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All About EVE: Visitando a las estrellas con Miguel Cane

All About EVE

martes, agosto 01, 2006

Visitando a las estrellas con Miguel Cane

“Las revistas de espectáculos en México son un mugrero”, afirma contundentemente el jovencísimo periodista y escritor Miguel Cane, autor de un libro sugerentemente titulado Íntimos extraños (Ediciones B, 2006), “Ahora sólo les importa quien se acostó con quien y quien tronó con quien”, de ahí que actores mexicanos como Salma Hayek o Gael García sean tan reacios a atender a la prensa mexicana; eso y no malinchismo como se ha dicho, aunque Cane, que ya ha convencido a Diego Luna de su profesionalismo, espera convencer asimismo a sus colegas.
Íntimos extraños es una colección de 33 entrevistas con actores hollywoodenses y europeos, originalmente publicadas en la revista Milenio y en Milenio Diario. Nicole Kidman, Johnny Depp, George Clooney, Colin Farell, Denzel Washington y Javier Bardem son algunos de los entrevistados, aunque hay que señalar que, no obstante su brevedad, distan de ser charlas superficiales, y algunas, como las realizadas con Julie Christie, Merryl Streep, Philip Seymour Hoffman y, muy especialmente la que cierra el libro con la sueca Liv Ullman, son poco menos que sublimes. “Liv Ullman es sumamente amorosa, se esmera por hacerte sentir bien.”
Cane es básicamente escritor, más concretamente novelista. A fines de este año, la misma editorial le publicará su primera novela, en la colección Ficcionario, una novela titulada Todas las fiestas de mañana, de temática policíaca: “Empecé en esto básicamente por accidente –explica, ante un suculento plato de enchiladas verdes-. Yo no estudié periodismo sino letras, pero un día tuve la suerte de conocer a Paco Ignacio Taibo I y a Enrique Castillo Pesado, que eran editores en El Universal, y empecé a colaborar con ambos, y Taibo me enseñó un montón de cosas. Le debo prácticamente mi carrera. Me enseñó a hacer crítica cinematográfica. Sabía que mi gran pasión era el cine, pero no empecé a hacer entrevistas hasta que trabajé para Televisa, donde tuve la suerte de tener como mentora a Elizabeth Vargas, una de las periodistas de espectáculos más respetadas del país, antes de que las revistas de espectáculos. Ella me enseñó a buscarle el ángulo humano a mis entrevistados, a idear una especie de formulario que hasta la fecha sigo utilizando: Uno: siempre ponte en los zapatos del otro; Dos: No le hagas preguntas que te ofendería que te hicieran; Tres: averigua quién es y reconoce su trabajo, por pequeño que sea y Cuatro: Recuerda que no eres su fan. Tú estás haciendo tu trabajo, no esperes volverte su amigo ni decirle, “¡soy tu fan!” Ellos están haciendo su trabajo tanto como tú estás haciendo el tuyo, y siempre tuve eso muy presente.”
Pese a que cada una de las entrevistas resuma gran cordialidad, Cane confiesa que Keanu Reeves le costó algo de trabajo, “porque estaba enfermo y de mal humor cuando vino a México; estaba, el pobrecito, para el arrastre, y además lo habían hecho enojar… eso es horrible, cuando algún imprudente, que nunca falta, hace una pregunta idiota en una conferencia de prensa, arruina en gran medida tu trabajo porque, sin importar tu buena voluntad, ya no te será fácil acercarte al artista, capturar su interés, a menos que eches mano de todo tu ingenio y sicología. Creo que lo logré con Keanu, pero fue muy difícil. Lo admiro porque sabe proteger muy bien lo que no quiere revelar.”
“Con Peter Sarsgaard (el terrible villano de Los chicos no lloran) se dio una muy buena sinergia. Simpatizamos mucho, nos caímos muy bien. Robert Rodríguez es un hombre sumamente accesible. No habla muy bien el español, pero no fue difícil porque hablo bien el inglés… Admiro mucho a Roman Polanski pero con él fue muy raro porque la entrevista se efectuó por video conferencia, además él ya tenía preparado lo que iba a decir, pero por mí podría haber estado recitando el directorio telefónico. La que más disfruté fue la de Gwyneth Paltrow. La hicimos en español y en inglés, aunque pude haberla entrevistado completamente en español porque ella domina el idioma.”
