<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210</id><updated>2011-10-31T07:36:17.355-07:00</updated><title type='text'>All About EVE</title><subtitle type='html'>POR MOTIVOS DE FUERZA MAYOR NOS MUDAMOS A LA DIRECCION WWW.EVE-GIL.BLOGSPOT.COM EN VERSION BETA</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>65</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-116174128527252512</id><published>2006-10-24T18:53:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T18:54:45.300-07:00</updated><title type='text'>"Hay que modificar el lenguaje para que el ensaño se convierta en otra verdad": mi última entrevista con Rafael Ramírez Heredia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Rafael Ramírez Heredia (1942-2006) era mi maestro. He tenido muchos, pero ninguno dejó una huella tan profunda en mí. Nunca me había topado con alguien tan profundamente interesado en el trabajo de los jóvenes escritores (“jóvenes” en relación a su inexperiencia, no a su edad, hay que aclarar); tan apasionado para comentar los textos. No faltó quien se sintiera ofendido con su crítica tan directa, tan descarnada, pero fue justamente él quien me enseñó a tolerar y a aprender de los comentarios no demasiado favorables a mi trabajo. Su muerte que nadie esperaba (ignoraba por completo que sufriera cáncer, no lo hubiera ni imaginado, parecía tan lleno de vida y de pasión por vivir) me ha dolido más de lo que el lector pueda imaginar, y por ahora mi única manera de rendirle tributo es reproducir, sin mayores comentarios y casi a la letra, la última entrevista que le hice con motivo de su más reciente (que resultó ser la última) novela La esquina de los ojos rojos, el pasado mes de abril, en su casa de Coyoacán. Esta charla es especialmente conmovedora porque Rafael se dirige a mí como el maestro que siempre fue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EVE GIL ¿Por qué, después de La Mara, decide escribir una novela sobre las mafias de Tepito?&lt;br /&gt;RAFAEL RAMIREZ HEREDIA: Se trata de un proyecto a largo plazo que he establecido para escribir tres novelas, a lo mejor cuatro o cinco, en las que toque aspectos de este México oscuro, profundo, duro, que no es el México folclórico de los coches grandotes de los narcos, que si bien refleja una realidad no es el que me interesa: a mí me interesa el otro, el oscuro, el que no está a la vista, el que no se festina con los Tucanes de Tijuana o los Tigres del Norte. La Mara Salvatrucha adquiere notoriedad pero después de que escribo La Mara, es decir, no decido escribir a raíz de su auge en la nota roja y estos barrios de la Ciudad de México ofrecen la opción de lo que creo estamos viviendo, pero viviendo como una exaltación del miedo a la violencia. Aquí la violencia está soterrada, es una violencia interna que refleja sin duda alguna lo que es México… entonces viene siendo el segundo libro de esta trilogía y por supuesto que la tercera vendrá dentro de poco, que no tengo muy definido sobre qué escribirlo porque se me han atravesado otros proyectos, de hecho, entre La Mara y este hay otros dos (un libro de cuentos y la novela El mestizo de Salgari) y posiblemente haya uno más y el siguiente ya sería el tercero de la trilogía. Los personajes, creo yo, están bien armados y ha estado empezando a gustar mucho. Hay comentaristas que han señalado que les parece mejor que La Mara, yo no creo que sea mejor, sólo que son diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E.G.- ¿El hecho de mirar esta realidad cotidiana con ojos de hombre del norte, es la causa de que nos parezcan más próximos a la ficción?&lt;br /&gt;RRH.- Pudiera ser, no lo he puesto en una tela de comentario. Soy un hombre desde el norte pero un hombre muy extrañamente del norte porque soy tampiqueño, es decir, un sureño del norte, porque en realidad el norte es Tijuana, es Sonora, eso sí es el norte. Los de Tampico no somos del norte, aunque lo seamos desde un punto de vista geográfico, pero además yo he vivido en muchas partes del mundo, en el D.F y en Madrid, de tal manera que mi norteñez no es muy clara pero sí me siento norteño y tamaulipeco y yo miro quizá las cosas con la visión de un hombre que ha nacido absolutamente en el norte. No creo que la visión de la geografía incida en la mirada, yo creo que incide en la mirada más abierta, más universal. No pretendo que mi literatura se sitúe en ninguna parte del país. No miro la geografía como el sitio propicio para caminar: yo miro el tema y el sitio donde se origine, y con esos ojos es como debo ver la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E.G.- Siempre he admirado su excelente oído, la forma en que recrea literariamente los lenguajes subterráneos…&lt;br /&gt;R.R.H.- Te voy a dar secretos que no debo de dar, pero lo hago con mucho gusto. Tengo como maestro principal a Rulfo, y él me enseñó una cosa (no directamente, la infinidad de ocasiones que tuve oportunidad de hablar con él no hablamos de literatura, él era hermético en ese sentido) pero a través de sus libros me enseñó algo fundamental, que no me explico por qué otros escritores se niegan a hacerlo: mentir. Si nosotros brincáramos tiempo y espacio y tuviéramos una grabadora y se la pusiéramos a las personas en que se inspiró Rulfo, nunca hablarían así. Es decir, la verbalidad de los personajes de Rulfo es inventada, para que al final el resultado es que los lectores  creemos que un oriundo de esos lugares en efecto habla así, y entonces como yo supongo que el primer beneficiado o atacado por un libro es el lector, lo que tengo que hacer es inventar un lenguaje que “parezca que” pero al mismo tiempo no lo sea. Cualquier habitante de los barrios que aparece en la novela, si la leyera, diría “yo no hablo así” y una persona como tú diría “así hablan”, pero la verdad es que no hablan así: yo invento el lenguaje. Hay que modificar el lenguaje para que el engaño se convierta en la otra verdad. La investigación del lenguaje es modificada por la mirada del escritor para convertir lo que aparentemente es un caos en una línea conductiva narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E.G.- A pesar de que su novela se desenvuelve en un ambiente de hombres, nos topamos con que la heroína es la señora Leila&lt;br /&gt;R.R.H.- En efecto, estos barrios duros de la ciudad de México son barrios machos; es mayor el número de hombres que funcionan en estratos de poder que las mujeres, las mujeres son elementos no decorativos, y están muy lejos de serlo; son elementos de batalla de primera línea: las vendedoras, los vendedores, los comerciantes, las comerciantes, son mujeres que van al frente de la batalla y los organizadores son los hombres y alguna que otra mujer, sin duda alguna que también hay mujeres, ahí están las lideresas de los comerciantes. En este caso la figura central del texto es una mujer, una mujer con las consideraciones necesarias para no ser condescendiente ni aplaudidor pero tampoco atacante con ella, como tampoco soy condescendiente ni atacante con ninguno de los personajes de la novela, yo no los juzgo. A estas novelas Gonzalo Velorio las definió como novelas que no pretenden demostrar, sino mostrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E.G.- ¿En qué momento esta mujer, que es vengadora de la muerte de su hija, tomó cuerpo en su imaginación?&lt;br /&gt;R.R.H.- Un escritor profesional no tiene muy clara la historia… aunque sí la tenga. Me apoyo mucho en esa idea de que el periodista escribe sobre lo que sabe y el escritor sobre lo que cree que no sabe, pero sabe. Lo que sucede es que tiene que ir escribiendo la historia para volver a recordar lo que sabe pero no sabe. Quienes saben de esto pueden detectar que así como está la novela, como le llega al lector, no es así en realidad: la novela pasó infinidad de procesos, lo que llaman edición, es decir, editar la novela para que se lea conforme el escritor quiere. En realidad no tenía muy claro lo que iba a suceder. El primer capítulo que escribo es el de la violación de la muchacha. Lo escribí primero porque fue el que más me impactó de mis investigaciones. Estoy yendo a estos barrios y de pronto mis informadores, la gente que me lleva y me cuida, me dice: “Aquí está esta acta policíaca”, y se daba santo y seña de la muerte de la muchacha. Pedí que me llegaran al edificio desde donde la habían lanzado por una ventana. Pregunté cómo era la muchacha, donde vivía… no hay mayor ramificación de la historia, pero si la quiero contar debe tener más ramificaciones. Al escribir este texto me doy cuenta de que la muerte de esta muchachita tiene que ser agarrada y aprehendida y manejada para que funcione dentro de un cuerpo novelístico, porque si no, es un cuento. Le comienzo a inventar una vida a partir de la muerte y esa vida implica la posibilidad de que se vaya uniendo con otras cosas, y en ese momento sale la mamá, y el buzo que se ha metido en las cloacas de la ciudad, y comienzo a unir las cosas. Los personajes tienen que ir cambiando de acuerdo a la trama, no al autor, el autor no tiene que decidir nada, solo debe plegarse a los caprichos de la historia. La novela tiene que ser, ante todo, una urdimbre bien amarrada para que resulte lo que yo quiero que sea, y quizá en el momento de empezar a escribir no sabía el desarrollo de la mujer, pero sabía que tenía que avanzar de determinadas maneras y las condiciones de la novela misma me dieron las condiciones para colocarla donde está. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-116174128527252512?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/116174128527252512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=116174128527252512&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/116174128527252512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/116174128527252512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/10/hay-que-modificar-el-lenguaje-para-que.html' title='&quot;Hay que modificar el lenguaje para que el ensaño se convierta en otra verdad&quot;: mi última entrevista con Rafael Ramírez Heredia'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-116152858854919284</id><published>2006-10-22T07:47:00.000-07:00</published><updated>2006-10-22T07:49:48.566-07:00</updated><title type='text'>ATENCIO ASIDUOS DE "LA TRENZA DE SOR JUANA"</title><content type='html'>&lt;a href="mailto:Querid@s"&gt;Querid@s&lt;/a&gt; &lt;a href="mailto:lector@es"&gt;lector@es&lt;/a&gt;:&lt;br /&gt;A partir de este domingo "La trenza de Sor Juana" deberá ser consultada en el sitio &lt;a href="http://www.la-trenza-de-sor-juana.blogspot.com"&gt;www.la-trenza-de-sor-juana.blogspot.com&lt;/a&gt; La anterior dirección, &lt;a href="http://www.evetrenzas.blogspot.com"&gt;www.evetrenzas.blogspot.com&lt;/a&gt; será dada de baja debido a una serie de problemas técnicos que impiden la visualización de la página. Por su atención, muchas gracias...&lt;br /&gt;EV&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-116152858854919284?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/116152858854919284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=116152858854919284&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/116152858854919284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/116152858854919284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/10/atencio-asiduos-de-la-trenza-de-sor.html' title='ATENCIO ASIDUOS DE &quot;LA TRENZA DE SOR JUANA&quot;'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-116087910925426344</id><published>2006-10-14T19:22:00.000-07:00</published><updated>2006-10-14T19:25:09.276-07:00</updated><title type='text'>En busca de la inocencia perdida, la nueva de John Irving</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Esta reseña se publicó en el suplemento Laberinto del diario Milenio, el sábado 13 de octubre de 2006.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué significa ser normal? Responder a esto tiende a ser cada vez más difícil, y normal es, a menudo, un término vinculado a convencional, y si bien hay autores que han hecho de la norma, de lo cotidiano, verdaderas obras maestras (pienso en Proust, pienso en Flaubert), los hay que se inclinan por retratar la parte anómala del espectro social, y para eso John Irving se pinta solo. A este autor norteamericano (Exeter, New Hampshire, 1942) lo caracterizan los asuntos sórdidos, los personajes limítrofes y las situaciones ridículas derivadas del inútil cuidado de las apariencias. En su nueva novela, Hasta que te encuentre, considerada por algunos críticos su obra maestra (me aventuraría a designarla un Oliver Twist del siglo XXI), retrata en forma estupenda una postmodernidad inmersa en la aniquilación de los estereotipos. Sus personajes, por ningún motivo, pueden ser considerados normales, y sin embargo son prototípicos de una época que tiende a inculcar la preservación de la individualidad más que de la identidad, al grado de hacernos desconfiar el forzado cumplimiento de las tradiciones. Y si bien de algún modo cada personaje de la novela quebranta estereotipos de masculinidad, feminidad, maternidad, heterosexualidad, etcétera, incurre –porque forzosamente ha de hacerlo- en ciertos lugares comunes, tratados no obstante con la emblemática ironía irvingiana próxima a la mordacidad, que contribuye a reforzar la noción de anormalidad en los mismos personajes.&lt;br /&gt;            El simple hecho de ser una estrella de Hollywood, condición ya de por sí extraordinaria –y con la que Irving, ganador del Oscar en el 2000 por el guión de la película Las normas de la Casa de la Sidra, basado en su novela Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, parece bastante familiarizado-, es acaso lo menos raro en Jack Burns, el inolvidable protagonista, quien de súbito, a los treinta y tantos, cae en cuenta de que el suceso más trascendental de su infancia no ocurrió como ha creído todo este tiempo. La novela abre justamente con el relato de este recuerdo distorsionado, en parte, por la inocencia de un Jack de cuatro años, desde cuya perspectiva se narra el primero de los cinco libros; distorsión, por otra parte, inducida, como se verá en el cuarto libro, por la madre de Jack, una afamada tatuadora de nombre Alice. El afán de tatuarse como vía de expresión, así como el dolor que conlleva a quien se presta como lienzo más que el arte de tatuaje en sí, constituye, a nivel simbólico, la parte medular de la novela. Siendo hijo de una artista del tatuaje y de un hombre al que apodan “Hombre partitura” dada su obsesión por cubrirse el cuerpo de notas musicales, Jack se ha negado toda su vida a dejarse tatuar, lo cual no obstaculiza su dominio empírico del asunto (sabe, por ejemplo, que los tatuados se vuelven mucho más sensibles al frío). Y sin embargo, como le hace ver una psiquiatra, está tatuado emocionalmente pues hay muchas formas de estar marcado de por vida, de vestirse de dolor como, descubrirá hacia el final de la historia, se ha vestido su padre.&lt;br /&gt;El primer recuerdo de Jack, según revela a su psiquiatra, es haberse cogido a la mano de su madre para juntos recorrer medio mundo en busca de un padre al que cree prófugo: William Burns. Las circunstancias se conjuran para hacerle creer que lo suyo es una pesquisa y no una fuga: todo apunta hacia que el progenitor de Jack es un mujeriego sin escrúpulos que deja a su paso cientos de corazones rotos y hasta hijos ilegítimos. Mujeres de todas las edades acarician el rostro del pequeño y profetizan, al borde del llanto, que será tan fatalmente hermoso como su padre. De la mano de la también inolvidable Alice, Jack vivirá alucinantes experiencias, sórdidas muchas de ellas, que al ser narradas desde el punto de vista de un niño inocente adquieren deliciosos tintes de fábula. Y si bien Jack sale bien librado de una incursión por el barrio de prostitutas en Amsterdan, donde la prostitución es legal y las señoras a las que él cree “consejeras” y “niñeras” se exhiben en vitrinas (lo cual no las salva de recibir golpizas, cuando no de ser asesinadas), no saldrá indemne de la escuela para niñas en Canadá donde Alice lo matriculará, tras lo que parece una búsqueda frustrada (Alice se ha cansado de seguirle la huella a su amante). Ahí Jack se convertirá en el juguete sexual de un grupo de niñas de secundaria que, sin necesariamente violarlo, despertarán precozmente su libido, si bien las extravagantes fantasías del pequeño son protagonizadas por la señorita Wurtz, su profesora de tercer grado, una mujer lloricona y se aspecto frígido. Entre sus “abusadoras” se encuentra Emma, adolescente maliciosa, violada a su vez por un novio de su madre, predestinada a convertirse en el ángel guardián de Jack, sobre todo cuando a los diez años es prácticamente violado por su niñera, su profesora de lucha libre. También a ser una famosa escritora de notable vena satírica, de humor corrosivo y muy noir, una especie de versión femenina del propio Irving. Esta novela exhibe hasta qué punto la violación de un niño varón a manos de una mujer madura es considerada más como seducción o iniciación, a diferencia del drama que entrañaría si los sexos de víctima y victimario se trastocaran (aunque el delirante humor de Irving hace ver a Jack como una anti-Lolita), al grado de que Jack adulto evoca con cierta nostalgia aquellos abusos. Sin embargo, habrán de repercutir en la sexualidad adulta de Jack que, heterosexual y todo, goza intensamente travisitiéndose; de hecho logra notoriedad en Hollywood caracterizando personajes de sexualidad ambigua. Esto sin contar la gran atracción de Jack por mujeres maduras, matronas o embarazadas (la única vez que se enamora de una mujer “adecuada”, esta lo rechaza, por “raro”), así como su incapacidad absoluta para establecer una relación duradera: “(…) acumulando sucesos que tanto pueden medirse como no, nos roban la infancia, no siempre con un solo suceso trascendental, sino a menudo mediante una serie de hurtos menores que, sumados, equivalen a la pérdida misma (…)” (p. 550).&lt;br /&gt;            Consciente de su “anormalidad”, a la cual sin embargo explota para su carrera cinematográfica, Jack enfrentará, a raíz de la muerte de su madre, un nuevo golpe que dará un vuelco decisivo a su existencia: Alice le ha mentido todo el tiempo. Ahora solo queda regresar a los escombros de la infancia… Noruega, Holanda, Australia… descubrir la verdad por sí mismo y, con suerte, encontrar a su padre, al verdadero William Burns. Por supuesto las cosas no se le presentan fáciles al astro hollywoodense ya que su rostro, famoso en el mundo entero, le dificultará mantener el anonimato, sin contar que terminará sintiéndose irremediablemente atraído por las otrora jóvenes y adolescentes que lo conocieron a los cuatro años: “Mucho de lo que uno cree que recuerda es mentira, imágenes de postal. La nieve virgen e intacta; las velas de Navidad en las ventanas de las casas, donde el daño que sufren los niños no se ve ni se oye (…)” (p. 667).&lt;br /&gt;            Jack Burns es “raro” incluso para ser estrella de la meca del cine, si bien se aplica a hacer el tipo de cosas que se esperarían de alguien como él, como fornicar con súper modelos en el asiento trasero de las limusinas y aturdirse de champaña. Así y todo, Jack es un perfecto fracasado que ha ganado un Oscar y tiene una millonaria cuenta bancaria con la que sencillamente no sabe qué hacer; un metrosexual que provoca tragedias por inocencia; traumatizado pero demasiado bueno, casi mártir; un apasionado de los niños que sin embargo se rehúsa a ser padre; un “varón anómalo” que nunca aprendió a controlar sus emociones ni el llanto histérico: un personaje digno de Oscar Wilde y, no obstante, de conmovedora vigencia en una época en que la masculinidad se nos revela como una de tantas máscaras sociales. Jack Burns tiene ante sí el mayor reto de su vida: aprender a desconfiar de su memoria y perdonar. Sin duda una de las más geniales creaciones de un autor cuyo principal móvil es la eficacia de sus personajes, únicos e irrepetibles, y un papel que se pelearán los actores mejor pagados del mundo.&lt;br /&gt;            Hasta que te encuentre hubiera sido un genuino melodrama en manos de otro autor menos malicioso y menos escéptico que John Irving, quien, un poco a la manera del excéntrico director holandés, “el monstruo del remake” que explota hasta la ignominia la veta travestida de Jack, arrasa con los convencionalismos y los estigmas dikensianos de una historia sobre hijos perdidos y niños abusados (porque Jack no es el único), para trastocarlos en un delirante carnaval de más de 1000 páginas que no dejan espacio para el aliento pero sí para la carcajada. Sin duda, la obra maestra de John Irving.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-116087910925426344?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/116087910925426344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=116087910925426344&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/116087910925426344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/116087910925426344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/10/en-busca-de-la-inocencia-perdida-la.html' title='En busca de la inocencia perdida, la nueva de John Irving'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115931761188723909</id><published>2006-09-26T17:38:00.000-07:00</published><updated>2006-09-26T17:44:22.720-07:00</updated><title type='text'>Oriana Fallaci, in memoriam</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No siempre es posible expresarse bien de los muertos, sin embargo he considerado pertinente, a manera de homenaje para la recientemente fallecida Oriana Fallaci, periodista italiana, reproducir este artículo de mi autoría que apareció en la revista Siempre! en 2002&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Oriana Fallaci, escritora y periodista italiana de setenta años, ha relatado cómo se siente un rozón de bala en medio de la selva de Vietnam; también su experiencia durante la revuelta estudiantil del 68 en México, cuando salió caminando de la morgue a donde la arrojaron creyéndola muerta. Sin duda tiene mil anécdotas apasionantes qué contar, razón por la cual adquirí su nuevo libro, La rabia y el orgullo (Editorial Diana, 2003), el primero que publica en diez años. La indignación, la rabia, al ver desmoronarse las Twin Towers ante sus ojos (ella vive en el corazón de Nueva York) y a toda esa gente arrojarse en llamas de los últimos pisos, la empuja a escribir un desahogo que terminará siendo artículo periodístico y, más tarde, el libro que nos ocupa.&lt;br /&gt;Y, oh sorpresa, me topo con lo que la propia Oriana denomina "un sermón", y no es ni más ni menos que eso. No crea el lector que exagero cuando digo que la lectura de este "librito", en las circunstancias por las que atravesamos actualmente, es un grito de guerra. Aunque ella lo niegue, su discurso contra el enemigo árabe denota racismo. Se es racista desde el instante en que se argumenta la superioridad de una raza sobre otra, como fue el caso de Hitler. Para empezar, me sorprende que la astuta, genial Oriana, resulte lo bastante ingenua para tragarse el cuento (esgrimido por el gobierno de los E.U) de que los pasajeros del avión que apuntaba hacia la Casablanca, se estrelló en los bosques de Pensilvania porque los heroicos pasajeros se rebelaron... en pocas palabras, estas inocentes personas dieron su vida por George Bush, del mismo modo que esos musulmanes, a los que Oriana llama con los peores epítetos, la dan por Alá. Se pregunta entonces, cómo es posible que los árabes no les prohíban visitar a sus parientes en América, o inscribirse en escuelas norteamericanas de pilotaje, o inscribirse en las universidades para estudiar química o biología ("las dos ciencias necesarias para desencadenar una guerra bacteriológica") Ergo: todo originario de "esa horrible Arabia Saudí" (sic), mi abuelita por ejemplo, es un terrorista potencial. Hace hincapié en el analfabetismo de un sesenta por ciento de la población musulmana y páginas más adelante los llama "(...)bárbaros que usan el cerebro sólo para memorizar el Corán, (...) obtusos que cinco veces al día están arrodillados y con el trasero expuesto" (?). Oriana ignora que los musulmanes más radicales, esos que castran a sus mujeres y las obligan a deambular con el burkah, son asimismo los más ignorantes: nunca han leído el libro sagrado, no podrían. Lo desconocen tanto como ella, que llega al extremo de asegurar que los musulmanes siguen el Korán al pie de la letra. Su desconocimiento en materia teológica lleva a horrorizarse de que este libro mencione el Ojo-por-Ojo y Diente-por-Diente que se encuentra asimismo en la Biblia cristiana, la que, asegura, fue plagiada, lo mismo que el Torah, por los redactores del Korán. Más adelante llamará "cretinas" a las mujeres musulmanas por tolerar todo eso, cuando ella ha visto con sus propios ojos como estas infelices son fusiladas y lapidadas por cosas tan ridículas como reírse o cantarle nanas a sus bebés.&lt;br /&gt;Oriana cae en el ridículo absoluto al escatimar todo mérito a la cultura árabe, alegando que Galileo y Dante son superiores a Averroes y Kayyam, lo que es por completo improcedente; como lo es decir que los rascacielos neoyorquinos superan en belleza a las pirámides (¡que lo dice!). Huelga decir que nos presenta como héroes santos a Rudolf Giuliani, el adúltero más famoso de América, "a cuya escuela muchos de nuestros alcaldes europeos deberían ir, presentarse con la cabeza baja aún cubierta de ceniza", y al genocida Bush. Aunque este libro fue escrito y publicado cuando aún no estallaba la guerra de EU contra Irak, el que Oriana alabe el que el Congreso haya votado por unanimidad aceptar la guerra contra Afganistán, "para castigar a los culpables", hace sospechar que es de las pocas que contempla con agrado la paliza que sus admirados gringos le aplican a los irakíes. Se lamenta de los niños que murieron en el WTC, pero no de los que estaban destinados a perecer en Afganistán. Se conduele de los Budas de Bamiyán, destruidos por los Wakiles Motawiles, "esos hijos de puta", antes que de los bebés que perecen bajo el fuego gringo. Seguro piensa que el llanto de la niña irakí cuyos pies fueron destrozados por un misil Tomohawk, y cuya foto dio vuelta al mundo, es menos legítimo que el de la niñita gringa de cuatro años que la llevó hacia su máquina de escribir. En fin, me quedo con la Oriana novelista y entrevistadora, rechazo rotundamente a la que alaba a la horrible Isabel de Castilla por expulsar a los árabes de su reino (expulsó también a los judíos).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115931761188723909?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115931761188723909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115931761188723909&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115931761188723909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115931761188723909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/09/oriana-fallaci-in-memoriam.html' title='Oriana Fallaci, in memoriam'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115886618434174057</id><published>2006-09-21T12:13:00.000-07:00</published><updated>2006-09-21T12:19:19.333-07:00</updated><title type='text'>Las becas no han producido un solo gran escritor: Emmanuel Carballo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lunes 18 de septiembre de 2006&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Algunos alardean de llevar viviendo 20 años del erario sin hacer nada, acusa Las becas no han producido un solo gran escritor: Carballo La actual división política podría beneficiar a la literatura porque provocará tomas de conciencia, afirma "No se puede ser escritor si se es de derecha; hay que conocer los pecados" &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por: Mónica Mateos-Vega&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Fuente: &lt;em&gt;La Jornada&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;También las paredes de varias habitaciones: libros que se ven muy usados, muy leídos. De filosofía, crítica literaria, historia, literatura. No son primeras ediciones, es la biblioteca ''de un muchacho pobre", explica Emmanuel Carballo (Guadalajara, 1929), premio Nacional de Ciencias y Artes 2006 en la categoría de Lingüística y Literatura, galardón que en octubre le entregará el presidente Vicente Fox. Con la vehemencia que impregnó durante décadas sus críticas literarias (''más de mil"), la misma que, como ha confesado en varias ocasiones, le generó un sinnúmero de enemistades, Carballo se define en entrevista con La Jornada como el partero y sepulturero de varias generaciones de escritores. ''Tuve mi época, hice lo que pude y no me arrepiento. Los mejores escritores mexicanos que siguen hoy en ejercicio los descubrí yo. Fui partero. Y el sepulturero de muchos. ''Hay muertos que han tenido su segunda vida, ¡cuántas veces pude haberme equivocado!, pero ahora que lo pienso... creo que ninguna", y estalla en carcajadas. Feliz por el premio que, insiste, debió llegarle hace años para disfrutarlo al máximo, el ensayista dice que siempre buscó en la literatura la excelencia: ''No me gustaban los escritores de en medio, ni de debajo de la tabla, pensando en el futbol, sino los que iban a ser campeones: los que iban a vender y a vender, a iluminar y enriquecer a sus lectores. ''Pero amo los libros, aun los que sé que no son buenos, porque provienen de alguien que puso toda su fe, todo su amor y toda su pasión. Eso hay que respetarlo." Por jurados que sean libres Carballo sostiene que los innumerables estímulos económicos que el gobierno ha dado a los escritores durante los pasados 12 años, mediante premios y becas, ''no han dado resultado, porque no ha surgido el gran escritor o novelista, poeta, dramaturgo, ensayista, entrevistador o crítico literario. El Estado y la iniciativa privada han sido muy generosos y quien ha fallado ha sido el escritor. ''Aplaudo que se aporte dinero a las letras, a todas las manifestaciones artísticas, pero el gobierno debería tener mejores jurados para que se exija lo suficiente. Hay becarios que pasan de una beca a otra y tienen la desvergüenza de decir: 'tengo 20 de escribir y no he hecho nada', 'me he burlado del erario durante 20 años y nada'. ''En este sentido, un homenaje al gobierno y una rechifla al escritor y al artista en general, porque no han estado a la altura de los premios. ''Hay que darles estímulos a los jóvenes, pero con jurados que no estén conjurados, que sean libres, que no tengan mafias, que se dediquen realmente a cumplir su función. ''Las camarillas que existen para ver qué ganan las vivimos no sólo en política, también en literatura, y eso está mal: provocan la falta de gran literatura, es decir, la falta de un Juan Rulfo, de un Jaime Sabines, de un Juan José Arreola, de un Carlos Fuentes, hasta de un Jorge Ibargüengoitia, que era un humorista de segunda categoría, pero ni siquiera eso tenemos, no los veo." Pasión por los libros y las letras A sus 77 años "cumplidos", Emmanuel Carballo sigue emocionándose al hablar de su gran pasión: los libros, las letras, la escritura. ''Tengo más de 50 años de escribir, empecé a hacerlo en periódicos, en 1949, ¡era un chamaco! Empecé a hacer mis primeras cosas en El Occidental de la cadena de José García Valseca, luego en El Informador . ''Cuando me vine a México fui redactor en México en la Cultura, el suplemento de Novedades que dirigía Fernando Benítez." El autor de Diario público 1966-1968 deploró que buena parte del periodismo actual esté en manos de negociantes, ''venden a los 'famosos' en la sociedad rastacuera mexicana: los líos de las actrices, los abortos. Nos han hecho que cambiemos nuestra mentalidad y no es justo. ''La prensa del siglo XIX hacía periodismo para formar, luego se dijo que se hacía periodismo para informar, ahora se hacen periódicos para vender, y si queda algún hueco se le dedica a la cultura. ¿Para qué sirve que los chicos vayan a la secundaria, a la preparatoria o a la universidad si no tienen que leer? Los libros están caros y los periódicos no ofrecen nada para leer, están llenos de secciones muy interesantes para los que buscan trabajo, de niñas guapas que viven de salir en sociedad. No hay ningún suplemento que le diga a un muchacho de la Univer sidad Nacional Autónoma de México o del Politécnico qué libros se publicaron la semana pasada en México." Hace varios años que Emmanuel Carballo dejó, formalmente, de hacer crítica literaria. Dice que ahora es historiador de la literatura, pues ''hay muchas cosas que ya no entiendo, entonces no tengo el derecho de hacer crítica literaria, estaría dando gato por liebre. ''Ya no entiendo muchas ideas filosóficas, teológicas, literarias, artísticas en general, y si no entiendo eso, no entiendo a los jóvenes, soltaría los orines fuera de la bacinica. Pero debo leerlos. Cuando me preguntan en radio acerca de algún autor, opino, pero ya no me siento capaz. ''Uno de los secretos de la crítica es leer dos veces el libro que vas a reseñar, por más malo que sea. La primera para entender más o menos de qué trata, la segunda para ver los detalles, la estructura, el estilo, la creación del personaje, la atmósfera, a quién se parece dentro del panorama de tu literatura. ''Y luego, al escribir la crítica, no dar el maquinazo, sino hacerlo como si estuvieras escribiendo Romeo y Julieta o La Ilíada. La tontería más grande que escribas hay que hacerla como si fuera una obra maestra, de otra manera es innoble para uno mismo y para el lector." Despertar de conciencias Carballo asegura que la literatura es muy rara, no sigue reglas: ''En un momento, cuando parece que no va a haber nada y la atacan por todos lados, surge algo. ''Ahora, como no hay ideología en el gobierno, no sabemos qué pasará. Sartre decía que no se puede ser escritor y de derecha. ¡Estoy totalmente de acuerdo!, cuando mucho puedes ser devoto y que tu alma se vaya al cielo, nada más. ''No vas a ser escritor si eres de derecha, pues para hacer literatura hay que conocer los pecados del alma, gozarlos, sufrirlos, ser tan libidinoso como los personajes. El escritor plantea grandes problemas, de aquí, de allá, del hoy, del más allá, la vida, la muerte, el amor, el desengaño, la angustia, la traición. Para eso debe plantear seres y conflictos de primera categoría. "La literatura es amor, aunque revista cualquiera de las caras del odio. A quien más odias, quizá es a quien más amas. Algo raro pasa, pero suele suceder. Lamentablemente, ahora para vender libros, deben ser frívolos, pues los que los leen son unos tarados, y hay que hacer una literatura tarada, con los temas de moda: el baile, el canto, la mariguana, el narcotráfico. ''Cuando uno se vuelve viejo es muy fácil regañar a los jóvenes y no entenderlos. Trato de entenderlos y me gustaría estar equivocado, pero no le auguro a la literatura mexicana grandes éxitos en los próximos años si las cosas van como van." -¿Qué deberíamos recuperar para fortalecer la literatura mexicana? -La división política que está viviendo México puede ser productiva para la literatura, aunque para el país sea desastrosa. Porque va a despertar las conciencias dormidas. Unos en favor, otros en contra, pero habrá literatura que maneje ideas, tomas de conciencia. Escritores que se la jueguen, que no estén sentados, dedicados a hacer dinero, a ganar premios y a vestir best sellers. ''Pues el best seller se desinfla, tiene un tiempo de vida muy corta. La gran obra es como pan con levadura: crece, crece, crece, hasta que parece una catedral: Rulfo crece, Arreola crece." &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115886618434174057?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115886618434174057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115886618434174057&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115886618434174057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115886618434174057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/09/las-becas-no-han-producido-un-solo.html' title='Las becas no han producido un solo gran escritor: Emmanuel Carballo'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115871205337837374</id><published>2006-09-19T17:24:00.000-07:00</published><updated>2006-09-19T17:27:33.403-07:00</updated><title type='text'>"La Genara" de Rosina Conde, exhibe problemáticas que no han sido resueltas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por: José Vilchis&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;*** Francesca Gargallo, autora del prólogo de la nueva edición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Genara, nacida en Tijuana, donde ha pasado la mayor parte de su vida, descubrió la infidelidad de su esposo y no está dispuesta a perdonarlo pese a que aquellos que componen su círculo social y familiar (sus padres, sobre todo) la exhortan a perdonar al infiel y actuar correctamente. Recurre a Luisa, su hermana mayor, en busca de consejo. Siempre la ha visto con admiración por haberle exigido el divorcio a Martín, para luego marcharse a la Ciudad de México a cursar una maestría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la trama de la novela La Genara, de Rosina Conde, (Conaculta/Cecut, 1998) este personaje central se ve en la encrucijada de elegir entre su dignidad como mujer o quedar bien con la sociedad tijuanense, lo que da origen al intercambio epistolar a través del cual se desmenuzan los subtramas que tocan los temas de la violencia conyugal, el narcotráfico, el sexo, la cultura, la anorexia, que son abordados con seriedad con un tono que sugiere ligereza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eve Gil, al presentar la obra en su segunda edición, refiere que Rosina Conde es el único espejo que refleja la muchas veces dolorosa realidad de las mujeres de aquellos lares, donde a veces pareciera que los únicos destinos posibles para una mujer pobre, son los reinados de belleza o la confinación a una maquiladora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reveló que Francesca Gargallo, autora del prólogo de la nueva edición, compartió con ella el más reciente y  venturoso hallazgo literario, del que expresó literalmente: “Es lo mejor de autoría femenina que he leído en mucho tiempo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No tenía por qué dudar de la lucidez de una escritora tan enamorada del lenguaje como Francesca... No podía menos que estar de acuerdo con ella pues, por lo que a mí respectaba, también era de lo mejor que había leído en mucho tiempo, ya no digamos de autoría femenina, sino de autoría mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Definir por qué la lectura de La Genara me cautivó podría tener que ver, lo reconozco, con el hecho de que me reconocí de inmediato en sus personajes y en su problemática, así como en su lenguaje, en sus deseos y en su concepción del mundo, porque soy una mujer de la frontera norte que un buen día descubrió que si no salía pronto de ahí, el tedio petrificaría mi alma, que es exactamente lo que impulsa a la heroína, que da nombre a la novela, a abandonar su Tijuana natal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, comentó que Francesca, cuyo caso podría no ser el mismo de Genara, pero sí muy cercano (“las mujeres, a fin de cuentas, somos una especie de exiliadas en la sociedad patriarcal”), se identificaba también con las situaciones aquí expuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Concluyo que cualquier mujer de nuestro tiempo puede sentirse fuertemente identificada tanto con Genara como con Luisa, su hermana menor, con quien establece una nutrida correspondencia. Genara o La Genara, como diríamos en el norte (y procuramos no decir en el sur donde se considera insultante anteponer el artículo la o el al nombre propio), es una mujer divorciada a sus 35 años que considera que la mejor manera de escapar de sus problemas conyugales, familiares y sociales (porque familia y sociedad se empeñan en asumirse juez y parte de una decisión que sólo a ella le compete), es retirarse a la Ciudad de México a cursar una maestría”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacida en Mexicali, B. C, en febrero de 1954, Rosina ha construido una sólida obra literaria que se presta a cualquier tipo de análisis, literario, histórico o sociológico. Autores como Daniel Sada, Luis Humberto Crosthwaite, David Toscana o Federico Campbell, han recobrado en forma admirable los paisajes, las atmósferas, esa belleza violenta del desierto y los rasgos de esa particular forma de humanidad que caracteriza al hombre fronterizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su novela La Genara Rosina echa mano de un recurso escasamente socorrido en la literatura de fin de siglo: el intercambio epistolar, si bien la autora va mucho más allá al mezclar diversos remitentes y destinatarios (Genara, Luisa, Francisca, Fidel, Eduardo y un anónimo) y alternar los medios: la carta tradicional, el e-mail y el telegrama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En realidad la literatura epistolar no es novedosa, es tan antigua como el correo mismo. Lo que sí fue novedoso fue hacer una novela epistolar cuando la sociedad estaba haciendo a un lado la correspondencia personal, ya que, debido al avance tecnológico, resultaba más inmediato y cómodo hablar por teléfono, independientemente de su costo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Con la irrupción de la internet, la sociedad, principalmente los jóvenes, recuperó la epístola, y lo novedoso de mi novela es que aprovecha todos los medios de la epístola actual para expresarse. Los personajes de La Genara se comunican por fax, correo electrónico, mensajería, telégrafos y correo tradicional”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosina cuenta que el abandono por parte de la pareja, cuando el hombre argumenta el tiempo que dedica al trabajo, es de lo que se queja la mayoría de las mujeres. Respecto a recuperar a la pareja tradicional, aunque haya engaños de por medio que luego se perdonan entre sí, expresó que todas tienen sus pactos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El problema es cuando esos pactos no se respetan, o cuando una parte le exige a la otra fidelidad, sin ser fiel. Creo que ese es un problema de cada pareja y que es a la pareja a quien le toca resolverlo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hay una salida a esta problemática?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, responde, sólo es cuestión de que una se lo proponga, ya que esa es una decisión personal a la que nadie nos puede obligar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En cuanto a que los hijos necesitan la presencia de un padre, eso no es cierto. Soy madre soltera, y ninguno de mis dos hijos tuvieron necesidad del padre, aun cuando lo conocen y lo ven de vez en cuando (y no porque yo me negara a que lo vieran, sino porque a él no le interesó estar presente). Muchas veces el padre está en teoría, pero igual nunca está presente, porque así como tiene a la mujer en el abandono, con más razón a los hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Creo que es mejor vivir con la madre (o con el padre), y ver al padre cuando sea conveniente, y no vivir en una familia supuestamente completa, que probablemente sea más disfuncional que la familia con una mujer sola a la cabeza (todo depende de lo que se entienda por soledad)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115871205337837374?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115871205337837374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115871205337837374&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115871205337837374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115871205337837374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/09/la-genara-de-rosina-conde-exhibe.html' title='&quot;La Genara&quot; de Rosina Conde, exhibe problemáticas que no han sido resueltas'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115816794272107768</id><published>2006-09-13T10:16:00.000-07:00</published><updated>2006-09-13T10:19:02.746-07:00</updated><title type='text'>Homofobia: Testimonio de Sergio Téllez-Pon</title><content type='html'>&lt;em&gt;Es fundamental que, para terminar con la homofobia rudimentaria, la educación sexual sea impartida desde la educación primaria, incluso para crear una aceptación, más que la simple "tolerancia", a otras manifestaciones sexuales.