Atracción fatal), que es muy simpática, con un sentido del humor maravilloso, y además sumamente gentil con todo el mundo. Después de la entrevista me la volví a encontrar ese mismo día por la noche, cenando en un restaurante muy lejos del hotel donde nos habíamos visto, bebiendo cerveza Corona. Al verme pasar levantó la cerveza hacia mí y obviamente me sentí halagado.”
Julie Christie, precisamente, señala en el libro: “(…) gente como Ingrid Bergman, como Marlene (Dietrich), que eran convertidos en una suerte de objeto de deseo imaginario que se adapta a un cierto ideal, pero tenían el temple y talento para estar a la altura. Hoy ya no hay nadie como ellas…”
“… y dice que lo prefiere porque nunca se sintió merecedora de tanta fama. Ella es realmente tímida, y su paradigma es que, siéndolo, quería ser actriz. Me dio la impresión de ser una mujer sumamente inteligente y sensata. Estuvo en el set de películas legendarias como Doctor Shivago, con Omar Shariff, o Don’t look now, con Donald Sutherland, y sin embargo está más interesada por establecer un diálogo interesante entre ella y su entrevistador, y esa es la clase de entrevista que me interesa. De hecho, la única razón por la que vi Troya fueron los dos minutos en los que interpreta a la mamá de Aquiles (Brad Pitt). Troya sin Cassandra, sin Hécuba y sin dioses, no es Troya. Es Hollywood.”
“El que me dejó abrumado fue Phillip Seymour Hoffman, tengo que reconocerlo. Es muy accesible y gentil, pero va directo al grano. De Javier Bardem me impresionaron su sensibilidad y su ternura. Sonó mi teléfono a las cuatro de la mañana y él, muy quitado de la pena, cuando preguntó donde estaba yo y le dije que en México, exclamó, “¡Coño, cómo es que nadie me dijo, te he despertado!”, y terminamos riendo.”
Curiosamente, el máximo sueño de Cane, quien lo diría, es entrevistar a una actriz sumamente accesible, a la que incluso es posible saludar en la calle: “Me gustaría tener una entrevista larga con Angélica Aragón. No se ha dado la ocasión porque ha estado muy ocupada, pero hay contacto con ella y es una mujer encantadora, con un corazón de oro, pero es desconfiada de la prensa, y con justa razón.”
“Mi gran entrevista imposible sería con Ingrid Bergman, pero entrevistaré muy pronto a su hija, Isabella Rosellini. A través de unos amigos mexicanos se enteró de la existencia de este libro, de que se cita de continuo a su madre y como manifestó su interés en leerlo, se lo envié.”
Miguel Cane confiesa no ser pariente del actor británico Michael Caine: “Mi apellido verdadero me lo reservo por múltiples razones. He usado este desde los quince años, necesitaba un nombre corto y fácil de recordar.” Actualmente se encuentra preparando el segundo tomo de Íntimos extraños, que incluirá entrevistas de actores mexicanos como Julissa, Damián Bichir, Claudia Ramírez, Mauricio Yázpik, Damián Alcázar y Diego Luna, entre otros.


 

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