“Ninguno me decepcionó –asegura el joven periodista-, a lo mejor porque en esta línea de trabajo debes de tener algo muy claro: son gente, y tienen días buenos y días malos, así que no me había hecho ilusiones sobre ninguno. De hecho me sorprendió darme cuenta de que Johnny Depp es mucho menos “pandroso” de la imagen que tiene. Me pareció una persona común y corriente, más corriente que común, como él mismo me dijo: “Veo películas con mis hijos y tengo que aplicar para gastos médicos mayores”; Colin Farell lo mismo, cero glamour; Julie Christie también, venía con la cara lavada y un suéter, y eso es refrescante porque cuando están muy maquillados sientes que estás hablándole a una imagen. Eso me ocurrió con Bette Midler durante una entrevista que no viene en el libro, que fue decepcionante. Siempre me ha dado la impresión de ser muy humana pero resultó muy diva. Yo sabía que iba a ser diva, pero francamente esperaba que fuera más humana. Me sorprendió mucho Glenn Close (la legendaria malvada de Atracción fatal), que es muy simpática, con un sentido del humor maravilloso, y además sumamente gentil con todo el mundo. Después de la entrevista me la volví a encontrar ese mismo día por la noche, cenando en un restaurante muy lejos del hotel donde nos habíamos visto, bebiendo cerveza Corona. Al verme pasar levantó la cerveza hacia mí y obviamente me sentí halagado.”
Julie Christie, precisamente, señala en el libro: “(…) gente como Ingrid Bergman, como Marlene (Dietrich), que eran convertidos en una suerte de objeto de deseo imaginario que se adapta a un cierto ideal, pero tenían el temple y talento para estar a la altura. Hoy ya no hay nadie como ellas…”
“… y dice que lo prefiere porque nunca se sintió merecedora de tanta fama. Ella es realmente tímida, y su paradigma es que, siéndolo, quería ser actriz. Me dio la impresión de ser una mujer sumamente inteligente y sensata. Estuvo en el set de películas legendarias como Doctor Shivago, con Omar Shariff, o Don’t look now, con Donald Sutherland, y sin embargo está más interesada por establecer un diálogo interesante entre ella y su entrevistador, y esa es la clase de entrevista que me interesa. De hecho, la única razón por la que vi Troya fueron los dos minutos en los que interpreta a la mamá de Aquiles (Brad Pitt). Troya sin Cassandra, sin Hécuba y sin dioses, no es Troya. Es Hollywood.”
“El que me dejó abrumado fue Phillip Seymour Hoffman, tengo que reconocerlo. Es muy accesible y gentil, pero va directo al grano. De Javier Bardem me impresionaron su sensibilidad y su ternura. Sonó mi teléfono a las cuatro de la mañana y él, muy quitado de la pena, cuando preguntó donde estaba yo y le dije que en México, exclamó, “¡Coño, cómo es que nadie me dijo, te he despertado!”, y terminamos riendo.”
Curiosamente, el máximo sueño de Cane, quien lo diría, es entrevistar a una actriz sumamente accesible, a la que incluso es posible saludar en la calle: “Me gustaría tener una entrevista larga con Angélica Aragón. No se ha dado la ocasión porque ha estado muy ocupada, pero hay contacto con ella y es una mujer encantadora, con un corazón de oro, pero es desconfiada de la prensa, y con justa razón.”
“Mi gran entrevista imposible sería con Ingrid Bergman, pero entrevistaré muy pronto a su hija, Isabella Rosellini. A través de unos amigos mexicanos se enteró de la existencia de este libro, de que se cita de continuo a su madre y como manifestó su interés en leerlo, se lo envié.”
Miguel Cane confiesa no ser pariente del actor británico Michael Caine: “Mi apellido verdadero me lo reservo por múltiples razones. He usado este desde los quince años, necesitaba un nombre corto y fácil de recordar.” Actualmente se encuentra preparando el segundo tomo de Íntimos extraños, que incluirá entrevistas de actores mexicanos como Julissa, Damián Bichir, Claudia Ramírez, Mauricio Yázpik, Damián Alcázar y Diego Luna, entre otros.


 

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