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;por Sergio Téllez-Pon[&lt;/strong&gt;&lt;a href="mailto:sergio@anodis.com" target="_blank"&gt;&lt;strong&gt;sergio@anodis.com&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;]&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;poeta y crítico literario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La verdad es que nunca imaginé que me iba a tocar en vida propia padecer la discriminación y un ataque por mi preferencia sexual. Y aunque he sufrido muchos asaltos a lo largo de mis 25 años viviendo en esta ciudad, desde hace 9 que vivo una vida homosexual (los mismos que llevo participando en asociaciones de lucha contra el sida y por los derechos de minorías sexuales), nunca había sido discriminado ni golpeado de la manera como lo fui la noche del sábado 2 de septiembre pasado. Ese día, dos amigos y yo fuimos a un antro ubicado en Paseo de la Reforma, pero como llegamos temprano aún no había un buen ambiente, así que decidimos salir a tomar algo a cualquier otro bar de la Zona Rosa y regresar más tarde, cuando ya hubiera más gente. Salimos, pues, y caminamos sobre Reforma hasta Río de la Plata, allí cruzamos los plantones sobre la avenida y entramos por la calle de Toledo. Bajamos una cuadra y dimos vuelta en Hamburgo a la izquierda. Cuando habíamos avanzado media cuadra, Víctor Espíndola, uno de mis amigos que nos acompañaba, vio un anuncio en el que, se decía, vendían terrenos en Tepoztlán, él dijo que se compraría uno y yo agregué, bromeando, que allá es carísimo ya que viven muchos extranjeros. Dimos unos cuantos pasos, cuando dos autos se pararon de pronto y de uno de ellos una persona alta, robusta, de piel y ojos claros, nos gritó: "A ver, pinches putos, ya valieron madres". Seis hombres salieron de inmediato, se avalanzaron sobre nosotros e inició la corretiza. A pocos metros uno de ellos me alcanzó, me empujó y con la velocidad que yo traía rodé hasta el pavimento donde me propinó algunas patadas; pronto pude levantarme y volví a correr. Metros antes de llegar a la avenida Sevilla, otro de los sujetos me volvió a alcanzar, me tomó del cabello (debo decir que lo tengo un poco largo) y así, yo en posición de escuadra, volvió a lanzarme patadas al cuerpo. Cuando por fin pude desasirme de él, volví a correr para encontrarme con Víctor. Nuestro otro amigo había podido huir de nuestros agresores y ya nos estaba esperando en la esquina de Tokio con Sevilla junto con un sexoservidor de la zona quien nos preguntaba sobre la agresión. Fue él quien nos dijo que ese tipo de "operativos" se hacen los primeros día de cada mes, "de hecho—agregó—les tocaba venir ayer, pero no vinieron por el Informe". El asunto no quedó allí ya que, después supimos por nuestras indagaciones y la información de otras personas, que un involucrado en la agresión era un alto mando de la SSP de la ciudad de México. Por eso es fundamental que, para terminar con esta homofobia rudimentaria, la educación sexual sea impartida desde la primaria (como se recomendó en Toronto, Canadá, durante la reciente Conferencia Mundial sobre VIH/SIDA), incluso para crear una aceptación, más que la simple "tolerancia", a otras manifestaciones sexuales. Pero cuando esto se quiere implementar en México, los grupos conservadores se lanzan contra el inocente libro de Biología para sexto de primaria y lo tildan de "pornográfico". Por otra parte, es inconcebible que ese mismo fin de semana, el presidente Fox dijera en Baja California Sur que por la excelente recaudación fiscal y los excedentes petroleros se le daría a ese estado 600 millones de pesos por los daños causados por el huracán John, y también ese mismo fin de semana se anunciara un recorte presupuestal al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) de 12 millones de pesos. En la ciudad de México, además debemos pedir la regulación del sexoservicio masculino, así se podrá evitar más eficaz y eficientemente los asaltos e inseguridad toda en la zona, y por si fuera poco, se debe legislar para tipificar los crímenes de odio por homofobia, como se hizo en Estados Unidos desde los casos de Teena Brandon y Matthew Shepard. Curiosamente ese mismo día en que a nosotros nos agredieron, pero en Monterrey, otros chavos gays habían sido golpeados por policías municipales. Sin embargo, en este caso, en entrevista con un diario local el jefe de la policía de la ciudad salió en defensa de los elementos de su corporación diciendo que "los homosexuales estaban enfermos". El siempre valiente escritor Joaquín Hurtado le dirigió una carta pública donde le hacía ver lo erróneo de sus declaraciones. Contra todo eso hay que seguir luchando, así que aún falta mucho por hacer. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115816794272107768?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115816794272107768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115816794272107768&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115816794272107768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115816794272107768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/09/homofobia-testimonio-de-sergio-tllez.html' title='Homofobia: Testimonio de Sergio Téllez-Pon'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115751016703655521</id><published>2006-09-05T19:27:00.000-07:00</published><updated>2006-09-05T19:40:39.203-07:00</updated><title type='text'>"Réquiem por una muñeca rota", analizada en tesis de doctorado sobre literatura lésbica</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Comparto con ustedes esta maravillosa sorpresa: se trata del anuncio de una defensa de tesis de doctorado de Margaret Frohlic, del departamento de Lengua y Literatura Hispánicas de la Stony Brook University, de Nueva York:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;Stony Brook University&lt;br /&gt;The Graduate School Doctoral Defense Announcement&lt;br /&gt;Nationality and Lesbian Sexuality in Latina, Latin American, and Spanish&lt;br /&gt;Narrative By Margaret G. Frohlich&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;This dissertation examines the relation of national identity to sexual identity in contemporary Hispanic novels and films of a lesbian theme. This diverse array of narratives eco each other in many key ways and share in common an historical stage in which national boundaries are in flux. Associated with waves of immigration and globalized economies, these fluctuations call into question the essential quality of other social identifications, such as gender and sexuality. The novels selected for this dissertation highlight the difficulties of affirming a marginalized identity in this context without repeating the same modes of exclusion that characterize marginalizing power relations. Negotiations between lesbian and national identity are evident in narratives from the 1990’s, such as Con Pedigree by Lola Van Guardia (Isabel Franc) and the film Brincando el charco directed by Frances Negrón-Muntaner. The interplay between nationality and sexuality in a context of cultural and spatial border crossings works to destabilize the binaries local/global and hetero/homo. Frequently a topic of lesbian fiction, the figure of the bisexual further complicates these facile oppositions. La insensata geometría del amor by Susana Guzner and Margins by Terri de la Peña explore sexual biases surrounding bisexuality and relate disputes over sexual boundaries with national border tensions. These novels reveal the complex relation of margin to center and how mechanisms of exclusion are perpetuated and produced in both sites. Lesbian fiction extends the topic of difference within lesbianism to the problematic ofdifference within language. This genre frequently depicts characters engaged in the act of writing, and the national inflection of this writing reflects the deterritorialization that characterizes a minor literature, as defined by Deleuze and Guatarri. The novels Beatriz y los cuerpos celestes by Lucía Etxebarria and Réquiem por una muñeca rota by Eve Gil further our understanding of space-time ontology and lesbian identity by emphasizing characters’ discomfort with the linear temporality that undergirds the historically intact nation. These novels indicate the epistemological constraints on various figurations of sexuality and suggest the need for a more nuanced understanding of the relation of national discourse to sexual discourse, one that permits their interdependencies.Date: August 28, 2006 Program: Hispanic Languages and Literature Time: 2:00 Dissertation Advisor: Professor&lt;/span&gt; Lou Charnon-Deutsch&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.grad.sunysb.edu/ddd/pdf/MargaretFrohlich.pdf#search=%22Eve%20Gil%22"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#cc0000;"&gt;http://www.grad.sunysb.edu/ddd/pdf/MargaretFrohlich.pdf#search=%22Eve%20Gil%22&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115751016703655521?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115751016703655521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115751016703655521&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115751016703655521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115751016703655521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/09/rquiem-por-una-mueca-rota-analizada-en.html' title='&quot;Réquiem por una muñeca rota&quot;, analizada en tesis de doctorado sobre literatura lésbica'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115706896815109665</id><published>2006-08-31T17:01:00.000-07:00</published><updated>2006-08-31T17:02:48.166-07:00</updated><title type='text'>Roberto Calasso: el mortal que se tutea con los dioses</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“Desde hace más de veinte años escribo un solo libro compuesto de muchos —señala Roberto Calasso, de los escritores italianos más amados del mundo y acaso el más original de principios del siglo XXI—Todo empezó con La ruina de Kasch, donde hablo de la liberación que significa contar historias. El próximo será Ka., así, con punto al final. Estos libros tienen su origen en mi insatisfacción con la forma ensayística, por lo que hago una especie de ensayo narrativo, sin notas al pie ni cosas de esas. Es por eso que los periódicos no saben cómo clasificarlos. Algunos los etiquetan como “ficción” y otros como “no-ficción”. Lo sagrado está siempre presente en su obra, sin embargo el autor es tajante al asegurar que no es necesario incluir la palabra “religión”. Literatura es suficiente. La literatura es un mundo por sí mismo&lt;br /&gt;            Con Dante Alligheri, Roberto Calasso tiene más de una cosa en común, además de la extraordinaria semejanza de su perfil: que es florentino y escribe, básicamente, sobre dioses y deidades. A él le debemos haber abierto esa puerta que parecía haberse cerrado definitivamente con Mallarmé y que Nietzsche dejó discretamente entreabierta, como preparada especialmente para Calasso. Nacido en 1941, este autor de obras maestras tales como Ka, La literatura y los dioses y Las bodas de Cadmo y Harmonía, que cuenta las historias no incluidas en La ruina de Kasch, publicadas en Anagrama, eligió a México, concretamente a la editorial Sexto Piso, para publicar una serie de ensayos inéditos reunidos bajo el título de La locura que viene de las ninfas y otros ensayos (2004). “Me da gracia que Sexto Piso haya publicado dos libros, uno, mi primer libro, que es una novela, El loco impuro, el único que no estaba publicado en Anagrama sino en Piados, y este último, inédito inclusive en italiano. Los dos libros incluyen la palabra locura, que quizá transmitan algo sobre el autor—ríe—, pero hay otros temas también.”&lt;br /&gt;            Calasso, editor él mismo, creador y director de una de las editoriales más prestigiadas de Italia, Adelphi, aplaude la arriesgada aventura emprendida por el joven editor y escritor Luis Alberto Ayala Blanco, creador de Sexto Piso, editorial un tanto marginal pero que ha publicado libros raros y maravillosos, de autores tan prestigiados como Milorad Pavic, Alberto Savinio, Goran Petrovic y George Orwell, entre otros: “Tengo una gran estima por el programa editorial de Sexto Piso pues en los últimos años casi no han surgido nuevas editoriales y esto es en todo el mundo, incluido los Estados Unidos y Alemania”&lt;br /&gt;            Ayala Blanco, que probablemente fue el primer lector mexicano que conoció a Calasso, interviene para contar que alguna vez hizo una tesis de maestría en Ciencia Política sobre el autor florentino, “cuando me puse en contacto con él —continúa —me envió un paquete con muchos libros, y entre ellos venía un texto a máquina con correcciones manuales que se titulaba La locura que viene de las ninfas. Ese ensayo me parece no sólo fascinante, sino indispensable para entender la obra de Calasso porque la posesión, él mismo lo ha dicho siempre, es el tema central de sus obras. En marzo de este año le pregunté si no quería hacerlo libro y de inmediato me respondió que sí, y además ofreció otros tres maravillosos ensayos para completar el volumen.”&lt;br /&gt;            Los textos a los que se refiere Ayala Blanco, abordan a la Lolita de Nabokov, un análisis védico sobre la película de Hitchcock La ventana indiscreta y dos más donde habla de su experiencia como editor. En todos ellos están presentes las ninfas, esa exaltación de la locura literaria, “(...) el arte no se deja alterar por sus significados —dice Calasso en el ensayo titulado “El plató de la mente”—. Fue (George) Dumézil quien una vez recomendó el placer de leer La Iliada de corrido, “sin hacerse preguntas”, sin pensar en nada más que en la historia contada, sin comentarios, sin diccionarios, por lo tanto sin significados. Ese placer es la verdadera ordalía del arte. Lo que resiste esa prueba está salvado (...)”&lt;br /&gt;            —Decía Walter Benjamín —continúa el autor florentino —que el modo más inmediato de vivir la telepatía, es cuando uno abre un libro, o sea, algo que todos conocemos, y la posesión es la misma cosa, es algo que se manifiesta en nosotros continuamente y la diferencia estriba en si logramos ser conscientes de ello (de la posesión) o no. Si no somos conscientes, únicamente la padecemos. En el caso contrario pueden suceder muchísimas cosas, algunas de las cuales fueron descritas del modo más lúcido por Platón a través del personaje de Sócrates. Lo que quiero decir con esto es que se trata de algo muy antiguo y permanece idéntico hasta el día de hoy ya que la mente está hecha de ese modo.&lt;br /&gt;            Cuando se le pregunta el origen de su interés por los “antiguos primitivos”, como él mismo dice en algún lugar de Las bodas de Cadmo y Harmonía y concretamente por los dioses griegos e hindúes, la respuesta no se deja esperar: “No lo sé francamente. Me queda muy claro que lo encuentro por todos lados. Lo que es definitivamente seguro es que si nos enfocamos en algunos textos como la parte de la India, los Upanishad, o la parte griega, todo lo que sucede entre Parménides y Platón, es inevitable tocar los temas esenciales sobre los cuales vivimos, sobre los que está basada nuestra vida, mientras que si buscamos pensadores más recientes, excepto Nietszche, no las encontramos: tenemos que ir a la antigüedad.&lt;br /&gt;            Entre risas, Calasso reconoce que el siglo XXI no ha producido gran cosa, ya no digamos en cuanto a la literatura que regresa a los orígenes como la suya, sino en la literatura en general, quizá porque apenas comienza, “de hecho creo, para salir de los temas literarios, que nunca, en estos últimos doscientos años haya habido tal distancia entre aquello que sucede, que es enorme y muy duro, y la capacidad de elaborarlo, de crearlo con la mente. Existe una terrible distancia. Y creo que en algún tiempo esto quedará muy claro, esta especie de inmenso balbuceo e incapacidad de expresar una idea. Lo que en La ruina de Kasch yo llamo “el innominable actual”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115706896815109665?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115706896815109665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115706896815109665&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115706896815109665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115706896815109665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/08/roberto-calasso-el-mortal-que-se-tutea.html' title='Roberto Calasso: el mortal que se tutea con los dioses'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115669938645369618</id><published>2006-08-27T10:20:00.000-07:00</published><updated>2006-08-27T10:23:06.460-07:00</updated><title type='text'>La ciencia poética de Ada Byron</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Texto publicado en el número de agosto de la revista &lt;em&gt;Replicante&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por: Eve Gil&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bill Gates no sería hoy el hombre más rico del mundo si no fuera gracias a una señora. Para ser más exactos, una señora que a mediados del siglo XIX se preguntó si sería posible perfeccionar la calculadora inventada por el científico protoinformático Charles Babbage, introduciéndole funciones que auxiliaran en la composición musical y la producción de gráficos. Empezó traduciendo un artículo del matemático italiano L.F Menabrea donde se describía y analizaba la máquina de cálculo. Terminó incluyendo demostraciones de cómo calcular funciones trigonométricas que contuvieran variables, así como las instrucciones del primer programa que haría funcionar la máquina. No lo sabía, pero estaba a punto de convertirse en la primera programadora de computadoras. Usaba su nombre de casada, Lovelace, pero esta mujer de treinta y pocos años cargaba a cuestas un apellido demasiado notorio para ser ignorado: se llamaba Ada Byron.&lt;br /&gt;            Y si bien se asegura que su tumba es ahora más frecuentada que la de su padre, los historiadores de la tecnología se han encargado de minimizar, cuando no de obviar, su injerencia en el desarrollo de la cibernética, aún cuando en 1979 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos se basó en el lenguaje de programación diseñado por ella en 1843 para crear el primer programa informático moderno; un lenguaje de multitareas que puede ser  compilado por lenguajes separados y en 1980 sería patentado, en su honor, con el nombre de ADA. Y aunque haya partido de la idea de Babbage, Ada terminó obteniendo un producto absolutamente original al que nombró “máquina analítica”, que no llegó a construirse en su momento pero tuvo el buen tino de registrar bajo las iniciales AAL, temerosa de que se supiera que su inventor era una mujer. El futuro de la humanidad quedaba encerrado en el sueño de una mujer.          &lt;br /&gt;A pesar de que Ada no destacó fuera de su círculo social -donde brilló no precisamente por su talento científico sino por ser hija de Lord Byron-, y de que su existencia estuvo marcada por la nostalgia por el padre y una serie de quebrantos de salud que la llevarían prematuramente a la tumba, oh ironía, a la misma edad que Byron (36 años), puede decirse que fue afortunada. Su madre, lady Anabelle Milbanke, única mujer legítima de Byron, castigó las infidelidades de su célebre marido de la forma más cruel que pudo ocurrírsele: separándolo para siempre de su única hija, a la que ni siquiera llegó a conocer. Para llenar el hueco de la hija a la que siempre echó de menos y a quien le escribió sus más hermosos poemas, Byron adoptó a Allegra, la niña que procreó durante su aventurilla con Clare Claremont, hermanastra de Mary Shelley, autora de Frankenstein, la cual moriría ahogada a los nueve años. Esta fatalidad no haría sino incrementar el dolor que le producía la ausencia de la hija a la que no conocía, y por la que despilfarró una verdadera fortuna en abogados que nunca pudieron concederle la alegría de besarla. Apenas les fue posible intercambiar algunas cartas. Decepcionado, Byron permaneció alejado de la Gran Bretaña y moriría en Grecia, como parte del ejército griego contra los turcos, en 1862.&lt;br /&gt;            Nacida el 10 de diciembre de 1815, en pleno auge de las batallas napoleónicas, Ada Augusta Byron nunca logró convencer a su madre de que le permitiera conocer a su padre, a quien Anabelle describía como un verdadero monstruo de depravación, sin que por ello cejara la pequeña Ada de su empeño. A favor de lady Anabella hay que señalar que nunca puso reparos en que su hija se enfrascara en el estudio de las matemáticas, descuidando aspectos más propios de la educación de una dama. Los biógrafos de Ada consideran que la razón por la que Anabella alentó el interés científico de su hija, fue porque pensó que las formulas y los números la mantendrían alejada de la poesía, cuyo cultivo, temía, pudiera desencadenar en ella las mismas bajas pasiones que en su padre. No obstante, Ada llamaba a lo suyo “ciencia poética”. No se le escatimarán tampoco otras prácticas “poco femeninas” como la gimnasia y la equitación.&lt;br /&gt;            Naturalmente, Ada empezó a frecuentar los círculos científicos desde muy jovencita. Ahí conocería a quien sería su mentora, la astrónoma y también matemática Mary Sommerville, junto a la que tradujo, a la edad de 17, unos textos de La Place que serían utilizados más tarde en Cambridge, aunque el interés de Ada rebasaría pronto el campo de las matemáticas para involucrarse en la aplicación de estas a la tecnología. Por conducto de Mary, casada por cierto con un hombre que detestaba a las sabihondas, el capitán Samuel Greig, conocería Ada al que sería su futuro esposo, William King, octavo barón de King y conde de Lovelace, del que, dicen las malas lenguas, se enamoró por lo mucho que le recordó a los retratos de su padre, pues William distaba de ser tan inteligente como ella. Por fortuna para Ada, él no sólo no se sintió acomplejado por su superioridad intelectual sino que impulsó sus estudios matemáticos, amén de permanecer fielmente a su lado cuando se presentan las inesperadas complicaciones de un sarampión contraído durante la infancia y que estuvo a punto de dejarla inválida, aunque terminara convirtiéndose en una espléndida amazona. Enferma y todo, Ada le da a William tres hermosos hijos.&lt;br /&gt;La condesa de Lovelace estuvo muy cerca de Charles Babbage durante su creación del motor. calculador. Este imaginaba una máquina dotada de memoria, una perforadora de tarjetas y una impresora, pero adolecía de dos puntos débiles: la mecánica y las tarjetas perforadas. Ada corrigió los errores más graves del proyecto y Babbage no solo la escuchó atentamente cuando hizo algunas sugerencias que presagiaban el que sería su invento personal, sino que incluyó todas las observaciones de su aprendiz, con el respectivo crédito, en el resumen que se publicaría en una revista científica francesa. La cara poco amable de la entrañable amistad entre Ada y su mentor, es que este la introdujo en la afición por las carreras de caballos donde ella terminó jugándose la fortuna familiar. Además de Babbage, Ada se granjeó la confianza y la amistad de otros personajes célebres como sir David Brewster, inventor del calidoscopio; Michael Faraday, inventor del motor eléctrino, el generador y el dinamo, y el novelista Charles Dickens. De este último se dice, fue el último en verla con vida cuando convalecía de cáncer uterino.&lt;br /&gt;Muerta el 27 de noviembre de 1852, Ada será sepultada al lado de su padre, por petición propia, en Nottinghamshire, sin obtener nunca el menor reconocimiento por su contribución a la ciencia. En 1890, el estadounidense Herman Hollerith utiliza la primera tarjeta para tabular la información del censo de Estados Unidos. En 1931, Vannevar Bush construye la primera computadora análoga de la era moderna. La intervención Alan M Turing, en 1937, y de John von Neumann, en 1946, fue decisiva para desarrollar la moderna computadora electrónica digital. Pero nada de eso hubiera sido posible sin la idea original de lady Ada Lovelace.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115669938645369618?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115669938645369618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115669938645369618&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115669938645369618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115669938645369618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/08/la-ciencia-potica-de-ada-byron.html' title='La ciencia poética de Ada Byron'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115515765116698875</id><published>2006-08-09T14:03:00.000-07:00</published><updated>2006-08-09T14:07:31.196-07:00</updated><title type='text'>La censura como límite de la comprensión política</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por Vianett Medina&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La salida del aire del programa "Palabra de Mujer", transmitido en Estéreo Frontera hasta el pasado 13 de julio, ha puesto a discusión el deber social de la radio del Estado (en este caso, el Instituto Mexicano de la Radio, IMER). La cuestión se agrava a causa del detonante de la proscripción: una Mesa de análisis político sobre el proceso electoral, después de que el imaginario político y el voto ciudadano se vieron notoriamente conducidos por los medios masivos de información.&lt;br /&gt;Los tiempos democráticos exigirían que la radio pública favoreciera el flujo de pronunciamientos civiles y que los medios del Estado se instrumentaran como emisores de la verdad, para no ser sólo ecos de las voces empresariales que patrocinan y gobiernan los Medios comerciales. Al fondo de este acto de censura se transparentan motivos políticos (la sistemática postura antipanista y antipriísta de la conductora) e ideológicos (el posfeminismo de las instituciones del Estado) que pudieron ejercer presión sobre los directivos de este medio público. La crítica de género (relativa a las asignaciones culturales de lo femenino y masculino) pudo ser el antecedente (y el prejuicio) que encontró el justo pretexto en el escenario de la lucha por el poder en el actual escenario nacional.&lt;br /&gt;Génesis del conflicto: la política y el género&lt;br /&gt;Gracias al espacio radiofónico que ganó sin sueldo alguno y con un tiempo de dos horas semanales, Sonia Flores logró sostener en el aire durante casi cuarenta y tres meses una serie de debates sobre temas de interés genuinamente social y ocasionalmente molestos (salud pública, psicoterapia, violencia doméstica, crimen y política, derechos humanos: laborales, sexuales y reproductivos, entre otros) desde una franca postura de género, esto es, con la conciencia de que cualquier asunto de la vida cotidiana está atravesado por las disputas del poder y sus asignaciones culturales que refuerzan la desigualdad entre hombres y mujeres.&lt;br /&gt;Incursionar en el análisis de género suponía atender los sucesos cotidianos, por lo que la agenda de "Palabra de Mujer" cada jueves incluyó hechos de interés sociopolítico, efemérides y noticias. Y es que el enfoque de género, como corte transversal de la cultura, no elude campo alguno de la vida social, que se fundamenta, públicamente, en la estructura política.&lt;br /&gt;La desobediencia como derecho a desaparecer&lt;br /&gt;El IMER, distinguido por su periodismo crítico y su atención a los temas de cultura, esta vez opuso la discreción política al deber de contribuir a la formación de la opinión pública en torno a los sucesos recientes: después de las Elecciones, en la cabina de Estéreo Frontera se había colgado una petición dirigida a los locutores que constreñía sus menciones políticas a los "comentarios autorizados con respecto al impasse de resultados electorales", al agradecimiento del voto ciudadano, a la proclama de que "la opinión oficial es la del IFE" y a la felicitación al IFE por el exitoso proceso electoral. El 6 de julio Sonia Flores había seleccionado material escrito en torno a los conflictos poselectorales que empezaba a abordar cuando se le urgió a suspender la exposición del tema. Ella, en contestación, se dedicó a discurrir (al aire) sobre la censura.&lt;br /&gt;En torno a "Las Elecciones más reñidas en la reciente historia de México" o "Las Primeras Elecciones a la americana" (donde la imagen del candidato oficial había sido vendida mediante una estrategia mayormente publicitaria: Montero, 2006), suscitar el diálogo político en la ciudadanía acaso debía ser el imperativo de la radio alternativa, no monopólica ni en servicio de poderes ajenos a la ciudadanía. Por eso, en el veto a este atípico programa -tanto por su radical propuesta respecto a otros programas "de mujeres" como por su libre expresión política- se ve traicionada la vocación alternativa de la radio pública, cuando la radio comercial (impunemente) se especializa en fomentar la polarización política como estrategia de acrecentar la confusión y la homogenización de las masas con fines meramente económicos. La censura a la propuesta de Sonia Flores se presenta como clímax de una puntillosa vigilancia que antes ya había advertido y ahora denuncia públicamente a raíz de la cancelación de su proyecto.&lt;br /&gt;Las voces de una audiencia&lt;br /&gt;Para la audiencia local, aparentemente ajena a la aguda discusión pública de la política y de las cuestiones de género, posiblemente el programa de Sonia pudo ser bastante incómodo. Sin embargo, en la mesa de análisis de las elecciones del 13 de julio pasado, las frecuentes llamadas telefónicas durante el último programa expresaron un creciente interés y una necesidad, cada vez más consciente en la ciudadanía, de debatir y evaluar, en medios públicos, los acontecimientos nacionales.&lt;br /&gt;No obstante la aceptación del programa de Sonia Flores, el diálogo político en los medios públicos continúa siendo insuficiente y su discurso suficientemente inconsistente y mecánico para despertar la participación efectiva de un sector de la ciudadanía aún pasivo en lo tocante a las tareas de la democracia, que rebasan la participación puntual en unas elecciones. En ese sentido, "Palabra de Mujer" desaparece (¿temporalmente?) de la radio pública y del escenario en que se construye la opinión pública, todavía sometida a un pensamiento único, acrítico y obediente a la hegemonía de las fuerzas económicas, tan interesadas en oscurecer la comprensión de la realidad política.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía citada: Montero, F. X., Los mercenarios de la imagen. Mercadotecnia política contra democracia, Siglo XXI, México 2006&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115515765116698875?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115515765116698875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115515765116698875&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115515765116698875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115515765116698875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/08/la-censura-como-lmite-de-la-comprensin.html' title='La censura como límite de la comprensión política'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115445026756186597</id><published>2006-08-01T09:36:00.000-07:00</published><updated>2006-08-01T09:37:47.603-07:00</updated><title type='text'>Visitando a las estrellas con Miguel Cane</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“Las revistas de espectáculos en México son un mugrero”, afirma contundentemente el jovencísimo periodista y escritor Miguel Cane, autor de un libro sugerentemente titulado Íntimos extraños (Ediciones B, 2006), “Ahora sólo les importa quien se acostó con quien y quien tronó con quien”, de ahí que actores mexicanos como Salma Hayek o Gael García sean tan reacios a atender a la prensa mexicana; eso y no malinchismo como se ha dicho, aunque Cane, que ya ha convencido a Diego Luna de su profesionalismo, espera convencer asimismo a sus colegas.&lt;br /&gt;            Íntimos extraños es una colección de 33 entrevistas con actores hollywoodenses y europeos, originalmente publicadas en la revista Milenio y en Milenio Diario. Nicole Kidman, Johnny Depp, George Clooney, Colin Farell, Denzel Washington y Javier Bardem son algunos de los entrevistados, aunque hay que señalar que, no obstante su brevedad, distan de ser charlas superficiales, y algunas, como las realizadas con Julie Christie, Merryl Streep, Philip Seymour Hoffman y, muy especialmente la que cierra el libro con la sueca Liv Ullman, son poco menos que sublimes. “Liv Ullman es sumamente amorosa, se esmera por hacerte sentir bien.”&lt;br /&gt;            Cane es básicamente escritor, más concretamente novelista. A fines de este año, la misma editorial le publicará su primera novela, en la colección Ficcionario, una novela titulada Todas las fiestas de mañana, de temática policíaca: “Empecé en esto básicamente por accidente –explica, ante un suculento plato de enchiladas verdes-. Yo no estudié periodismo sino letras, pero un día tuve la suerte de conocer a Paco Ignacio Taibo I y a Enrique Castillo Pesado, que eran editores en El Universal, y empecé a colaborar con ambos, y Taibo me enseñó un montón de cosas. Le debo prácticamente mi carrera. Me enseñó a hacer crítica cinematográfica. Sabía que mi gran pasión era el cine, pero no empecé a hacer entrevistas hasta que trabajé para Televisa, donde tuve la suerte de tener como mentora a Elizabeth Vargas, una de las periodistas de espectáculos más respetadas del país, antes de que las revistas de espectáculos. Ella me enseñó a buscarle el ángulo humano a mis entrevistados, a idear una especie de formulario que hasta la fecha sigo utilizando: Uno: siempre ponte en los zapatos del otro; Dos: No le hagas preguntas que te ofendería que te hicieran; Tres: averigua quién es y reconoce su trabajo, por pequeño que sea y Cuatro: Recuerda que no eres su fan. Tú estás haciendo tu trabajo, no esperes volverte su amigo ni decirle, “¡soy tu fan!” Ellos están haciendo su trabajo tanto como tú estás haciendo el tuyo, y siempre tuve eso muy presente.”&lt;br /&gt;Pese a que cada una de las entrevistas resuma gran cordialidad, Cane confiesa que Keanu Reeves le costó algo de trabajo, “porque estaba enfermo y de mal humor cuando vino a México; estaba, el pobrecito, para el arrastre, y además lo habían hecho enojar… eso es horrible, cuando algún imprudente, que nunca falta, hace una pregunta idiota en una conferencia de prensa, arruina en gran medida tu trabajo porque, sin importar tu buena voluntad, ya no te será fácil acercarte al artista, capturar su interés, a menos que eches mano de todo tu ingenio y sicología. Creo que lo logré con Keanu, pero fue muy difícil. Lo admiro porque sabe proteger muy bien lo que no quiere revelar.”&lt;br /&gt;“Con Peter Sarsgaard (el terrible villano de Los chicos no lloran) se dio una muy buena sinergia. Simpatizamos mucho, nos caímos muy bien. Robert Rodríguez es un hombre sumamente accesible. No habla muy bien el español, pero no fue difícil porque hablo bien el inglés… Admiro mucho a Roman Polanski pero con él fue muy raro porque la entrevista se efectuó por video conferencia, además él ya tenía preparado lo que iba a decir, pero por mí podría haber estado recitando el directorio telefónico. La que más disfruté fue la de Gwyneth Paltrow. La hicimos en español y en inglés, aunque pude haberla entrevistado completamente en español porque ella domina el idioma.”&lt;br /&gt;“Ninguno me decepcionó –asegura el joven periodista-, a lo mejor porque en esta línea de trabajo debes de tener algo muy claro: son gente, y tienen días buenos y días malos, así que no me había hecho ilusiones sobre ninguno. De hecho me sorprendió darme cuenta de que Johnny Depp es mucho menos “pandroso” de la imagen que tiene. Me pareció una persona común y corriente, más corriente que común, como él mismo me dijo: “Veo películas con mis hijos y tengo que aplicar para gastos médicos mayores”; Colin Farell lo mismo, cero glamour; Julie Christie también, venía con la cara lavada y un suéter, y eso es refrescante porque cuando están muy maquillados sientes que estás hablándole a una imagen. Eso me ocurrió con Bette Midler durante una entrevista que no viene en el libro, que fue decepcionante. Siempre me ha dado la impresión de ser muy humana pero resultó muy diva. Yo sabía que iba a ser diva, pero francamente esperaba que fuera más humana. Me sorprendió mucho Glenn Close (la legendaria malvada de Atracción fatal), que es muy simpática, con un sentido del humor maravilloso, y además sumamente gentil con todo el mundo. Después de la entrevista me la volví a encontrar ese mismo día por la noche, cenando en un restaurante muy lejos del hotel donde nos habíamos visto, bebiendo cerveza Corona. Al verme pasar levantó la cerveza hacia mí y obviamente me sentí halagado.”&lt;br /&gt;Julie Christie, precisamente, señala en el libro: “(…) gente como Ingrid Bergman, como Marlene (Dietrich), que eran convertidos en una suerte de objeto de deseo imaginario que se adapta a un cierto ideal, pero tenían el temple y talento para estar a la altura. Hoy ya no hay nadie como ellas…”&lt;br /&gt;“… y dice que lo prefiere porque nunca se sintió merecedora de tanta fama. Ella es realmente tímida, y su paradigma es que, siéndolo, quería ser actriz. Me dio la impresión de ser una mujer sumamente inteligente y sensata. Estuvo en el set de películas legendarias como Doctor Shivago, con Omar Shariff, o Don’t look now, con Donald Sutherland, y sin embargo está más interesada por establecer un diálogo interesante entre ella y su entrevistador, y esa es la clase de entrevista que me interesa. De hecho, la única razón por la que vi Troya fueron los dos minutos en los que interpreta a la mamá de Aquiles (Brad Pitt). Troya sin Cassandra, sin Hécuba y sin dioses, no es Troya. Es Hollywood.”&lt;br /&gt;“El que me dejó abrumado fue Phillip Seymour Hoffman, tengo que reconocerlo. Es muy accesible y gentil, pero va directo al grano. De Javier Bardem me impresionaron su sensibilidad y su ternura. Sonó mi teléfono a las cuatro de la mañana y él, muy quitado de la pena, cuando preguntó donde estaba yo y le dije que en México, exclamó, “¡Coño, cómo es que nadie me dijo, te he despertado!”, y terminamos riendo.”&lt;br /&gt;Curiosamente, el máximo sueño de Cane, quien lo diría, es entrevistar a una actriz sumamente accesible, a la que incluso es posible saludar en la calle: “Me gustaría tener una entrevista larga con Angélica Aragón. No se ha dado la ocasión porque ha estado muy ocupada, pero hay contacto con ella y es una mujer encantadora, con un corazón de oro, pero es desconfiada de la prensa, y con justa razón.”&lt;br /&gt;“Mi gran entrevista imposible sería con Ingrid Bergman, pero entrevistaré muy pronto a su hija, Isabella Rosellini. A través de unos amigos mexicanos se enteró de la existencia de este libro, de que se cita de continuo a su madre y como manifestó su interés en leerlo, se lo envié.”&lt;br /&gt;Miguel Cane confiesa no ser pariente del actor británico Michael Caine: “Mi apellido verdadero me lo reservo por múltiples razones. He usado este desde los quince años, necesitaba un nombre corto y fácil de recordar.” Actualmente se encuentra preparando el segundo tomo de Íntimos extraños, que incluirá entrevistas de actores mexicanos como Julissa, Damián Bichir, Claudia Ramírez, Mauricio Yázpik, Damián Alcázar y Diego Luna, entre otros.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115445026756186597?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115445026756186597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115445026756186597&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115445026756186597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115445026756186597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/08/visitando-las-estrellas-con-miguel.html' title='Visitando a las estrellas con Miguel Cane'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115328555507320238</id><published>2006-07-18T22:04:00.000-07:00</published><updated>2006-07-18T22:05:55.090-07:00</updated><title type='text'>Proust versus Saint Beuve</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“No es un libro, sino un proyecto”, dicen ambiguamente reseñistas de la nueva edición de Contra Sainte-Beuve, recuerdos de una mañana, inédito hasta 1954, que Marcel Proust (1871-1922) escribió, como señala el título, para rebatir los juicios del por entonces reverenciado (y que Harold Bloom sigue hallando interesante), Charles Auguste Sainte Beuve (1804-1869), y cuya realización daría pie a la más monumental pieza literaria en lengua francesa de todos los tiempos: En busca del tiempo perdido. Es decir, en el transcurso de la escritura de este tratado contra las alocadas ideas que Sainte Beuve promovió sobre el quehacer literario, algunas de las cuales me permitiré analizar más adelante, Proust descifró lo que él mismo denomina “la música confusa de la memoria”; esa que terminó dictándole su fastuosa obra novelística: “En ningún momento parece haber entendido Sainte Beuve lo que de particular tienen la inspiración y el quehacer literario, y aquello que diferencia por completo a este último de las demás ocupaciones del escritor. No establece límite alguno entre la labor literaria, donde, en soledad, acallando esas palabras que son tan nuestras como ajenas, y con las cuales, aun solos, juzgamos las cosas sin ser nosotros mismos, nos enfrentamos cara a cara con nosotros mismos, procuramos oír, y expresar, el sonido genuino de nuestro corazón (…)” (p. 113).&lt;br /&gt;            Independientemente de ser casi un bosquejo de En busca del tiempo perdido, Contra Sainte-Beuve, que, como veremos, es mucho más que un “proyecto” (el que Proust haya buscado infructuosamente su publicación nos habla de una obra acabada, no de un borrador), es ante todo un texto precursor de un género por hoy en boga como lo es el ensayo narrativo, además de un modelo de crítica literaria ejercida desde el acto mismo de creación, por alguien con la suficiente autoridad para hablar sobre los mecanismos internos, tanto morales como intelectuales, del escritor. Es necesario destacar que Sainte Beuve, considerado una autoridad entre los autores de la generación de Proust, tenía treinta años de muerto cuando el entonces joven novelista la emprendió contra sus conceptos, a todas luces (¿cómo es que solo Proust reparó en ello?) anquilosados, por no mencionar sus múltiples desatinos, de los cuales señalo por lo pronto uno: mientras que Sainte Beuve descarta de un plumazo a Stendhal del Parnaso literario francés, augura larga vida a los ínclitos Gasparin de Töpffer, Charles de Bernard, Vinet, Molé, Vicq d´Azyr y la señora de Verderlin, de los cuales poco o nada queda en la actualidad. Mientras que Stendahl… (me permito interrumpir el texto al modo proustiano). Pero este es apenas un botón de muestra de la nula habilidad de Sainte Beuve para profetizar trascendencias, porque también ningunea flagrantemente, nada más y nada menos que a Flaubert, a Balzac, a Baudelaire y a Víctor Hugo (Proust no ahonda demasiado en la enemistad del crítico con Hugo), por motivos perfectamente extra literarios, lo que en cierto modo resulta un consuelo: los críticos en los que inevitablemente estará pensando el lector, nuestros Saintes Beuves, pertenecen a una raza ancestral que Proust describe admirablemente: “En realidad, ese creador de toda la semana que con frecuencia no descansa siquiera los domingos y cobra su glorioso sueldo los lunes por lo mucho que complace a los buenos jueces y por los palos que asesta a los malos, concibe asimismo toda literatura como una suerte de Lundis que acaso pueden releerse, pero que han de haberse escrito en su momento, pendientes de la opinión de los buenos jueces, para agradar, y sin contar demasiado con la posteridad.” (p. 119).&lt;br /&gt;            Pero… ¿bajo qué óptica establecía Sainte Beuve sus juicios literarios? El crítico consideraba que para analizar una obra había que empezar por comprender al autor, es decir, escarbar en su intimidad, y de ser posible, si la proximidad histórica lo permitía, acceder a sus allegados para extraer de ellos toda la información posible que permita al crítico esbozar un retrato moral de su objeto de estudio. A continuación, una vez establecido el juicio moral, en el cual salían perdiendo casi todos, Sainte Beuve terminaba por confundir al autor con su obra. Esto, por lo que respecta a los autores muertos. A los vivos los juzgaba en la medida de su popularidad en los salones, de su recepción entre el público “conocedor”, asiduo a ese mismo círculo salonesco, y, sobre todo, a partir de su relación con la clase aristócrata, que, según revela Proust, fue la causa de que menospreciara al marginal Baudelaire, no obstante ser su amigo (Baudelaire, incluso, admiraba rendidamente a Sainte Beuve). Sainte Beuve no toleraba la vulgaridad (por la que tanto reprochaba tanto a Balzac como a Flaubert), sin entender, nos dice Proust, que es de la región espiritual de donde han surgido esas páginas que tal vez describan solo cosas materiales, en el caso de Balzac, “pero con ese talento que constituye la prueba innegable de que provienen del espíritu.” (p. 217). Lo que el crítico parece apreciar, además de las influencias de sus estudiados (el eterno intercambio: halagos igual a beneficios) es una prosa tan afectada y “deliciosa” que remita a la propia, pero, sobretodo, hay que insistir, el nivel de popularidad en los salones que finalmente se traduce en lo mismo: influencias. Proust se pregunta, como nos preguntamos nosotros respecto a algunos escritores de intensa vida social, a qué hora se supone que el escritor ideal de Sainte Beuve accede a la intimidad tan necesaria para leer, para escribir, ¿Cómo puede un conversador locuaz reservarse “la parte más delicada y tierna. la flor de uno mismo”?, porque, y en esto no puedo sino estar de acuerdo con el escritor, “lo que hemos escrito solos, para nosotros mismos, es nuestra obra genuina.” La gran lección de Proust, fundada contra los preceptos sainte-beuvianos, es que la verdadera literatura surge de la conversación del escritor con ese yo (“la música confusa de la memoria”) al que no es posible encontrar más que en soledad, “(..) los libros son obra de la soledad e hijos del silencio. Los hijos del silencio no deben tener nada en común con los hijos de la palabra, con los pensamientos nacidos del deseo de decir algo, de un reproche, de una opinión, es decir, de una idea oscura  (…)” (p. 219). Inspiración, memoria e imaginación son los elementos propicios a la creación literaria. El talento está vinculado a la memoria pues se trata de la capacidad para extraer no recuerdos enteros que imiten la realidad del suceso, sino aspectos autónomos que se transfiguran en detalles que componen un todo. “El arte que pretende asemejarse a la vida, al suprimir esa autenticidad de las impresiones, de la imaginación tan preciosa, suprime lo único precioso.” (p. 230). La creación literaria, pues, no puede obedecer al mezquino propósito de brillar en los salones, pues, plantear como hacía Sainte Beuve, que el escritor es un genio solo a ratos para llevar, la mayor parte del tiempo, la vida de un diletante, “es una concepción tan falsa e ingenua como imaginar que un santo tuviera una elevadísima vida moral para poder llevar en el paraíso una vida de placeres vulgares (…)” (p. 194)&lt;br /&gt;            Sin embargo, el mayor goce de este libro lo constituye la faceta crítica de Proust que al tiempo que contraviene, uno a uno, los argumentos de Sainte Beuve, ejerce él mismo la crítica literaria, aunque con sensibilidad e informalidad impregnada de charme de la que generalmente están despojados los críticos de pura cepa, ajenos a los íntimos procesos de la creación literaria. De este modo conocemos su admiración por Gerard de Nerval, en quien destaca la capacidad de, siguiendo el precepto de Flaubert (gurú de Proust), considerar la realidad como parte de una ilusión susceptible de ser descrita. Sorprende su juicio demoledor, no carente de afecto sobre un autor que pertenece a su misma genealogía literaria: Balzac. No debe extrañarnos, tras leer la crítica que de Balzac hace Proust, que él mismo sea una versión refinada y perfeccionada de aquel, cuyo estilo estudió tan exhaustivamente para efectos de su propia escritura de la cual pulió lo que llamó excesos en Balzac y acentuó sus virtudes, con los resultados por todos conocidos..   &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115328555507320238?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115328555507320238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115328555507320238&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115328555507320238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115328555507320238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/07/proust-versus-saint-beuve.html' title='Proust versus Saint Beuve'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115222528442908453</id><published>2006-07-06T15:32:00.000-07:00</published><updated>2006-07-06T15:34:44.456-07:00</updated><title type='text'>Premio de Ensayo para Eve Gil</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Por José Vilchis&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hermosillo, Son.- Greco Sotelo Montaño por Viajes y retratos. Crónicas en la mudanza del fin de siglo  y Evelina María Castillo Gil, con Jardines repentinos del desierto. Paisaje y carácter sonorenses en la narrativa mexicana del siglo XX, resultaron los ganadores del concurso El Libro Sonorense 2006, en crónica y ensayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las plicas se abrieron ante la notaria pública Yeri Márquez Félix y el director del Instituto Sonorense de Cultura, Fernando Tapia Grijalva, así como representantes de medios de comunicación, en la Biblioteca Bartolomé Delgado de León de la Casa de la Cultura de Sonora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el género de ensayo también se otorgó mención honorífica a Roberto Corella, por el trabajo Por asalto. Teresa Urrea contra el gobierno, firmado con el seudónimo Bandolero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jurado para ambos géneros, integrado por los escritores Humberto Félix Berumen, Julián Herbert y Gabriel Trujillo, señala que en Jardines repentinos del desierto. Paisaje y carácter sonorenses en la narrativa mexicana del siglo XX, firmado con el seudónimo Desert garden, “el autor muestra un conocimiento sólido de su tema, y su prosa es reposada y ordenada sin condescender a la solemnidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El libro se permite pequeñas bromas, digresiones, entronques entre el desierto oriental y la geografía sonorense, y al mismo tiempo posee un amplio horizonte de lecturas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre Viajes y retratos. Crónicas en la mudanza del fin de siglo, presentada con el seudónimo L. Fierro, el jurado expresó: “Nos ha parecido el volumen más logrado. Apreciamos en él la búsqueda de cierta unidad temática que, aunque a ratos convencional, resulta atractiva por su reflexión contemporizadora. En su mayor parte está integrado por artículos de opinión y algunas crónicas en las que el autor recrea cierta atmósfera política y cultural”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Greco Sotelo es historiador egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ganó el XV Concurso Internacional de Cuentos en Lengua Española Juan Rulfo 1999, concedido por el Centro Cultural de México en París con la obra Omar Gutmann, poeta menor. Es colaborador de revistas nacionales y autor de Club Guadalajara. Chivas la construcción de un orgullo (1999) y El oficio de las canchas (1950-1970).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eve Gil es originaria de Hermosillo, Sonora, y radica en la Ciudad de México. Hizo estudios de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora (Unison). Obtuvo el premio del concurso El libro sonorense 1995 y 1996, respectivamente, con dos novelas: Hombres necios y El suplicio de Adán, entre otros reconocimientos.  En abril pasado ganó el XXIV Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta, para celebrar el CLXXXIII aniversario de la fundación de Tampico, Tamaulipas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En torno al tema de su ensayo Jardines repentinos del desierto. Paisaje y carácter sonorenses en la narrativa mexicana del siglo XX, Eve Gil, como la conocen sus amigos, comenta sobre el atractivo que el desierto ejerce en los escritores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo creo que se debe a la desmesura y el misterio del paisaje; la sensación de que podrías no sobrevivir a tu asombro. El desierto es un lugar fascinante, plegado de espiritualidad pero también de peligro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que a ella compete, el desierto no ejerce la misma atracción; y habla de las sensaciones que le produce, aunque no niega que le agrada. “Nunca he sido amiga del calor, pero cada vez que regreso a mi tierra lo disfruto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al preguntarle si el desierto le generó alguna vez la inspiración para escribir alguna novela o cuento, como ha inspirado a muchos escritores tanto mexicanos como de otros países, dijo que “por lo pronto, me dio para escribir un libro de ensayos sobre el desierto sonorense en la literatura mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los autores a los que abordo en mi libro no son todos los que han escrito sobre el desierto de Sonora; de hecho tuve que restringirme a la literatura mexicana porque de lo contrario hubiera resultado un libro terriblemente voluminoso: incluir, por ejemplo, a Roberto Bolaño, John Steinbeck, D.H Lawrence y Gabriel Ferry, entre otros, hubiera generado una verdadera enciclopedia, aunque me cercioro de citarlos a lo largo de todo el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los autores a quienes abordo, concretamente, son Alberto Ruy Sánchez, Agustín Ramos, Emma Dolujanoff, Francisco Rojas González, Brianda Domecq y Federico Campbell. Hubiera querido incluir a poetas como Aurora Reyes o Raúl Zurita, pero hubiera sido enciclopédico. No sé qué puede atraerle del desierto a mujeres como yo... a mí específicamente me atrae porque soy hija del desierto por partido doble, debido a mi ascendencia libanesa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué más se puede decir del desierto, además de inspirar historias, crónicas, y guardar en sus amplitudes las intimidades de poetas y escritores? La escritora responde que “el desierto es el testimonio más vívido de la existencia de un dios. Aunque soy izquierdosa, no puedo sino creer en Dios ante tamaño milagro de la naturaleza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año pasado, en el número 2 de la revista de literatura Lúdika, publicación del Instituto Sonorense de Cultura, Eve Gil declaró, a propósito de formas de proceder de los escritores: “Nunca tuve un ritual establecido para escribir. Dejo que las cosas salgan como tienen que salir. La espontaneidad es parte inherente de mi trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sin embargo, me siento desnuda ante la pantalla de la computadora sin un manuscrito previo. Empecé a usar computadora en 1990 por exigencias escolares y desde entonces no consigo superar mi terror ante la pantalla en blanco, que me produce un vértigo semejante al de una alberca profunda. Necesito estar armada antes de bucear en ella, sentirme protegida hasta contra una probable falla técnica: un corto, un apagón, un error interno del sistema. Olvido estar guardando como lo exige el protocolo, así que tener a la mano una versión manuscrita es mi antídoto al miedo irracional que me produce la tecnología”.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115222528442908453?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115222528442908453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115222528442908453&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115222528442908453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115222528442908453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/07/premio-de-ensayo-para-eve-gil.html' title='Premio de Ensayo para Eve Gil'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-115091765821097585</id><published>2006-06-21T12:17:00.000-07:00</published><updated>2006-06-21T12:20:58.230-07:00</updated><title type='text'>Literatura y fútbol: Rafael Pérez Gay</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“El primer error, señala el escritor Rafael Pérez Gay, sería pensar que México va a pasar la primera ronda con gran tranquilidad, aunque los medios de comunicación así lo empiezan a decir. Uno de los equipos de su grupo, Angola, eliminó a Nigeria, a Camerún y a Senegal. Algo debe de tener. No creo que sea fácil. El equipo más flojo de ese grupo, que es Irán, puedo asegurarte que van a salir a dejar el corazón en la cancha casi por razones religiosas, y qué decir de Portugal, una de las selecciones europeas más consistentes y con un fútbol tan competitivo o quizá más que el nuestro. Si México pasa esa primera ronda, podría enfrentarse contra Alemania u Holanda; contra Serbia Montenegro o Costa de Marfil. Costa de Marfil llega al mundial con el aura de una selección que puede ser muy sorpresiva.”&lt;br /&gt;El también columnista de El Universal, nos recuerda que, sin embargo, México ha sido capaz de empatar con Holanda y de casi ganarle a Alemania, “entonces no hay ninguna razón para no pensar que si el equipo está bien, incluso pudiera pasar de la segunda ronda. Creo que el grupo que ha compactado Lavolpe es bueno. La parte baja la tenemos resuelta, Osvaldo Sánchez es muy buen portero; Salcido, Osorio son magníficos defensas, y qué decir de Rafa Márquez, uno de los mejores defensas centrales del mundo. La parte media creo que también estaría resuelta. Quizá tendría alguna duda en la parte alta, en la delantera. Desde luego creo que va a alinear Borghetti y no sé si va a poner al Kikín Fonseca, más bien creo va a hacer jugar a Guille Franco y ahí es donde tengo mis dudas porque Borghetti es un gran rematador, pero necesita pases para rematar.”&lt;br /&gt;Con tal erudición futbolística se expresa uno de nuestros más prestigiados narradores, nacido en la ciudad de México en 1958 y autor de una consistente obra narrativa, publicada casi toda bajo el sello Cal y Arena, mismo que ahora lanza Sonido local (2006), libro que recopila sus mejores crónicas futbolísticas publicadas en el periódico Crónica y en La afición, suplemento deportivo de Milenio, y las cuales, he de decirlo, emocionan hasta a esos que, como esta servidora, detestamos el llamado “juego del hombre”. Pérez Gay atribuye lo suyo a una “deformación profesional”, sin embargo ha sabido entrecruzar admirablemente dos pasiones originadas en campos que pudieran considerarse casi antagónicos: el fútbol y la literatura. Particularmente el equipo francés le despierta hermosas evocaciones literarias. No es para menos: el mundo entero vio al director técnico de esa selección, Aimé Jacquet, leyendo a Baudelaire en la banca durante un enfrentamiento entre su selección y la croata en una semifinal de la Copa del Mundo: “Yo estudié letras francesas, y a modo de guiño con el lector voy haciendo unos comentarios sobre la novela realista de Balzac contra el romanticismo de Víctor Hugo; la poesía simbolista de Verlaine contra algún poeta más etéreo y moderno.” Sin embargo, hay que aclarar, el caso del profesor Jacquet es excepcional, según nos lo hace ver el propio Pérez Gay:&lt;br /&gt;“En general los jugadores de fútbol no son cultos. Sus dones les han sido otorgados especialmente para el campo de juego y no para destacar como pensadores. Creo también que hay excepciones. En México hay por lo menos dos muy notables: Javier Aguirre, que fue entrenador del Pachuca. Hombre articulado, informado, incluso escribe con fluidez. El otro es Félix Fernández, uno de nuestros mejores porteros, capaz también de escribir y de resolver problemas y hacerlos más complejos. Recuerdo que Hermosillo se expresaba con mucha corrección... también Luis García... por supuesto Hugo Sánchez, sin duda el mejor jugador que ha tenido México y a quien la experiencia le ha dado la capacidad de abordar problemas complejos y darle respuesta a cada uno de ellos.”&lt;br /&gt;“Las sociedades necesitan siempre ilusiones colectivas”, responde cuando le pregunto por qué entre más fracasos acumula nuestra selección, más crece la afición. “Las ilusiones colectivas las hay en política, en el imaginario popular... en parte por eso la devoción por Pedro Infante o por actores, por personajes que concentran por alguna razón la posibilidad de que franjas amplias de la sociedad concentren los sueños sin los cuales la sociedad podría no querer vivir, y el fútbol es uno de esos casos.”&lt;br /&gt;“No estoy de acuerdo en que se deposite la identidad nacional, el orgullo nacional, o parte de nuestro corazón en una pelota de fútbol. Es un juego que concentra, como he dicho, ilusiones y sueños colectivos, pero es simplemente eso, un juego apasionante, en el que en algún momento se enciende nuestro nacionalismo, aunque hay que cuidar de que no se convierta en un ejercicio radical de nacionalismo. Los nacionalismos exacerbados solo producen radicalismos políticos, dictaduras y muy mala literatura. En el mundial de 1978 se coronó Argentina en una final ruda y difícil en contra de Holanda, y en el estadio estaba un asesino y un dictador que era Rafael Videla.”&lt;br /&gt;            Sonido local demuestra, entre otras cosas, que el fútbol es un arte dramático. ¿Quién se llevaría el Oscar por su Hamlet que usa el balón para caracterizar al buen Yórik? Como el propio autor señala en la página 69, refiriéndose a esos que se revuelcan entre espumarajos de dolor sobre el césped cuando apenas han sido rozados por el contrincante: “No me extrañaría que algún día, en el futuro, un director técnico llamara a su número diez y en lugar de darle instrucciones sobre su ubicación en el campo de juego, le dijera intempestivamente: Ve y actúa un gran Hamlet.”&lt;br /&gt;“En especial los argentinos se caracterizan por actuar en la cancha. Los brasileños actúan con gran naturalidad los guiones que les han sido puestos en las manos; actuaciones frías aunque muy eficientes, las de los alemanes. El mexicano actúa pero a veces no sabe que actúa. El jugador mexicano reclama mucho las decisiones de los árbitros y esa es una forma ignorada de la actuación.”&lt;br /&gt;            Imposible no abordar el tema del momento: “Creo que Cuauhtémoc Blanco y Lavolpe simplemente no se llevan bien. Eso al final ocasionó, creo yo, que Blanco no fuera llamado a la selección nacional para el mundial de Alemania 2006, lo cual considero un error puesto que Blanco está hoy en día entre los cuatro o cinco mejores jugadores del mundo. El razonamiento es: si la selección debe tener a los mejores jugadores, ¿por qué no va a estar Cuauhtémoc Blanco? Espero que el resultado no sea malo, yo le deseo que le vaya muy bien a la selección, pero Blanco debería estar en ese grupo.”&lt;br /&gt;Pérez Gay concluye diciendo que se encuentra tratando de avanzar en algunos textos no incluidos en Paraísos duros de roer, excelente libro de relatos publicado casi simultáneamente con el que nos ocupa, en la misma casa editorial.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-115091765821097585?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/115091765821097585/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=115091765821097585&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115091765821097585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/115091765821097585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/06/literatura-y-ftbol-rafael-prez-gay.html' title='Literatura y fútbol: Rafael Pérez Gay'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114997824533602759</id><published>2006-06-10T15:20:00.000-07:00</published><updated>2006-06-10T15:24:05.353-07:00</updated><title type='text'>"Ya no soy habitante natural de este mundo": José Emilio Pacheco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Desde 1995 se lleva a cabo en la ciudad de Hermosillo, Sonora, con sede alterna en la hermosísima Bahía de Kino, la fiesta literaria del noroeste, Horas de junio (nombrado así, claro, en honor a Carlos Pellicer, por disposición de Abigael Bohórquez), que empezó casi como una broma en 1997, al calor de las cervezas y los poemas garrapateados en una servilleta y se ha convertido en un evento mítico a nivel internacional, entre otras cosas porque no se trata de un tradicional encuentro de escritores en el que los egos rivalizan en una arena de vanidades, sino más bien de una reunión de viejos amigos que se sienten con la confianza suficiente para relajarse, en el mejor de los sentidos. Se caracteriza, además, por reunir en un mismo foro a escritores incipientes con experimentados y propiciar la interacción entre viejas y nuevas generaciones.&lt;br /&gt;Aunque por lo general dicho encuentro recibe el nombre de algún prestigiado escritor sonorense, esta ocasión decidió nombrársele en honor al novelista y poeta José Emilio Pacheco, cuya obra maestra, Batallas en el desierto, cumple 25 años de haberse publicado, “Veinticinco de la novela, cincuenta como escritor – aclara Pacheco. Y reflexiona – Yo ni siquiera recuerdo lo que estaba de moda en 1981, pero estoy seguro de que si las hubiera seguido estaría completamente muerto y ustedes no me leerían…”, y asegura que cuando dos años más tarde publica Irás y no volverás, juraba que ya nunca más volvería a escribir nada. &lt;br /&gt;“Este homenaje implica un acto de generosidad que yo no esperaba y que agradezco de la manera más sincera, pero también implica algo que es la medida del paso del tiempo, es decir, no hubiera podido tener esto a los veinte o veinticinco años. No es que quiera dármelas de modesto, pero cuando yo empezaba a escribir no existía nada de esto, y estoy muy poco acostumbrado.”, señala el homenajeado.&lt;br /&gt;            La participación en dicho evento de esta servidora, brinda de aproximarse a este autor prácticamente inaccesible para los medios de circulación nacional y que sin embargo recibió a los representantes de los medios hermosillenses haciendo gala de sencillez y simpatía. En realidad, como el propio Pacheco señala, esa actitud no se debe a otra cosa que su fuerte consciencia de la marginalidad de su oficio: “Me van a perdonar que yo no sea nada mediático y que carezca de la facultad para desenvolverme en este mundo que ya no me pertenece, me siento totalmente del siglo pasado. Yo ya no soy habitante natural de este mundo.&lt;br /&gt;“Lo único que he hecho es cumplir con mi deber –prosigue el poeta nacido en la ciudad de México el 30 de junio de 1939-. Por otro lado hay un desprecio inmenso a mi oficio. No puedo poner en una línea: ocupación, poeta. Este es un trabajo muy solitario y me siento muy mal pues no tengo oportunidad de conocer tantos jóvenes como quisiera, aunque he podido presenciar cómo ha cambiado el mundo: En mis giras descubro que la inmensa mayoría de quienes toman cursos o talleres de literatura son muchachas, cuando antes era muy raro. Ahora es algo abrumadoramente protagonizado por mujeres. Lo que no me explico es como, en medio de una situación socioeconómica tan difícil, hay tanta gente dedicada a esto. Yo lo interpreto como una resistencia a esa crisis.”&lt;br /&gt;El Premio Octavio Paz 2003 se hace acompañar en todo momento por el periodista José Luis Martínez y el poeta indio Indram Amirthanayagham, “que ya es mexicano porque escribe en español”, celebra ruiseñamente Pacheco. A este atribuye Indram su incursión en la que llama “mi novia”, es decir, la lengua española.  Recientemente laureado con el Premio Federico García Lorca, Pacheco asegura que no acostumbra referirse a sí mismo como “poeta”, entre otras cosas porque le parece una actividad muy juvenil: “Es muy raro que una persona siga escribiendo poesía más allá de los sesenta años y yo he tenido esta suerte. Imagínese que a los 67 años uno tuviera un dominio absoluto de la técnica… ¡nada!, como si fuera la primera vez, a veces me sale, a veces tengo que tirar a la basura. Nadie en el mundo escribe voluntariamente un mal poema, todo mundo quisiera que le saliera bien.”&lt;br /&gt;En medio de la algarabía que supone la realización de Horas de junio, dicho evento se ha empañado por el fallecimiento, a tan solo dos días de llevarse a cabo, del poeta más amado de la localidad, junto con el asimismo difunto Abigael Bohórquez: Alonso Vidal, cuyo nombre, incluso, figura en el programa de mano. Este inesperado deceso que se dio en condiciones harto similares al de Bohórquez (Vidal muere en soledad, en su casa, abrumado por la pobreza. Diez años atrás ha sido víctima de una agresión homofóbica que lo puso al borde de la muerte), inspira entre los organizadores del evento y algunos de sus asistentes como el propio Pacheco, Xavier Velasco, Julián Herbert, Xedvet Bajraj, Miguel Méndez y Gerardo Cornejo la creación de un parlamento hispanoamericano de escritores que brindará protección de los derechos humanos de hombres y mujeres consagrados al oficio literario: “No queremos que ni un solo poeta más en el mundo vuelva a pasar por lo mismo que Abigael o Alonso”, señaló en conmovedor discurso el escritor sonorense Raúl Acevedo Savín, quien firma sus libros como Jeff Durango y es, junto con los también escritores Cristina Murrieta, Luis Rey Moreno y Alejandro Aguilar Zéleny, parte del comité organizador de Horas de junio.&lt;br /&gt;“El desierto me tiene absolutamente fascinado –asegura Pacheco-. No podía dejar de mirarlo mientras viajaba en el avión. Me dicen: “Tú tienes un poema contra la patria”, pero es un poema donde digo que la patria para mí son lugares y gente y hablo de montañas y ríos, pero si volviera a escribirlo, estoy seguro, mencionaría la terrible y sobrecogedora belleza del desierto.&lt;br /&gt;“De política no me gusta hablar. ¡Me abstengo! Lo que dice Monsiváis me parece muy sabio: “Yo no sé si ya no entiendo lo que pasa, o ya pasó lo que entendía”. No lo puedo entender, me parece muy triste. Esto de que los políticos no piensen más en servir sino en conseguir poder y que se pase todo mundo de un partido a otro y se reciba como si nada a los peores enemigos de ayer.&lt;br /&gt;El también autor de Irás y no volverás, Morirás lejos y El principio del placer, agrega que no le gusta hablar de sus proyectos porque es muy supersticioso y siente, una de dos, que no se van a cumplir o que se puede comprometer demasiado y a la hora de la hora no llevarlos a cabo, “Mejor hablo de lo que ya terminé: después de siete años voy a publicar un nuevo libro de poemas que es un poco largo y está dividido en cinco partes y es muy grande, de tamaño, no de grandeza literaria, de todas las versiones poéticas que he hecho que comienzan con los epigramas de la antología griega y termina con los haikus japoneses, eso en lo que he trabajado arduamente a los largo de 2006.” El año pasado, Editorial Era lanzó una antología de su mejor poesía titulada La fábula del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114997824533602759?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114997824533602759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114997824533602759&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114997824533602759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114997824533602759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/06/ya-no-soy-habitante-natural-de-este.html' title='&quot;Ya no soy habitante natural de este mundo&quot;: José Emilio Pacheco'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114961932429074253</id><published>2006-06-06T11:38:00.000-07:00</published><updated>2006-06-10T15:12:34.590-07:00</updated><title type='text'>El amoroso caos de Paul Auster</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Como una forma de celebrar el merecidísimo Premio Príncipe de Asturias concedido a mi autor favorito, le escribí este pequeño ensayo que comparto con ustedes.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es un escritor? “El escritor –responde Paul Auster en su autobiografía A salto de mata – no “elige una profesión”, como el que se hace médico o policía. No se trata tanto de escoger como de ser escogido, y una vez que se acepta el hecho de que no se vale para otra cosa, hay que estar preparado para recorrer un largo y penoso camino durante el resto de su vida.” El escritor, el auténtico escritor, a menos que sea un tocado de los dioses, continúa Auster, deberá agenciarse una vía alterna de subsistencia, es decir, trabajar el doble que cualquier mortal, lo cual constituye un dudoso privilegio. A salto de mata es, de hecho, el testimonio de ese “largo y penoso” camino recorrido por el hoy Premio Príncipe de Asturias; el mismo inexorable camino que ha de recorrer todo aquel cogido por el, llamémosle, demonio de la escritura, en pos de la conquista del derecho de ya no hacer otra cosa en la vida sino escribir. Mozo de un barco petrolero, articulista, traductor del francés, guionista, hasta inventor de un juego de cartas, fueron algunos de los oficios que tuvo que alternar con la escritura en los años aciagos, que fueron muchos, pues no logró publicar un libro sino hasta casi los cuarenta años… y aquella primera novela, Juego de presión, fue por cierto un monumental fracaso que actualmente circula como obra de culto entre los amantes de Auster.&lt;br /&gt;Para conquistar el derecho de vivir de la escritura, pues, se ha de asumir la condición humana no como una circunstancia sino como una responsabilidad. En la práctica consciente de la propia humanidad germina ese misterio que indiscriminadamente llamamos “estilo”, pues el primordial instrumento de trabajo de la escritura, más incluso que la máquina, la pluma o el diccionario, es la capacidad para desentrañar la esencia de cada individuo y explicarla según la particular visión del mundo. Uno de sus primeros libros exitosos, La invención del padre (Compactos Anagrama, 1994), es un admirable botón de muestra de hasta qué punto el autor entrenó su asimilación cabal de lo humano, aún tratándose de hechos que le conciernen en forma más que directa por tratarse de asuntos familiares: “Mi abuela mató a mi abuelo. El 13 de enero de 1919, exactamente sesenta años antes de que muriera mi padre, su madre disparó y mató a su marido en la cocina de la casa de Fremont Avenue en Kenosha, Winsconsin. Los hechos en sí no me atormentan más de lo que cabría esperarse. Lo difícil es verlos impresos, desenterrarlos del ámbito de lo secreto, por así decirlo, y convertidos en suceso público (…)” (p. 55). De ahí que a muchos Paul Auster (Nueva Jersey, 1947) nos sea tan entrañable, pues nunca deja de mirarse y mirarnos con la desencantada ternura del escritor al que nadie quería publicar y que, nutrido de incomprensión y de rechazos adquirió el inconmensurable don de reírse no del mundo sino con el mundo. El secreto del éxito de Auster, que sin proponérselo encontró la veta para cumplir la premisa garciamarquesiana de “escribir para que me quieran”, ha sido retener el espíritu del joven escritor desalentado, más abnegado que cínico, que escribe no por esperanza sino para seguir respirando. Su renuencia a desprenderse de su destartalada máquina Olympia, a la que incluso le escribió un libro, Historia de mi máquina de escribir, lo que hace de Auster el último clásico norteamericano (aunque su esposa, la también novelista Siri Husvedt, tiene su propia Olympia), no es una pose sino una forma de garantizar a su escritura ese talante de irónica melancolía que exige el acompañamiento del golpeteo nostálgico de las teclas: “No me parecía bien, por principio –continúa Auster quien, contrario a lo que podría suponerse, fue un doctorando ejemplar de la Universidad de Columbia-, que un escritor se refugiase en la universidad, rodeándose de personas afines y viviendo demasiado a gusto. Existía un riesgo de autocomplacencia, y una vez que cae en ella, el escritor puede darse por vencido.” Así pues, Auster le apostó la condición privilegiada como docente de una de las más prestigiadas universidades del mundo a la escritura. Apostó y ganó.&lt;br /&gt;La concesión del Premio Príncipe de Asturias para el que estaban postulados los candidatos al Nóbel Amos Oz y Phillip Roth, no es algo que Auster haya buscado (ni siquiera sabía que su agente lo había propuesto); tampoco le brinda un goce superior al de la experimentación del cotidiano misterio de la escritura, aunque resulta harto significativo el hecho de que el jurado haya considerado que su literatura representa una renovación al fusionar lo mejor de las tradiciones americana y europea (Auster desciende directamente de franceses), si bien el aludido ha declarado no hacerlo de manera consciente. Escribir: ese ha sido el verdadero premio para Auster. Lo más hermoso del asunto es que sus libros reflejan esa circunstancia. Hay en su prosa una exaltación continua de la propia escritura y de la escritura de otros, un regodeo del inmediato placer de estarse saliendo con la suya, de ahí que toda su narrativa encierre un aliento autobiográfico, aún cuando Auster trabaja esencialmente con su imaginación. Lo último que le preocupa, y eso también se vuelve evidente, es satisfacer a una masa anónima, pues de hecho no escribe para nadie y, aunque suene a egoísmo, no piensa sino en satisfacer al lector que lo habita. Ese es el arte: un acto de autogratificación que terminará gratificando a sus receptores. Esto es verificable en el carácter intimista de la obra de Auster; carácter que no cancela, sin embargo, la posibilidad de una injerencia activa de terceros en la hermética intimidad que distingue a sus protagonistas, seres solitarios que se identifican en el camino con las soledades de otros. Los héroes austerianos invariablemente iniciarán una pesquisa que, suponen, les concierne sólo a ellos para descubrir, hacia el final, que no será posible alcanzar solos la meta. En su más reciente novela, Brooklyn follies (Anagrama, 2006), la búsqueda de soledad de un individuo termina generando a su alrededor una verdadera hermandad de solitarios que, como tales, son seres excéntricos: Nathan Glass es un sobreviviente del cáncer, recién divorciado, que desea plasmar sus experiencias en un libro y para lo cual se muda a un barrio bohemio de Brooklyn, sin imaginar que se topará con un querido sobrino al que no veía desde hace muchos años, Tom, quien fugitivo, como el propio Auster, de las aulas universitarias, ha optado por conducir un taxi para incrementar sus vivencias. Harry Brightman, el entrañable homosexual, propietario de una librería de segunda mano, vendrá a reforzar el nudo de la mutua retroalimentación literaria: “El antiguo doctorando y erudito (Tom) se aclaró la garganta y me pidió licencia para expresar su desacuerdo. No había normas en lo que se refería a escribir, afirmó. Cuando se consideraba la vida de los poetas y novelistas, se acababa frente al más absoluto caos, una infinita sucesión de anomalías. Eso se debía al hecho de que escribiera una enfermedad, prosiguió Tom, algo así como una infección o una gripe del espíritu que podía atacar a cualquiera en el momento más insospechado.” (p. 154). La descripción que de la interioridad del escritor realiza Tom, podría aplicarse tal cual al universo narrativo de Auster: una infinita sucesión de anomalías donde la literatura, su quehacer y su práctica, se torna una especie de enfermedad, de compulsión, como en El libro de las ilusiones (Anagrama, 2003): “La vida era un sueño febril, descubrió, y la realidad un universo sin fundamento, un hecho de fantasías y alucinaciones, donde todo lo imaginario se hacía real.” La narrativa de Auster parte de la premisa de que lo verdaderamente real es lo que escapa a la atención de los seres ordinarios; edifica una realidad paralela con base en los acontecimientos que de manera excepcional rasgan la cotidianidad de las grandes ciudades, es decir, nada de lo que ocurre en sus novelas es inexplicable o extraordinario, simplemente es una recreación de las paradojas de la existencia común. La noche del oráculo, por ejemplo (Anagrama, 2004), pareciera una sucesión de hechos extraños que no son sino los incidentes propios de la visión y la memoria de un escritor asaltado por una serie de coincidencias relacionadas con su escritura del momento, fenómeno fácilmente certificable por otros escritores de carne y hueso: “Dios apartó la vista de nosotros y abandonó el mundo para siempre. Y yo estuve allí para presenciarlo.” (p. 103).&lt;br /&gt;Llamado por los críticos “el escritor del azar”, la genialidad de Auster reside, sin embargo, en su forma de aplicar este factor que, por lo general, no es sino una vía de escape para una trama demasiado intrincada, particularmente dentro del género negro del que Auster ha tomado la estructura del suspense. En su novelística el azar cumple, en efecto, una función medular, sin embargo se efectúa por medio de la lógica y no del recurso desesperado. Como ilustra la frase anterior, los protagonistas parecen estar siempre en el lugar adecuado, en el momento preciso para presenciar cómo Dios le da la espalda al mundo. Sus personajes, tan espontáneos, tan dolorosamente vivos, podrían decir exactamente lo mismo que de sus clientes dice Max Klein, el detective de la primera novela publicada de Auster, una novela negra titulada Jugada de presión, recientemente publicada en la colección Compactos de Anagrama, y que Auster firmó como Paul Benjamín: “Puede que cueste entenderlo, pero yo no elijo a mis clientes, y no estoy en condiciones de emitir un juicio sobre sus cualidades morales. Me vienen con sus problemas concretos y yo hago lo posible por resolverlos. No les exijo que me presenten cartas de recomendación.” (p. 88).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114961932429074253?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114961932429074253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114961932429074253&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114961932429074253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114961932429074253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/06/el-amoroso-caos-de-paul-auster.html' title='El amoroso caos de Paul Auster'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114887314798377152</id><published>2006-05-28T19:56:00.000-07:00</published><updated>2006-05-28T20:33:51.643-07:00</updated><title type='text'>Vivir entre personajes</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/DSC00215.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/DSC00215.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Para Eve Gil, la Literatura es simplemente todo... &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;el cine y la música a veces la salvan, pero las letras la atrapan y la liberan a la vez&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Texto de Liliana Chávez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Foto: Ramón I. Martínez&lt;br /&gt;Entrevista publicada el domingo 28 de mayo en el suplemento "Perfiles" del periódico sonorense &lt;em&gt;El Imparcial&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://www.elimparcial.com/edicionimpresa/Hoy/Perfiles/home.asp"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;http://www.elimparcial.com/edicionimpresa/Hoy/Perfiles/home.asp&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lectora antes que escritora, Eve Gil supo que la Literatura sería parte de su vida mientras las lágrimas le impedían decir el fragmento que le correspondía en una lectura coral de “El ruiseñor y la rosa” que alguna vez realizó en la escuela secundaria.La descripción que Óscar Wilde hacía de la muerte del ave provocó las lágrimas de la futura escritora y a partir de entonces comenzó a leer todo lo que de ese autor encontraba, luego vino Emily Brönte y sus “Cumbres borrascosas”, después Allan Poe, Lovecraft y un interminable resto. Conmover a sus lectores como ella es conmovida con la Literatura ha sido su fin desde que empezó a escribir, desde las copias de su primera novela que a los 13 años de edad repartía entre sus compañeras de escuela hasta su última obra publicada en España y los cuentos con que acaba de de ganar el Premio Nacional “Efraín Huerta” 2006.En su conversación saltan los inevitables Kafka, Proust, Flaubert, Joyce, Cervantes, Woolf... las obras literarias la pueden marcar, pero más sus personajes. Por ello desea hacer lo mismo: Crear personajes entrañables como los Buendía de Gabriel García Márquez o el extranjero de Albert Camus.“Quiero escribir libros que no me hagan sentir homicida de árboles... quiero escribir libros que no nada más sean novelas que diviertan, sino que los personajes se queden grabados, que los traigas como si fueran de tu familia”, dice determinante. Así, lo que empezó como un ejercicio de experimentar otras vidas a través de la Literatura, de viajar o vivir una catarsis, le permitió después encontrar en las letras un medio único de comunicación: “La escritura me ayudó a expresar cosas inexpresables, puedes llorar pero no puedes traducir con palabras, lo que realmente está provocando ese dolor nada más en literatura lo puedes explicar”. Y es que lo inexplicable encuentra forma en sus obras. Eve Gil en su propio recuento novelístico hace evidente la búsqueda de esta intención de expresar: La vida que conocía y los personajes que poco disfrazaban a su prototipo real de personas conocidas en el ambiente artístico hermosillense en “Hombres Necios”, su primera novela, hasta la más reciente, “El cenotafio de Beatriz”, que antepone a los otros, las experiencias imaginadas o reales de quienes son ajenos a ella casi por completo. Ella sólo escribe. Para Eve, “El cenotafio de Beatriz” es un homenaje a “La divina comedia”, del italiano Dante Alighieri; para los académicos, comenta ella misma imitando el discurso formal: “Es un ejercicio de intertextualidad”, pronuncia con trabas y risas... ella sabe que lo único que importaba era mostrar el dolor de seres atrapados en un infierno terrenal.Los dantescos círculos del infierno generan los personajes: Criminales, travestis, prostitutas, traficantes. El espacio puede ser otro, Ciudad de México, traducida en Ciudad del Dolor; el tiempo también, siglo XXI, pero la complejidad humana permanece. Publicar en una editorial extranjera (Rogelio Delgado Editores) es un logro en su carrera. La casa editora española que decidió publicar esta novela sólo trabaja con escritores europeos, mayor satisfacción para Eve, quien desde que observó los ejemplares de RD quedó cautivada por su belleza como objeto y después, sólo después, por su propuesta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Vocación de escribir&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Secretaria bilingüe por imposición familiar. Lo define como “una cosa muy fea”, que sin embargo prometió nunca utilizar. Al concluir sus estudios, después de cursar la educación secundaria, se prometió a sí misma tener cualquier trabajo menos el de secretaria.Su decidida venganza personal hacia un título que no deseaba la llevó a elegir la Licenciatura en Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora, varios trabajos y citas al sicólogo después. Aficionada desde pequeña a la lectura y la escritura, la Escuela de Letras le abrió otros mundos, pero también otras frustraciones. La Literatura escrita por mujeres estaba casi eliminada de los planes de estudio y desde entonces su interés en rescatar como detective las huellas de letras femeninas de todos los tiempos y espacios no ha parado. Aficionada desde pequeña a la lectura y la escritura, la Escuela de Letras le abrió otros mundos, pero también otras frustraciones. La Literatura escrita por mujeres estaba casi eliminada de los planes de estudio y desde entonces su interés en rescatar como detective las huellas de letras femeninas de todos los tiempos y espacios no ha parado. Con bebé en puerta, siempre el trabajo necesario para sobrevivir y la incesante necesidad de escribir, el tiempo para la escuela se redujo hasta que tuvo que abandonar la carrera, “preferí dejar la escuela que dejar de escribir”. La literatura empezó a ser parte de su vida, la veía en lo que le sucedía, empezaron a surgir los cuentos, los ensayos, las novelas. Conoció también entonces el periodismo, oficio que le daría casi literalmente de comer y que lo sigue haciendo: “Es lo que me ayuda a no decir que no hago nada”. El periodismo como oficio, pero también como técnica: En sus novelas utiliza las entrevistas y el reportaje como pasos previos a la redacción misma, sumergirse en la realidad que la rodea o en la que aún desconoce es la inspiración y el secreto para crear personajes verosímiles. Lo anterior lo aprendió ya lejos de su tierra natal, de la que partió para radicar, hasta ahora, en el Distrito Federal. ¿Autoexilio? Ella prefiere no llamarle así, muy radical para su gusto. “No es autoexilio, es parte de tu desarrollo, porque si te quedas estancado en un lugar lo vas a reflejar en lo que escribes”. El beneficio fue ganar una visión externa, el efecto de sorpresa ante una nueva realidad: Desde un hombre que camina sobre vidrio hasta la convivencia con sus vecinos traficantes, ladrones y prostitutas adolescentes. “En el trabajo artístico es casi obligatorio salir del lugar de origen y explorar otras cosas, es como volver a nacer, ayuda a acrecentar las emociones y a crear”. Eve Gil asegura que no salió de Sonora para hacerse famosa, pero su nombre es cada vez más cotidiano en las editoriales, concursos literarios y en la prensa nacional que difunde sus columnas “La trenza de Sor Juana” y “Charlas de café”. “Me cuesta mucho trabajo hacer otra cosa que no sea leer ni escribir, incluso me he impuesto como disciplina ver la tele”, confiesa la escritora. Pero la Literatura es simplemente todo, y aunque el cine y la música a veces la salvan, las letras la atrapan y liberan a la vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Más de lo imaginado...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Admiradora de la obra poética de Efraín Huerta, para Evelina Gil obtener recientemente el premio nacional que lleva el nombre del fallecido escritor mexicano es más de lo que le es posible imaginar.“La poesía de Efraín Huerta me parece extraordinaria, mi esposo me la recita de memoria; además, fue uno de los mejores amigos de nuestro Abigael Bohórquez... tiene para mí un significado íntimo, entrañable y casi familiar”, dice emocionada.Con “Sueños de Lot”, Eve Gil ganó el Premio Nacional “Efraín Huerta”, en el género de cuento. Los personajes varones de estos cuentos están cortados al estilo del personaje bíblico que inspira el título del libro y que le resulta “tremendamente antipático”. Hombres que practican un incesto sublimado, una sociedad que se descubre en el plano erótico es lo que plantea: “Nuestra sociedad vive una especie de limbo, en el que al mismo tiempo quiere hacer de todo con todo mundo, pero se reprime en forma espantosa... mis relatos reflejan mi absoluta incredulidad ante tanto libertino que pulula por ahí, suelo mirar al mundo con una especie de ironía y compasión”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114887314798377152?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114887314798377152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114887314798377152&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114887314798377152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114887314798377152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/vivir-entre-personajes.html' title='Vivir entre personajes'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114887073411952007</id><published>2006-05-28T19:24:00.000-07:00</published><updated>2006-05-28T21:18:11.836-07:00</updated><title type='text'>¡No me hallo!, ¡no me veo!</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/DSC00205.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/DSC00205.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: Mural de Maricruz Castro Ricalde&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;div align="justify"&gt;Por segundo año consecutivo, Cristina Rivera Garza monta un evento que bajo un tamiz divertido logra su real propósito de invitar a la reflexión a sus participantes. La Internacional Semana de la Mujer Invisible reunió a un grupo de mujeres artistas de diversas disciplinas que echaron a volar su imaginación para manifestar su respectiva experiencia con la invisibilidad, pues de hecho la de la invisibilidad es una experiencia prácticamente inherente a la condición femenina, como dejaron asentado Virginia Woolf en Mrs. Dalloway, o Rosario Castellanos en Balún Canán; fenómeno, aclaremos, más cultural que físico -aunque evidentemente la mayoría de nosotras recurrió, para su representación, a los símiles de la Sue Storm de Los cuatro fantásticos y el referente novelístico de H.G Wells-, que las obras antes citadas abordan no sin ironía: por un lado, la invisibilidad de la esposa del hombre importante en relación con este, y la de una niña pequeña respecto a su hermanito varón. Se trata, por supuesto, de una circunstancia relativa, pues la presencia corpórea de estas personajes en advertida por quienes las rodean. Lo que definitivamente pasa desapercibido para todo mundo, es la importancia de ese ser, es decir, su calidad de ser humano, al grado de que a la madre de la niña narradora de Balún Canán la presencia de esta no la frena para lamentarse, en el lecho de muerte de su hijo, que sea el varón y no la hembra quien haya muerto.&lt;br /&gt;La mayoría de nosotras tiene experiencias de invisibilidad qué contar. Me viene a la mente una que me contó mi madre, que en su juventud fue muy acosada por tenorios callejeros debido a su gran belleza. "Un día, de repente, dejaron de voltearse en la calle para mirarme; prácticamente se estrellaban contra mí cuando caminaba sobre la acera. Cesaron abruptamente los piropos y los dependientes ya no me sonreían. Supe, de un momento a otro, que había dejado de ser joven, y fue el día más horrible de mi vida." La mujer, pareciera ser, se transforma en un ser transparente apenas se aleja de los estereotipos vigentes de belleza, y por supuesto no faltan las que, buscando desesperadamente recuperar presencia, recurren a soluciones verdaderamente extremas como, por ejemplo, ropa llamativa o implantes de silicona; esfuerzos que llegan a resultar patéticos, sobre todo cuando estas mujeres invisibles se transforman en una prótesis que camina. Otra experiencia de invisibilidad es la que cotidianamente lidian las mujeres que anteponen el cerebro a la apariencia física. Ejemplo: Patricia Mercado es una candidata presidencial invisible. Si fuera un requisito medir el coeficiente intelectual de los cinco presidenciables -sí, son cinco y no cuatro-, es un hecho que la candidata invisible superaría con creces a sus contrincantes, sin embargo nadie la ve, ni la oye. En este tenor, la académica Maricruz Castro Ricalde sorprendió a los asistentes a la Internacional Semana de la Mujer Invisible con una instalación en la que se exhibían las portadas de todas las antologías en lengua castellana que han omitido a las escritoras. Salvo las dos o tres féminas incluidas como de cajón, pudiéramos enumerar entre las más ilustres invisibles de la literatura mexicana a la mismísima Elena Garro (de esa especie de invisible chocarrera que nadie ve pero todos oyen), seguida de Nellie Campobello, Guadalupe Dueñas, Ámparo Dávila, Emma Dolujanoff, Aurora Reyes, Josefina Vicens, Luisa Josefina Hernández, María Luisa Mendoza, María Elvia Bermúdez, Vilma Fuentes, Gabriela Rábago Palafox, Emma Godoy, María Luisa Puga y un etcétera interminable que debiera incluir asimismo a otras tantas extraordinarias escritoras latinoamericanas poco conocidas, no obstante su genialidad, entre otras la argentina Luisa Valenzuela, la uruguaya Cristina Peri Rossi, la chilena Diamela Eltit, la peruana Patricia de Souza, la ecuatoriana Alicia Yanez Cossio, la costarricense Carmen Naranjo, la venezolana Victoria di Stefano, la puertorriqueña Mayra Santos Febres, la colombiana Alba Lucía Angel, y otro larguísimo etcétera.&lt;br /&gt;Por supuesto, no falta el ingenuo (a) que considere que es un problema de ausencia; que la razón de la escasez de nombres femeninos en la historia del arte, de la política, de la ciencia y de la religión se debe a la falta de coraje de las propias mujeres, peor aún, a la falta de talento e inteligencia, y si bien debe ser cierto que muchas mujeres optaron por doblar las manos (pienso, por ejemplo, en Alma Mahler que eligió no eclipsar a su célebre marido y de motu propio guardó sus partituras en un baúl), pero muchas otras, no obstante no haber cejado en el empeño y haber sorteado toda clase de vejaciones (pienso en la pintora Artemisia... en la escultora Camille Claudel... en la compositora Fanny Mendlesshon... en la dramaturga contemporánea de Shakespeare, Aphra Behn... en la mismísima Sor Juana), nunca o muy raras veces son citadas, y cuando llegan a serlo, casi siempre por otras mujeres. Invisibles permanecen precursoras de géneros literarios como Ann Radcliffe, iniciadora de la novela negra a finales del siglo XVIII; Mary Shelley, la ignorada autora de Frankenstein, a quien apenas Isaac Asimov le concede la gracia de reconocerla como creadora de la ciencia ficción; Josephina Niggli, la primera escritora mexicana que escribió una novela que puede calificarse de "tema fronterizo", cuarenta años antes que Crosthwaite, Parra y anexas; Fanny Burney, autora de la primera novela epistolar, Evelina; Madame de Stäel, la iniciadora del romanticismo... todas permanecen invisibles en sus respectivos campos de acción, salvadas acaso por biógrafos y biógrafas sinceramente conmovidos por las dolorosas circunstancias en que estas artistas ejercieron su vocación sin esperar nada a cambio como no fuera la satisfacción de su propio arte. La lista continuaría si revisamos los libros de historia: le fue más fácil pasar a la posteridad a la reina María Antonieta, gracias a la inmolación con la que cierra una biografía surcada de aventuras galantes, que a la valerosa Madame Roland, que virtualmente se jugó la cabeza escribiendo incendiarios artículos contra Robespierre. Quizá porque a los historiadores machistas les importa más resaltar los aspectos negativos de las mujeres que los positivos; mejor remachar una y otra vez los errores de Marthita Sahagún o Rosario Robles (no peores, por cierto, que los de sus colegas que las ridiculizan), que ensalsar la extraordinaria labor de Amalia García al frente del gobierno de Zacatecas, o la discreción e inteligencia con la que Beatriz Paredes ha sorteado los ataques de sus contrincantes.&lt;br /&gt;Por todo lo anterior, la convocatoria de Cristina Rivera Garza adquiere una relevancia por encima de un divertido reto de ingenio: invita a la reflexión respecto a una injusticia de suyo histórica y a procurar, hasta donde sea posible, resarcirla.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114887073411952007?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114887073411952007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114887073411952007&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114887073411952007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114887073411952007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/no-me-hallo-no-me-veo.html' title='¡No me hallo!, ¡no me veo!'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114867822420980481</id><published>2006-05-26T13:50:00.000-07:00</published><updated>2006-05-26T20:07:49.693-07:00</updated><title type='text'>La inquietante e internacional semana de la Mujer Invisible</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/DSC00197.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/DSC00197.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: Ramón I. Martinez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siempre que le preguntaban, ¿qué quieres ser de grande?, la Gordis respondía sin asomo de duda: ¡La mujer invisible! Eso no puede ser, Gordis, deja ya de fantasear, contestaba a continuación el irritado interlocutor, cuya identidad da lo mismo pues todos contestaban igual: Te pregunté que profesión te gustaría tener cuando crezcas: ¿maestra, secretaria o enfermera?, ¡La mujer invisible!, insistía la Gordis, cuya desmesurada ambición terminaba por dejar mudos a quienes tenían la feliz ocurrencia de hacerle esa pregunta. En realidad, la propia Gordis albergaba sus dudas al respecto: cuando jugaba a sus amiguitas a que eran los Cuatro Fantásticos, nunca se le permitía ser la Mujer Invisible: Invariablemente le tocaba ser la Mole, y de nada le servía patalear pues había llegado a convertirse en la Mole vitalicia. Tomó entonces la decisión: se volvería invisible de a de veras, que vieran esas mensas quien era la Única e Inigualable Mujer Invisible. Dejó de comer. Adiós tortas de tamal, adiós refrescos, helados, gansitos, chocorroles, churrumaís. Con tal de purificarse hasta la invisibilidad bien vale la pena el sacrificio. Y entonces la Gordis fue desapareciendo poco a poco, ¿dónde está la Gordis?, ¡No me llamo Gordis, me llamo Susan! Pero nadie la escuchaba, y llegó el momento en que tampoco la veían. ¡Ya soy invisible!, y se supone que debía sentirse feliz pues ya era grande y era invisible, pero todos la echaban de menos: ¿Y la Gordis? Tan linda la Gordis, tan simpática, ya hasta la extraño. ¿Dónde quedó la Gordis? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://estadis.eluniversal.com.mx/cultura/vi_48856.html"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="javascript:abrir("&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a class="v11g" href="http://estadis.eluniversal.com.mx/cultura/48856.html"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Cómo ver a una mujer invisible&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt; 22/05/06&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;El UniversalLunes 22 de mayo de 2006&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;H.G Wells puso punto final a El hombre invisible con la muerte de su protagonista, quien dejó algunas notas con la fórmula de la transparencia, y por ello el autor advierte: "nadie sabe que esos libros están ahí, con el sutil secreto de la invisibilidad y otros secretos ocultos entre sus páginas".&lt;br /&gt;Esos secretos parecen estar hoy en manos de algunas mujeres que saben no sólo cómo ser invisibles, sino también cómo ser captadas en sus breves momentos de visibilidad. El resultado de tales experimentos podrá ser apreciada en la exposición Las mujeres invisibles, a realizarse el próximo sábado, a las 19 horas, en la Casa Refugio Citlaltépetl de la ciudad de México.&lt;br /&gt;La propuesta de este movimiento de aire consistió en invitar a que las mujeres invisibles buscarán entre sus cosas, o se hicieran una fotografía en la que crean que su transparencia puede ser vista, a que estén ahí sin estarlo.&lt;br /&gt;A la convocatoria se sumaron académicas, actrices, bailarinas, científicas, cineastas, diseñadoras, escritoras, estudiantes, fotógrafas, músicas, pintoras, periodistas, y restauradoras como María Ezcurra, Caterina Camastra, Miryam Moscona, Abril Castro, Mónica Szurmuk, Nora Strejilevich, Adriana González Mateos, Mónica Nepote, Melisa Arreola y Claudia Guillén, entre muchas otras.&lt;br /&gt;El antecedente de este movimiento está en La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas, también organizada por Cristina Rivera Garza y Amaranta Caballero Prado, quienes el año pasado hicieron una invitación a "desmarcar el vello facial, apropiándoselo de formas lúdicas, inesperadas".&lt;br /&gt;Ellas proponían desmarcar el género, volviéndolo tan flexible y cambiante como es para simplemente hacer una travesura y pasársela bien. Para participar simplemente había que enviar una foto por e-mail y ellas se encargarían de ponerles barbas virtuales. (Redacción)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114867822420980481?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114867822420980481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114867822420980481&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114867822420980481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114867822420980481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/la-inquietante-e-internacional-semana.html' title='La inquietante e internacional semana de la Mujer Invisible'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114849939110285938</id><published>2006-05-24T12:26:00.000-07:00</published><updated>2006-05-24T13:37:07.300-07:00</updated><title type='text'>"La mafia le hace el mandado a los que trabajan en serio": Entrevista de Patricia Rosas Lopategui con Eve Gil</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/IMG_0057.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/IMG_0057.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Foto: Ramón I. Martinez&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Qué significa para ti recibir el premio de cuento Efraín Huerta?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Significa mucho. Independientemente del dinero, que es lo que parece emocionar a la mayoría de la gente. Yo, como la mayoría de los mexicanos, estoy urgida de atinarle al premio de la lotería, pero este premio tiene significados para mí entrañables, más allá de lo económico. El primero, que el concurso lleve el nombre de un poeta que fue uno de los mejores amigos de mi más grande maestro: Abigael Bohórquez. El segundo, mi admiración por la obra del poeta, que mi esposo suele declamar de memoria para ponerme contenta (particularmente el de los perros, no recuerdo el título, pero es lo más maravilloso que he escuchado en mi vida).... y el tercero que me llega en un momento de crisis existencial relacionado con mi eterno pleito con el género cuentístico, pues siempre me he rasgado las vestiduras tratando de escribir historias cortas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿En qué medida crees que los premios literarios ayudan a los escritores a consolidarse en su carrera en un país como México, dominado por las mafias literarias? ¿Cómo lo concibes tú como escritora? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las mafias literarias sirven para facilitarle el asenso a sus miembros, no siempre merecedores del apoyo, pero de ninguna manera tienen el poder de frenar el asenso de un escritor que se esfuerza por lograr un trabajo de calidad. Finalmente son los lectores quienes deciden quien se queda y quien se va, y los de las mafias podrán estar nadando en la abundancia de las becas, pero irremediablemente condenados al olvido eterno. Justo hoy en la mañana me decía Paco Ignacio Taibo que él le debe su fama exclusivamente a sus lectores, porque la "mafia" se ha encargado de minimizar y anular su trabajo (cosa que me consta: un famoso escritor de la mafia con el cual colaboré durante algún tiempo en un diario hoy extinto, se negó rotundamente a publicarme una entrevista con Taibo). Pero Sergio Pitol es otro escritor que al margen de la mafia no solo ha obtenido el Cervantes sino que es el escritor mexicano más querido en Europa. Como verás, la mafia nos hace los mandados a los que trabajamos en serio.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Tu libro consta de tres cuentos, ¿por qué tres? ¿Hay algún motivo simbólico?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Empecé a escribir cuento mucho después que novela. La novela fue el primer género que experimenté, a los 14 años, y a la fecha sigue siendo mi género de cabecera, como escritora y como lectora. El ensayo fue el segundo género que me cautivó, y el cuento no empecé a escribir sino hasta que, estando en la universidad, me empezaron a encargar textos cortos para la clase de composición. Yo respeto enormemente tanto a los cuentistas como a los poetas, particularmente a aquellos que un breve espacio suelen realizar verdaderas obras de arte... y por supuesto, el primero que me viene a la mente es Monterroso. Tengo una amiga que aunque no es muy conocida, es un genio escribiendo cuentos ultracortos: Amélie Oláiz. Fueron tres cuentos porque las bases del premio estipulaban un número determinado de cuartillas y solo pude incluir tres cuentos largos. Como te decía, me es muy difícil escribir cuentos cortos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Tus textos son perturbadores. Diríamos que no hay esperanzas para una verdadera liberación de la mujer. En los tres cuentos, las mujeres carecen de identidad, de proyecto existencial o intelectual, tienen una vida sexual promiscua bajo las mismas premisas que la han tenido tradicionalmente los hombres. ¿No hay otra realidad femenina que contar?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Fijate que no estoy de acuerdo contigo, porque las heroínas de los tres cuentos, mal que bien, hacen exactamente lo que les da la gana: Ifigenia quiere llamar la atención; Gaby quiere perder la virginidad con el hombre de sus sueños y Aquamarina deja con un palmo de narices al hombre que la menosprecia. Y en cierto modo ese es el leit motiv de toda mi narrativa, que las mujeres se salen con la suya siempre, aunque sea a punta de pistola.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Me parece interesante la relación que estableces en tu primer cuento, "Vocación de Electra", con los arquetipos de la tragedia griega, ¿cuál es tu propósito al establecer un continnum entre un pasado donde la mujer era arrasada por el poder masculino y que pareciera ya ajeno al papel de la mujer en pleno siglo XXI?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hace poco descubrí que he recurrido bastante a la intertextualidad, cosa que me sorprendió bastante: una constante de mi narrativa es el diálogo con la literatura. "Vocación de Electra" surge de un monólogo teatral que presenté en Hermosillo hace más de diez años, y del cual, recuerdo, la gente salía llorando. El cuento es mucho más brutal que el monólogo, donde censuraron la esencia misma del texto que era el incesto... pero aún así la gente sufría horrores con el conflicto de la protagonista. Yo deliro por los clásicos griegos, especialmente por Eurípides. Y el personaje de Electra es mi favorito porque considero que en ella convergen otras extraordinarias personajes como Medea. Ella es la suma de la feminidad en la tragedia griega.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué y hasta cuándo las mujeres vivirán en función de un hombre? Tu protagonista, Electra, piensa en suicidarse si no llega su amante. ¿Por qué todavía no encontramos ese "otro modo de ser, más humano y libre" del que hablaba Rosario Castellanos hace más de cincuenta años?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Mi personaje no vive en función del hombre, sino de ella misma, de su propia tragedia, de su ego inmenso, de su venganza. Es a todas luces una persona enferma, y déjame decirte que los personajes psicóticos, esquizofrénicos o bipolares son otra constante de mi narrativa. Las otras dos heroínas distan de vivir en función del hombre, al contrario, los aniquilan, al menos por un inolvidable momento. El leit motiv de las tres historias es ejemplificar un incesto sublimado, de ahí el título del libro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Crees que el cristianismo católico tiene algo que ver en este cuadro que presentas en "Vocación de Electra", la mujer que no puede concebirse como un ente pensante, independiente, y autoestimarse ante todas las cosas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El cristianismo, o, mejor dicho el enfoque que se le ha dado a una doctrina que en sus orígenes fue incluyente (las mujeres fueron eclipsadas de la historia original por los sucesivos papas, pero Jesús sentía una predilección evidente por las mujeres por sobre los hombres) es el culpable de muchas cosas, entre ellas la hipocresía que permea nuestra sociedad y que ha afectado principalmente a las mujeres que durante muchos años tuvieron que vivir fingiendo que sentían o no sentían lo que los hombres estipuladaban que debían sentir o no sentir. Es culpable también de innumerables crímenes, entre los que podría citar el exigirles el celibato a los sacerdotes. Esa imposición anti natural ha provocado que los curas canalicen su sexualidad por vías tan deleznables como la pedofilia... pero al papa sigue pareciendole más fea la homosexualidad o el amor libre que la pederastia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo creaste un texto como "Last tango reloaded"? Me parece una realidad más ficticia que factible, ¿es posible que una jovencita riquísima, de 15 años de edad, contrate a un hombre maduro para perder su virginidad?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Mi respuesta es otra pregunta: ¿Por qué no? ¿Acaso no durante milenios los jóvenes debutantes han contratado a prostituas para iniciarlos? ¿Por qué no una jovencita habría de contratar a un hombre maduro, experto y sensible, que además le garantice el uso del condón, para tener una inicación placentera?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Lo que pareces plantear en este cuento es que la virginidad es un mito que ha oprimido a la mujer, ¿es así?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Esa es otra de las aberraciones tanto del cristianismo de factura machista, como de la inmensa mayoría de las religiones, si no es que todas: valorar a las mujeres con base en su conducta sexual. Si la regla se aplicara a ambos sexos sería razonable... pero no lo es desde el momento en que el hombre tiene derecho a practicar toda clase de excesos mientras a la mujer se le exige la virginidad... ¿quien puede entender una exigencia tan tonta?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La visión de la mujer en tus textos es inquietante porque los tres personajes femeninos son mujeres cultas, leen a los clásicos griegos o a los escritores del boom latinoamericano o a &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;escritores contemporáneos norteamericanos, pero ninguna presenta proyectos intelectuales propios, las tres parecen estar atrapadas en los roles sexistas y machistas. ¿Por qué las mujeres no pueden verse en otras dimensiones que no sean las de objetos sexuales?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No profundizo tanto en los personajes como para mostrar sus proyectos personales... la heroína de "Kundera dixit", por ejemplo, ni siquiera sabemos quien es en realidad. Muchas mujeres nos consideramos seres humanos, que valemos más allá de nuestros atributos sexuales o maternales, aunque obviamente todavía hay algunas (muy pocas, por fortuna) que consideran valer en función de su edad o del tamaño de su cintura, pero esas mujeres no me interesan como amigas... si acaso como personajes churriguerescos: me pitorreo mucho de esta clase de mujeres en mis textos. Me vuelvo misógina tratándose de las mujeres estúpidas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Está de moda encontrar parejas sexuales de manera cibernética. En "Kundera dixit" muestras esta nueva y desquiciante realidad... ¿Hacia un Sodoma y Gomorra?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No, simplemente es una forma novedosa de relacionarse, como en otro tiempo fue la correspondencia. Lo terrible no es que los hombres y las mujeres se relacionen por internet, sino que se vuelvan incapaces de entablar relaciones de otro modo que no sea con la computadora de por medio.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Podrías explicarnos por qué titulaste tu libro Sueños de Lot?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por el incesto sublimado que presentan los tres textos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Tu lenguaje está muy pulido, ¿trabajas mucho tus textos?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Muchísimo... muchísimo... esos relatos vengo trabajándolos desde hace más de tres años. Soy muy exigente conmigo misma. No me perdono a mí misma una falla, y sé que eso no está muy bien que digamos... pero no lo puedo evitar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo divides tu tiempo entre el periodismo, tus dos hijas, tu marido, y la escritura? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ni yo misma lo entiendo... es como un milagro...¡un verdadero milagro!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Tengo entendido que tu nombre es Evelina Castillo Gil. ¿Por qué rompes con la tradición patrilínea y optas por tu apellido materno?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Siempre digo que porque me divorcié de mi papá... y bueno, sí en parte, no me siento para nada identificada con la línea de los Castillo, salvo con mi celebre tío, "El médico asesino", un luchador que siempre salía de malvado en las películas de &lt;em&gt;El Santo. &lt;/em&gt;Ese es mi pariente y me ennorgullezco mucho de él porque fue capaz de romper con su famila aristocrática para dedicarse a las luchas. Era médico de verdad, pero colgó el título para realizar su verdadera vocación, en cambio mi papá cedió a las presiones de su mamá y renunció estudiar cinematografía para dedicarse a la ingeniería, que fue la profesión que se les asignó: yo hubiera preferido ser hija de El médico, me simpatiza mucho más. A lo mejor algún día escribo algo sobre él René Avilés Fabila aulló de placer cuando supo que él era mi tío porque lo admiraba con fervor en su juventud&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En realidad la sintetización de mi nombre fue algo práctico: en la primera revista donde colaboraba no cabía mi nombre completo y el editor sugirió acortarlo y usar el apellido materno en vez del paterno. Me encantó la idea porque mi mamá se llama Evelina Gil. Luego lo dejé en "Eve" porque me decían "Evangelina" y yo prefiero, con perdón de las Evangelinas, que me mienten la madre a que me digan "Evangelina" que nada tiene que ver con mi nombre normando, muy utilizado en la literatura inglesa. En &lt;em&gt;Dublineses, &lt;/em&gt;de James Joyce, hay un personaje que se llama exactamente igual a mí, con nombres y apellidos. Y luego vi ua película de Hitchcock, &lt;em&gt;Stage fight, &lt;/em&gt;protagonizada por Jane Wyman, cuyo personaje se llama "Eve Gil", una ingenua estudiante de teatro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Debo señalar también, que por el lado de los Gil tengo antepasados sefarditas y árabes, y yo soy extremedamente sensible tratándose de estas culturas. Me duele profundamente que mantengan ese duelo encarnizado, ese odio exacerbado entre ellos. Me encanta pensar que el padre de mi abuelo materno era sefardí, mientras que su madre era libanesa musulmana, y el amor les permitió equilibrar sus creencias y prácticas religiosas y mantenerlas al margen de su matrimonio. Tengo entendido, incluso, que permitieron a sus hijos elegir el camino que más les coviniera, y mi abuelo prefirió no adoptar ninguno y decir que era ateo antes que traicionar a alguno de sus padres. Mi mamá se crió como judía los primeros dieciséis años de su vida. Actualmente, aunque es devota del catolicismo y levanta su altarcito de muertos cada 31 de octubre, se expresa con amor y nostalgia de quienes conforman su pasado judío, incluso prepara un kipe delicioso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Quiénes son los escritores o escritoras que han hecho mella en tu narrativa?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Son muchísimos... pero creo que los más entrañables para mí son Paul Auster, Sergio Pitol. Luisa Valenzuela, Elfriede Jelinek, Roberto Bolaño, David Toscana, Virginia Woolf, Cristina Rivera Garza, Margaret Atwood, Mario Vargas Llosa, Inés Arredondo... y un largo etcétera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;Patricia Rosas Lopátegui &lt;/strong&gt;nació en Tuxpan, Veracurz, en 1954. Es actualmente profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Nuevo México. Agente literaria de Elena Garro en Estados Unidos, se ha dedicado al estudio de su obra y sobre ella ha pulicado reseñas y artículos en periódicos y revistas mexicanas y estadounidenses. Su tesis doctoral es un estudio multidisciplinario (en proceso de publicación) basado en la novela Testimonios sobre Mariana. Actualmente prepara la segunda parte de la biografía autorizada de Elena Garro. También trabaja un libro que intenta analizar algunos de los textos más representativos de la autora en el teatro, los llevados al cine y su narrativa en diversos géneros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114849939110285938?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114849939110285938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114849939110285938&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114849939110285938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114849939110285938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/la-mafia-le-hace-el-mandado-los-que.html' title='&quot;La mafia le hace el mandado a los que trabajan en serio&quot;: Entrevista de Patricia Rosas Lopategui con Eve Gil'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114849770405404338</id><published>2006-05-24T12:00:00.000-07:00</published><updated>2006-05-24T12:08:24.166-07:00</updated><title type='text'>Carta de Lydia Cacho sobre caso ATENCO</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/LYDIA.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/LYDIA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Compañeras:&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayúdennos a difundir ampliamente esta solicitud de firmas en apoyo a estas cartas. Las traducciones en inglés y francés serán distribuidas mañana. Gracias a todas las compañeras que enviaron comentarios y sugerencias para el texto. Gracias también a las compañeras que nos enviaron sus firmas a título personal, todas esas firmas serán incorporadas a las cartas. En este llamado urgente se incluyeron solamente los nombres de las organizaciones. Si hay más compañeras que quieren firmar a título personal, por favor háganlo saber a la dirección &lt;a href="mailto:solidaridadatenco@yahoo.com.mx" target="_blank" onfiltered="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;solidaridadatenco@yahoo.com.mx&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; La idea es recopilar tantas firmas como podamos hasta el jueves al terminar la tarde, para estar enviando todas las cartas el día viernes por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos, Lydia Cacho&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LLAMADO URGENTE DE SOLIDARIDAD CON LAS MUJERES DETENIDASEN SAN SALVADOR ATENCO, MÉXICO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Las organizaciones abajo firmantes hacemos un llamado urgente a personas a título individual y a organizaciones del movimiento feminista y amplio de mujeres o de otros movimientos sociales a nivelnacional, regional e internacional, para sumarse a este esfuerzo de denuncia y solidaridad con las mujeres brutalmente detenidas y torturadas por cuerpos policiales estatales y federales mexicanos, el 3, 4 y 5 de mayo pasados, en San Salvador Atenco, México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la carta adjunta a este mensaje, encontrarán mayores detalles sobre la aberrante situación de violación a los derechos humanos de estas mujeres y de todas las personas que fueron arbitrariamente detenidas en dicha comunidad. Dicha carta será enviada a distintas instancias de los sistemas internacional y regional de derechos humanos, concretamente a:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Evelio Fernández Arévalos (Presidente de la CIDH), Victor Abramovich (Relator sobre Derechos de la Mujer), Florentín Meléndez (Relatoría de Derechos de las Personas Privadas de Libertad y asimismo Relator de País para México), todos comisionados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Santiago Cantón (Secretario Ejecutivo), organismo adscrito a la Organización de Estados Americanos (OEA)&lt;br /&gt;- Yakin Erthuk, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra las Mujeres, sus Causas y Consecuencias&lt;br /&gt;- Thommas Hammerberg, Comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa&lt;br /&gt;- Hina Jilani, Representante del Secretario General para Defensores de Derechos Humanos&lt;br /&gt;- Rosario G. Manalo, Presidenta, Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradecemos que nos envíen lo más pronto posible sus firmas de adhesión a la carta a más tardar el jueves 18 de mayo a las 5 p.m. (hora de México), a la siguiente dirección: &lt;a href="mailto:solidaridadatenco@yahoo.com.mx" target="_blank" onfiltered="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;solidaridadatenco@yahoo.com.mx&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Por favor envíen su nombre, el nombre de su organización o institución (si aplica), así como su país.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡No nos quedemos en silencio! Ayúdennos a difundir esta situación, detener la represión y a defender los derechos humanos de las mujeres en México. Solidariamente: - Artemisa Grupo Interdisciplinario en Género, Sexualidad, Juventud y Derechos Humanos, México- Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID), Oficina en México - Católicas por el Derecho a Decidir, México- Ciudadanas en Movimiento por la Democracia, México- CLADEM - México- Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, México -Defensa Jurídica y Educación para Mujeres "Vereda Themis", México- Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, México- Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población DF, México - Grupo de Educación Popular con Mujeres, México- Grupo Doce Avante, México - Modemmujer, Red de Comunicación Electrónica- Mujer y Medio Ambiente, México - Mujeres en Convergencia, México - Red de Género y Medio Ambiente, México - Red Nacional de Periodistas, México- Red Nacional Milenio Feminista, México- Salud Integral para la Mujer, México-Servicios Integrales a Mujeres Emprendedoras, A.C., México&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114849770405404338?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114849770405404338/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114849770405404338&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114849770405404338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114849770405404338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/carta-de-lydia-cacho-sobre-caso-atenco.html' title='Carta de Lydia Cacho sobre caso ATENCO'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114790934808716020</id><published>2006-05-17T16:34:00.000-07:00</published><updated>2006-05-17T16:42:28.176-07:00</updated><title type='text'>EVE GIL: LA NIÑA QUE JUGABA CON LETRAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/LA%20EVECONFERENCIA.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/LA%20EVECONFERENCIA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Texto y foto de Elena Méndez&lt;/strong&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Desde que me rayó la primera luz de la razón,&lt;br /&gt;fue tan vehemente y poderosa&lt;br /&gt;la inclinación a las letras,&lt;br /&gt;que ni ajenas reprensiones&lt;br /&gt;–que he tenido muchas-&lt;br /&gt;ni propias reflejas&lt;br /&gt;–que he hecho no pocas-&lt;br /&gt;han bastado para que deje de seguir&lt;br /&gt;este natural impulso que Dios puso en mí ...1&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sor Juana Inés de la Cruz&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eve Gil: Escritora. Periodista. Eve Gil: unos ojos moros que observan con ternura, con avidez, casi acariciando lo que le rodea. Unas manos expresivas que mueve constantemente mientras habla. Una voz suave. Una franqueza enorme, como buena norteña. Sencilla. Sorjuanófila al punto de titular Hombres necios su ópera prima, en clara alusión al más célebre poema de la Décima Musa; asimismo, su blog La Trenza de Sor Juana 2 hace referencia a lo relatado por la madre jerónima en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, donde ésta confiesa que se cortaba el cabello cuando no lograba aprender pronto alguna lección de gramática: “(...) No me parecía razón que estuviese vestida de cabellos cabeza que estaba tan desnuda de noticias (...)” 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eve Gil nació en Hermosillo, Sonora, en 1968. Es fundamentalmente narradora, aunque también ha incursionado en la poesía, la dramaturgia y el ensayo. Es autora de cuatro novelas: la ya citada (ganadora del premio de novela en el Concurso del Libro Sonorense, en 1994) y El suplicio de Adán (ganadora del premio La Gran Novela Sonorense, en 1996), ambas publicadas por el Instituto Sonorense de Cultura en 1996 y 1997, respectivamente; Réquiem por una muñeca rota (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2000) y Cenotafio de Beatriz (RD Editores, 2005).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha obtenido el Premio Nacional de Periodismo Juvenil Fernando Benítez, en 1994, por el reportaje La fortificación del ámbar maldito, así como dos menciones honoríficas: una en el Certamen Nacional de Poesía Anita Pompa de Trujillo, en 1993, Transitar por la inocencia y otra en el Concurso del Libro Sonorense 1994, género dramaturgia, con el monólogo Electra masacrada ; otra de sus obras teatrales es la farsa Retrato de una pareja perfecta (Casa de la Cultura, 1990), que escribió a los 18 años y obtuvo el Premio Lecturas Teatrales 1990. Coautora de los libros Los cantos de Minerva (antología de escritoras sonorenses, Instituto Sonorense de Cultura, 1993) y Raíz y canto (poemas ganadores del Anita Pompa de Trujillo, Instituto Sonorense de Cultura, 1993). Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora (1993-1994; 2004-05) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en la categoría de Jóvenes Creadores (1995-1996). Acaba de obtener el Premio Nacional Efraín Huerta, en la categoría de Cuento, con el libro (inédito) Sueños de Lot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la obra de Eve Gil se halla una perpetua obsesión por el erotismo, la locura, la muerte, la soledad. Hay, asimismo, una crítica social muy fuerte, llevada a cabo con sutil ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;______&lt;br /&gt;Entrevisto a Eve por internet, medio por el cual nos conocimos. Leía el blog de cierto joven escritor y ahí aparecía recomendado uno de los dos que ella tiene, All about Eve. Le dejé un comentario; ella respondió en mi blog y desde entonces nos hemos vuelto buenas amigas. En marzo del presente año, vino a Culiacán a dictar su conferencia El segundo oficio más antiguo del mundo: La escritura femenina, y por fin pudimos abrazarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dejo revelarse mediante las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo surge su vocación literaria?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A veces siento que es algo que nació junto conmigo, porque no recuerdo un solo momento de mi vida en que no haya estado acompañada de un libro o de un cuaderno. Cuando era muy chiquita, recuerdo, tres años a lo sumo, hacía rabiar a mi mamá porque bajaba todos los libros del librero por el mero hecho de rodearme de ellos. Mi papá decía, en tono bromista, que de seguro sería bibliotecaria de grande. Un poco más grandecita, forraba esos mismos libros con papel blanco y le rehacía una portada donde escribía un nuevo título y me atribuía la autoría de la historia. Sin embargo, no fue sino hasta los catorce años que escribí mi primera novela. Mientras otras niñas decían que de grandes querían ser doctoras o abogadas, yo siempre respondí sin lugar a dudas escritora.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿ Por qué escribir novela?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Desde siempre ha sido mi género favorito, y desde mi primer intento de escribir un texto literario, lo primero que se me ocurrió fue que sería una novela. Creo que lo prefiero porque es el único género en el que caben todos los demás. Una novela puede contener poesía, cuento, ensayo y reportaje. Por desgracia, y como bien decía Roberto Bolaño, empieza a diluirse la ambición literaria en quienes incursionan en el género novelístico que, siento, cada día va perdiendo un trozo de su grandeza. Empieza a convertirse en el género más fácil, y eso no me gusta. Quizá por ello ahora me estoy yendo un poco más por el ensayo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿A qué atribuye usted la evidente preeminencia y vitalidad de la novela respecto a los demás géneros literarios a lo largo de la historia?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;A esa cualidad que yo denomino elástica, porque le cabe de todo, y de verdad me preocupa que empiece a adelgazarse, como si de algún modo la hubieran condenado a la anorexia, y no me refiero únicamente al volumen, sino sobre todo, y tristemente, a los contenidos. En ese sentido me declaro fanática de lo retro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿A qué se debe el afán transgresor presente en su obra? (citemos a Felipe, protagonista de su ópera prima El suplicio de Adán: un sacerdote sin fe, irreverente, mal hablado e, incluso, gigoló por azares del destino... )&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Creo que lo que más me duele, lo que más me enfurece en la vida, es la hipocresía. El machismo ha sido el máximo promotor de la misma ya que en su afán de doblegar a las mujeres y negar a los homosexuales, ha propiciado que tanto unos como otros cultiven el arte de fingir y de perpetuar, de este modo, ese amordazamiento de la sexualidad. Una sociedad reprimida y mentirosa nunca será una sociedad próspera ni feliz. Te pongo un ejemplo: todo mundo puso el grito en el cielo con esa joya cinematográfica que es Secreto en la montaña... ¡cómo, dos hombres besándose, qué horror!.... ¿Y quien se molestó en decir una palabra acerca de ese engendro de película de Quentin Tarantino, Hostal, donde se viola y tortura a la gente, y hasta infartados hubo debido al realismo que maneja?, esto es, a la gente le asusta más que dos hombres se amen que, por ejemplo, las matanzas en Irak, o los feminicidios en Ciudad Juárez. Eso es producto de la hipocresía, que condena la sexualidad y justifica el horror, la violencia, la guerra, el homicidio, y creo que en cierto modo eso reflejan mis novelas: mientras algunos curas violan niños y descuartizan a sus amantes embarazadas, otros, como Felipe, se prostituyen para fundar orfanatorios y rescatar niños de la calle. Por supuesto, el Vaticano condenaría con mayor energía al gigoló.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo ingresa al periodismo y en qué forma dicha experiencia ha contribuido en su narrativa?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Al periodismo ingresé por invitación. Yo era estudiante de Letras y un amigo mío de nombre Manuel Murrieta me invitó a reseñar una obra de teatro dirigida por Ángel Norzagaray para una revista llamada Así. Nunca había hecho nada de eso, ni sabía nada de teatro, a pesar de que acababa de ganar un premio estatal de dramaturgia, pero yo necesitaba dinero y decidí intentarlo. Creo que me quedó mejor de lo que creí. No he parado desde entonces. Dos semanas después de aquella reseñita, el mismo Murrieta me pidió entrevistar a un actor sonorense que era, ni más ni menos, Jesús Ochoa, que por entonces no era famoso. Él fue mi primer entrevistado y me cayó tan pero tan bien, pero supuse que siempre sería así y, afortunadamente, salvo Cristina Pacheco que terminó gritoneándome y arrebatándome la grabadora, siempre ha habido una bonita química entre mis entrevistados y yo, aún los más difíciles. En cuanto a la contribución del periodismo en la narrativa, debo confesar que siempre he mantenido distanciados uno de la otra. El periodismo es lo que me da para comer. Antes sentía tanta pasión por el periodismo como por la literatura, cuando realizaba mis reportajes polémicos, pero decidí abandonarlo porque ahora que soy mamá no puedo continuar arriesgando el pellejo y me dedico exclusivamente al periodismo cultural.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Háblenos un poco acerca de su autoexilio: por qué salió de Sonora para radicar en el DF.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En 1998, año en que decido salir de Hermosillo después de leer El arte de la fuga de Sergio Pitol (ese libro me ayudó a tomar la decisión de salir a explorar el mundo), vivía una situación insostenible. No fui la primera escritora de Sonora, mentiría si dijera semejante cosa, pero sí fui la primera que se rehusó a escribir sobre florecitas, y eso desató la ira de un par de funcionarios culturales, por no hablar de algunos profesores de la escuela de Letras. Para acabarla de amolar, mi primera novela, Hombres necios, que aborda un tema bastante escabroso (un movimiento estudiantil de 1971 que desembocó en una verdadera masacre de jóvenes y del cual se derivó la liga 23 de septiembre) que nadie en Sonora, de los que verdaderamente había vivido ese episodio, se había atrevido a tocar (yo tenía tres años cuando eso ocurrió), ganó en 1993 un concurso convocado por el Instituto Sonorense de Cultura pomposamente llamado La Gran Novela Sonorense, al que, se suponía, sólo podías concursar si se te invitaba expresamente para ello, pues el entonces director del ISC, Carlos Moncada, quería que se la rifaran entre los que él consideraba “los titanes de la literatura sonorense”. Yo supe del concursito porque le llegó la invitación a mi jefa de entonces, y decidí mandar la novelita antes citada en el entendido de que iría firmada con seudónimo y nadie podía impedirme, por tanto, inscribirla en el concurso. Cuando la llevé todo mundo creyó que era de mi jefa. Para asegurar la legalidad del mentado concurso, Moncada se cercioró de reunir a un jurado foráneo, todos ellos oriundos de La Paz y de Puebla, pero doctorados por la Sorbona de París. Lo último que imaginé fue que resultaría ganadora, y siempre imaginé que si por algún azar del destino ganaba me echaría de enemigos a todos mis maestros de letras (la mayoría inscribieron un trabajo al concurso) y de paso a mi jefa, que terminó corriéndome. Pero todavía me esperaba lo peor: en 1996 inscribí otra novela en el tradicional concurso del Libro Sonorense, y volví a ganar, y el director que entró en lugar de Moncada, Juan Antonio Ruibal Corella, que es del Opus Dei o algo así, puso el grito en el cielo al ver que la dichosa novela hablaba sobre la revuelta cristera, sobre los caudillos sonorenses y de paso estaba protagonizada por un cura gigoló, y no se le ocurrió mejor cosa que embodegarla durante todo un sexenio. Textualmente dijo: “Este libro no sale de aquí”. Esa fue la gota que colmó el vaso.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Qué perspectiva tiene actualmente acerca de la situación cultural en Sonora?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Por fortuna ha dado un giro radical. Parece que la escuela de letras permanece estancada en la revolución cubana, pero lo que es la cultura oficial ha avanzado considerablemente gracias a que su nuevo titular, Fernando Tapia, es el primer director del ISC que no es ni abogado ni contador privado, sino doctor en literatura. Tapia además uno de los pocos maestros que tuve en Letras que aplaudía mis gracias. Un gran profesor, además. Es un hombre culto, sin telarañas mentales, que lejos de marginar a las mujeres, a los homosexuales y a los indígenas como hicieran sus predecesores, los ha incorporado a su equipo de trabajo. Actualmente hay escritoras jóvenes en Sonora como Sylvia Aguilar Zeleny y Cristina Rascón, y jóvenes poetas vanguardistas como Iván Figueroa que hubieran sido vistos con desprecio por Moncada o por Ruibal Corella. Por otro lado, ésta es la primera administración que ha reconocido, homenajeado y reeditado la obra de Abigael Bohórquez.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué la fascinación ante la escritura biográfica -tanto propia como ajena?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Lo más atrayente de mi narrativa, pienso yo, son los personajes. Para mí una obra narrativa sin personajes que te conmuevan no cumple a cabalidad su función. ¿Qué sería de Ulises sin Stephen Dedalus, por ejemplo? Pienso en la novela rusa, que es la más grande de todos los tiempos: ¿qué sería de ella sin Ana Karenina, sin Alexei Karamazov, sin Natasha Nicolaevna, sin el maravilloso Levine, que es mi consentido? De ahí mi fascinación por la biografía, que no la autobiografía, porque he sido bastante parca para referirme a mi persona, no obstante que siempre habrá algo del autor en sus personajes. Salvo Moramay de Réquiem por una muñeca rota hay muy poco de mi vida en mi narrativa. En Cenotafio de Beatriz, por ejemplo, hay un solo capítulo autobiográfico, que es el del parto de Beatriz. Yo empecé a escribir esa novela cuando, estando embarazada de mi hija pequeña, me anunciaron con una frialdad impresionante que tenía preclampsia y que o me sacaban a la criatura o yo me moría, y como no dejé que me la sacaran di por sentado que me iba a morir y Cenotafio es, por ello, una novela mortuoria, desde el título. Pero fuera de ese detalle poco tengo que ver con la protagonista, una Beatriz coja, corrompida, prostituida, amargada y sin embargo perseguida por un Dante que añora lo que ella fue y ya no es.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo impulsa la carrera de un escritor el obtener un premio literario –como en su caso, que acaba de llevarse el Efraín Huerta, en Cuento, con la obra Sueños de Lot- ?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No sabría responder esa pregunta. Debo confesar que he participado en algunos concursos; que casi siempre me gano mención honorífica pero muy pocas veces he ganado. Curiosamente, poco antes de que me avisaran que había ganado el Efraín Huerta de cuento yo estaba a punto de abandonar el género cuentístico para siempre porque consideraba que no tenía madera para eso; que me era imposible escribir textos cortos... de hecho muchos amigos míos me habían hecho el comentario de que les gustaba mucho más como novelista que como cuentista. Gracias a este premio descubro que no soy tan mala después de todo y he resuelto continuar haciéndole la lucha al relato, aunque mi género favorito es y seguirá siendo la novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El narrador sinaloense César López Cuadras4 declaró hace poco5 que los grandes genios de la literatura han sido misóginos, y que los que se autoproclaman feministas son demagogos. Citó alusiones misóginas, por ejemplo, en Don Quijote. ¿Qué declararía usted al respecto?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Independientemente de que admiro a César y me cae muy bien, debo señalar que está equivocado y que su actitud resulta incomprensible en estos tiempos. Posiblemente los autores a los que hace referencia pertenecen a una época en que las mujeres no tenían acceso al estudio ni a los libros, pero como en todo existen las excepciones... y para muestra ahí está nuestra incomparable Sor Juana. Habría que recomendarle a César que leyera a grandes genios como Oscar Wilde, Truman Capote, E.M. Forster, Julio Cortázar, Sergio Pitol, entre otros, que lejos de denostar a las mujeres reconocían incluso influencia de escritoras en su propia escritura. Cortázar fue el único escritor del boom que exigió la inclusión dentro del mismo de mujeres como Luisa Valenzuela. De misógino, nada. No dudo que haya grandes genios misóginos, del mismo modo que hay mujeres geniales que son abiertamente androfóbicas, como Elfriede Jelinek, pero eso no repercute para nada en la demostrada realidad del talento femenino. Habría que recomendarle a César que leyera La trenza de Sor Juana, ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena Méndez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Entrevista efectuada el 14 de mayo del 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;________&lt;br /&gt;NOTAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, en Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Completas, Col. Sepan Cuantos, no. 100, Editorial Porrúa, México, 2000, p. 830.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 ________________________________, Ídem, p. 831.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 En dicho blog se publicaban reseñas periodísticas aparecidas en la columna del mismo nombre, perteneciente al Suplemento Arena del diario capitalino Excélsior, de circulación nacional. Desde marzo, el suplemento fue retirado; aún así, Eve continúa con sus Trenzas (por las cuales jamás ha percibido salario alguno).&lt;br /&gt;La Trenza de Sor Juana, en palabras de su autora, tiene el fin de exaltar el genio literario femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 Autor de La primera vez que vi a Kim Novak (cuento), La novela inconclusa de Bernardino Casablanca, Macho profundo y Cástulo Bojórquez (novelas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 Declaraciones dadas el 27 de enero, durante su intervención titulada “El Quijote: Los textos en el texto”, como parte del Seminario sobre El Ingenioso Don Quijote de la Mancha , en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Sinaloa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_________&lt;br /&gt;MÁS DE EVE GIL:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;www. evegil.blogspot.com&lt;br /&gt;www.evetrenzas.blogspot.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_______________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DATOS DE LA AUTORA: Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981).- Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Escribe cuento. Ha publicado parte de su material en la revista TEXTOS, de su Universidad (no. 14, abril/julio 2004) y La Pluma del Ganso (no. 42, marzo/mayo 2006) y en las páginas literarias &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.aviondepapel.com/" target="_blank"&gt;&lt;strong&gt;http://www.aviondepapel.com/&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; , &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.letras.s5.com/" target="_blank"&gt;&lt;strong&gt;http://www.letras.s5.com/&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; y &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.homines.com/" target="_blank"&gt;&lt;strong&gt;http://www.homines.com/&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114790934808716020?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114790934808716020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114790934808716020&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114790934808716020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114790934808716020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/eve-gil-la-nia-que-jugaba-con-letras.html' title='EVE GIL: LA NIÑA QUE JUGABA CON LETRAS'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114783725449995671</id><published>2006-05-16T20:29:00.000-07:00</published><updated>2006-05-16T20:43:58.690-07:00</updated><title type='text'>¡LLEGAMOS A LA "TRENZA" NÚMERO 200!</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/sorjuana.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/sorjuana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Mensajes de felicitación de los lectores de "La trenza de Sor Juana"&lt;/strong&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Lina Zerón:&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En sus 200 Trenzas, Eve Gil ha sabido buscar en los silencios de cada autora para regalarnos un trabajo bien elaborado en cumplimiento de una misión que ella se impuso, difundir la obra de las mujeres escritoras. Eve se ha mostrado como una emisaria entre el lector y la autora a tratar, pero no de una forma fría e impersonal sino adentrándose en el alma de cada una de ellas, involucrándose con las narradoras o poetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cada Trenza de Sor Juana, Eve Gil, teje y entreteje con maestría un relato completo, casi paralelo al tema que la ocupa, como si fueran dos historias. Con oficio va hilvanando las ideas como quien trenza un agudo hilo de seda con otro de oro para hacer una gruesa sobrecama para el invierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas veces sus Trenzas fueron incisivas, desmitificadoras, penetrando en el mas elaborado lenguaje para observar la erosión de los sentimientos más profundos, en otras propuso una llamativa interpretación del texto, una impugnación a lo ya sabido hasta la fecha sobre las escritoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha sido un agasajo disfruta de la ágil y bien empuñada pluma de Eve Gil y la diversidad de autoras que conforman la galería de la “Trenza de Sor Juana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicidades Eve Gil, y gracias por tu trabajo que es sinónimo de calidad, compromiso, conocimiento y pasión por la literatura.&lt;br /&gt;Es un honor formar parte de tus Trenzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lina Zerón&lt;br /&gt;Tlalnepantla, Edo. Mexico. Mayo 16, 2006.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Beto Buzali:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Eve, queridísima Eve:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero seguir encontrando en mi buzón cada 8 días el tradicional banquete cultural de&lt;br /&gt;La Trenza de Sor Juana&lt;br /&gt;No sé si otras 200, porque es, efectivamente, un lugar común, pero...&lt;br /&gt;¿qué tal otras TRES MIL TRESCIENTAS DOCE?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te felicito por esa cultura inconmensurable que te define, Eve, así como el talento, tan característico en ti, para ponerla por escrito. Bien probadas que están tus cualidades con los premios que has merecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ésta, tu casa, brindo por ti, Eve.&lt;br /&gt;La segunda copa tendrá que ser têta-a-tête.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo enorme de oso polar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;¿Quieres checar "La trenza de Sor Juana" y leer la Trenza No. 200 dedicada a la escritora norteamericana y candidata al Nóbel de Literatura, Joyce Carol Oates? &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.evetrenzas.blogspot.com"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;www.evetrenzas.blogspot.com&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114783725449995671?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114783725449995671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114783725449995671&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114783725449995671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114783725449995671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/llegamos-la-trenza-nmero-200.html' title='¡LLEGAMOS A LA &quot;TRENZA&quot; NÚMERO 200!'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114774339976266681</id><published>2006-05-15T18:28:00.000-07:00</published><updated>2006-05-18T11:52:02.406-07:00</updated><title type='text'>MIL MUJERES SUSCRIBEN</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/ATENCO.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/ATENCO.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;LAS MIL MUJERES QUE FIRMAMOS ESTA CARTA, académicas,actrices, bailarinas, científicas, cineastas, diputada,diseñadoras, escritoras, estudiantes, feministas, fotógrafas, médicas, miembros de ONG, museógrafas, músicas, pintoras, periodistas, profesionistas, religiosas,restauradoras, etcétera,expresamos nuestra indignación y horror ante laviolencia, los abusos sexuales y las violacionesejercidos por las policías estatal y federal contralas mujeres detenidas en Atenco el 3 y 4 de mayo. Los testimonios directos recogidos por la CNDH y elcentro de derechos humanos PRODH ypublicados en la prensa dan fe de una realidad que nose puede aceptar.Son públicos los testimonios de Valentina Palma,estudiante chilena ilegalmente expulsada,de Cristina Valls y de María Sastres, ciudadanas españolas expulsadas. Las tres declaran que las manosearon, abusaron, golpearon, insultaron yhumillaron de todas las maneras. Es público el testimonio de dos estudiantes, todavía detenidas, quiereren lo mismo. Todas dicen que eso lespasó a todas las presas, que lo oyeron y las vieron llegar al penal llorando y con la ropa desgarrada,y contando lo que les pasó. Existe el testimonio de una mujer de 50 años que no está detenida a la que forzaron a hacer sexo oral a tres policías.Las autoridades, del secretario de Gobernación Carlos Abascal para abajo, han empezado a decir que se trata de mentiras y propaganda, y quecomo no hay denuncias no se puede investigar.Pero:1. Sí hay denuncias formales: hasta ahora, 23 casos denunciados de abusos o violaciones, más las tres expulsadas, que también están denunciando formalmente.2. Aunque no hubiera esas denuncias, estamos frente ala violación tumultuaria por personal policiaco en servicio. Es un delito gravetanto según el código penal federal como en el del Estado de México. Se castiga con penas de 10 a 15 años de prisión (Edomex), o de 12 a 21 años (Federal). Y se persigue de oficio. 3. No se trata aquí que cada una de las mujeres vejadas denuncie. Se trata de que se castigue a todos los responsables.Nosotras creemos el testimonio de las mujeres violadas. Sabemos lo difícil que es denunciar, que faltan las palabras para expresar lo vivido. Ysabemos que pueden recibir amenazas. Les ofrecemos solidaridad, respeto y apoyo. Tienen todo el derecho de negarse a ser examinadas pormédicos que no son de su confianza, examen que representa una violencia más, yeso no invalida en nada su denuncia. La justicia debería servir para defenderlas yprotegerlas, no para exponerlas. A la luz de varios casos anteriores y del muy reciente de Lydia Cacho, contra quien se planeaba una violación “con un palo” en la cárcel dePuebla, parece que violar o abusar sexualmentede mujeres detenidas se está volviendo sistema. Para“defender la ley”, ahora los gobiernos mandan violar mujeres. Exigimos la liberación inmediata de todas las presas, porque lo que se ha hecho con ellas noes la detención legal de presuntas delicuentes parasometerlas a proceso, sino secuestro y tortura.El trato que han recibido vuelve inoperante cualquier proceso en su contra: se trata de víctimas de la violencia impune de quienes dicen defender la ley.Exigimos castigo a los responsables directos y a sus mandos. Lo exigimos no sólo porque es claramente de justicia, sino porque este creciente empleo del abuso sexual por la policía debe detenerse cuanto antes. No podemos admitir que se vuelva “habitual” y las mujeres en México tengamos que vivir con su amenaza, esa otra amenaza más. México DF, 13 de mayo 2006 Abaunza Lorena; Adriana Ortega Luna; Aguilar Daniela;Aguilar Rivero Mariflor; Aguilar Zéleny Sylvia; Aguiluz Ibargüen Maya; Aguirre Beltrán Cristina, Mujeres por la Democracia. Puebla ; AlJerrahi Amina ; Alberro Semerena Anne; Alberro Semerena Sylvie; Alcalde Castro MaríaAntonieta, International Planned ParenthoodFederation, NY ; Alcántara Carmen; Alcocer Paulina;Alejandre Ortiz Virginia, San Agustín Etla, Oaxaca;Alejo Medina María de la Luz; Alemán JassoGabriela de la Cruz; Almada Alatorre Rossana Andrea;Almada Aletse, Producciones El Globo ;Almanza María; Almeida Lourdes; Almoina del Cueto YaraHelena, diseñadora y artista Puebla;Almudena Torre; Altamirano Allende Nayla; Alva CastroMaría Isabel; Alvarado María EugeniaCEIICH- UNAM; Alvarado Pilar, El Colegio de Michoacán;Álvarez Cervantes Luisa, UAT, Cd.Victoria ; Álvarez Jiménez Silvia, UdeG; Álvarez Vera,Guadalajara; Álvarez, Patricia ; Amante C.Ana Cristina; Amerlinck Mari-Jose, Guadalajara;Amezcua Vanesa Muriel; Amézquita LeónBeatriz, UNAM y UACM; Amundarain María Emilia; AnaAmado, Argentina; Andares Alicia;Andrade Rodríguez Silvia Alejandra, UACM; AnguloRivero Anna; Aragón Postigo Amalia; AragónReye Liliana; Aranda G. Patricia; Arciniega Ana ;Ardavín Becky, Canadá; Arenal Electa; AresteguiVerdugo Pauline; Arias Patricia; Aristegui Carmen;Arizmendi Olivia; Armendáriz Lourdes;Armengol Argemí Lali, Venezuela; Arriaga GarcíaArgelia, Mujeres por la Democracia, Puebla ;Arroyo Acevedo Margarita; Arroyo Rodríguez Claudia;Arteaga Marcela; Artigas Albarelli Irene;Artigas Albarelli María; Arzati y Aceves Beatriz ;Ashida Ana, Guadalajara, Jal.; Ashida Mónica;Asiain Lurdes; Attolini Lecón Amalia, México.; AuraMaría; Ávila Pietrasanta Irma; BabinGabrielle,ARTE, Francia; Balcázar Gabriela; Balcázar SilvaNorma; Baltazar Elia, periódico Excélsior;Banda Beatriz. Morelia; Baranda María ; BarberánTania; Barra Monzón Tamara, FCPyS, UNAM;Barros Cristina; Barros Magdalena ; Becerra Rocío;Becerril Flores Laura; Becerril MezaRebeca ; Becerril Straffon Ma. Luisa; Bedregal Ximena;Behar Ruth; Bejarano Villoslada Carmen;Belausteguigoitia Marisa; Beltrán Rosa; BeltranTepichin Mariana; Bellelli Cristina, Argentina;Bellinghausen Ana; Benítez Grobet Laura; BercovichSusana, UNAM; Bernal Adriana, periodista;Bernal Marina; Bernárdez Mariana; Bitar Tessán CynthiaK.; Blanco Jessie, Venezuela; BlanesRosa; Blázquez Graf, Dra. Norma CEIICH, UNAM; BlumSylvie, Francia; Bobadilla Gabriela;Bodek S. Claudia, UNAM, FCPyS; Bolos Silvia; BonillaLucía, Madrid; Bonilla Rius Elisa; BorbollaCastillo-Nájera Andrea; Bordons Teresa; Bosco MarthaDiana; Boullosa Carmen; BrabataGonzález Valeria; Bracamontes Ayón Maricarmen,Torreón; Bracho Coral; Bracho González MaríaEugenia; Bravo Velázquez Deborah; Brenes Pedroza Ruth;Bringaas Casona Odette; BrisacTessa; Briz Garizurieta Marcela; Brozon Mónica B. ;Bruschtein Natalia; Bukantz Martínez Karla;Bulnes Sara, Fac. Economía, BUAP; Burgos RuizEstrella; Buscalioni Ángela D.; BustamanteArreola Sylvia, Oaxaca; Bustos Guillermina; Bustos T.Beatriz; Caballero María Emilia; CaballeroPrado Amaranta; Cabrera Ana Patricia; Cabrera Claudia;Cabrera Manuel Yorgelina, Juchitán;Caerón Arguelles Cyntia; Caire Maria M.; CalcagnoAlmada Diana; Calderón Chelius Leticia,Instituto Mora; Calderón de la Barca Guerrero Nelly;Calderón Torres Alicia; Calderón Verónica,Morelia; Caldú Isabel; Camacaro Cuevas Marbella,Venezuela ; Camacho Ma Eugenia; CamastraCaterina; Camino Vásquez Bealtriz; Campero ArenaClaudia; Campillo María, Dinamarca;Campos Lucía, Morelia; Canales Rocío; Canino MaríaVictoria, Venezuela; Cano Ana María,Morelia; Cano Gabriela; Canto Celis Silvia, ComisiónJPIC, Sociedad del Sagrado Corazón deJesús; Capasso Simona; Capdevila Terán Carmen,Cholula; Capetillo Pasos Martha, Mérida;Carbajal Ríos Carola; Cárdenas Castillo Cristina, U deG; Cárdenas Hernández Violeta; CardonaIshtar; Careaga Viliesid Lorena, Chetumal; Cariño,Edith; Carlsen Laura ; Carmona D. Lic.Margarita; Caro Cocotle Brenda Judith; CarrascoAltamirano Gloria; Carreño Díaz Aurora; CarrilloTeresa; Carton de Grammont Lara Paloma, Pátzcuaro,Michoacán; Carton de Grammont Nuria;Casares Lourdes; Casillas Antonia; Casique Irene,CRIM-UNAM ; Castañeda Carmen; CastañedaSalgado Martha Patricia; Castelan S. Perla;Castellanos Elisa; Castellanos Saavedra Laura;Castillero Rosa María; Castillo Carmen, Francia;Castillo G. María Esther, Fac. Lenguas y Letras,UAQ; Castillo Nájera Maruza; Castillo Nájera Oralba;Castillo Patricia; Castro Cosío Ma.Antonieta; Castro Lima Virginia; Castro Susana, LunaNueva, Tepoztlán, Morelos; Catalan Mara,NY; Cataño Herrera Ma. del Socorro; Cattaneo AnaTeresa; Caudillo Félix Gloria, UdeG;Cavarozzi Mariana; Cejas Mónica Inés; Celis BandalaAdriana; Cimet Shoijet Esther; CirianniSalazar Lucía; Cissi Montilla R.; Clavel, Ana; CohenClaudia; Cohen Viviana; Colchero Ana;Collin Laura; Comas Andrea; Con Uribe Julia; CondeElsa; Conde Silvia; Constantino Julia;Contreras Dávila Talina; Contreras Herrera Roxana;Cooper Jennifer, Fac. Economía, UNAM;Corona Berkin Sarah; Correia Nelly; Corro FernándezMaría Guadalupe; Cortázar Angélica;Cortés Aguilar Luz Jessica; Cortés Fiesco MaríaTeresa; Cortés Gloria; Cortés Rocha Busi; CossNogueda Magda; Cota Guzmán Hilda Irene, Univ. Claustrode Sor Juana; Covarrubias FeregrinoArlette; Cruz Ángeles; Cruz Claudia, MilenioFeminista; Cruz Rosalía; Cruz Wilson Luci;Cruzvillegas Eréndira, CENCOS; Cuadros Pamela;Cumplido Paloma; Curcó Carmen, UNAM;Curiel Defossé Rosana; Chacón Estela; Chapa F.Violeta; Chavarría Decanini Urania ; ChávezJose•na; Chávez Mac Gregor Helena; Chávez MartínezMtra. Leticia Ma. del S., Universum,UNAM; Chávez Pérez Adazahira, Centro de InvestigaciónLaboral y Asesoría Sindical; CházaroLaura; Chenillo Mariana; Chinas Salazar Carmen;Chouitem Dorothee; Christianson De PaulisLinda; D´Aubeterre Buznego María Eugenia, BUAP;Dabrowski Andrea; Dávalos Pilar; DavenportHazel Gloria; David Cybèle; Dávila Alejandra; DávilaLozano Alejandra; Dávila Poblete Sonia; DeAgüero Servín Mercedes, IIDE, UIA; De Aguinaga VRocío; De Alva Ruiz Núria; De Angelis Elvia;De Cea Marta; De la Cerda Rubio Jose•na; De la GarzaMaría Luisa; De la Garza Mata Amanda,UNAM; De la Hoz Marianela; De la Madrid GaribaldiSigni B; De la Parra Emoé; De la PezaCarmen; De Lara Ma. del Carmen; De Swaan Carol; DeVecchio Gerli María; Dehaene Márgara,Fac. Bellas Artes, UAQ; Del Amo Luz; Del Cioppo PaulaAlejandra; Del Pino Nena, Salamanca,España; Delgadillo Guadalupe; Delgado Angélica;Delgado Güemes Rocío; Delgado María;Delgado Teijeiro Celia; Delgado Valentina; Di CastroElisabetta, UNAM; Di Como Marula; DianaMabel; Díaz Aldret Ana; Díaz Barroso Alejandra G.;Díaz de León F. Flor, UNAM; Díaz de RiveraA. Mónica; Díaz Enciso Adriana ; Díaz García Gabriela,Investigación y Estudios Legislativos,Congreso de Jalisco; Díaz Infante Jose•na; Díaz WallsR. Mtra. Carolina, Fac. de Psicología.UNAM; Díez Barroso Isabel; Díez de Sollano GuggenbuehlLucía Sol, Chapala; Díez Mónica,Qro; Domínguez Ángeles; Domínguez Edmé, Univers. deGöteborg, Suecia; Domínguez GutiérrezSilvia; Domínguez Nora, Buenos Aires; Doniz Paulina;Downes Penelope; Downs Lila ; DueñasGarcía Ma. Teresa; Duque, Rocío, Trabajadoras por laPaz, NY; Durán Inés; Dykstra Tieneke,Canadá; Echeverri So•a; Eguía, Marta, Argentina;Eguiarte Claudia; Eguiluz Ornelas Natalia;Egurrola Julieta; Eibenschutz Catalina; ElnecaveKatia; Emilsson Elin; Enríquez BejaranoBárbara; Enríquez Bejarano Selva; Enríquez Maru;Enríquez Q. Gabriela A.; Enríquez RojasLourdes; Erenberg Shula; Escamilla del Arenal Yoame,CCC; Escamilla Esperanza; EscamillaOlivia; Escárzaga Fabiola, UAM-X; Escobar ToledoMartha,Temixco, Morelos; Espejo VillalobosVictoria; Espina Gioconda, Venezuela; Espino LedesmaGricelda; Espinosa Gisela; EspinosaJudith; Espinosa Rosalba; Espresate Neus; EsquivelHeredia Amada; Estrada Álvarez Adriana;Estrada Álvarez Juana; Estrada Luz; Estrada Tere;Estrella Mariana; Etchegaray Lourdes;Ezcurdia Maite ; Faesler Carla; Fagetti Antonella,Puebla; Fainchtein Lynn; Falcón Romana; FarahNadya; Fe Marina, UNAM; Fernández Alonso Maricarmen;Fernández Alonso Marisol; Fernándezde Alba Luz; Fernández Gabriela; Fernández Lidia M.E.,Argentina; Fernández Mariestela;Fernández Martínez M. del Refugio de; Fernández PalomoAldara; Fernández Rocío; FernizaPacheco Magdalena; Figueroa Torres Lorena; FilomarinoRossana; Flores Teresa; Flynn Barbara;Fortes Elena; Fortson Jacqueline; Fourez Cathy Univ.Charles de Gaulle-Lille3, Francia; FoxCarolina; Francis Mor Ana; Franco Jean; FregosoCenteno Anayanci; Fregoso Natalia;Freidenberg Flavia, Univ. de Salamanca; Fuentes SilvaAndrea; Fuentes Zurita Ma Cristina, UAMIztapalapa;Fuentes Pamela; Fuentes-Beráin Marcela; Galván Elena;Galván Reyna Ximena,Mujeres por la Democracia, Puebla; Gall Olivia;Gallardo Hernández Claudia; Gama Ríos Valeria;Gamboa Fernanda; Gandía Mariana, LaimaifaierProducciones; Gantús Fausta; Garay Karim;Garay Maia; García Aguilar María del Carmen, CentroEstudios de Género, FFyL, BUAP; GarcíaAraceli; García Ascot Soren; García Bergua Alicia;García Bergua Ana; García Bravo Haydeé;García Campos Montserrat; García Canal María Inés;García Cornejo Alma Reyna; García CortésLeticia; García de la Fuente Guadalupe Sandra; Garcíadel Soto Arancha España; García Elia,editora; García García Ariela; García GonzálezLeticia; García Laguna Eliana; García Magda,Milenio Feminista ; García Palomares Juana; GarcíaPatricia; García Renart Marta, Qro; GarcíaVázquez María de Lourdes; Gardette Agnes; GargalloFrancesca; Garrido Consuelo; GarridoElizalde Patricia; Garza Silvia; Gaspar de Alba RosaElena; Gavito Diana; Gelinas Dana, Italia;Gentile Andrea; Gil Barcenilla Begoña, Sevilla; GilEve; Gilling Alejandra, CIESAS; GiménezCacho Carmen; Giménez Cacho Jimena; Giovine Yáñez Ma.Andrea; Glantz Margo; GleizerDaniela; Glockner Andrea; Glockner Valentina; GodedMaya; Godínez Guevara María de Lourdes,Coatepec, Ver.; Godínez Pérez Elisa; Golubov Nattie;Gómez Beatriz, Guadalajara; Gómez HaroClaudia; Gómez Magdalena; Gómez Plata Minerva; GómezSaracíbar Ingrid, Participare A.C.;Gómez María Eugenia; Gomís Anamari; González Ángela;González Aragón Jimena; GonzálezDiana; González Fernández Belinka; González GonzálezBertha; González Gutiérrez Marce;González López Ma. del Pilar, Mazatlán; GonzálezLuisafernanda; González Mateos Adriana;González Montes Soledad, PIEM, ColMex; González SilvaMatiana; González Urquidi M.Antonieta; González Valentina; González Vega Angélica;González Vianney; González-RizzoKrasniansky Vanesa, Instituto de Liderazgo Simone deBeauvoir; Gorbach Frida, UAM-X; GosainOcampo Mariana; Graf Beatriz; Groult Bois Noëlle;Guerra Toni, Guadalajara; Guerrero Antonia;Guerrero Díaz Consuelo; Guerrero Mothelet Verónica;Guevara Mayra Nieves, Doctorado deDesarrollo Rural de la UAM-Xochimilco; GuevaraRuiseñor Elsa, Psicología, FES-ZaragozaUNAM ; Guiochins Elena; Guitián Galán Mónica, FCPyS,UNAM; Guitián Galán Patricia; GumáMontalvo Mariana; Günther Silvia; Gurvich PeretzmanNatalia; Gutiérrez Blanca Margarita,Posgrado Latinoamericanos, UNAM; Gutiérrez Dolores;Gutiérrez Domínguez Paulina; GutiérrezGrageda Blanca Estela, UAQ; Gutiérrez Vilma; GutiérrezZúñiga Clementina; Guzmán B. Patricia,Caracas; Guzmán García Angie Vianey, Jerez, Zacs;Guzmán Paola; Hamm Patricia; HaroKarina; Hartz Frida; Heredia Anaya Ma. Auxilio, UAM;Hernández Abarca Alejandra; HernándezÁguila Elena de la Paz; Hernández Aída, CIESAS;Hernández Alvídrez Elizabeth, UPN;Hernández Árciga Esperanza; Hernández Dra. Laura,UAM-Iztapalapa; Hernández López AnaMaría; Hernández López Arlensiu; Hernández LoredoJessica; Hernández Ordóñez Azucena;Hernández Urías Fernanda; Hernández Valentina; HerreraCarmen; Herrera Cruz Regina; HerreraIrene; Hidalgo Dely; Hidalgo Fabiola; HinojosaArredondo Laura; Hinojosa Olga; Hiriart Berta;Hiriart Marcia; Hiriart Schifter Ximena; Hoebens Emma;Huerta Andrea; Huijara Leticia; IbáñezMtra. Gabriela, Depto Eduación y Valores, ITESO;Ibarguen Lorena; Ibarra Álvarez del CastilloMagdalena; Ibarra Rosario; Ibarrola Uriarte MaríaIsabel; Iglesias Cecilia, UACM; Iglesias PrietoNorma V.; Imaz Gispert Mireya; Imperiale Laura;Incháustegui Romero Teresa; Inda ValenciaJudith; Iracheta Maité ; Islas Alejandra; JablonskaAleksandra ; Jacinto Lyzette; Jacobo Zardel,FES-Iztacala-UNAM; Jarero Cecilia; Jiménez Claudia;Jiménez Emma; Jiménez Martínez Araceli;Jiménez Sanchéz Edith Magali; Johnson Lisa; JoysmithClaire, UNAM; Kaplan Luciana; KerlowCarolina; King Dávalos Patricia ; Krafft Vera MaríaEugenia; Kuri Edith; Laborde Patrón Inés;Lamas Marta; Landa y de Aguiar Carmen; LandesmannMonique, UNAM; Landino Patricia;Landino Patricia; Lapointe Annette; Lara Ana; LasaPaulina; Lau Ana; Lavalle Cecilia; LazcanoAna Cecilia; Leal Almaraz Renata; Lecumberri Begoña;Lechuga Carmen; Lechuga Teresa,Cultura Trabajo y Democracia, A.C.; Legaspi Nilovna;León Castañores Ana L.; León Trueba AnaIsabel; León Zermeño María de Jesús, BUAP, Puebla;Leona Rosales Adriana; Leonetti delNegro, Paola; Lerner Sigal Susana; Leticia MuñozFlores; Lever M. Elsa; Levine Elaine, CISANUNAM;Liberman Lillian; Lizaola Julieta, FFyL UNAM; LobatoG. Hortencia; Lojo SolórzanoMariana; Lombardo Tita; López Ana Belén; LópezConsuelo; López de Cea Valentina; López deMedrano Álvarez Lucía; López García (Wini) Guadalupe,Patlatonalli, Guadalajara; López GarcíaJuana; López Maite; López Mills Tedi; López -PortilloRomano Carmen B.; López Uribe Eugenia;Lorena Labastida; Lorna Blackmore, Morelos; LoukotaAdelaida; Lourdes Aguilera; Lovera Sara;Loyo Lizbeth ; Loza Gómez Yvonne; Lozada Guadalupe ;Lozano Clara; Lozano OrtegaMercedes; Lozano Treviño Laura Ruth; Lucía GarcíaNoriega y Nieto; Luciana Gallegos Dino-Guida; Ludlow Teresa; Luna Chrzanowski Katya; LunaLeticia; Luna Lucía; Macedo Gilda; MacíasElva; Macías Ríos Margarita de J., MisionerasEucarísticas de Ma. Inmaculada y CIRM; MacíasRodríguez Valeria; Magallanes Claudia; MaillardTatiana; Maldonado Escoto Nely, FFyL-UNAM;Maldonado Rebeca, Colmex; Malo Castrillón Clara;Mallard Lia; Mancera Pérez Mónica Mariana,Venezuela; Manjarrez Rosas Jose•na; Manjarrez VericatBerenice; Manrique Cantos María,Sevilla; Manrique Castro Isabel; Manrique Helena Lima,Perú; Mansilla L. Jose•na; Marcone VegaJulieta; Marcos Sylvia; Marchal Diana; Margolis Ana;Marino Daniela, UACM; Marisol Ibarra-Hass;Marks Selma, NY; Márquez Helena; Márquez Kenya; MarrotSevilla Teresa, Puebla; Martín CasasMaría Elena; Martínez Álvarez Alicia; Martínez Amparo;Martínez Arroyo, Amparo CCA, UNAM;Martínez Benítez María Matilde; Martínez Carmina;Martínez Castellanos Angélica Romina;Martínez Crowther Andrea; Martínez de González AnaLuisa; Martínez del Canizo Itzel, Tijuana;Martínez González María Isabel; Martínez Irene;Martínez Mier, Lorena. Disenadora (Barcelona,Espana); Martínez Montes Laura Olivia; MartínezMorales Griselda; Martínez Quesada Mónica;Martínez Raquel; Martínez Rocío; Martínez Roel Ma.Guadalupe; Martínez Sanjuana; MartínezZárate Leticia Araceli; Martínez, Lucy UAS; MarvánGarduño Luz María; Mascarúa Sánchez Sara;Matute Esmeralda; Meave Gallegos Anabel; Medina Ana;Medina Cecilia; Medina Grisell; MedinaMa. Fernanda; Medina Ofelia; Medina Rosas Andrea,CLADEM, DF; Medrano Pérez Isabel;Medrano Vanegas Valentina; Mejía Leticia; Mejía SantosSilvia Alejandra; Melgar Lucía; MelladoMartínez Karla; Mena Bañuelos Tania; Menassé TempleAline; Mendía Mariana; Mendoza FrancoAna Laura; Mendoza Guerra Alicia; Mendoza MárquezAlejandra; Mendoza Montoya Julia; MèratAgnès; Mergier Anne Marie; Merino Núñez Ma Esther;Meza Meza Nohelia; Meza VelardeAlejandra, Maestría Desarrollo Rural UAM-X; MicheelSalas Karla; Miklos Vanessa; Millán LuzTeresa; Minter Sarah; Mira Andreu Beatriz; MirandaDiosdado Bertha Guadalupe; Miranda GarcíaMarina, Cultura Trabajo y Democracia, A.C.; MirandaMaricarmen; Miranda Martínez Carmen;Mojarro Mayahuel; Molina del Villar América, CIESAS;Mondragón Araceli, EstudiosLatinoamericanos, UNAM; Monroy Gabriela; MontanerMariliana; Montaño Yáñez Liliana,Universidad Autónoma Chapingo; Montes Lydia; MoralesFlores Mónica; Morales Georgina;Morales Josefa; Morán Rangel Georgina, Cuetzalan;Moreno Karina; Moreno Tetlacuilo LuzMaría, Fac. Medicina, UNAM; Moreno Turcott Brenda;Moreno Fabiola; Morett María; Moscona,Myriam; Muñoz Sánchez María Teresa; Murguía Verónica;Muro María; Murray Hna. Mariana;Name Sierra Margarita; Nava Thelma; Navarro Cecilia;Navarro Maris; Navarro Rodríguez Fidela,UdeG; Nepote Mónica; Nielsen Anita; Noriega Maité;Novaro María; Novaroli Mariana; NoveloOppenheim Victoria; Nuestras Hijas de Regreso a Casa,Ciudad Juárez: Andrade Marilú, AndradeNorma, Leal Ortiz Nakar, Ortiz Rivera Marisela; NúñezEsquer Silvia, Hermosillo; Núñez HerreraMa Esther; Nussbaumer Lorena; Obando, Ana Elena, CostaRica; Oceransky Woolrich Nasnia;O’Connor-Gómez Doreen, California; Ochoa Dora Isabel;Odgers Alejandra; Ogarrio Eugenia;Ojeda Alonso Julia Anai; Olivares Beatriz; OlivéYamania; Olivera Córdova Ma. Elena, CEIICHUNAM;Olivera F. Marcela; Olvera Villalobos Teresa; OrdialesAdda Stella; Ordiales Guadalupe;Ordorika Sacristán María José; Ordorika SacristánTeresa, Prog. Investigación Feminista; OroscoBeatriz; Orozco Lucy; Orozco Méndez Rosalba; OrtegaOlague María Dolores; Ortiz Durán María;Ortiz Graham Edlin; Ortiz Guadalupe; Ortiz LawrenzVerónica; Ortiz Manzo Cristina; OrtúzarReyes del Campillo Janis; Órvañanos Patricia; OsegueraRueda Rubí; Osorio Gumá Mariana L.;Oviedo Cecilia; Pacheco Laura Emilia; Padilla DiesteCristina, UdeG; Palerm Marianna; Paola delCastillo Avendaño; Parada Valdés Gabriela; PardoCarmen; Paré Luisa; Paredes Amalia; ParedesVielma Elena, Venezuela; Parentelli Gladys, Venezuela;París Dolores, UAM Xochimilco ; ParkerYazmín; Partearroyo Araceli; Patiño Maria de la Cruz;Paz Alicia; Pecanins Betsy; PellicerVázquez Ana, Casa de América, Madrid; Peña Margarita;Peñalosa Ana; Pepin Lehalleur Marielle;Perales Franco Cristina, Depto Educación y Valores,ITESO, Guadalajara; Perera Mónica; PérezCastillo Reyna; Pérez Estrada Lilia, PUEG, UNAM; PérezGay Lourdes; Pérez Grovas Cecilia;Pérez Haro Yazmín S.; Pérez Oseguera Lourdes,UIA-Puebla, Coordinadora Poblana de Mujeresde Organismos Civiles; Pérez Osorio Catalina, Mujerespor la Democracia, Puebla ; PérezRamírez Tatiana; Pérez Rebeca, ITESO; Pérez SchoumarPatricia; Pérez Taylor Mónica,Guadalajara; Pérez Vázquez Paz; Pérez Vega Rebeca;Pesce Laura; Pesqueira Catalina; PetrichBlanche; Pimentel Crespo Socorro; Piña Edith,Venezuela; Piñó Sandoval M. Ana; Pisier Evelyne,Francia; Planter Pérez Karla Alejandrina; Poot HerreraSara, UC Santa Barbara; Preciado ZamoraJulia; Prieto Quezada Ma. Teresa, UdeG; Quesada deSaenz Carmen; Quijano Velasco Mónica,Univ. Claustro de Sor Juana; Quintanilla Olimpia J.;Quintanilla-Cantryn Rosalinda; Quirós ZúñigaMaría Mercedes; Rabotnikof Nora, IIF, Unam; RamírezCarsolio Vanesa Andrea, Puebla; RamírezGrajales Pilar, FCPyS -UNAM; Ramírez W Beatriz; RamosCarmen; Ramos Lira Luciana; Rangelde Morán Ma. del Rosario; Rangel Juárez Patricia;Rebollar Caudillo Eria; Rébora Ana Luisa;Rébora Lourdes; Rechtman Ana; Reguillo Rossana;Rentería Daniela; Reséndiz García Minerva;Reséndiz Víquez Jose•na; Reyes Retana Campillo Julia;Reyna Contreras Marisol, Mujeres por laDemocracia. Puebla ; Reyna Pacheco Silvia, Mujeres porla Democracia. Puebla ; Reynoso Edith;Rico Galindo Rosario; Rieder Citlali; Riley Luisa;Ríos Mendoza Bruma; Rivadeneyra Lucía,poeta; Rivera Castro Faviola, IIF, UNAM; Rivera GarzaCristina; Rivera Laura; Rivera María;Robles Teresa; Rodilla María José, UAM-Iztapalapa;Rodríguez A. Ma. de los Ángeles ; Rodríguezde la Vega Teresa; Rodríguez Dueñas Karmina; RodríguezFernández Sofía del Carmen;Rodríguez María Elena, Morelia; Rodríguez Mariángela;Rodríguez Prampolini Dra. Ida ;Rodríguez Sosa Mariana; Rodríguez Valenzuela Mariana ;Rojas Georgina; Rojas Neca; RománElena; Romero Laura; Romeu Vivian; Romo Beltrán RosaMartha; Rosana Cárdenas ; RosasMaría; Rosas Rodríguez Rebeca, CIAM AC; RosellóSoberón Estela; Rosenberg Marisol; RouxRhina; Roveglia Moctezuma Rosa, Mujeres por laDemocracia, Puebla; Rubio Ornelas Patricia;Rueda Díaz Aury; Rueda Ramírez Emma; Ruffo HealyRegina; Ruigómez Ana José, INAH; RuizLagier Verónica; Ruiz Laura; Ruiz Marina, Hermosillo;Ruiz Meza Laura Elena; Ruiz RuizFunesConcha; Ruvalcaba Patricia; Saavedra Luna Isis;Saavedra Ordorika Maite Ma.; Sacristan Ruiz-Funes, Isabel; Sagástegui Diana; Saldaña Rocha Maríadel Carmen, Pedagogía, FFyL-UNAM yUPN; Salinas Ankrom Grushenka; Salinas Salgado MaríaLeticia, arquitecta; San Germán Martha;San Giacomo Trinidad Marcela; Sánchez Becerril MónicaR; Sánchez Benítez Brenda Irene;Sánchez Flores Gabriela; Sánchez Gabriela, PUEG;Sánchez Mota Marcela; Sánchez NavarroVirginia; Sanchez Ortega Ingrid; Sánchez SandovalLuzmila, Lima; Sánchez Sosa Guadalupe;Sánchez Sosa María Elena; Sánchez Soto Helena; SánchezVázquez María Nicolasa; SandovalGeorgina, Casa y Ciudad A.C.; Sandoval María E.;Santana E. Ma. Eugenia; Santiago Marilú;Santiago Paula; Santos Ruiz Ana Elisa; Saucedo MoralesJose•na Isabel; Schmitz Juliette;Schmukler Beatriz; Schneider Renata, INAH; SchwanNathalie, Zapopan, Jal.; Schwatz, Perla;Sedeño Celia; Septién Mortera Patricia Torres; SerurRaquel, UNAM; Sevilla Zapata Teresa;Sierra Carrascal Madeleine; Sierra Moncayo Alejandra;Sigaut Nelly; Sil Acosta Marina, Socióloga;Silva Cerro Marysol; Silva Fernández del Campo Carmen;Silva Haydée; Sokol, Sasha; SolaresAnduaga, Ana, Bataclán Cinematográ•ca; Solórzano deGuadalajara Diana; Solórzano Laura;Solórzano M. María Luisa; Solórzano Mariana;Solórzano, Fernanda; Sosa Pérez Iris; Sosa PérezMerlin; Sosa Valdés Lola; Soto Jaramar, Guadalajara;Soto-Elízaga Renata; SotomayorSosa Laura, Xalapa ; Spitzer Terry Carol, UniversidadAutónoma Chapingo, México; StavenhagenAndrea; Stavenhagen Marina; Stolowicz, Beatriz UAM-X;Stoopen Galán María; Suárez Aurora;Suárez Pilar; Sule Tatiana; Suñer Rivas Eneyda,Guadalajara; Szankay Lena; Szurmuk Mónica;Taboada Bazán María Elena, Ensenada; Talavera RosaMaría; Tamés Pérez Isabel; TarazonaVelutini Daniela; Tejada Ana Luisa; Tepichin ValleDra. Ana María, PIEM, ColMex; Terán HinojosaJulieta; Tercero Magali; Tiburcio Susana; Toledo MaríaLuisa; Tomé Jose•na; Torregrosa MaríaLuisa; Torres Arias Ma. Antonieta; Torres BustillosRosamaría, UACM; Torres Castro Georgina;Torres Galván María Eugenia ; Torres Martínez Horalia;Torres Villegas María de Lourdes, Puebla;Tort Ortega Silvia; Toussaint Ochoa Marianne; TubertMara ; Ubaldini Paula, Argentina; Ubilla DíazMarisela; Uceta Pilar; Ulloa Ziáurriz, Teresa,Coalición Regional contra el Trá•co de Mujeres yNiñas en AL y el Caribe, y Defensoras Populares;Uranga Maestra Lourdes, Cultura Trabajo yDemocracia, AC; Useda Miranda Evelyn; Uzeta Sachiko;Valdés Guadalupe; Valdivieso IdeMagdalena, Venezuela; Valencia Hilda; Valencia Tita;Valenzuela y Gómez Gallardo Malú, Grupode Educación Popular con Mujeres; Valeria Andrea;Vallarta Vázquez María; Vally Shiraz, Toronto,Ontario; Vanesa González-Rizzo Krasniansky; VázquezEncarnación; Vega Arvide Virginia; VegaMontiel Aimée, CEIICH, UNAM; Vega Patricia,periodista; Véjar Amarillas Kaarina; VelascoGuadalupe; Velasco Olimpia; Velásquez Ojeda Irma;Velázquez de León G. Yolanda; VélezBautista Graciela; Vélez Iglesias Verónica, Mujerespor la Democracia, Puebla; Venecia Mónica;Ventura Carmen, El Colegio de Michoacán; Vera ItzaéG.; Vera Smith Ana María; Verduchi Enzia;Vericat Isabel; Vidriales Chan Myriam, FILGuadalajara; Vilar Peyrí Eugenia; Villalpando Elisa,Hermosillo; Villaneda Yaneth; Villanueva CamarenaGisela; Villanueva Mónica, Morelia; VillarrealMinerva Margarita; Villaseñor Farías Martha;Villaseñor Parra Genoveva; Villava Claudia MSalazar, UAM-X; Villegas Paloma; Vinós Zelaya María;Viveros Socorro, Cultura Trabajo yDemocracia, AC; Vivián Bibliowicz; Vizcaíno Marcela;Washington Valdez Diana; WinocurMariana; Wise Barbara; Woo Morales Ofelia, UdeG;Wuotto Cruz Susana, Mujeres por laDemocracia. Puebla ; Xhrouet Aguilera Adriana; YrízarRojas Helen ; Yturbe Corina; ZamarrónGarza Guadalupe; Zamora Elizabeth, UCV; Zamora GalvánMaría Luz; Zapata Maya; ZaslavskyDanielle; Zavala Columba; Zayas López Margarita Laura;Zerón Lina; Zires Margarita&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Las firmas se incrementan cada minuto en la siguiente página&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.geocities.com/milmujeres1000/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;http://www.geocities.com/milmujeres1000/&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114774339976266681?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114774339976266681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114774339976266681&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114774339976266681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114774339976266681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/mil-mujeres-suscriben.html' title='MIL MUJERES SUSCRIBEN'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114772122171801792</id><published>2006-05-15T12:13:00.000-07:00</published><updated>2006-05-15T12:36:00.090-07:00</updated><title type='text'>CARTA DE VALENTINA PALMA NOVOA</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/ATENCO.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/ATENCO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Santiago de Chile, Martes 9 de Mayo, 2006&lt;br /&gt;Mi nombre es Valentina Palma Novoa, tengo 30 años, de los cuales los últimos once he vivido en México. Soy egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y actualmente curso el cuarto año de Realización cinematográfica en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Tengo FM 3 de estudiante.A continuación quisiera relatar a usted los acontecimientos de los que fui testigo durante los violentos incidentes ocurridos en el poblado de San Salvador Atenco el Jueves 4 de Mayo del 2006, los cuales terminaron con mi expulsión del país de manera injusta y arbitraria.&lt;br /&gt;1.- El día miércoles 3 de Mayo, luego de ver las noticias en televisión y enterarme de la muerte de un niño de 14 años, mi condición de antropóloga y documentalista hizo que me conmoviera con el deceso de éste pequeño por lo cual decidí dirigirme a San Salvador Atenco a registrar cual era la situación real del poblado. Pasé allí la noche, registrando las guardias que la gente del pueblo había montado y realizando entrevistas en las mismas. Hacía frío, me arrimé a las fogatas que la gente del pueblo había montado mientras seguía registrando imágenes. La luz del amanecer anunciaba un nuevo día: jueves 4 de Mayo. Han de haber sido como las 6 de la madrugada cuando las campanas de la iglesia de San Salvador Atenco comenzaron a sonar: tum tum tum tum, una y otra vez, mientras por el micrófono se vociferaba que la policía estaba sitiando el poblado. Las bicicletas iban de un lado a otro, la panadería de un costado de la iglesia ya había abierto sus puertas y la calidez del olor del pan recién horneado inundaba la calle junto con el ir y venir de los campesinos en bicicleta. El señor que vendía atoles me dijo que tuviera cuidado, que los que venían “eran muy cabrones”. Me dirigí a una de las guardias, donde los campesinos miraban en dirección a la manada de policías que allá a lo lejos se veía. Metí el zoom de la cámara, me di cuenta que eran muchos y que cubiertos por sus escudos avanzaban dando pequeños, imperceptibles pasos. Sentí miedo, ellos eran muchos fuertemente armados y los campesinos pocos y desarmados. En la pantalla de mi cámara veo como uno de los policías apunta y dispara hacia nosotros un proyectil que cuando llego a mi lado pude oler y sentir que era de gas lacrimógeno. Más y más gases lacrimógenos rápidamente fueron sepultando la calidez del olor a pan recién horneado y transformaron el angosto callejón en un campo de batalla. El aire era ya irrespirable y me fui a la plaza mientras las campanas sonaban con mas fuerza, por diferentes calles se veía a la policía a lo lejos avanzar. La poca resistencia que hubo por parte de los campesinos dejo de resistir ante el ataque de las fuerzas policiales que abruptamente se avalanzaron sobre los pobladores. Apagué mi cámara y junto con los demás corrí lo más rápido que pude. Frente a la iglesia había un edificio público con las puertas abiertas y ahí me metí a esperar ilusamente que la turbulencia pasara. Habían ahí dos jóvenes resguardándose también ilusamente del ataque. Éramos tres y nos mirábamos las caras angustiados y con miedo. Cuidadosamente me asome a mirar a la calle y ví como cinco policías golpeaban con toletes y patadas a un anciano tirado en el piso sin compasión alguna. Sentí más miedo, regresé y le dije a los otros dos jóvenes que necesitábamos escondernos más, que ahí estábamos muy expuestos. Ilusamente nos subimos a la azotea y acostados boca arriba mirábamos los helicópteros que como moscardones ronroneaban en el cielo, mientras el sonido de los disparos fueron formando parte del paisaje sonoro del lugar. Una voz de hombre violentamente nos gritoneaba “bajen a esos cabrones que están en la azotea”. Primero bajaron los dos jóvenes, yo desde arriba miraba como los golpeaban y con pánico no quise bajar, ante lo que un policía gritó: “bájate perra, bájate ahora”. Baje lentamente, aterrorizada de ver como golpeaban en la cabeza a los dos jóvenes. Dos policías me tomaron haciéndome avanzar mientras otros me daban golpes con sus toletes en los pechos, la espalda y las piernas. Mis gritos de dolor aumentaban cuando escuche la voz de alguien que preguntaba por mi nombre para la lista de detenidos, respondí “Valentina, Valentina Palma Novoa” mientras un policía me ordenaba que me callara la boca y otro me golpeaba los pechos. Una voz de hombre ordeno que me taparan con los escudos para que no vieran como me golpeaban. Se detuvieron a un costado de la iglesia y ahí me ordenaron que junto a los demás detenidos me hincara y pusiera mis manos en la nuca. Siguieron golpeándonos, mi celular sonó y una voz ordenó que registraran mi bolsa. En ese momento fui despojada de mi cámara de video, de mi celular y mi pequeño monedero con mis identificaciones y quinientos pesos. Me levantaron de los pelos y me dijeron “súbete a la camioneta puta”. Apenas podía moverme y ellos exigían extrema rapidez en los movimientos. Me avalanzaron encima de otros cuerpos heridos y sangrantes y me ordenaron bajar la cabeza sobre un charco de sangre, yo no quería poner mi cabeza en la sangre y la bota negra de un policía sobre mi cabeza me obligo a hacerlo. La camioneta encendió motores y en el camino fui manoseada por muchas manos de policías, yo solo cerré los ojos y apreté los dientes esperando que lo peor no sucediera. Con mis pantalones abajo, la camioneta se detuvo y se me ordeno bajar, torpemente baje y una mujer policía dijo: “a esta perra déjenmela a mí” y golpeó mis oídos con las dos manos. Caí y dos policías me tomaron para subirme al bus en medio de una fila de policías que nos pateaban. Arriba del bus otra policía mujer pregunto mi nombre mientras dos policías hombres pellizcaban mis senos con brutalidad y me tiraron encima del cuerpo de un anciano cuyo rostro era una costra de sangre. Al sentir mi cuerpo encima el anciano gritó de dolor, trate de moverme y una patada en la espalda me detuvo, mi grito hizo gritar al anciano nuevamente, que pedía a dios piedad. Una voz de mujer me ordeno que me acomodara en la escalera trasera del bus, así lo hice y desde ahí pude ver los rostros ensangrentados de los demás detenidos y la sangre esparcida en el piso. Sin estar yo sangrando, mis manos y ropa estaban salpicadas de sangre de los otros detenidos. Quieta y escuchando los quejidos de los cuerpos que estaban a mi lado, escuchaba como seguían subiendo detenidos al bus y preguntando sus nombres en medio de golpes y gritos de dolor. No se cuanto tiempo pasó, pero el bus cerró sus puertas y hecho a andar. Dimos vuelta cerca de dos o tres horas. La tortura comenzó y cualquier pequeño movimiento era merecedor de otro golpe más. Cerré los ojos y trate de dormir, pero los quejidos del anciano que estaba a mi lado no lo permitieron, el anciano decía: “mi pierna, mi pierna, dios, piedad, piedad por favor”. Lloré amargamente pensé que el anciano moriría a mi lado, moví mi mano y trate de tocarlo para darle un poco de calma, un tolete fue a dar sobre mi mano, ante lo cual, con un gesto, pedí compasión al policía que dejo de golpearme. Queriendo darle un poco de amor acaricie la pierna del anciano que por unos momentos dejo de quejarse. Le pregunte su nombre y me respondió. “Si me muero no lloren, hagan una fiesta por favor”. Lloré en silencio sintiéndome sola en compañía de los otros tantos cuerpos golpeados, pensando lo peor; que nos llevarían a quien sabe que lugar y que ahí nos matarían y desaparecerían a todos. Por un momento me dormí, pero el olor a sangre y muerte me despertó. Al abrir los ojos vi la pared de una cárcel. El bus se detuvo y una voz ordenó que bajáramos por la puerta trasera. Me ordenaron pararme y la puerta se abrió y mi cara llorosa y descubierta vió una fila de policías, sentí miedo otra vez. Desde abajo una voz ordenó que se cerrara la puerta y que los detenidos debían salir con el rostro cubierto. Un policía me tapó la cabeza con mi chamarra y las puertas volvieron a abrirse otra vez. Abajo del bus un policía me agarro con una mano de los pantalones y con la otra mantenía mi cabeza gacha. La fila de policías comenzó a tirar patadas a mi cuerpo y al de los demás detenidos que eran parte de la fila. La puerta del penal se abrió y nos avanzaron por estrechos pasillos en medio de golpes y patadas. Antes de llegar a una mesa de registro, cometí el error de levantar la cabeza y mirar a los ojos de un policía, el cual respondió a mi mirada con un golpe de puño duro y cerrado en mi estómago que me quitó el aire por unos momentos. En la mesa preguntaron mi nombre, mi edad y nacionalidad, luego de eso me metieron a un cuarto pequeño donde una mujer gorda me ordeno quitarme toda la ropa, pedía rapidez ante mi torpeza producto de los golpes. “Señora estoy muy golpeada, por favor espere” le dije. Me revisó, me vestí nuevamente y volvió a cubrir mi cara con la chamarra. Salí del cuarto y nos ordenaron hacer una fila de mujeres para ingresar formadas y cabeza abajo al patio del penal, que luego me entere que le decían “almoloyita” en la ciudad de Toluca.&lt;br /&gt;Cayó la lluvia y nos trasladaron al comedor con todos los demás detenidos, se nos obligó a sentarnos y no podíamos establecer contacto con los detenidos mexicanos, si queríamos ir al baño debíamos pedir permiso. Llegaron funcionarios de derechos humanos a tomarnos declaración y fotos de nuestras lesiones, las declaraciones fueron tomadas sin interés, mecánicamente. Se nos obligó a que registráramos nuestras huellas, nos tomaron fotos de frente y ambos perfiles, nos dijeron que eso no era una ficha, que era un registro necesario pues era muy probable que en la madrugada saliéramos en libertad y que para eso se necesitaba hacer la ficha. Una olla de café frío y una caja con bolillos fueron la cena. Ha de haber sido la media noche y me acosté en una dura banca de madera a tratar de dormitar un poco, fue imposible, hacía frío y no tenía cobija. Del lado de los hombres, un rasta se dio cuenta de mi impaciencia ante el no poder dormir y comenzamos a hablarnos de un lado a otro con señas. Estábamos en eso cuando se presenta un custodio y comienza a dar los nombres de los cinco extranjeros. Nos levantamos, dimos un pequeño adiós a los demás detenidos y abandonamos el lugar. Nos llevan a un lugar de registro, nos entregan nuestras pocas pertenencias y nos sacan del lugar camino a una camioneta diciéndonos que nos llevarían a una oficina de migración en Toluca. Afuera del penal escuche voces conocidas que gritaban mi nombre, me acerco a las rejas y puedo distinguir a muchos de mis amigos que me preguntan como estoy, les digo que mas o menos y que nos llevan a migración de Toluca. Ellos me dicen que me van a seguir que no me van a dejar sola. Mi tía Mónica me pasa un sobre que contiene mis documentos migratorios y María Novaro, mi maestra y mamá en México, me da una chamarra para el frío. Así me subo a la camioneta que cierra sus puertas y oscuros nos vamos. Pasamos a una oficina en Toluca a buscar a una licenciada y de ahí nos llevan a la estación migratoria de las agujas en el DF. Han de haber sido las tres de la madrugada cuando llegamos a la estación migratoria. Ahí una vez mas, un médico de mala gana constató lesiones. Dormitamos un rato porque a la hora en que llegamos no era horario de oficina, así que no habían muchos funcionarios en el lugar. Dieron las 7 de la mañana y un auxiliar nos llevo cereal con leche. Luego me tomaron declaración, una declaración en donde además de preguntar por mis datos personales, me hicieron preguntas cómo: conoces al EZLN?, has estado en Ciudad universitaria?, participaste en el foro mundial del agua?, conocías a los otros extranjeros detenidos?, etc. Firme la declaración a la que se adjunto mi documento migratorio, una carta de mi centro de estudios, una carta de mi maestra María Novaro, mi pasaporte, mi cedula de identidad chilena y mi credencial internacional de estudiante. Estaba en eso cuando recibo una llamada del cónsul de Chile en México, quién me pregunta mi nombre, el numero de mi cedula de identidad y si tengo algún pariente en México, me informa que lo que el puede hacer es velar que el proceso correspondiente se realice en las condiciones legales pertinentes. Regreso a continuar mi declaración y las preguntas sobre el EZLN, el sub comandante Marcos y Atenco se repiten. Mientras tanto afuera de la estación migratoria se habían congregado amigos y familiares, con los cuales no se me permite comunicar, traté de hacerlo a través de señas y carteles, pero incluso eso nos es negado. Me llevan a un cuarto en donde hay tres hombres que me dicen que están ahí para ayudarme, ellos me toman fotos de frente y ambos perfiles y en todo momento graban la conversación. Me preguntan mi nombre y si tengo algún alias, que si conozco al EZLN, que si he ido a la Selva Lacandona, que les de nombres que puedan dar antecedentes de mi, que qué tipo de documentales me gusta realizar. Me dicen que mi amiga América del Valle esta preocupada por mi porque me había perdido mientras escapábamos del lugar, mujer de la cual recién en Chile me entero que es una de las dirigentes de Atenco que la policía persigue. Al terminar el interrogatorio, mis huellas dactilares son tomadas en una maquina muy sofisticada que va a dar a una computadora. Me sacan de la sala y me llevan a otra donde hay tres visitadoras de la comisión nacional de derechos humanos y luego de que las dos españolas y yo les contamos lo que hemos vivido, nos recomiendan urgentemente solicitar un abogado para que se gestione un recurso de amparo ante una posible deportación. El ambiente ya es tenso, así que le pido a una de las abogadas una pluma y un papel, para escribir a un &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;abogado y mostrárselos por la ventana a mis amigos que están afuera, en ese momento entra un licenciado de migración y al verme escribiendo me dice: “¿necesitas un abogado?, yo soy abogado, cual es tu problema”, le contesto que quiero poner un amparo, ante lo que el me responde que no es conveniente poner un amparo porque el amparo implicaría estar en la estación migratoria un mes y que lo mas probable era que pronto saliésemos en libertad, las visitadoras de derechos humanos, lo increpan y le dicen que por favor me dejen hablar con alguna de las personas que están afuera. La visita se concede y hablo con Berenice, con quien me dejan hablar cinco minutos, a ella le digo que necesito un amparo y me dice que eso ya esta. Me despido abruptamente de ella y luego me llevan a hacerme un chequeo médico por segunda vez en esta estación migratoria, estoy en eso, cuando un licenciado llega apresuradamente a interrumpir el chequeo y me dicen que me van a trasladar a otro lugar, yo pregunto que adónde y no se me da respuesta. Al salir de la consulta médica me encuentro a una de las visitadoras de derechos humanos y le digo que por favor avise a mis amigos que están afuera que me van a trasladar, le pregunto al licenciado que adonde me llevan y me responde que a las oficinas centrales de migración, no me dejan seguir hablando con el y me suben a un auto particular en el que también estaba Mario, mi compatriota. Me subo, se suben tres policías, se cierran las puertas y una policía pide cerrar las ventanas. La reja de la estación migratoria se abre y el carro se va como escapándose de algo. Íbamos por periférico a más de 100 Km. por hora en medio de un tráfico contundente. Pregunto que adonde nos llevan y no obtengo respuesta, ya en el camino, me doy cuenta que vamos rumbo al aeropuerto y que delante de nosotros van dos carros más; uno con Samantha, la alemana y otro con María y Cristina, las dos españolas. Ante la inminencia de la expulsión injustificada en todo momento, no me queda más que cerrar los ojos y apretar los dientes y pensar: otra violación más. Llegamos al aeropuerto como a las 6 de la tarde. Nos bajan de los autos y nos ingresan custodiados a una sala completamente blanca donde nos mantienen detenidos una hora o más. Luego nos ingresan a las salas de espera al interior del aeropuerto, donde nos mantienen custodiados. Primero sale el vuelo de Samantha. Seguimos esperando y en la espera yo no hago mas que llorar, me siento mal, me paró y trato de caminar por el pasillo, se me acerca una custodia y me dice que debo estar sentada, “me siento mal” le digo, “no me voy a escapar, déjame”. Sigo llorando y un policía se acerca y me dice: “ya no estés así, no conviene esa actitud, si te sirve de consuelo, déjame decirte que no estas deportada, que solo has sido expulsada del país, pero puedes volver a entrar en cualquier momento”. Ilusamente sus palabras me calman. Nos llevan a un bar a fumarnos unos cigarros porque todas estamos muy alteradas. El vuelo de Lan chile de aproximadamente las once de la noche es anunciado, a mí y a Mario nos llaman, nos despedimos de María y Cristina con un apretado abrazo. Nos formamos en la fila y nos entramos al avión. Dentro del avión uno de los pasajeros se acerca a mí y me entrega unas cartas que han mandado mis amigos que estaban afuera haciendo todo lo posible para detener esta injusta expulsión. Caen mis lagrimas de no saberme sola, la custodia que va a mi lado, me dice que qué me pasa, le cuento mi caso; le digo que llevo viviendo en México 11 años, que mi vida esta en ese país, que nunca se me dijo que estaba pasando, que todo el procedimiento ha sido ilegal, que he sido golpeada y vejada por la policía. Me dice que a ella le avisaron 30 minutos antes de subirse al avión que viajaría a Chile, que a ella no le dijeron nada, pero que si notaba que algo raro hubo en el procedimiento, porque normalmente antes de deportar a alguien se pasa mínimo un mes en la estación migratoria, que ha de haber sido una orden dada desde arriba. Ya asumiendo mí expulsión me pongo a platicar con ella y le digo que lugares de Santiago puede visitar el corto tiempo que dure su estadía. El cansancio y la impotencia son demasiadas, me duermo. Me despierto con la cordillera de los Andes en la ventanilla del avión. Bajamos del avión, nos entregan a policía internacional, donde nos toman declaración del porque de nuestra deportación y/o expulsión. Afuera me esperaba mi familia, llantos, besos, abrazos. Nos vamos al hospital a constatar lesiones y rápidamente armamos una conferencia de prensa con televisión y radio, en donde denunciamos la ilegalidad de nuestra expulsión y la brutalidad policial de la que fuimos objeto.&lt;br /&gt;2.- Después de lo que les he contado quisiera hacer de su conocimiento mi total rechazo, indignación y rabia ante:&lt;br /&gt;a) la utilización de la violencia física, psicológica y sexual como arma de tortura y coerción en contra de las mujeres.b) la brutalidad policial de la que fuimos objeto todos los detenidos, más allá de nuestras nacionalidades.c) la ilegalidad de mi deportación en dos sentidos: por haber estado mis papeles migratorios en regla y por el rechazo al amparo presentando, argumentando mi ausencia en el país, cuando yo aun estaba en México.&lt;br /&gt;3 Por lo expuesto anteriormente anterior, estamos estudiando con nuestros abogados, orientar nuestras acciones tendientes a lograr:a)Se nos restituya el derecho a seguir estudiando en México por medio de todo tipo de gestiones con el gobierno chileno y mexicano;b)gestiones a nivel diplomático con la embajada de México en Chile;c)poner una querella criminal contra la policía por delito de lesionesd)entablar una demanda contra el estado mexicano por deportación ilegal.&lt;br /&gt;¡No a la violación , no al uso de mujeres y hombres como objetos, no a la brutalidad y a la tortura, no a la justificación de la violencia!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Atte.Valentina Palma Novoa&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="mailto:valenpalma@hotmail.com" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;valenpalma@hotmail.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;teléfono celular en Chile: 08-2972308&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114772122171801792?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114772122171801792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114772122171801792&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114772122171801792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114772122171801792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/carta-de-valentina-palma-novoa.html' title='CARTA DE VALENTINA PALMA NOVOA'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114724136009174060</id><published>2006-05-09T23:06:00.000-07:00</published><updated>2006-05-09T23:16:39.856-07:00</updated><title type='text'>Nota aparecida en MILENIO de Tampico, Tamaulipas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/EVE%20PREMIO.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/EVE%20PREMIO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1-Mayo-06&lt;br /&gt;&lt;a href="javascript:window.history.back();"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.milenio.com/tampico/milenio/imprime.asp?id=69678"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aunque ha desarrollado su obra literaria en los géneros de la novela y el ensayo, la escritora sonorense Eve Gil hace una exitosa incursión en el cuento al obtener el Premio Nacional de Literatura “Efraín Huerta” 2006 en esta categoría. “Nunca había participado en un concurso de cuento porque yo pensaba que no era buena en este género… todavía sigo creyendo no soy muy buena para el cuento”, comenta no obstante el reconocimiento recibido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eve Gil explica que su mayor motivación para atender a la convocatoria del certamen que organiza el Ayuntamiento de Tampico, fue el nombre de Efraín Huerta. Durante la ceremonia de premiación realizada el pasado viernes en la Casa de la Cultura, la narradora habló sobre la gran amistad que existió entre uno de sus grandes maestros, el escritor sonorense Abigael Bojórquez, y el poeta guanajuatense. “Por lo que pensé que sería bonito ganarme un premio con el nombre de Efraín Huerta”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Sueños de Lot” es el título del libro con el que Eve Gil participó en este certamen literario, donde reúne tres relatos en los que siempre aparece, aunque sea de forma sugerida, el tema del incesto.“El primer cuento es una recreación de “Electra”, la obra de Eurípides; es de una actriz, que quiere interpretar el papel de Electra a como dé lugar.El segundo es sobre una chica que quiere perder la virginidad, para lo que contrata a un gigoló. Y el tercero trata sobre un hombre que tiene una cita a ciegas con una mujer, y ésta le recuerda horriblemente a su propia hija”.-¿Se puede decir que es una temática sexual la que abordas dentro de tus cuentos?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No exactamente. Yo más bien diría que son cuentos simbólicos.El personaje de Lot es un personaje bíblico que tuvo que cometer incesto prácticamente por mandato divino, se tuvo que reproducir a través de sus hijas. Y estos personajes, salvo el del primer relato, hablan sobre incestos subliminales; o sea, no son consumados. Pero yo soy un poco freudiana en ese sentido, y creo que en cierto modo existe ese complejo de Edipo; y Lot pues es el incestuoso bíblico por excelencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Difícil, el panorama editorial mexicano&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante la pasada Feria Nacional del Libro, el alcalde porteño Fernando Azcárraga anunció que el Ayuntamiento realizaría la edición de las obras ganadoras del Premio “Efraín Huerta”, por lo que los libros de Jaír Cortés y Eve Gil, los ganadores de este año, también tendrán la posibilidad de ser publicados. La autora de “Sueños de Lot” comenta al respecto:“Es lo mejor, yo siempre que concurso, aunque vaya a sonar muy farsante, me preocupa más la posibilidad de la publicación que el dinero. Porque existe un problema, por ejemplo, a mí se me hizo más fácil publicar una novela en España que en México. Es muy difícil trabajar con una editorial mexicana, son muy cerradas. Entonces los premios te brindan la oportunidad de publicar en buenas editoriales”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La escritora habla sobre el tipo de difusión que deberían de tener estas publicaciones, y propone su distribución tanto en librerías como bibliotecas, además de “presentar los libros en varias partes de la República, hacerles una labor publicitaria, dar a conocer a los autores para que la gente sepa quiénes son. Porque también es triste que nada más se lea a los autores consagrados; incluso a los casi consagrados no los lee nadie. Yo creo que más que nada se tiene que hacer una labor de publicidad, atacar a través de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión”.-¿La literatura mexicana contemporánea carece de espacios para su difusión?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Hay una cosa curiosa. Muchos escritores mexicanos muy valiosos son más conocidos en el extranjero que en México, te puedo hacer una lista interminable de ellos. Por ejemplo, yo tengo una amiga que es poeta, Lina Zerón, cuya obra ha sido traducida al hebreo, hindú, ruso y algunas lenguas rarísimas; pero en México no la conoce nadie. Está el caso de Sergio Pitol que le acaban de dar el Premio Cervantes; es un escritor muy poco leído en México, y en España es un ídolo. Yo Siento que los medios de comunicación están muy controlados por las mafias literarias. Éstas no pueden impedir que la gente realmente valiosa acceda a los reconocimientos que le hacen en el extranjero, pero sí pueden impedir que la gente se entere de cuándo se publican sus obras, por ejemplo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Ésta, más que el factor económico, sería la causa de la falta de espacios para su difusión?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-La causa principal sí. Y la otra causa es que en las escuelas no se siembra el amor por la literatura en los niños, al contrario, les hacen creer que es una cosa aburrida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Josué Picazo&lt;br /&gt;seccion("Cultura")&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.milenio.com/tampico/milenio/nota.asp?id=69678"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;http://www.milenio.com/tampico/milenio/nota.asp?id=69678&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114724136009174060?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114724136009174060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114724136009174060&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114724136009174060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114724136009174060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/05/nota-aparecida-en-milenio-de-tampico.html' title='Nota aparecida en MILENIO de Tampico, Tamaulipas'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114565663821920359</id><published>2006-04-21T14:49:00.000-07:00</published><updated>2006-05-09T22:46:01.716-07:00</updated><title type='text'>EVE GIL gana Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/EVE.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/EVE.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: Esmeralda Méndez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EVELINA CASTILLO, EN CUENTO Y JAIR CORTÉZ, EN POESÍA RESULTARON GANADORES DEL CERTAMEN “EFRAÍN HUERTA”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Se Hacen Merecedores a un Premio de Cien Mil Pesos y a la Publicación de sus Respectivos Libros&lt;br /&gt;Evelina María Castillo Gil del Distrito Federal y Jair Cortéz de Tlaxcala, resultaron ganadores respectivamente del certamen de cuento y poesía “Efraín Huerta” en su edición No. 24, que fue convocado por el gobierno municipal a través de la Dirección de Educación y Cultura, con motivo de las “Fiestas de Abril”, para celebrar el CLXXXIII Aniversario de la Fundación de Tampico.&lt;br /&gt;En acto efectuado en la Secretaría del Ayuntamiento, el titular de esta dependencia, Lic. Erick Velázquez Romero y la Directora de Educación y Cultura, Lic. Rosa María Muela Morales, abrieron las plicas enviadas por los respectivos jurados calificadores para dar a conocer los nombres de los ganadores.&lt;br /&gt;La licenciada Muela Morales, expresó que dado el renombre que ha alcanzado el certamen a nivel nacional, por instrucciones del Presidente Municipal Lic. Fernando Azcárraga López, el premio que era de 30 mil pesos, se incrementó a 100 mil pesos, en cada una de las categorías, además de la publicación de las obras.&lt;br /&gt;El jurado en Cuento, fue integrado por los escritores Beatriz Espejo, Hernán Lara Zavala y Ana García, que se reunieron en la Ciudad de México el 4 de Abril para analizar 121 trabajos recibidos y decidieron por unanimidad otorgar el premio titulado “Sueños de Lot”, firmado bajo el seudónimo “Ambrosia López Charmichel”, por considerar que se trata de un conjunto de tres relatos escritos con fina sensibilidad, temas originales y un estilo lírico y lúdico que permite reflejar con verosimilitud e ingenio la complejidad de algunos conflictos erótico amorosos a los que se enfrenta actualmente nuestra sociedad. Como se indica, el seudónimo corresponde a Evelina María Castillo Gil, de México, D.F.&lt;br /&gt;En la misma categoría se otorgó una mención especial al trabajo denominado “El Pastelillo y otras Historias”, enviado por Mauricio Carrera de México, D.F., bajo el seudónimo de “Carver es Comadreja”.&lt;br /&gt;El 17 de abril se reunieron también en la Capital de la República, los integrantes del Jurado en el género de poesía, Baudelio Camarillo, Thelma Nava y Silvia Prado, para analizar 92 trabajos recibidos y decidieron por unanimidad otorgar el premio único al poemario “Caza” presentado bajo el seudónimo “Jerónimo del Mar”. El jurado consideró que se trata de un trabajo bien estructurado que demuestra unidad, con tema sugestivo y novedoso en el que se pone de manifiesto el oficio del autor con imágenes intensas y afortunadas. El autor es Jair Cortéz, de Santa María Ixtulco, Tlaxcala.&lt;br /&gt;Asimismo en este género se otorgó una mención especial al trabajo “Expresión del Fuego”, enviado por Carlos Fernando Estrada Carera de Zapopan, Jal., bajo el seudónimo “Eliot Milosz”.&lt;br /&gt;Ayer mismo se notificó telefónicamente el resultado a los ganadores de los primeros lugares, para que reciban su premio en una ceremonia que tendrá lugar el 28 de Abril en este puerto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Liga a nota: &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.tampico.gob.mx/saladeprensa/boletines/boletin.asp?no_bol=891&amp;fecha=21/04/2006"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;http://www.tampico.gob.mx/saladeprensa/boletines/boletin.asp?no_bol=891&amp;amp;fecha=21/04/2006&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114565663821920359?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114565663821920359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114565663821920359&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114565663821920359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114565663821920359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/04/eve-gil-gana-premio-nacional-de-cuento.html' title='EVE GIL gana Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114469893735572208</id><published>2006-04-10T12:42:00.000-07:00</published><updated>2006-04-10T13:07:15.816-07:00</updated><title type='text'>ELENA: ¡ESTAMOS CONTIGO!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/PONI2.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/PONI2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;No conformes con impulsar&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;la repugante Ley Televisa&lt;/span&gt; que sacrificará la televisión y la radio culturales en el altar de la multimillonaria inmundicia que dejan los Adales y las Chapoys, ahora &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;los Torquemadas Neo-Polkos del PAN&lt;/span&gt; arremeten contra nuestra escritora más querida y emblemática...&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Afortundamente, quien esto escribe puede mirar al cielo y gritar:&lt;/strong&gt; &lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;¡YO NO VOTÉ POR FOX!&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Nota extraída de La Jornada del Lunez 10 de abril de 2006&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2006/04/10/003n1pol.php"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;http://www.jornada.unam.mx/2006/04/10/003n1pol.php&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;''Atrocidad'', el espot donde aparece Poniatowska: intelectuales y artistas&lt;br /&gt;Sabíamos que los panistas eran ignorantes, pero no tanto, expresa la actriz Jesusa Rodríguez&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ANA MONICA RODRIGUEZ, FABIOLA PALAPA Y ADRIANA CASTAÑEDA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escritores e intelectuales como Fernando del Paso, Carlos Montemayor, Jesusa Rodríguez, Juan Bañuelos y Paco I. Taibo II calificaron de "atrocidad" y "falta de respeto producto de la ignorancia" el espot del PAN que utiliza un fragmento del mensaje televisivo que Elena Poniatowska grabó para la campaña de Andrés Manuel López Obrador. La propaganda panista califica de "engaño" las palabras de la autora de La Noche de Tlatelolco y subraya que el candidato a la Presidencia por el PRD "es un peligro para México".&lt;br /&gt;El escritor Fernando del Paso consideró una atrocidad utilizar en el mencionado comercial "a un personaje tan querido y admirado como Elena Poniatowska; es una barbaridad más del PAN con objeto de desprestigiar a como dé lugar a Andrés Manuel López Obrador".&lt;br /&gt;El autor de Noticias del imperio puntualizó:&lt;br /&gt;"La actitud tanto del presidente Vicente Fox como la del PAN y la del PRI no ha sido sino de ataques al más probable ganador y con eso han sacrificado la oportunidad de decir a los mexicanos qué es lo que pueden ofrecer. Bueno, Fox ya nada. Pero, ¿qué es lo que puede ofrecer el candidato de Fox, Felipe Calderón? ¿Qué puede ofrecer Roberto Madrazo Pintado? Me parece que están tan amedrentados que han acudido a las maniobras más sucias, más repugnantes que se han dado en la política mexicana en muchísimo tiempo.&lt;br /&gt;"El PAN, como partido político, le debe una disculpa a Elena Poniatowska, porque es una ciudadana mexicana que apoya al candidato en el que ella cree. No está cometiendo un delito, está ejerciendo su derecho como ciudadana de apoyar a un candidato en el que ella cree, independientemente de lo que éste sea.&lt;br /&gt;"Los otros espots que he visto, como en el que comparan a López Obrador con Hugo Chávez, de Venezuela, o el de los ladrillos que se derrumban, me parecen también siniestros. Es evidente que si estos señores no tienen nada que decir, salvo injuriar e insultar, deberían callarse.&lt;br /&gt;"Quizá pueda perder electores si les llamó chachalacas, pero el presidente Fox es una chachalaca. Que López Obrador no lo pueda decir por respeto, no es por decoro, sino por conveniencia política en vista de que un candidato debe respetar la investidura presidencial. Pero la verdad es que Fox es un big bad y debería callarse porque indirectamente está apoyando de manera expresa y fuerte al candidato del PAN, al denigrar a aquel que tiene mayores posibilidades del triunfo.&lt;br /&gt;"Hay una campaña amarillista -aunque lo amarillo corresponde al PRD- que está cultivando el miedo o el temor de sectores amplios de la ciudadanía. Pintar a AMLO como un riesgo para el país y todo eso es realmente una infamia."&lt;br /&gt;El escritor Carlos Montemayor consideró que el espot panista "es una muestra de la peligrosidad latente y futura, en esta guerra sucia entre partidos políticos que cada vez se parecen más entre sí en esta guerra de marketing en los medios para crear diferencias artificiales entre la elite o cúpula del poder que controla la vida económica y política del país.&lt;br /&gt;"Uno de los ejemplos de esta debacle del proyecto electoral mexicano actual es este espot que acaba de difundir recientemente el Partido Acción Nacional, en el que aparece al inicio Elena Poniatowska, una de las figuras literarias y periodísticas más inteligentes, nobles y honestas de nuestro país, como preámbulo para denostar y considerar como un peligro para México al candidato del Partido de la Revolución Democrática."&lt;br /&gt;La creadora escénica Jesusa Rodríguez puntualizó que con esta propaganda, en el PAN "quieren jugar de una manera artera", pero "se han equivocado fuertemente. Esto tuvo que hacerlo alguien que no conoce bien a nuestro país, algún asesor extranjero que no sabe que Elena Poniatowska es una de las fuerzas morales, de las voces de opinión más importantes y de mayor credibilidad en México.&lt;br /&gt;"Ella es la más grande escritora que tiene el país en estos momentos y, además, una mujer con sensibilidad social única. Queda claro que, como lo hemos visto a lo largo de este sexenio, los panistas desprecian la inteligencia, no conocen la intelectualidad y tratan de desprestigiar a las personas por su brillantez; sabíamos que eran ignorantes, pero no tanto."&lt;br /&gt;El PAN, agregó, "quiere un juego sucio lleno de tanta ignorancia que va a atentar en contra de una de las mentes más preclaras de México. Aquí cabe señalar que es vergüenza la utilización de una imagen sin permiso; no sabemos de dónde sacaron el material. Hay muchos implicados que tienen acceso a los materiales antes de que se hagan públicos".&lt;br /&gt;El poeta chiapaneco Juan Bañuelos coincidió en que se trata de "una gran falta de respeto a una persona que es una autoridad no solamente en las letras, sino moralmente. Es una gran falta de respeto de parte de un partido que siempre se ha jactado de guardar cierta ética y moral desde el punto de vista religioso; entonces es mucho más grave. Con ello pronto se entiende el estado de podredumbre en el que han caído el gobierno del señor Fox y ese partido. En el fondo lo que hemos descubierto es que lo único que les interesa es el dinero.&lt;br /&gt;Finalmente, el escritor Paco Ignacio Taibo II afirmó que "la guerra sucia está abierta" y es urgente que el Instituto Federal Electoral establezca "un código de moral publicitaria. También diría que (al PAN) no le va servir para nada (ese tipo de propaganda) porque la gente reacciona en contra de estos juegos sucios. La próxima vez que vea a Elena Poniatowska le voy a sugerir que los demande" . &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114469893735572208?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114469893735572208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114469893735572208&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114469893735572208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114469893735572208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/04/elena-estamos-contigo.html' title='ELENA: ¡ESTAMOS CONTIGO!'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114349818137759731</id><published>2006-03-27T14:07:00.000-08:00</published><updated>2006-03-27T21:51:51.053-08:00</updated><title type='text'>Libros de mi buró: Lágrimas de payaso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/SALMAN.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/SALMAN.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Lamentablemente, Salman Rushdie no adquirió notoriedad internacional sino hasta que el gobierno del Ayatollah Khomeini promulgó una fatwa en su contra, a raíz de la publicación de su novela Los versos satánicos que consideraron ofensiva para la religión musulmana. Lamentablemente, digo, porque Rushdie tiene muchos más méritos que lo vuelven digno de leerse, y si bien mantiene cierto afán provocador, nunca ha aprovechado su propia circunstancia de sentenciado a muerte para vender libros. Nacido en Bombay, India, nacionalizado inglés y radicado actualmente en Nueva York, recién ha publicado la novela Shalimar el payaso (Random House Mondadori, 2005), la cual reúne los cuatro elementos característicos de la narrativa de Rushdie: intriga, política, religión y algo que sus críticos latinoamericanos insisten en emparentar con el realismo mágico, llegando incluso a nombrarlo el García Márquez europeo, pero que en realidad son elementos propios de la cultura india a la que Rushdie pertenece no obstante escribir en inglés. Y si bien se ha reconocido influido por la literatura latinoamericana, resulta mucho más coherente compararlo con Vargas Llosa que con el Nóbel colombiano.&lt;br /&gt;Shalimar el payaso es la más “vargasllosiana” de las novelas de Rushdie. Su protagonista, el mismo al que alude el título, es una especie de Dante que se convierte en terrorista no por amor a Dios, sino a una mujer “(…) odio y amor no estaban tan distantes. Los grados de intimidad eran los mismos.” (p. 299). Tratándose de una novela de Rushdie, sin embargo, se puede tener la certeza de que el héroe tiene poderosas razones para querer asesinar al embajador estadounidense en la India, Max Ophuls, que también es héroe, es decir, no estamos ante el típico conflicto entre buenos y malos, sino entre dos hombres esencialmente buenos que se vuelven malos. Shalimar, joven cachemiro de sangre macedónica, lo que explica su pelo rubio y ojos azules, es llamado “el payaso” porque tal es su profesión, transmitida por su familia de artistas. Cachemira es, en la década de los sesenta, una comunidad de artistas ambulantes, genuino paraíso terrenal que, veinte años más tarde, será violado por los talibanes de Paquistán (con anuencia de los gringos, por supuesto), topándose con la inesperada resistencia de las mujeres que, antes que vestir la burka, optarán por desnudarse para escándalo de los invasores. Pero regresando a los sesenta, cuando en Cachemira convivían hindúes y musulmanes con relativa armonía, tenemos que Shalimar es un joven perfectamente sano, sin otro fanatismo que no sea su amada Boonyi, bailarina y comparsa de Shalimar en los espectáculos circenses que se llevan a cabo en un jardín de ensueño. Debido a un incidente casi cómico, Shalimar, de dieciséis años, terminará casado con la mujer de sus sueños, de catorce. Boonyi, sin embargo, tiene ambiciones mucho más elevadas que las de su marido, quien se conforma con divertir a sus vecinos, por lo que propicia que el embajador Ophuls, de visita por aquella región, se la lleve consigo a Nueva Delhi. Es entonces que Shalimar, el marido ofendido, se obsesiona con cumplir el juramento hecho a Boonyi la noche de bodas: matarla si se atrevería a abandonarlo, y con ella, a sus probables bastardos. Pero necesita matar también al embajador, de tal suerte que termina enrolado en una peligrosa organización terrorista liderada por talibanes (“talibán”, nos explica Rushdie, viene de la palabra árabe talib, conocimiento; los talibanes son, entonces, eruditos). Irónicamente, Shalimar se estrenará como sicario matando a un escritor musulmán “que hablaba francés y había vendido su alma a Occidente.” (p. 316).&lt;br /&gt;Pasarán décadas antes de que Shalimar tenga acceso a Max Ophuls, llegando a convertirse en su servil y silencioso chofer, “Quería estar tan cerca del embajador, tan cerca como un amante (…) Conocer tan íntimamente como pudiera la vida a la que tenía intención de poner fin con la máxima brutalidad.” (p. 369). En el ínter han ocurrido muchos cosas: el descrédito en torno al otrora admirado embajador de origen judío, héroe de la Segunda Guerra Mundial, cuando su amasiato con una bailarina musulmana, casi cuarenta años más joven que él, se vuelve del dominio público, así como la posterior reconstrucción de su reputación. Así, mientras Shalimar se entrena para matar a Max, Max se consagra a restaurarse moral y socialmente, haciéndose cargo de la hija bastarda concebida con la amante desterrada a la que la esposa legítima del embajador, la asombrosa Peggy, otorga el nombre del país violado: India. Boonyi, personaje memorable; una mujer extraordinariamente fiera como todas las heroínas de Rushdie (pienso en la Vina Apsara de El suelo bajo sus pies), como las cachemiras que prefirieron ser masacradas que doblegadas, sufre una transformación insólita: de adolescente de voraz curiosidad sexual, pasa a ser la sofisticada amante del embajador para degenerar en la muerta-viva que es despreciada por los mismos que la amaron y, finalmente, el más conmovedor personaje de la novela, una mujer que en medio de la expiación de la culpa brinda una lección de sobrevivencia y amor propio. No me parece descabellado sugerir que Rushdie es un escritor casi feminista.&lt;br /&gt;Se muestra especialmente crítico con los estadounidenses que, por fortuna, no acostumbran las fatwas, no, al menos, en forma abierta, si bien “Estados Unidos pisoteaba el sudeste de Asia, los cuerpos de niños vietnamitas ardían con fuego inextinguible de napalm, y sin embargo el embajador americano (Max) tenía la desfachatez de hablar de opresión”. Así como India Ophuls, hija de judío y musulmana, representa al pisoteado país cuyo nombre carga como penitencia, Max es, en cierto modo, una personificación de los Estados Unidos, hombre grandioso que sin embargo se diluye en la abyección de sus bajas pasiones; falsificador profesional que cae, sin embargo, en la trampa de una falsificación del amor; alguien que, como el país al que representa, se ve forzado a remendar de continuo las costuras deshechas de su inmenso ego.&lt;br /&gt;No me aventuro a asegurar que Shalimar, el payaso sea la mejor novela del autor de El último suspiro del moro, pero sí que mantiene intactas sus facultades, especialmente la de entregarnos personajes entrañables, armados de una psicología torcida y a la vez profunda, eso sin contar que Rushdie es experto en arrancar amargas sonrisas con su cruda exposición de la miseria moral de quienes manipulan los hilos de nuestros destinos. Y no, no es realismo mágico.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114349818137759731?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114349818137759731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114349818137759731&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114349818137759731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114349818137759731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/03/libros-de-mi-bur-lgrimas-de-payaso.html' title='Libros de mi buró: Lágrimas de payaso'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114245801593034074</id><published>2006-03-15T13:20:00.000-08:00</published><updated>2006-03-15T13:26:56.016-08:00</updated><title type='text'>"No hay literatura femenina ni masculina"</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/EVE9.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/EVE9.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Publicado en Noroeste.com&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Miércoles 15 de marzo de 2006&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Foto de Ernesto Martínez&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La escritora de origen sonorense participa en el programa Diálogo con Escritores de la Facultad de Filosofía y Letras.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por: Nelly Sánchez&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La literatura es una sola, no femenina o masculina, simplemente es buena o mala, apuntó Eve Gil. Al dictar la conferencia El Segundo Oficio Más Antiguo, La Escritura de Mujeres, la autora sinalo-sonorense, radicada en el Distrito Federal, recordó que el primer texto escrito en la historia, localizado en Sumeria hacia el año 22000 a.C., se le atribuye a una mujer, Eukhadiana. En el auditorio de la Facultad de Letras, la autora de Hombres necios, El suplicio de Adán y Réquiem por una muñeca rota, dijo que su interés por estudiar literatura escrita por mujeres, surgió en 1990, cuando advirtió que el programa de la licenciatura en Letras Hispánicas de la Universidad de Sonora no incluía a ninguna mujer, salvo a Sor Juana. Siendo estudiante, señaló la también periodista, autora de la columna La Trenza de Sor Juana, se adentró en la literatura de Virginia Woolf, Simone De Beauvoir y Erica Jong, quienes ejercieron un deslumbramiento difícil de describir. "Puedo suponer que fue como engancharse a una droga o a una secta secreta, porque mi lectura de estas maravillosas escritoras azuzó mi necesidad de enviar más señales de humo y convocar a otras tantas", explicó. A sus manos llegaron Igor Caruso, quien escribe sobre mujeres, Susan Sontag y a Sylvia Plath. Luego fotocopió libros enteros de Luisa Valenzuela, Alejandra Pizarnik, Carmen Boullosa, Inés Arredondo, Ana María Matute y Francesca Gargallo, con lo que empezó a demostrar que quizás eran miles las magníficas escritoras. Y aunque se especializó en escritoras para desafiar el plan de estudios, aseguró no creer en la literatura femenina. "Ello implicaría la existencia, peor aún, la preeminencia de otra masculina".La escritora comentó que fueron Pita Amor, Emma Godoy y Elena Poniatowska, quienes introdujeron el entorno femenino y el lenguaje directo de las mujeres en la literatura. "Pero no existe literatura femenina o masculina, eso implicaría dividir territorios. Lo que existe es un punto de vista masculino y otro femenino". Recordó a autores que han escrito desde el punto de vista femenino, como Tolstoi, Flaubert, Wilde, García Ponce, Millás, Álvaro Pombo, y mujeres como Marguerite Yourcenar, Josefina Vicens, Cristina Peri Rossi, Francesca Gargallo, Cristina Rivera Garza, Mayra Santos-Febres, Ana García Bergua, Donna Tartt y Zadie Smith, que han escrito en masculino. "Ya no existen terrenos ni tópicos exclusivamente masculinos o femeninos, vemos hombres escribiendo sobre amor y cocina, y mujeres que escriben sobre guerra y política", destacó.(152926) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.noroeste.com/web/index.php?body_nota=152926"&gt;http://www.noroeste.com/web/index.php?body_nota=152926&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114245801593034074?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114245801593034074/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114245801593034074&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114245801593034074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114245801593034074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/03/no-hay-literatura-femenina-ni.html' title='&quot;No hay literatura femenina ni masculina&quot;'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114228401603989095</id><published>2006-03-13T12:51:00.000-08:00</published><updated>2006-03-27T21:55:23.196-08:00</updated><title type='text'>Comentario sobre "El suplicio de Adán", de Elena Méndez, joven narradora sinaloense</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/el%20suplicio.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Narradoreve:&lt;br /&gt;Ya terminé de leer &lt;em&gt;El suplicio de Adán&lt;/em&gt;. Es una novela deliciosa. hay una fuerte crítica social, llevada con ironía y sentido del humor.&lt;br /&gt;Encontré cierta intertextualidad respecto a &lt;em&gt;Estación Tula,&lt;/em&gt; de David Toscana, en cuanto a que el protagonista es fruto de una violación, por tanto, "un hijo de la chingada" (literalmente), condición esta que lo marcará negativamente de por vida.&lt;br /&gt;Asimismo, encuentro también un afán desmitificador de la historia oficial, lo cual también es una constante toscaniana, tanto en esa novela como en otras (&lt;em&gt;Duelo por Miguel Pruneda&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El último lector&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;Me encantó que felipe oscile entre el lenguaje culto y el popular e, incluso, vulgar.&lt;br /&gt;Hallé alusiones a tus amigos y colegas literatos:&lt;br /&gt;Hernán Trejo--- por Nacho Trejo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Genaro Volpi--- Genaro Giuseppe Volpi Palou--- por Jorge Volpi y Pedro Ángel Palou &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Me pareció entrañable el personaje de María Metzli, por sus ideas feministas y su candidez. imaginé que era alejandra, como luego resultó. lo que no pude predecir era el destino tan infausto que se había cernido.&lt;br /&gt;La primera relación sexual entre María Metzli y Felipe me pareció de tintes garcíamarquuesiano: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Eres lindo-fue la última frase que enunció antes de perderse conmigo en una vorágine de jadeos hasta renacer con el mediodía. ocurrió con premura insólita: yo era la Viuda ahora. qué imperiosa necesidad de transmutarme en agresor, de arrancarme del cuerpo el nada viril estigma de la doncellez violentada. y ella, mariposa de colores y olores insospechados, mansa y estremecida de pavor, brindándome la reivindicación como un cordero en la piedra de sacrificios. no fui gentil como tampoco lo fueron conmigo y pude aprender, demasiado tarde, que las mujeres están hechas del mismo material que el ruiseñor de Oscar Wilde, que el amor las hace cantar tiernamente mientras son lastimadas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;-Te quiero mucho-dijo ella mientras reposábamos en la limonada hierba otoñal que trituramos con los cuerpos y se nos incrustaban en la piel. ella no mencionó el dolor ni la sangre.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;María Metzli me recordó a Madame Bovary, en cuanto el indefinible color de sus ojos. sucesivamente se les cita como verdes, pardos, azules, aguamarina y grises.&lt;br /&gt;Una duda: las apariencias andróginas de Rosa-Rosa (Rosario-Chayo) y de Felipe son premeditadas, ¿verdad? pienso esto dado que en uno y otro personaje predominan rasgos sicológicos del sexo contrario, respectivamente. quizá por eso se complementaban en su relación de hermanos/amigos.&lt;br /&gt;Rosa Rosa-Rosario-Chayo me remitió a Matilde de &lt;em&gt;Nadie me verá llorar&lt;/em&gt; tanto en la fortaleza de su carácter, su apariencia masculina rayana en el travestismo, como en sus vivencias, incluidas las experiencias homoeróticas. incluso el nombre de rosario resulta andrógino, circunstancia muy conveniente para ella.&lt;br /&gt;Una duda: ¿en realidad Chayo es hermafrodita? Su periplo por lupanares y congales me remite, también, a los de Beatriz, en Cenotafio.&lt;br /&gt;Una constante que veo en tu obra es el odio al padre. Citemos Cenotafio, Réquiem y ahora esta novela. padres ausentes y/o abusivos, madres sumisas, infidelidad, maltrato.&lt;br /&gt;Que el padre tutor de Felipe ( y abuelo de Metzli) se apellide Abascal me resulta una alusión fortuita a Carlos Abascal (que al momento de publicarse tu novela no era secretario de gobernación ni del trabajo, como en este gabinete) , dado lo fundamentalista de su carácter.&lt;br /&gt;¿Las apariencias andróginas de Rosa-Rosa y de Felipe son premeditadas, ¿verdad? pienso esto dado que en uno y otro personaje predominan rasgos sicológicos del sexo contrario, respectivamente. quizá por eso se complementaban en su relación de hermanos/amigos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Me parece un gran acierto que tu novela gire en torno a cómo y por qué hay quienes se ordenan sacerdotes por motivos ajenos a su vocación: juan circuncisión por decepción amorosa, Felipe por habérselo prometido a su madre en su lecho de muerta.&lt;br /&gt;Asimismo, considero acertado, transgresor, subversivo y maravilloso que trates el tema del celibato, asunto por demás espinoso que, no obstante, logras llevar con sutileza. qué padre amaro ni qué la chingada. es un verdadero placer leer acerca de un cura gigoló que se "vende" con tal de mantener a los huerfanitos y a la pequeña "bastarda" (sin afán peyorativo)&lt;br /&gt;Respecto a esta última tengo una observación: el caso de María Cecilia, según yo, guarda intertextualidad con un relato excepcional de Juan José Arreola, hizo el bien mientras vivió (incluido en varia invención), en cuanto a la hipocresía de un señor casado que embaraza a una joven humilde y la protección que ésta recibe de un hombre piadoso.&lt;br /&gt;sobre los nombres: me facinó que algunos tienen una evidente función irónica: apóstol, que es marxista; felipe, que en realidad es ateo.&lt;br /&gt;Noto de nuevo tus alusiones a Dante y a Shakespeare: el infierno, Virgilio; celos otelísticos. y a la literatura griega y latina: Héctor; otra vez Virgilio; y el eterno tema del niño perdido (presente desde orestes, edipo... )&lt;br /&gt;Los acercamientos sexuales de Felipe con la Viuda y las doñas me hacen recordar las plasmadas en días de nadie y la vocación insular, de Hugo Valdés, donde se describen coitos de los respectivos protagonistas con mujeres mayores. el suplicio de adán es su incipiente y fallida prostitución, esto, por su impotencia (hechizo roto sólo por la única mujer a quien había amado) ...&lt;br /&gt;gracias, eve, de nuevo me obsequias el don de tus palabras."&lt;br /&gt;elena &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Querida Elena:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Antes que nada, muchas gracias por escribirme esta maravillosa carta.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Te aclaro algunos puntos: la novela fue escrita entre 1995 y 1996, y se publicó a finales de 1996. En esa época todavía no se publicaban las novelas aludidas de David Toscana y Cristina Rivera Garza, razón por la cual resulta imposible que exista una intertextualidad o una influencia de alguno de estos autores.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;El personaje se apellidaba "Trejo" desde antes de conocer a Nacho quien, por cierto, fue mi tutor en Jóvenes Creadores del FONCA 95-96, periodo durante el cual escribí esta novela. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;"Abascal" es el apellido de un conocido clan de Monterrey, famosos entre otras cosas por su beatería. Supongo que don Carlos pertenece a esa misma familia.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Lo que mencionas al final respecto a los acercamientos sexuales semejantes a los de las novelas de Hugo Valdés, pudiera tener algo de cierto porque Hugo fue mi compañero becario de Jóvenes Creadores y trabajamos mucho juntos, aunque también trabajé bastante con Toño Tenorio, cuya novela, "Más breve que una vida", tiene un tema muy afín al mío.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Los autores que leí vorazmente durante la escritura de esta novela fueron Jorge Ibarguengoitia, Juan Rulfo, Juan José Arreola, José Revueltas y Elena Garro.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Muchas gracias por tus hermosas palabras...&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Tu amiga que te quiere...&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114228401603989095?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114228401603989095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114228401603989095&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114228401603989095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114228401603989095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/03/comentario-sobre-el-suplicio-de-adn-de.html' title='Comentario sobre &quot;El suplicio de Adán&quot;, de Elena Méndez, joven narradora sinaloense'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114127094705755552</id><published>2006-03-01T19:33:00.000-08:00</published><updated>2006-03-01T19:42:27.060-08:00</updated><title type='text'>La escritura: ese misterio cotidiano. Un texto autobiográfico</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/EVE%20GIL%202.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/EVE%20GIL%202.0.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: Rafael Landeros&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ahora que me lo preguntan, el proceso de la escritura nunca ha dejado de ser un misterio para mí. Me vienen a la mente los términos impulso, deseo, necesidad, miedo, pero no consigo explicarlo. La única certeza que tengo es que el ejercicio de la escritura me sedujo desde muy temprana edad, y que en un principio fue un juego que poco a poco se fue convirtiendo en vicio, y que tras un proceso de maduración particularmente doloroso, fue adquiriendo dimensiones de responsabilidad, hasta convertirse en una vocación. Recuerdo que en una de mis primeras incursiones por un taller literario —tendría yo 19, 20 años—, fui objeto de una severa reprimenda por parte de la coordinadora cuando, al preguntarnos a todos los presentes por qué escribíamos, yo respondí que lo hacía para desahogarme. Aunque no era exactamente así (creo que hablé demasiado a la ligera), pues ese “desahogo” me demandaba rigor y disciplina, es decir, lo que yo escribía eran novelas, o intentos de novelas, no cartas ni diarios, la señora aquella casi me corre por mi falta de seriedad para con el ejercicio literario.&lt;br /&gt;Lo cierto es que entonces no escribía para nadie, es decir, no aspiraba a ser leída. Escribía para mí misma. Eso no ha cambiado. Sigo escribiendo para mí misma (estoy convencida de que en cuanto se empiece a escribir para alguien, se pierde la espontaneidad, se deja de ser genuino para convertirse en una especie de bufón), sin embargo, al convertirme paulatinamente en una lectora más y más exigente, me vuelvo consciente de que debo de satisfacer a esa lectora que me habita y que no se va a conformar con cualquier cosa. Al madurar como lector, necesariamente se madura como escritor. Aunque ello implique que el ejercicio que tan placentero me resultaba en mi juventud se haya convertido en un oficio absorbente, grato, sí, pero para nada complaciente. El escritor trabaja en función del lenguaje y no a la inversa, dice muy atinadamente Luisa Valenzuela.&lt;br /&gt;Nunca tuve un ritual establecido para escribir. Dejo que las cosas salgan como tienen que salir. La espontaneidad es parte inherente de mi trabajo. Sin embargo, hay algo que me distingue de la mayoría de los escritores de mi generación, y es que me siento desnuda ante la pantalla de la computadora sin un manuscrito de por medio. Empecé a usar computadora en 1990, por exigencias de la universidad, y desde entonces no consigo superar mi terror ante la pantalla en blanco, que antes era negra —cosa que no me sucede con la página, que ha de ser literalmente blanca pues no soporto escribir sobre renglones—, que me produce un vértigo semejante al de una alberca profunda. Necesito estar armada antes de bucear en ella, sentirme protegida en más de un aspecto, no sólo contra su insondable blancura que me hace sentir perdida, sino contra una probable falla técnica: un corto, un apagón, un error interno del sistema. Olvido estar guardando, como lo exige el protocolo (del mismo modo que me olvido de pestañear mientras leo y lo que, según mi ofatamólogo, me genera una conjuntivitis crónica), así que tener a la mano una versión manuscrita es mi antídoto al miedo irracional que me produce la tecnología. Del mismo modo que otros coleccionan estampillas, discos o zapatos, yo colecciono libretas y plumas. Para mí, la escritura va acompañada de fetiches (los accesorios antes mencionados); sin tinta y papel de por medio, no siento que esté escribiendo de verdad. Transcribirlo en la computadora es un trámite necesario, nada más.&lt;br /&gt;No tolero el silencio mientras escribo. Pero tampoco el ruido. Si acaso, el murmullo característico de un café. Me declaro del club de Hemingway, Miller, Vila Matas y Gidé: soy escritora de cafés. Ojo: no cualquier café. Obviamente tengo mis favoritos, “mis oficinas”, como el Café La Habana (que era la misma “oficina” de Roberto Bolaño), y la cafetería de la Ghandi clásica (“vieja”, la llaman algunos), dependiendo lo que esté escribiendo. Cuando trabajo en la computadora, es decir, cuando transcribo, pongo una música afín a lo que escribo: el rock de los 70 ambientó mis sesiones de escritura de Hombres necios; la música de mi adolescencia (tempranos ochentas) me acompañó durante la redacción de Réquiem por una muñeca rota, por ejemplo. Actualmente me valgo de Wagner para ambientarme en un recinto alemanizado, siniestro y misógino.&lt;br /&gt;No puedo concluir un texto sobre mis métodos de escritura sin mencionar lo fundamental: la lectura. Aunque por mi trabajo periodístico debo leer determinados libros que no siempre me gustan (aunque soy de los que piensan que cualquier libro, por malo que sea, aporta algo), alterno estos con otros relacionados con lo que escriba en este momento, así que Nietszche, Freud, Kristeva, Crowley, Goethe, Mann y Jelinek forman parte de mi mesa de noche. Además, soy de los convencidos de que hay que “recalentar motores” cada cierto tiempo, por eso siempre tengo a la mano a autores fundamentales para mí como Virginia Woolf, Flaubert, Auster y Kafka.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114127094705755552?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114127094705755552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114127094705755552&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114127094705755552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114127094705755552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/03/la-escritura-ese-misterio-cotidiano-un.html' title='La escritura: ese misterio cotidiano. Un texto autobiográfico'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114118412300045788</id><published>2006-02-28T19:24:00.000-08:00</published><updated>2006-02-28T19:35:23.023-08:00</updated><title type='text'>Cuatro poetas mal(d)itos</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/persiste[1].jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/400/persiste%5B1%5D.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Haciendo gala de su tierno humor negro (si, como lo oyen: es posible ser tierno y ser cabrón al mismo tiempo) el poeta regio Armando Alanís Pulido me hace llegar este texto que deseo compartir con mis lectores, esperando les alegre el día como a mí... &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La ilustración también es cortesía de Armando, que gusta de dejar plasmada su poesía justo donde la inspiración lo embosque.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Selección y notas de Armando Alanís Pulido&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Siempre me he encontrado con personas que se enteran que a mi me gusta escribir poemas y aprovechan para cuestionarme ese oficio, yo sencillamente les digo que escribir poesía además de contener una determinabilidad sin sustancia, efectivamente abarca desde la simple proferencia “fática” (cuando dos personas conversan placidamente sin ton ni son, por el simple gusto de conversar) hasta cosas más artificiosas y complicadas en las que no me gustaría explayarme; en esos casos yo solo esbozo una sonrisa benefactora, aprobatoria y mínima. Sin embargo, esas personas a las que yo pacientemente les he explicado que el poeta no es más que un hombre común y corriente que vive y sufre y que por su trabajo que tiene que ver mucho con el espíritu puede andar tranquilamente por el mundo sin agregarle problemas, a pesar de eso me han desmentido, me han dicho: te equivocas; la poesía la puede hacer un hombre malo al igual que un hombre bueno, un cobarde o un valiente, un loco o un cuerdo, la puede hacer el más ambicioso y el más sencillo de los hombres; la verdad no discuto ese asunto, Scott Fitzgerald decía que “la poesía no implica dar rienda suelta a las emociones, sino escapar de estas; no entraña la expresión de la personalidad, sino un escape de ella. Pero por supuesto, sólo quienes poseen personalidad y emociones saben lo que significa desear escapar de estás”, sirva ahora esta disyuntiva como pretexto para presentar a cuatro sensibilidades estigmatizadas por lo mediático, cuatro personajes, cuatro poetas, cuatro hombres, (¿malos? ¿valientes? ¿ambiciosos? ¿locos?) que han tenido algo que ver en nuestras vidas para bien o para mal, sirva también está muestra como una oportunidad única para NO juzgarlos por sus “otros” actos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* el numero cuatro aparece coincidentemente en la vida de estos cuatro:&lt;br /&gt;cuatro los personajes mas memorables de Gómez Bolaños, cuatro los matrimonios de Andrade, cuatro las canciones del disco “íntimamente” de Emmanuel que se llegaron a primer lugar del hit parade y se mantuvieron ahí durante cuatro meses, cuatro las personalidades falsas que manejaba Salinas de Gortari.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROBERTO GOMEZ BOLAÑOS (chespirito)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hito de la cultura popular latinoamericana, escritor y productor de series televisivas, su sobrenombre es una derivación en diminutivo de Shakespare, creador de personajes como el chavo del ocho, el chapulín colorado, el chompiras y el doctor chapatín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene dos libros publicados “ y también poemas” y “el diario del chavo del ocho”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;otro dato: recientemente invitado al programa de televisión argentino la noche del 10 que conduce Diego Armando Maradona dijo que Fox ha sido el mejor presidente en la historia de México, no contaban con su astucia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Risas que son oda y canto&lt;br /&gt;Gritar de triunfo, poesía&lt;br /&gt;Acicate en la alegría&lt;br /&gt;Paliativo en el quebranto&lt;br /&gt;A la vida por lo tanto&lt;br /&gt;Le tengo que agradecer&lt;br /&gt;Que por mi doble quehacer&lt;br /&gt;Escritor y comediante&lt;br /&gt;Es la risa mi constante&lt;br /&gt;Y fascinante placer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(fragmento)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SERGIO ANDRADE (el líder del clan)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Productor musical, tuvo hijos con casi todas las del clan, según una revista de espectáculos hizo de la manipulación y la crueldad una forma de vida, durante su encarcelamiento en Brasil sufrió una parálisis parcial de su cuerpo debido al agotamiento y ayudó en un motín en un presidio de la ciudad de Brasilia, actualmente prepara con su grupo musical “cereso” un disco, no habrá gira porque los otros integrantes todavía están encarcelados en Chihuahua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los poemas de su libro Revelaciones están dedicados entre otros a Jaime Sabines a Jorge Luis Borges y por supuesto a Gloria Trevi y está estipulado que el contenido no puede ser usado en su contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;otro dato: el resultado de sus 4 matrimonios y sus 17 amantes del medio artístico son 8 hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HACE YA MUCHO (fragmento)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo hace mucho que deje de colgar cuardos&lt;br /&gt;De separar retratos, de limpiar desechos&lt;br /&gt;Hace mucho que deje de danzar&lt;br /&gt;para que caiga una lluvia&lt;br /&gt;que por terca no me alcanza,&lt;br /&gt;que deje de pedir mendrugos en el metro&lt;br /&gt;y de esperar una sonrisa benefactora&lt;br /&gt;aprobatoria mínima&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RÁUL SALINAS DE GORTARI (hermano incomodo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se granjeó el rechazo de los ciudadanos cuando se descubrió su apetito voraz por dineros públicos o mal habidos, su supuesta injerencia en crímenes nefastos y su disoluta vida íntima; acaba de salir de la cárcel donde pasó 10 años, originalmente fue sentenciado a 50 acusado de mandar matar al secretario general del PRI José Francisco Ruiz Massieu, entre otros delitos se le encontró culpable de uso de documentos falsos relacionados con sus 4 identidades falsas y por falsas declaraciones dadas a una autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro dato: Sus cuentas en Suiza siguen congeladas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL SECRETO, UN DÍA (fragmentos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;cuantas veces he derrotado al tiempo&lt;br /&gt;apagando mi cigarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tu te bañas y yo caliento el lecho&lt;br /&gt;imaginándote a mi lado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuantas imágenes se vienen hacia mi en cada pedazo&lt;br /&gt;de humo alado&lt;br /&gt;cuantas y cuantas veces te he poseído&lt;br /&gt;sin haberte desnudado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos yendo poco a poco&lt;br /&gt;con angustia de golondrinas&lt;br /&gt;enrojeciendo en silencio&lt;br /&gt;con la muerte a cuestas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos de lejos&lt;br /&gt;en nuevas caricias&lt;br /&gt;y nos fuimos diciendo adiós&lt;br /&gt;con el sudor de otros cuerpos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EMMANUEL (el cantante)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su nombre completo es Jesús Emmanuel Acha Martínez, representante indiscutible del pop melódico hecho en México, de su disco íntimamente editado en 1980 y del cual se vendieron millones de copias se desprendieron éxitos como insoportablemente bella, quiero dormir cansado, todo se derrumbó y tengo mucho que aprender de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De su libro páginas calladas Jaime Sabines escribió a manera de prólogo: yo respeto esas páginas, comprendo que les falta un poco más de oficio y malicia literaria y otras cosas pero siento que son un testimonio auténtico de un hombre preocupado por decirse y por darse para permanecer. Y eso vale por todo: te acerca a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro dato: filmó para la televisión un anuncio de Pepsi al lado de Tina Turner&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ARENA ES FINA Y PESADA...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La arena es fina y pesada.&lt;br /&gt;Las crestas de las olas&lt;br /&gt;Se alzan sobre el azul&lt;br /&gt;sin importarles nada;&lt;br /&gt;juegan a ser niñas que cubren el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa espuma; de aquellas crestas,&lt;br /&gt;con esos juegos,&lt;br /&gt;tu rompes el mar, directa al sol,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;inmersa en un rayo de luz&lt;br /&gt;eterno y fiero.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114118412300045788?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114118412300045788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114118412300045788&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114118412300045788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114118412300045788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/02/cuatro-poetas-malditos.html' title='Cuatro poetas mal(d)itos'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114046962131081463</id><published>2006-02-20T13:03:00.000-08:00</published><updated>2006-02-20T13:07:01.376-08:00</updated><title type='text'>El inútil de la familia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/EDWARDS.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/EDWARDS.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El chileno Jorge Edwards, Premio Cervantes 1999 (Santiago, 1931), cuenta entre sus ilustres antepasados al gramático Andrés Bello (tatarabuelo) y a Joaquín Edwards Bello (tío abuelo), Premio Nacional de Literatura 1943, nacido en 1887 y muerto en 1968. Especie de escritor maldito que sigue siendo muy leído en Chile, particularmente entre los jóvenes, es asimismo el protagonista de la más reciente novela de su sobrino nieto, elocuentemente titulada El inútil de la familia.&lt;br /&gt;No es, sin embargo, una biografía, mucho menos una apología: hay capítulos en que el autor de Persona non grata le increpa con energía a Joaquín algunas de sus actitudes poco éticas respecto al quehacer literario, como escribir por dinero y destrozar reputaciones a diestro y siniestro, sin molestarse en proteger a los seres de carne y hueso que le sirvieron de modelos para sus personajes. Aún cuando en México Edwards Bello sea un autor virtualmente desconocido, este libro de Jorge Edwards, que transgrede el talante novelístico y flirtea afortunadamente con el ensayo, resulta en verdad apasionante. Edwards Bello es, a fin de cuentas, el arquetipo del escritor romántico, miembro distinguido de una generación de escritores chilenos pre-boom entre quienes destacan Vicente Huidobro y Benjamín Subercasseaux Zañartu. Jorge Edwards compara a su tío-personaje con Don Quijote debido a que asume un reto (el de la escritura), perdida toda frontera entre ficción y realidad. El inútil..., en el más puro estilo cervantino, incorpora a la novela la crítica literaria, fusionando las novelas de su tío con su propia novela. Edwards, decía, no es para nada complaciente con su tío, mucho menos con su obra, pues si bien reconoce haber disfrutado de cada uno de sus veintitantos libros (entre novelas, relatos y ensayos), ve en Edwards Bello a un heredero de Dumas, más que de Flaubert, acusándolo además de preferir la peripecia al lenguaje. Edwards emplea metáforas de novelista para describir la técnica de su célebre tío: “(...) Tú corrías a todo galope, desmelenado, dando alaridos, contemplando un infierno a la distancia.” (p. 105). Por todo lo anterior, esta obra de Jorge Edwards muestra a un Edwards Bello mucho más humano y aterrizado que las versiones de Rafael Cansino Asséns y Enrique Linh, que insisten en destacar la parte frívola, sus amoríos y correrías por los barrios bajos de París y su gusto por la champaña.&lt;br /&gt;Joaquín Edwards Bello es un personaje novelesco por donde se le vea: nacido en el seno de una aristocrática familia chilena, ufanada de su sangre británica, terminaría suicidándose a los 87 años tras perder lo que quedaba de su fortuna en el hipódromo. Si embargo, nos hace ver Edwards —autor de la mejor biografía sobre Pablo Neruda... con perdón de don Volodia Teitelbaum que aparece como personaje en esta novela —, durante toda su vida estuvo buscando Joaquín el pretexto ideal para disparar su preciosa Colt, herencia de su padre, en su propia cabeza. Edwards Bello empieza a escribir en su adolescencia y, de algún modo, este fervor por la escritura lo deschaveta como a Alonso Quijano, lo estanca para siempre en su época de muchacho irresponsable que se venga de la exquisita sociedad a la que pertenece al exponerla y ridiculizarla en sus novelas, particularmente en la primera, titulada justamente El inútil, donde se escuda tras el protagonista de nombre Eduardo Brisset Lacerda. Jorge Edwards no deja de recelar del desmedido afán de su personaje por rodearse de seres de la más ínfima ralea; teme que no sea más que una pose, como por lo general lo es en los escritores latinoamericanos, pues al mismo tiempo que vive Edwards Bello una existencia lumpen, se rehúsa a renunciar a sus privilegios de rico señorito. Lo que sí es genuino es su simpatía por la pégre, como él mismo llama a la gentuza, porque eso salta a la vista en sus novelas donde carteristas y prostitutas son seres entrañables. Edwards Bello, por supuesto, pasa gran parte de su vida en París, codeándose con Tristan Tzara y los dadaístas, pero con todo y su inmadurez emocional, con todo y que, parafraseando a Jorge Edwards, carece de la mente matemática de Poe y de la impecable inteligencia de Borges, Edwards Bello estaba muy consciente de que “Escribir novelas es una locura peligrosa”, por todo lo que implica ser el pequeño dios de una creación íntima, personal y arbitraria. “El novelista y su personaje; el Dios de la novela y su criatura, se caen al mismo tiempo, arrastrados por el mismo cataclismo.” (p. 108). Diría el propio Edwards Bello en una de sus últimas entrevistas: “Yo no escribo para literatos, sino para escritores”, ¡y vaya que existe un mundo de diferencia entre uno y otro!&lt;br /&gt;El recurso de Jorge Edwards para abordar a su personaje es complicada y muy arriesgada, pero permite verlo desde varios ángulos a la vez: emplea simultáneamente la segunda y tercera personas, alternándolas con una primera, pues Jorge Edwards se mete en la carne del personaje y se dirige a él con un yo/tú que manipula con habilidad asombrosa. Poco tendrá que ver el arte literario de Jorge Edwards, el más grande escritor chileno vivo, con las novelitas galantes de Joaquín Edwards Bello, pero lo cierto es que este último tuvo destino de escritor y en ese sentido, Jorge Edwards se identifica con él al grado de lograr una especie de simbiosis en la que, no obstante, se delimitan a la perfección los caracteres, totalmente opuestos, de ambos escritores. Jorge Edwards, no obstante, destaca una virtud de su tío-abuelo que es muy difícil de encontrar en los intelectuales de hoy: la fidelidad a sí mismo, su absoluta insobornabilidad. El dictador Ibáñez pretendió comprarlo con cargos y canonjías, pero a Edwards Bello no le interesa otra manera de ganarse la vida que no sea con su pluma al ristre.&lt;br /&gt;Ateo radical que sin embargo es devoto de la Virgen del Carmen —“(...) el Deux ex machina, el Dios de la máquina, para Joaquín, no era masculino, era femenino” (p. 211) —, Edwards Bello es una personalidad harto compleja con acentuados claroscuros, característica que bien podría aplicarse también a su literatura donde conviven la banalidad y la maestría; la profundidad y la escatología. Jorge Edwards, ni duda cabe, se escribe a sí mismo al indagar en la leyenda de su tío que, empedernido ludófilo, lo apostó todo, hasta la caballerosidad, a la literatura.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114046962131081463?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114046962131081463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114046962131081463&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114046962131081463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114046962131081463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/02/el-intil-de-la-familia.html' title='El inútil de la familia'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-114032152951160579</id><published>2006-02-18T19:51:00.000-08:00</published><updated>2006-02-18T20:04:38.616-08:00</updated><title type='text'>Sergio Pitol: un Cervantes nuestro</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/PITOL%202.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/PITOL%202.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:130%;"&gt;A pesar del muy merecido Premio Cervantes (es el tercer mexicano en obtenerlo, después de Octavio Paz y Carlos Fuentes), resulta sumamente fácil imaginarse a Sergio Pitol en los zapatos del jovencito desgarbado que vivió algo cercano al trauma al ver publicado su primer texto, un ensayo sobre Eugene O´Neill, en un suplemento dominical de Jalapa: tanto soñar su nombre en letras de molde para toparse con que había escrito, desde su punto de vista, un verdadero bodrio. Aquella experiencia lo hizo refugiarse semanas enteras en su cuarto, agobiado por la vergüenza y una suerte de delirio persecutorio. Tras semejante experiencia no imaginó el joven aquel que terminaría siendo uno de los escritores más respetados de México (el escritor mexicano más respetado, de hecho, en España); nunca dejó de lado la literatura, se dedicó profesionalmente a la traducción y a la edición antes de, en sus treinta y tantos, empezar a dar forma a una de las obras más ricas, originales, nerviosas, divertidas y pulcras de finales del siglo XX. Sin embargo, y a pesar de tener grandes amigos como Carlos Monsiváis, Pitol ha sido un escritor solo, es decir, no acosado en la calle, no imitado, sin escuela, ajeno a capillas... no justamente reconocido, pues. Pero como bien señala en su libro más reciente, El mago de Viena, esa es la suerte que se corre cuando no se escriben libros de buenos versus malos para lectores que sólo buscan matar el tiempo.&lt;br /&gt;Asistir a los procesos de escritura de Pitol (Puebla, 1933), generosamente revelados en la que considero su obra maestra, El arte de la fuga, implica, en este caso en particular, asistir también a un proceso de maduración vital. Escritura y vida van tomadas de la mano en la gran obra de Sergio Pitol; juntas evolucionan sin mostrar síntoma alguno de decadencia, y el autor va puliendo su habilidad de bregar en su propia alma, en su propia psique, convencido de que el escritor ha de conocerse tan íntimamente como a un viejo entrañable amigo si de verdad quiere insuflar aliento a una obra literaria que, sin el dominio de sí mismo, paso previo al conocimiento y comprensión del otro (condición necesaria para crear personajes), no escribiría sino artefactos verbales. Se nos presenta como un escritor enfrentado a su experiencia, a sus terrores, a sus maestros y a su tiempo histórico que, suele sucederles a los escritores, no necesariamente es el mismo en que se encuentran atrapados físicamente: el tiempo del escritor es anímico; aquel en que transcurre el relato pergeñado al instante. Pitol no concibe, como en su momento Thomas Mann, atacado acaso por la melancolía, que el escritor haya de “morir para la vida si pretende cabalmente ser un creador”, en primer lugar porque disfruta de las posibilidades que le ofrece la vida tanto como de escribir, la mejor de las posibilidades. No concibe, por otro lado, desligar el acto de escribir del de viajar desde que a los veintipocos años surcó los mares de Veracruz en pos de los sitios explorados, más que imaginados, durante su lectura de las novelas de Julio Verne, el autor que transformó la convalecencia de sus enfermedades infantiles en una aventura maravillosa: “¡Viajar y escribir! Actividades ambas marcadas por el azar; el viajero, el escritor, sólo tendrán certeza de la partida. Ninguno de ellos sabrá a ciencia cierta lo que ocurrirá en el trayecto, menos aún lo que le deparará el destino al regresar a su Ítaca personal.” Escritor viajero en más de un sentido pues se desplaza no solo por tierra, mar y aire sino también por libros, arrastra una envidiable tradición literaria que incluye las literaturas inglesa, rusa, alemana y china, siendo traductor de las dos primeras. A los autores que mejor reconozco en sus obras, sin embargo, son a los rusos Gogol y a Chejov (aunque sus relatos me hacen pensar en otra de sus autoras ejemplares: Ivy Compton-Burnett): estéticamente a Gogol; éticamente a Chéjov. Podría adjudicársele a su novelística, asimismo, lo que de Arthur Schnitzler afirma el propio Pitol: “A través de las palabras todos los esqueletos largamente ocultos saldrán de sus armarios; por un breve momento los sepulcros dejarán de ser blanqueados.”&lt;br /&gt;Su escritor ideal es aquel que deliberadamente perturba a “la gente de orden, a la de razón, a los burócratas, a los políticos, sus aduladores y sus guardaespaldas, a los trepadores, a los nacionalistas y cosmopolitas por decreto, a los pedantes y a los necios, a las cultas damas, a los lanzallamas, a los petimetres, a los sepulcros blanqueados y a los papanatas.” ¿Hasta qué punto se aproxima él a ese ideal? A pesar de que sus primeros cuentos difieren de sus novelas en cuanto a talante (los cuentos son sombríos, amargos, próximos a lo terrible... las novelas en cambio, en particular las que conforman la serie Tríptico de Carnaval, son de un humorismo delirante, sutilmente obsceno), a este autor de origen poblano, veracruzano por adopción, lo caracteriza un afán quebrantador de normas, que no meramente provocador. Y si bien el propósito era quebrantar las normas sociales más que las morales, es decir, lo que llamamos etiqueta, Pitol termina revolucionando, más que quebrantando, el lenguaje literario. Es a partir del lenguaje, después de todo, que se consigue alterar o hacer tambalear las estructuras de la sociedad y, como el propio Pitol señala, es la literatura la que deja en evidencia todo lo que de ramplón, de intrascendente tiene el llamado lenguaje práctico de los políticos, los funcionarios y los empresarios. Cada relato de Pitol remite a una intimidad familiar violentamente desnudada por una máquina que demuele sin piedad las paredes de la casa guardiana de inconfesables secretos, inquilinos incluidos. Sus relatos, en particular, tienen su origen en recuerdos de su infancia. Huérfano desde los cinco años, el escritor vivió con una abuela (¿La “Amalia Otero” del relato homónimo?) anclada en un pasado “ideal”, paseando entre cuatro paredes una aristocracia retenida a la fuerza mientras que afuera estallaba la fiesta. Los primeros relatos de Pitol, ambientados en el ficticio San Rafael (Huatusco, en realidad), donde sobresalen las terribles hazañas de los miembros de la familia Ferri (¿quién duerme tranquilo después de leer “Victorio Ferri cuenta un cuento?”) recrean las historias murmuradas, que no contadas, de aquella abuela enferma de solemnidad. Ya en estos relatos se advierte el germen de lo que será la novelística de Pitol, es decir, ese regodeo en las cuarteaduras morales de seres que parecen, como sus propiedades mismas, castillos en ruinas, pero sin el elemento claramente paródico que caracteriza a sus novelas. Esa chejoviana necesidad de mostrar a la sociedad como una grotesca puesta en escena donde las máscaras caerán estrepitosamente al final, se remonta a la época en que el autor ejerció como diplomático, específicamente en Praga. Su sensibilidad artística (virtud difícil de encontrar en un ámbito tan plástico como aquel), lo llevó a advertir la ausencia de verdadero significado en el lenguaje pomposo en todo individuo aspirante al poder o, parafraseando a Pitol, “de pretensiones imperiales”: “A medida que el lenguaje oficial escuchado y emitido todos los días, se volvía más y más rarificado, el de mi novela (El desfile del amor), por compensación, se animaba más, se hacía zumbón y canallesco. Cada escena era una caricatura del mundo real, es decir caricatura de la caricatura.” Pudiera afirmarse que el punto de partida de la narrativa de Pitol, más específicamente el de las novelas posteriores a su experiencia diplomática, El desfile del amor, Domar a la divina garza y La vida conyugal, que componen el llamado Tríptico de Carnaval, es el deseo de desmontar aquel lenguaje que lo indignaba tanto como lo divertía. Ya en El tañido de una flauta parodiaría la afectación de los diletantes, otra clase de individuos que haya divertidamente despreciables.&lt;br /&gt;Sin embargo, y según denuncia el título de otro de sus libros, lo primordial para Pitol es la pasión por la trama. Ciertamente, importa más el cómo que el qué, pero en nombre de este principio los autores contemporáneos, y muy concretamente los mexicanos, han sacrificado el qué al cómo, y de pronto nos encontramos con novelas llenas de lenguaje y carentes de tema. Supongo que a eso se refiere cuando sugiere atender a las reflexiones de Nabokov para contemplar un renacimiento en la novela mexicana: “El efecto del estilo es clave para la literatura: es una clave mágica para comprender a todos los grandes maestros”. Jorge Volpi no exagera, por tanto, cuando asegura que Sergio Pitol es uno de esos acontecimientos que, casi milagrosamente, aparece en la literatura mexicana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-114032152951160579?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/114032152951160579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=114032152951160579&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114032152951160579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/114032152951160579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/02/sergio-pitol-un-cervantes-nuestro.html' title='Sergio Pitol: un Cervantes nuestro'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113833650411204814</id><published>2006-01-26T20:26:00.000-08:00</published><updated>2006-01-26T20:35:04.196-08:00</updated><title type='text'>Escritoras del Nóbel</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/ELFRIEDE.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/ELFRIEDE.0.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Nosotras piedras&lt;br /&gt;Cuando alguien nos levanta&lt;br /&gt;Eleva en lo alto tiempo inmemoriables...&lt;br /&gt;“Coro de las piedras”, Nelly Sachs&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Premio Nóbel de Literatura 1966&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Entre la entrega del Nóbel de literatura a Selma Lagerlöf, —que inspiró a J.K Rowling con sus hermosísimos cuentos y novelas para niños y jóvenes—, al de la austriaca Elfriede Jelinek, —que con crudeza ha denunciado la amnesia selectiva respecto a los crímenes del nazismo en su país—, hay casi cien años de diferencia. A lo largo de noventa años, descontando los cinco de la Segunda Guerra Mundial en que la entrega del Premio fue interrumpida, únicamente diez mujeres han accedido a él. Y entre la judeoalemana Nelly Sachs, que compartió el premio con Shmuel Yosef Agnon en 1966, y la siguiente escritora en obtenerlo, Nadine Gordimer, median veinticinco años.&lt;br /&gt;Mucho se ha especulado acerca de los mecanismos internos para decidir la concesión de los premios Nóbel. Hay quienes aseguran que son de carácter político más que otra cosa. Si bien es cierto que escritores politically incorrects como Ezra Pound, Jorge Luis Borges, Susan Sontag o la extraordinaria escritora alemana (pero incurablemente comunista) Christa Wolf, han sido ignorados, hay que tomar en cuenta —y alabar— las honrosas excepciones hechas con Jean Paul Sartre (que rechazó el galardón), Gabriel García Márquez o José Saramago, por ejemplo, por no contar a la más radical que es justamente Elfriede Jelinek. Tampoco es posible sostener la absurda tesis de los enemigos (y envidiosos) ideológicos de Octavio Paz, respecto a que el premio le fue indirectamente otorgado por Carlos Salinas, a quien, al parecer, le conceden no sólo el don de la ubicuidad sino además los poderes de un dios omnipotente, semejante de Bush.&lt;br /&gt;Pero... ¿por qué tan pocas mujeres? Este año en particular, cuando empezó a propagarse el rumor de que una escritora ganaría el máximo galardón a las letras y se publicó una lista en la que tramposamente no figuraba el nombre de quien resultaría ganadora, se reparó en la escandalosa escasez de nombres femeninos en la lista completa de galardonados. Las curiosidades con las que se topa uno son dignas de mención y análisis. Para ello sugiero dividir la historia de la concesión de los Nóbel de literatura en dos etapas: Antes y Después de la Segunda Guerra Mundial. Durante la etapa del Antes fueron reconocidas cuatro de las diez galardonadas: Selma Lagerlöf, que ganó un prácticamente recién estrenado Nóbel de literatura en 1909, además de ser el primer escritor sueco en obtenerlo; la italiana Grazia Deledda, que lo ganó en 1926; la noruega Sigrid Undsedt, la única de esta lista que no ha sido traducida al español (el inglés es el idioma más accesible en que se le puede leer) y que, increíblemente recibió el Nóbel de literatura en 1928, apenas dos años después de Deledda y, finalmente, la norteamericana por accidente y china de corazón, Pearl S. Buck, que tiene además el récord de ser el escritor más joven en haberlo recibido, a los 45 años. Ella fue, además, el escritor que cerraría este ciclo que recomenzaría en 1945 con el Nóbel a Gabriela Mistral, la única latinoamericana en este distinguido grupo.&lt;br /&gt;¿Por qué esta sequía de mujeres en las décadas de los cincuentas, sesentas y setentas? Buena pregunta que, hasta donde sé nadie se había formulado y sólo puede responderse conjeturalmente: son los años que del auge del movimiento feminista, cuando las mujeres empezaron a apartarse de los temas convencionales para comprometerse con la causa del feminismo, vinculada por lo general al comunismo. Autoras del calibre de Lillian Hellman, Mary McCarthy, Simone De Beuvoir, María Zambrano, Karen Blixen, Djuna Barnes, Christiane Rochefort, Iris Murdoch, Marguerite Yourcenar, Natalia Ginzburg, Cynthia Ozick y Doris Lessing—que sigue estando nominada— fueron deliberadamente ignoradas por la academia sueca. Distinguir a cualquiera de ellas con el Nóbel habría legitimado de alguna forma el feminismo; le hubiera dado cuerda a un movimiento que abiertamente se pronunciaba por la libertad sexual de las mujeres y el derecho al aborto. No se apreciaba la calidad literaria de las autoras porque lo que ellas representaban no era una obra sino un cuerpo politizado: imposible no asociarlas con lo que en su momento se consideró una amenaza para la estructura familiar y social.&lt;br /&gt;Sin embargo, la primer mujer que ganó el Nóbel en veinticinco años, en 1991, la sudafricana Nadine Gordimer, es digna representante de lo que pudiéramos llamar neofeminismo, surgido de una teoría sustentada en particular por la belga Julia Kristeva (otra ignorada por la academia sueca) respecto a la necesidad de denunciar, junto con la marginación de la mujer, la de los negros, los homosexuales, etc. La hija de Burger, obra maestra de Gordimer, es emblemática de este sentido, una denuncia dentro de la denuncia, porque no sólo nos muestra el repulsivo panorama de una Sudáfrica donde los blancos se rehúsan a caminar por la misma acera que un negro, sino también la injusticia cometida por Lionel Burger, un blanco ejemplar, luchador social protector a los negros que termina sus días en prisión y destroza en el ínter la existencia de su hija, que ya no es Rose, que ya no es una mujer, que ya no es nadie: “No tengo pasaporte porque soy la hija de mi padre. La gente que se relaciona conmigo debe estar preparada para ser sospechosa porque soy hija de mi padre.”&lt;br /&gt;Las autoras que siguen a Nadine Gordimer en el cuadro de honor de la academia sueca, son la afroamericana Toni Morrison (1993) y la poeta polaca Wyslawa Szymborska (1996), que aunque se mueven en la misma línea de Gordimer, denuncian desde su experiencia personal con el sufrimiento; una, como parte de una población doblemente segregada (mujer y negra); otra, testigo de los horrores padecidos por su país durante prácticamente toda su vida que además condena el carácter patriarcal de las religiones, como en los estrujantes poemas Noche, donde asegura que su padre judío no lo pensaría dos veces para obedecer un mandato semejante al recibido por Abraham, matar a su propia hija; o Hania, donde describe a una buena sirvienta católica con las puntas de sus zapatos gastadas de tanto arrodillarse: Sol, arrepiéntete de brillar. Flagélense nubes./ Primavera, envuélvete y florecerás en el cielo.” Hago notar que las dos mujeres de nacionalidad norteamericana que han ganado el Nóbel, Morrison y Buck, no son típicamente norteamericanas y sí muy críticas de su propio sistema.&lt;br /&gt;En este sentido, Elfriede Jelinek es la cereza del helado, la consagración tardía pero definitiva de lo que se habían empeñado en callar: el feminismo militante en su más pura expresión; odiada en su propio país no sólo por esto sino también porque, heredera universal de Thomas Bernhardt, refleja en su magnífica obra la decadencia de una sociedad que se caracteriza por conservar los antivalores del fascismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Elfriede Jelinek: un Nóbel maldito&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El desconocimiento absoluto de la obra de Elfriede Jelinek, Premio Nóbel de Literatura 2004, ha llevado a los principales diarios de México a sacar conclusiones erróneas con base en los escuetos cables internacionales y “opiniones autorizadas” a las que no pretendo desenmascarar, pero que evidentemente no la han leído, al menos no lo suficiente. Para empezar, el leit motiv de su escritura no es el feminismo, tampoco la política, sino la crítica social que, aunque pudiera englobar los aspectos antes mencionados, abarca muchos más. Sus dos novelas más importantes son La pianista (adaptada al cine a mediados de los 90 por su compatriota Michael Heneke) y Los excluidos, que es la suma de las obsesiones de la hoy galardonada y antaño atacada escritora austriaca.&lt;br /&gt;En esta, como en el resto de su obra, Jelinek recrea a una sociedad austriaca sumida a un tiempo en la mediocridad, el conformismo y la violencia de todo tipo. Aunque país del llamado primer mundo, los del tercero podemos reflejarnos perfectamente en los delirios de la clase media austriaca, en su indiferencia ante todo lo que no sea el status, en su desvalimiento intelectual ante el tejemaneje de la política que tan directamente les afecta y hasta en su cotidianidad. Definitivamente, la obra de Jelinek no es complicada y ajena al entorno latinoamericano como alegara uno de sus traductores, en todo caso, la dificultad de confrontarla estriba no en su identidad —finalmente, en tanto seres humanos y occidentales tenemos mucho en común con los austriacos y los europeos en general—, sino en la forma en que aborda dicha identidad.&lt;br /&gt;Pero Jelinek, podrá argüir alguien, no tiene que esforzarse demasiado para mirar la basura debajo de la alfombra. No es así. Reflejar a una sociedad tan corrompida, fascistoide y exacerbadamente machista exige una mirada que traspase las infinitas capas de lo superfluo, que es el caso de esta autora que en Los excluidos no nos describe a una masa amorfa de votantes idiotas, sino que explora cuidadosamente a las diversas clases de individuos que la componen, practicándole a cada uno una despiadada autopsia intelectual y espiritual, de la que por lo general brotará mierda a raudales: “Las jóvenes dependientas que están en el cine comprimen sus muslos al llorar, de tal manera que las manos del tornero o soldador que los palpan, quedan atrapadas en medio sin espacio para maniobrar. La mano quiere entrar pero sólo consigue entrar en una bolsa de palomitas, recién descubiertas en América, que rebosa abundancia y superfluidad porque está muy llena.” (Los excluidos, p. 106).&lt;br /&gt;La inconseguible edición en castellano de Los excluidos se publicó en España, en la colección Narrativa Mondadori en 1992, al parecer en una edición única, con la traducción de Carmen Vázquez de Castro, y no hace mucho se vendía junto con la otra novela célebre de Jelinek, La pianista, publicada también por Mondadori en 1993, con traducción de Pablo Diener Ojeda, en las mesas de saldo del metro por apenas $10.00. Naturalmente, quienes llegaron tarde a la ganga deberán desembolsar ahora diez y hasta veinte veces más por los mismos, si es que los encuentran, porque para mí que la editorial que los envió directo a las guillotinas se ha de estar dando de topes contra las paredes. No fingiré por tanto que soy especialista en literatura alemana (“sólo los especialistas en literatura alemana la conocen”, escribió alguien), simplemente soy curiosa, y en el caso de Jelinek, esa curiosidad quedó satisfactoriamente saciada. No obstante, esa escritura suya que aunque poética rebosa amargura y, digamos, una sórdida elegancia, me inquietó sobremanera. No pude evitar preguntarme si estaba ante un caso único, ante una aberración de la naturaleza, porque evidentemente Jelinek no estima a sus personajes y mucho menos se encariña con ellos, como hacen todos los escritores que conozco. No la imagino mordiéndose los labios mientras los somete a las peores humillaciones, aunque tampoco gozando de su dolor, a pesar de que tales personajes representan ni más ni menos lo que Jelinek más detesta y combate: la estupidez. Los personajes de Elfriede Jelinek serán, invariablemente, antihéroes. En su mundo (Viena) no hay cabida para la regeneración, ni para esperanza, ni para el arrepentimiento, mucho menos para el amor: “Anna jadea y tose por falta de aliento, el amor la ha agarrado con una fuerza terrible, siempre lo hace, no logra salirse de sus malos hábitos, viene tanto si se quiere, como si no se quiere. Anna no quiere correrse, pero desgraciadamente tiene que hacerlo.” (Los excluidos, pp 70 y 92). Las manifestaciones amorosas en su novelística son remedos de amor como también del sexo, caso también de La pianista, donde Jelinek juega con el lugar común del enamoramiento entre un adolescente y su madura maestra de piano, exhibiendo la verdadera naturaleza de esa mutua atracción con una precisión pornográfica, en la más pura acepción del término “pornográfico”, como quien muestra la entraña de una fruta podrida, pues lo que ellos llaman “amor” es en realidad la comunión de dos mentes enfermas.&lt;br /&gt;En Los excluidos, Jelinek lleva esta particularidad al límite. Sus protagonistas son cuatro muchachos que recién han dejado atrás la adolescencia, y no obstante siguen siendo niños. Sin embargo, parece decirnos Jelinek, la inocencia no es sinónimo de pureza, y en el caso específico de Rainer, Anna, Hans y Sophie, la una deviene en perfecta antítesis de la otra. Mucho se ha hablado de la ilimitada crueldad de los niños que no tienen empacho en señalar burlonamente a un manco o a un loco. Pues bien: esa es la clase de crueldad que caracteriza a estos personajes, aunada a la inteligencia de Rainer, la fuerza física de Hans, la ausencia de miedo en Anna y el deseo de divertirse de Sophie. Rainer y Anna, gemelos e hijos de un lisiado, veterano de la Segunda Guerra Mundial y representante del nacionalsocialismo, “A quien, como él, ha visto montañas de cadáveres desnudos, también de mujeres, le excita muy poco su propia mujer.” (p.79); poeta Rainer, pianista Anna (como la Erika de La pianista y también, como esta, desviada sexual, aunque en distinta forma), representan a la clase media. El dudoso privilegio de ser hijos de su padre les han permitido estudiar en una escuela de niños bien donde conocen a Sophie, quien representa a la alta burguesía, mientras que Hans, obrero al que conocen en la calle e hijo de una fanática comunista, representa, justamente, a la clase obrera. Rainer, el snob, y Hans, el acomplejado, no tardarán en pelearse a la niña rubia, rica y estúpida, mientras tanto, Hans se inicia sexualmente con Anna y practica el sexo con ella para no quedarle mal a la que él dice amar. Lo que une a estos seres pertenecientes a mundos tan opuestos es un mal entendido ideal anárquico que habrá de salvarlos, suponen, de las ideologías de sus respectivos padres, es decir, de parecerse a ellos. Lo que sea con tal de diferenciarse de quienes les dieron el ser, hasta robar, matar sin motivo y regodearse en la ilegalidad.&lt;br /&gt;No siento en Jelinek ese feminismo exacerbado que se le atribuye, a menos que se proyecte este en la feroz sátira que hace de la complacencia femenina para con el varón, que puede ser un nivel de feminismo autocrítico. De cuanto se ha dicho de esta autora, lo cierto es que ridiculiza al patriarcado, para lo cual ha de exhibir en toda su crudeza una sexualidad masculina regida por la obsesión con el tamaño del pene y la presencia utilitaria de la mujer, nulificada como ser humano, “En cualquier caso te voy a pegar —le dije el padre de Rainer a Anna a la madre —para que tomes nota y no vuelvas a hacerlo más y en caso de que no lo hayas hecho nunca, también te pego para que no se te ocurra ni siquiera la idea.” (p. 111).&lt;br /&gt;Elfriede Jelinek es la décima mujer en ganar el premio Nóbel. Las demás fueron Selma Lagerllöf, Grazia Deledda, Sigrid Undset, Nelly Sachs, Pearl S. Buck, Gabriela Mistral, Nadine Gordimer (nótese la enorme distancia entre la designación de una y otra), Toni Morrison y Wislawa Symborska. Los nombres de algunas de ellas quizá no le digan nada al lector, como no se los dirán algunos de los numerosos nombres masculinos entre los cuales se pierden, pues son 10 contra 90. Sin embargo, presiento que Jelinek correrá la suerte de algunos Nóbel que todavía leemos y admiramos como Boris Pasternak, Thomas Mann y William Faulkner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113833650411204814?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113833650411204814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113833650411204814&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113833650411204814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113833650411204814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/01/escritoras-del-nbel.html' title='Escritoras del Nóbel'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113710053236731111</id><published>2006-01-12T13:11:00.000-08:00</published><updated>2006-01-12T13:17:01.290-08:00</updated><title type='text'>Libros de mi buró: "En defensa de Elena Garro", de Patricia Rosas Lopategui</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/ASESINATO.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/ASESINATO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Esta reseña de Eve Gil se publicó en el suplemento Laberinto del periódico Milenio, el sábado 7 de enero de 2006&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Elena Garro era el chivo expiatorio ideal para desviar la atención de las altas cúpulas del poder político, donde se instalaban los verdaderos culpables de la matanza del 2 de octubre, y situarla en la participación instigadora de los intelectuales a los que, se afirmó, Garro señalaba como azuzadores de los jóvenes masacrados en Tlatelolco. Dejó de importar la identidad del asesino intelectual (el que giró la orden de disparar a mansalva contra los manifestantes) pues quienes verdaderamente habían perpetrado el crimen eran los alborotadores, los que mandaron a morir a los universitarios. Y Elena Garro Ex de Paz los había denunciado a todos, entre otros, Ricardo Guerra, Rosario Castellanos, Leopoldo Zea, Eduardo Lizalde, José Luis Cuevas y Carlos Monsiváis (en realidad fueron 500 los nombres barajados). Sin embargo, y según pretende demostrar El asesinato de Elena Garro, libro que sorprende desde el título, lo anterior fue fruto de un complot perfectamente orquestado entre los intelectuales y el poder, resentidos hasta el tuétano con la “lengua suelta” de la entonces mejor conocida como periodista Elena Garro, quien había exhibido sin empacho los crímenes, las debilidades y las omisiones de ambos bandos, a los que invariablemente asociaba.&lt;br /&gt;La autora, Patricia Rosas Lopátegui, biógrafa y estudiosa de la vida y obra de la autora poblana, que protagonizara una sonada disputa con Helena Paz, hija y heredera de Garro quien la acusó de haber extraído documentos del desván de su madre, asume una defensa apasionada, por momentos vehemente, de su personaje, de la que previamente publicó la polémica biografía Testimonios sobre Elena Garro, en la desaparecida editorial Castillo. En El asesinato de Elena Garro se documenta con lujo de detalles aquella faceta ignorada (¿deliberadamente?) de la trayectoria de Garro, que es la periodística, y cuyo seguimiento contribuye a sembrar serias dudas respecto a la traición de la autora de Los recuerdos del porvenir, a quien el mismísimo Borges se refirió como “el Tolstoi mexicano”. Aunque conocida, que no merecidamente reconocida como narradora, Elena Garro fue también una combativa periodista que defendió, con la pluma y con su vida, a las clases desprotegidas. De este activismo social dio fe Elena Poniatowska, quien por cierto prologa este volumen (aunque manifiestamente incrédula, como yo misma, de la exagerada monstruosidad de Octavio Paz) en su libro Las siete cabritas, donde relata la irrupción de aquella alta, espigada y rubia mujer envuelta en un precioso abrigo, seguida por una turba de indígenas descalzos en una elegante recepción en las instalaciones del Fondo de Cultura Económica, en honor a Rómulo Gallegos. El propósito de Garro era recabar firmas entre los invitados al convite para que a sus acompañantes les fueran restituidas sus tierras, “Allí, en la salota, estaban todos los intelectuales, y cuando me vieron con todos los inditos, no me dieron ni la mano —narra la propia Garro a Poniatowska, un 2 de agosto de 1962 —; todos muy elegantes los intelectuales con sus whiskys en la mano y unas señoras que escriben mucho y muy mal, que también sólo pelaban los ojos (...) Todos los intelectuales se hicieron grupos, se pusieron a hablar entre ellos... Les dieron la espalda a los campesinos”. Ante tamaña ofensa, Elena Garro animó a sus tímidos acompañantes a ponchar las llantas de los lujosos Cadillacs y Mercedes, tarea a la que gustosos se sumaron los chóferes de los invitados, “Lo que pasa —continúa Elena con esa maravillosa sonrisa ponderada por María Luisa “La China” Mendoza— es que entonces les parecía insólito que alguien defendiera a los indios... Ahora lo que me da más risa, eso que todos son pro-indios. ¡Eso es lo que me da más risa!” (El asesinato..., p.p 123 y 124).&lt;br /&gt;Aunque este capítulo aislado pudiera sugerir que Elena Garro sublevó a los indios sólo por ver las caras que ponían los amigotes de su todavía esposo, Octavio Paz, los cientos de artículos periodísticos del mismo periodo que componen este voluminoso libro, publicados en la revista Presente! de Cuernavaca, Morelos, prueban la vehemente defensa que durante años protagonizó Garro hacia los campesinos indígenas despojados, a veces hasta el asesinato, de su patrimonio, especialmente durante el sexenio de Adolfo López Mateos (quien, por cierto, se propasó con ella en una ocasión, según nos narra). Garro fue defensora acérrima de Rubén Jaramillo mucho antes de que este cobrara notoriedad, incluso fue alojado por Deva Garro, hermana de Elena, en medio de una persecución de los militares. El asesinato de Rubén Jaramillo, junto con su esposa e hijos, lo sabemos, conmocionó al medio intelectual, pero la única que virtualmente lo defendió con su cuerpo, fue Elena Garro. Ese fue el reclamo airado de la escritora contra “los intelectuales”: “(...) los intelectuales se pelearon, se insultaron, se arrojaron whisky a la cara, insultaron al Gobierno, y se llamaron nazis en el nombre de la inteligencia, porque no ganaron el premio de 20,000 pesos que era para uno solo. Entre ellos, uno declaró a la revista Siempre! de la semana pasada, “que los mexicanotes enchamarrados, bigotudos y prietos le tenían envidia porque él era güerito”. Esta noticia sensacional merece páginas enteras, tinta y publicidad (...) Es consolador saber que ellos se contentan con unos cuantos miles de pesos al mes, migajas que les regalan los políticos, unos banquetes sabatinos con calamares con arroz y unas frases dirigidas contra los políticos mexicanos ladrones, de los cuales viven, y otras cuantas frases dirigidas contra los imperialistas yankis a los cuales les sacan becas y viajecitos regularmente (...)” (Presente!, Cuernavaca, Morelos, 21 de febrero de 1965). Si alguien conocía a la clase intelectual mexicana como a la palma de su mano, esa era la ninguneada (por emplear un término acuñado por el propio Paz) mujer del futuro Premio Nóbel de Literatura. ¿Es posible suponer, entonces, que con estas incendiarias declaraciones Elena Garro cavó su propia tumba?&lt;br /&gt;En realidad, previo al 68 a Garro se le había involucrado en asuntos bastante peligrosos, como el asesinato de Kennedy, político al que ostensiblemente admiraba. Al parecer Elena declaró haber visto a Lee Harvey Oswald, presunto asesino del presidente estadounidense, en la fiesta de un primo suyo. Estaba convencida de que a Kennedy lo habían matado los comunistas (raza a la que Elena consideraba espuria); incluso se había personado en la Embajada de Cuba para gritarles ¡Asesinos! el mismo 22 de noviembre de 1963, y aseguraba en privado que Silvia Durán, prima política de la escritora, era comunista y amante de Oswald. Todo lo anterior se volvió el pretexto ideal para hacerla objeto de una compleja labor de espionaje por parte del FBI, cuyo verdadera inquietud se centraba en la alianza entre la escritora y otro defensor de los derechos de los indígenas: Carlos Madrazo, insólito líder priista, con claras tendencias izquierdistas, lector asiduo de Balzac y muchas posibilidades de alcanzar la silla presidencial, ¡enorme peligro que había que combatir! El político tabasqueño habría de morir en un sospechoso accidente de aviación en 1969, un año después de que se intentó presentarlo como el principal instigador del Movimiento Estudiantil.&lt;br /&gt;La duda que queda en el aire es: ¿Mintió Garro para salvar a Madrazo?, es decir, ¿demandó la garantía de protección de su admirado amigo que acusara directamente a los intelectuales de haber incitado a los universitarios? ¿O fue realmente una soplona, por fastidiar a los amigos de su ex esposo? En artículo publicado en días previos, el 17 de agosto de 1968 en Revista de México, cuando nadie imaginaba siquiera el horror que estaba por desatarse, no pudo ser más clara respecto a lo que se estaba gestando: “¿Quienes son los estudiantes? Los futuros intelectuales. Luego es justo que se lancen a la defensa de los intereses creados por los actuales profesores, periodistas, locutores, pintores, escritores, etc. Y, en efecto, a través del mundo democrático se lanza a los menores de edad al incendio de ciudades y de políticos, posibles contrarios a los intereses creados de los intelectuales en el poder (...) El Complot de los Cobardes, ya que no son los complotistas los que salen a dar las batallas callejeras y a enfrentarse con las policías o con el Ejército en defensa de sus intereses, sino que lanzan a millares de menores de edad a luchar por sus prebendas y posiciones (...)” (EAEG, p. 376). Elena Garro era, pues, una mujer que sabía demasiado. Destruirla, asesinarla moralmente se volvía imperativo para las clases política e intelectual de nuestro país, y hacer de ella una especie de Judas de su gremio era la solución ideal. El resto de la historia ya la conocemos: la renuncia de Paz de su cargo como embajador de México en la India; la huída de Elena Garro y su hija a París, etc, etc. Finalmente, como nos hace ver Patricia Rosas Lopátegui a través de diversos testimonios de testigos e involucrados, a algunos de aquellos intelectuales “señalados” se les premió con creces durante el sexenio de Echeverría (el primer responsable de la masacre en su posición de Secretario de Gobernación) de quien Carlos Fuentes, sabido es por todos, habló en términos por demás elogiosos. Señala Luis González de Alba en declaración publicada el 28 de septiembre de 1998 en el periódico Milenio: “Aquellos aviones acarreados que llevaba Echeverría a sus viajes por Sudamérica y demás, ¿qué hacían realmente? Entiendo que vayan unos industriales para promover el comercio. Pero, ¿para qué iban tantos novelistas, pintores, poetas?, ¿qué pitos tocaban?” La propia Elena, ya anciana y reivindicada por escritores como René Avilés Fabila (que luchó para traerla de vuelta a México), Ignacio Trejo Fuentes y Gustavo Sáinz, le diría a Gabriela Mora: “Yo no vivo en sociedad, vivo como un animal acorralado y no he hecho NADA, ¡NADA! ¡NADA! En cambio ellos viven en el Palace, andan en limusines y HABLAN DEL PUEBLO, mientras el pueblo SE MUERE DE HAMBRE.”&lt;br /&gt;Elena enojada, escribe su tocaya, Poniatowska, era un bello espectáculo. Pues bien: Patricia Rosas Lopátegui recupera, a través de El asesinato de Elena Garro, ese espectáculo en letras de molde: el enojo, la indignación de uno de los escritores (“he de hablar en masculino para abarcar hombres y mujeres”, dice bien su biógrafa) más grandes de la literatura mexicana de todos los tiempos, la sin par y sin precio, Elena Garro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113710053236731111?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113710053236731111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113710053236731111&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113710053236731111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113710053236731111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2006/01/libros-de-mi-bur-en-defensa-de-elena.html' title='Libros de mi buró: &quot;En defensa de Elena Garro&quot;, de Patricia Rosas Lopategui'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113531889717849325</id><published>2005-12-22T22:08:00.000-08:00</published><updated>2005-12-22T22:21:37.226-08:00</updated><title type='text'>Cuando la belleza es horrible: Réquiem por una muñeca rota</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/BELLMER.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/BELLMER.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ilustración: Hans Bellmer&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Publicado en La Jornada Semanal el 5 de noviembre del 2000, en la columna "Ahora paso a retirarme" de la escritora Ana García Bergua, autora de &lt;em&gt;Púrpura &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Rosas negras&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;RÉQUIEM POR UNA MUÑECA ROTA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hace poco leía yo en una revista la docta opinión de un experto en belleza; no, no era un profesor de arte ni un doctor en estética, sino un maquillista. Decía que no existen las mujeres feas; sólo las que se cuidan y las que no se cuidan. Me pregunté de qué tendríamos que cuidarnos. También leí en otra revista que dentro de veinte años las mujeres de sesenta años podrán aparentar cuarenta. Me pregunté si yo querría aparentar algo así. Entonces pensé que la fealdad era una amenaza para los otros; que la belleza de las mujeres, en realidad, está teñida de locura y de espanto. Igual que en Réquiem por una muñeca rota, la novela de Eve Gil (Tierra Adentro, CNCA, 2000).&lt;br /&gt;La belleza es horrible. Quiero decir, la belleza industrial de las modelos de los calendarios, la de las y los cantantes que se zangolotean en el televisor; la belleza obligatoria, por no decir el clisé de la belleza interior, que por ser otra obligación y aparte no existir, también es horrible. Réquiem por una muñeca rota trata, entre otras cosas, de ese espanto que es la belleza, de la carne triste con que se fabrica la pulpa de las flamantes páginas de las revistas de moda: niñas explotadas, futuras señoras suicidas, empelucadas, delirantes o sólo anoréxicas en el mejor de los casos. Figuras que venden el cuerpo en las revistas y las secciones de espectáculos de los diarios y que, a la vez, tienen que representar el papel de castas hijas de familia en las secciones de sociales. Esa falsa moral, en este país de doble vista, rompe a las niñas, las despedaza como muñecas y, sin embargo, preserva aquellas partes del cuerpo que podrán concebir hijas que también serán muñecas rotas.&lt;br /&gt;La novela retrata un mundo que quizá para las mujeres educadas, profesionistas, no es tan familiar; ni siquiera se relaciona del todo con la pobreza, que como preocupación nos puede quedar más cerca. Sin embargo, lo respiramos todos los días, en el imperativo de lo femenino, en la angustia por poseer la belleza, por disimular la edad. Al leerla, una puede reaccionar como la mamá de Moramay, la protagonista, aquella señora que guarda las apariencias contra viento y marea, pertrechada tras su mandil de flores y su peinado de salón Paquita: qué desaseo, Eve, déjate ahí, ya no mezcles tantas palabrotas en tu estilo pulimentado, ni expongas esa angustia que se agazapa en el peluche, en los bombones rellenos de cereza, en los perritos falderos.&lt;br /&gt;Moramay y Vanessa, las protagonistas de esta pieza esperpéntica, son hijas del puro disimulo: la gorda Moramay, la que sueña con ser escritora, es hija de un señor muy prominente, entre cuyas posesiones figuran todas las salas de cine de la capital. El papá de Vanessa –la pequeña modelo de trece años explotada por sus padres– es un viejo productor de telenovelas, cubano, especializado en marcar y estropear a las actrices que, por unos minutos de fulgor en la pantalla, deben pagar tributo en su diván. Las madres de ambas son señoras destrozadas, antiguas muñecas perfectas. La madre de Vanessa oculta los abusos del padre a su bella hija; la de Moramay, la violación de que ésta fue víctima a los cinco años. Por su parte, el padre de Moramay oculta a esta esposa y a esta hija de segunda mano, a los ojos de la alta sociedad a la que pertenece. Pareciera que Eve Gil nos dice: hay un acuerdo tácito por ocultar el horror bajo muchas capas de maquillaje; y las principales encargadas de hacerlo son, somos, oh paradoja atroz, las propias mujeres. Y pueden dedicar sus vidas enteras a hacerlo, a limpiar la humillación y el dolor como quien pasa fab sin descanso por los mosaicos de la cocina.&lt;br /&gt;Moramay encuentra a Vanessa y se produce en ella una gran fascinación: su mejor amiga es como un espejo que le devuelve una imagen mejorada: tiene todo lo que a Moramay le falta. Ambas buscarán a los hombres –Vanessa especialmente– como si fuera una obligación, un deber. Pareciera que las apariencias no sirven si no ocultan nada, así que hay que mancillarse para ocultarse después. Un hombre le arruinará a Vanessa, a fuerza de chupetones, el cuerpo y de paso el negocio a su madre, que en ese momento la renta como modelo de ropa interior. Moramay ejercitará una sexualidad muy literaria convirtiendo en folletín por entregas los revolcones de la prefecta de la escuela. Ya arruinadas ambas, mancillada una en el cuerpo y la otra en la reputación, al borde del suicidio, Moramay y Vanessa terminarán por descubrir que, finalmente, no sólo la otra tiene lo que a la una le falta, sino que es todo lo que le falta; es decir, que sin ese mundo de disimulos y apariencias y poder, las dos estarían perfectamente felices, como la tía de Moramay, Lu, con sus novias del equipo de softball femenil las Diablas de Occidente.&lt;br /&gt;Es notable el sentido del humor en esta novela, porque bajo su apariencia de superficialidad, sus referencias múltiples a las canciones de radio y los productos comerciales, termina siendo punzante y doloroso, como un fondo amargo que arrastrara los pequeños sonsonetes que arrullan la vida de la clase media mexicana. Asimismo, los ojos ocupan un lugar curioso y preponderante en la novela de Eve Gil; hay ojos verdes, ojos glaucos, ojos color amaretto, ojos color aceituna. Moramay, la ojona, imagina sus ojos verdes rodando como canicas en el piso; son ojos que miran con azoro, que buscan y hurgan bajo la apariencia, bajo la destructora imagen de la belleza. ¿Qué puede salvar a una mujer, parece preguntarse Eve, que no esté amenazada por la miseria, pero sí por esta conspiración de dietas y ropa de colores, por este tufo a melodrama, a gato siamés, a asfixia y a perfume de pureza supuesta que puede literalmente terminar con su vida, obligarla a renunciar a sus deseos, convertirla en una foto pegada a un papel? A Moramay la salvará la literatura, pero Vanessa quedará condenada, convertida su vida en una virtual pantalla de televisor que la encerrará: “Piensa que no todo es para siempre”, le dirá a su amiga a modo de consuelo, antes de separarse, “que algún día volveremos a reunirnos […], tal vez entonces tú ya seas una famosa escritora, como Corín Tellado… ¡y yo más popular que Yuri o Lucerito…!” Eso sí, luego besará a su amiga metiéndole la lengua hasta la garganta: después de todo, el verdadero amor vive en un plano paralelo a esta realidad, quizá detrás de los espejos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113531889717849325?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113531889717849325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113531889717849325&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113531889717849325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113531889717849325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2005/12/cuando-la-belleza-es-horrible-rquiem.html' title='Cuando la belleza es horrible: Réquiem por una muñeca rota'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113503671488107121</id><published>2005-12-19T15:52:00.000-08:00</published><updated>2005-12-19T15:58:34.910-08:00</updated><title type='text'>Las abuelas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/abuelas.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/abuelas.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo tuve dos infancias. Y dos abuelas: una buena y otra mala. La presencia de una y la omnisciencia de de la otra hicieron que la historia de mis primeros años se escribiera bifurcadamente, al grado de hacer de mí dos niñas, una que amaba, otra que odiaba.&lt;br /&gt;Mi abuela buena vivía en una casa embrujada, en una pequeña ciudad del noroeste mexicano. Era la abuela de vacaciones; la de los voraces calores de verano y el calorcillo del hogar de invierno. Ya Hermosillo era mi Ítaca, porque aunque nací sobre el lecho de mi abuela buena (ella asistió mi parto con el hervidero de agua y la esterilización de los instrumentos del tosco médico militar que me sacó, a decir suyo, de un tironcito con sus manototas), los negocios de mi padre nos forzaban a mi mamá y a mí a permanecer en la Ciudad de México: mi Troya. Mi abuela buena, claro, era la mamá de mi mamá, y en la escuela yo no hacía más que contar los días que faltaban para las treguas de agosto y de diciembre. Me esforzaba, verdad que sí, para sacar adelante el grado en curso, de tal suerte que no se me negara el premio de volar a sus brazos (mis primos se burlaban de mí porque era la única que la llamaba “Mamá” en vez del nana que emplean los niños sonorenses: nana es abuela en yaqui, pero para los niños de la capital, y yo era una niña de ciudad, “nana” es la señora que nos cuidaba), y el hecho de que viviera en una casona donde ocurrían cosas raras, era un encanto adicional —¿Fue Emily Dickinson quien dijo que el arte era una casa encantada?—. Mi abuela buena tenía talento (¿de qué otra manera llamarlo?) para atraer espíritus chocarreros. Afirmaba haber visto de niña unas patas de macho cabrío pendiendo, estremecidas y peludas, de la copa de un árbol. Ella se había rehusado a alzar la vista: sólo vio las pezuñas y echó a correr en sentido contrario, desgranando un inconexo rosario de nombre de santos (se le borraron las oraciones de la memoria), y yo siempre le estaba diciendo: anda Mamá, anda, vuélveme a platicar la historia de las patas peludas, anda...&lt;br /&gt;Mi abuela buena, decía, estaba siempre contando historias. Siempre. No necesariamente de fantasmas, también sobre mamá Eleuteria, mi bisabuela, que fue una india mayo a la que “le salían unas trenzas así de gordas como las tuyas”, me decía mientras me peinaba... o de una abuela española, mamá de su papá, mi bisabuelo Santos, llamada Nieves, de la que no recuerdo más que el nombre. Las historias brotaban de los buenos labios de mi abuela buena como perlas.&lt;br /&gt;—Mamá —le dije un día, a la edad de nueve años, mientras ella peinaba mi cabellera en las dos abultadas trenzas negras que le remitían a su madre — ¿Por qué no escribes tus historias?&lt;br /&gt;La respuesta, lo recuerdo, demoró en llegar:&lt;br /&gt;—Porque no sé —confesó fresca, retirando del espejo la mirada de sus ojos joyas, de una tonalidad intermedia entre el azul índigo y el verde esmeralda. Y sin embargo, estoy segura, de ella me viene lo escritora.&lt;br /&gt;Yo, la verdad, solo vi dos fantasmas, yo y otro más. Me explico: a principios de agosto, que es cuando el calor de Hermosillo se eleva por encima de todos los termómetros, alguien tocó a la puerta. Yo tenía la costumbre de asomarme a la ventana antes de abrir.&lt;br /&gt;— ¿Quién es, María? —preguntó extrañada mi abuela buena (la única que usaba mi segundo nombre, el que irónicamente hace honor a mi abuela mala).&lt;br /&gt;—Es un señor viejito con esmoquin negro, sombrilla... y sin pies—no hice más que describirle lo que veía. Era un señor de unos setenta años, militarmente erguido, con una calva rosada y algunos mechones como de pelo de ángel surcándole la cabeza a manera de guirnalda.&lt;br /&gt;Mi abuela buena, obviamente, se rió: ¡Tú y tus bromas, María!, ¿esmoquin? ¿Sombrilla?... ¡Y sin pies!, ¿cómo hace el buen hombre para no caerse? Sin embargo no dudó por un segundo que yo había visto a un señor trajeado y con sombrilla (¡y sin pies!) en pleno Hermosillo, con 50 grados a la sombra. Abrió sonriente mi abuela buena y no había nadie, nadie.&lt;br /&gt;En Hermosillo yo era una niña y en la Ciudad de México, otra. La de Hermosillo se rellenaba como pavo navideño debido a su afición por las papas gigantes con chorizo especialidad de mi abuela buena, y los chemisses que son unos raspados como icebergs, con bolas de nieve y bañados en jarabe de caramelo. Mi tío Chiquis nos llevaba en moto a mi primo Luis Alan y a mí; posteriormente nos llevaría con nuestros sucesivos primos (no tuve hermanos, solo primos hermanos, y apenas nacer yo, se desató la explosión demográfica entre los hijos de mi abuela buena) A veces era mi tío Felipe quien nos acarreaba, y como era jipi nos divertíamos mucho con las persecuciones policiacas de mediados de los setentas. La María de Hermosillo andaba descalza sobre el asfalto caliente (cuestión de práctica: empecé imitando a mis primos y a mis amiguitas del barrio. Al principio arde, arde mucho, pero se va desarrollando un callo protector y es casi como andar en zapatos) y salía a festejar la irrupción de las lluvias aullando como los indios, zambulléndome en las aguas puercas de las calles transformadas en canales, mezclada con los demás niños, revolcándome como un verdadero cerdo, despreocupada y feliz, y mi mamá se ponía a cacarear que a ver si no se me infectaba allá, pero ni le entendía.&lt;br /&gt;La niña que era en la ciudad de México, la de la abuela mala, hubiera contemplado con repugnancia a aquellos niños chapoteando en las calles inundadas. No porque lo sintiera realmente, sino porque había que acoplarse a los usos y costumbres de las niñas ricachonas de mi escuela. Con ellas no se podía hablar de la abuela buena, la que me forjaba trenzas, la que alimentaba gallinas y hacía tortillas inmensas que se desdoblaban como manteles; la que traía aromas de cocina prendidos a su delantal y a sus trenzas coloradas y narraba historias de diablos y marcianos (¡juro que vimos un ovni mientras nos mecíamos en la hamaca del patio y mi abuela buena me hacía piojito con los ojos fijos en el asombroso cielo ciego de Hermosillo!): me habrían juzgado naca. Las abuelas de mis compañeritas eran como mi abuela mala: reclusas en mansiones de tres plantas, recibiendo a diario la visita del fisioterapeuta, presumiendo la heráldica con los visitantes. Nunca un abrazo ni un beso... ya no hablemos de corretear ni de hacer piojitos. Mi abuela mala, la paterna, era quien salía a relucir en mis conversaciones elevadas. Asturiana, viuda de un revolucionario, padecía insensibilidad en los músculos faciales (una embolia, creo: tenía que ejercitar los cachetes todos los días) y vivía en Las Lomas (¿dónde más?) Por supuesto evitaba mencionar lo que pudiera desvirtuar su reputación, por ejemplo, que renegaba de su nexo umbilical con el Médico Asesino (el luchador, claro), al que dio por muerto cuando optó por colgar su brillante futuro como cirujano en la pared (carrera que, por cierto, no había elegido: en esa familia nadie elegía nada. Mi abuela mala repartía destinos entre su prole) y dedicarse de lleno a la lucha libre, su pasión. Mi papá, que nunca osó contradecirla, renunció a su sueño de estudiar cine y se graduó como ingeniero automotriz, aunque compensaría sus inclinaciones cinéfilas comprando el cinito de la esquina. Por eso me identifico más con mi tío, el Médico Asesino (hubiera sido más feliz, pobre, siendo hijo de mi abuela buena).&lt;br /&gt;Era yo muy niña cuando, con aires de misterio, mi mamá me mostró una revista de hojas cenicientas (La familia, año 1953); abrió por la mitad aquella reliquia poblada de señoras gordas y antiguas y señaló una foto sepia en la que aparecían dos parejas: altivas y adustas las señoras. Gesto grave uno de los señores; de plano adormilado el otro, diríase, levemente aburrido (¡mi gesto!, advertí asombrada).&lt;br /&gt;—Adivina quienes son...—canturreó mi madre.&lt;br /&gt;—Este señor sale en mi libro de texto —lo señalé.&lt;br /&gt;—Ah, es el ex presidente Ruíz Cortínez... y esta es su esposa, la madame (¿Por qué madame, pregunté insidiosa, ¿Por madame Pompadour?, mamá esquivó la respuesta con embarazo y prosiguió:) Y estos... son tus abuelos —su tono era triunfal, casi vanidoso. Y cómo no, si la aristocracia les salía hasta por las orejas, principalmente a ella, mi abuela mala. Así fue como la conocí, en una foto a punto de desintegrarse, porque mi abuelo, el General, ya había muerto. Murió, que coincidencia, el año en que nací, “y te quería conocer”, me decía mi mamá muy sonriente, “¡Él sí te quería!”. Miré fijamente a mi abuela mala y confieso que me abrumaron los deseos de abrazarla... no porque me enterneciera, qué va, sino porque a juzgar por su expresión arrogante, su boquita pintada en forma de corazón y la infrahumana faja que le hacía ver un bustazo y una cinturitita, montaría en cólera ante cualquier demostración de afecto que desarreglara su peinado: ¡odio a primera vista!&lt;br /&gt;Ese mismo fin de semana llamé a mi abuela mala. Busqué su número en el listín telefónico. Pensaba decirle: “Abuela, qué fea es usted...”&lt;br /&gt;— ¿Diga? —respondió una voz femenina, grave, altiva, de marcado acento ibérico. No me dio un vuelco el corazón ni mucho menos, solo me sorprendió que no contestara un ama de llaves como las de las películas (a menos que la suya fuera gachupina como ella, cosa harto improbable).&lt;br /&gt;—Buenas tardes —dije, alardeando de buena educación — ¿Es usted doña María?&lt;br /&gt;— ¿Quién allá? —respondió con impecable acento y un cuidado extremo en cada palabra, como si temiera perder los dientes.&lt;br /&gt;—Soy yo, abuela, tu nietita...&lt;br /&gt;Y colgó. ¡La pinche vieja me colgó! Hasta eso, no en forma determinante o grosera, sino con suavidad, casi con dulzura... ¿o con indiferencia? Pues... ¿qué diablos estabas esperando?, me recriminé, ¿que la vieja frígida rompiera en llanto diciendo “¡Oh, eres tú, mi adorada nietita, mi heredera, sangre de mi sangre...he esperado tanto este momento...!&lt;br /&gt;¡Pamplinas!&lt;br /&gt;Mi papá contaba la siguiente anécdota como si fuera un chiste: un día él dejó caer una foto mía sobre la alfombra (persa, seguramente) de su madre. En dicha foto aparecía yo al añito de edad, cabeceando sobre un sofá cubierto de cojines, al lado del tocadiscos Philco donde escuchaba a mi cantante favorito: Raphael (aparecía la portada del disco). Mi frente cóncava, frente Castillo, parecía desproporcionada para mis hombritos. Tal y como calculó, mi perfeccionista abuela mala no tardó en reparar en la basurilla sobre su alfombra, levantó la foto y, mirándola extrañada, inquirió a su obediente vástago: ¿qué hace aquí esta foto tuya, Juan Manuel?, no recuerdo la ropa que traes puesta, el color blanco nunca te ha sentado bien... y jura mi padre que la vieja miró con amor la foto, hasta que él quebrantó el encanto: no soy yo, madre, es mi hija pequeña. ¿Verdad que es igualita a mí? La pinche vieja le extendió la foto de vuelta diciendo: no sé a qué te refieres, Juan Manuel, tú no tienes hijas pequeñas...&lt;br /&gt;¡Ja, ja, ja!, reía mi papá, celebrándole como siempre sus canalladas, y mi mamá lo secundaba diciendo: ¡pinche vieja hiena, jajajaja! Y yo me propuse hacerle la vida cuadros a mi abuela mala, vengarme de su demencia selectiva. Empecé enviándole una suntuosa caja de chocolates hipercalóricos el día de su cumpleaños con una nota: “Con amor en tu bicentenario, tu nietita” Me gasté toda mi mesada, sin contar el gasto del envío desde la florería chocolatería donde la adquirí. Después le hice llamadas en las que me limitaba a respirar densamente en la bocina (Ahí se quedaba la muy canija, aguardando sin duda a que le soltara alguna obscenidad) y no pocas veces dejé mensajes afectuosos en su contestadora:&lt;br /&gt;“Abuela: eres una franquista de mierda, una burguesa fundilluda y frígida, ¿crees que no se en lo que andas, eh? ¿Qué pensarían tus amistades y las Damas de la Vela Perpetua si supieran?, vieja perra degenerada...&lt;br /&gt;En realidad no tenía idea del acto vergonzante en que se suponía había emboscado a mi abuela mala, pero intuía que tenía una larga cola que le pisaran: quería que se sintiera vigilada, acosada y perseguida; que su conciencia, si es que tenía, le hablara con mi voz, la voz de su nietita de diez años (mi edad cuando empecé a torturarla... si torturar a una estatua fuera posible).&lt;br /&gt;Mi abuela mala se libraba de mi acoso sólo cuando yo volaba a los blandos brazos de mi abuela buena. Entonces, olvidaba por completo a la otra. Y de nuevo me convertía en una niña gordotota y feliz que cazaba cigarras, besaba al perro (El Chato, un bóxer) en el hocico, correteaba gallinas, se atiborraba de Chemisses y Rielitos (un dulce de tamarindo en forma de riel); se subía a las copas de los árboles a devorar cañas y limas y arrojar piedras a los transeúntes; rayoneaba con plumín la caparazón de Ava, su tortuga; hacía saltar más alto a los grillos tocándoles las patas; se ponía una escafandra para chapotear en la fuente; desafiaba ostensiblemente a los fantasmas diciéndoles “putos” y no se dormía si antes su abuela buena no me narraba sus historias de terror, ¡anda mamá, anda, vuélveme a contar de cuando viste las patas del diablo! Pero de regreso a la City, a la menor señal de aburrimiento, recordaba a mi abuela mala y me entraba la urgencia de urdir la siguiente maldad en su contra. Lo curioso es que papá, a quien su mamaíta no se le caía de la lengua (era un maldito Edipo), nunca hizo la menor alusión a los ataques de los que era víctima su progenitora, como si ella nunca se lo hubiera mencionado. Me costaba trabajo creer que una vieja que corría a los brazos de su benjamín cada vez que se le partía la uña no le hubiera dicho que un loco le hacía llamadas obscenas, le mandaba chocolates rellenos de champaña y dibujos de abuelas traidoras colgadas de un árbol con la lengua morada, los ojos como crucecitas y los zapatos de tacón suspendidos de los empeines. ¿Será que en el fondo la vieja psicópata lo disfruta?, me preguntaba mientras dibujaba una abuela untada en el pavimento.&lt;br /&gt;Tenía ya trece años cumplidos y dos comunicándome con mi misteriosa abuela mala sin obtener ni una mentada de madre a cambio. Acababa de leer La cándida Eréndira y su abuela la desalmada y pensaba que la abuela de Eréndira era menos peor que la mía porque al menos la vestía y la peinaba, aunque fuera para venderla. La abuela proxeneta surgida de la pluma de García Márquez veía en su nieta una mina de oro, ¡al menos! La mía ni siquiera daba señales de vida, era como hablarle a un pinche maniquí del Palacio de Hierro (apostaría, jajajá, a que mi abuela mala tampoco tenía nada debajo de las faldas). Pues bien, ese día llamé dispuesta a insultarla, con la diferencia de que esta vez la azuzaría para que me contestara de una maldita vez; que me dijera: puerca, bastarda, hija de la gran puta, te voy a matar... ¡algo!...&lt;br /&gt;— ¿Diga?&lt;br /&gt;— ¡Abuela puta!&lt;br /&gt;Silencio. Contuve el aliento con la esperanza de conocer su voz en otras circunstancias, de averiguar como articulaba otra palabra que no fuera “diga”... pero nada. Supe que permanecía en la línea porque percibía su acompasada, dulce respiración. Casi podía olerla: geranios y mentol (papá se la llevaba diciendo que su puta madre olía a geranios y mentol. Ah, y a Samsara). Parecía tranquila, más marmórea que la Victoria de Samotracia cuyos pechitos sin duda acariciaría en esos momentos (Papá comentó alguna vez que mi abuela mala las coleccionaba: Victorias de Samotracias, que por toda la casa las había en diversas tallas, texturas y colores, y en la mesa del teléfono había una que se encontró en cierta excavación en Roma, de porcelana azul...)&lt;br /&gt;— ¡Eres una puta! —Ataqué de nuevo con mayor rabia — ¡Una maldita morsa abotagada llena de celulitis y con los dientes postizos!&lt;br /&gt;Nada. Ahí permanecía mi abuela mala, atenta, quizá aburrida. Tal vez por atención a su nieta no colgaba. Me pareció incluso que encendía su pipa (papá hablaba mucho de esa pipa que él le había traído de Grecia; tenía talladas las feroces caras de los dioses); claramente escuché el sonido del tabaco al prenderse, incluso la primera inhalación, suave y prolongada. Proseguí:&lt;br /&gt;—Usas faja porque tu estómago es un acordeón, hace tres años te operaron los juanetes... ¿crees que no lo sé?, y cada seis meses te inyectan algo en las arrugas para que se te alisen... tu hijito me ha contado eso y más. No sabes cómo nos hemos reído a tus costillas, vieja chaquetera...&lt;br /&gt;Una nueva exhalación, plácida, deleitosa, como si fumara en medio de una playa paradisíaca y no con un auricular entre la oreja y el hombro y una mocosa gritándole majaderías.&lt;br /&gt;— ¿Recuerdas el día del velorio de mi abuelo, tu esposo? —Estaba segura de que con esto terminaría por sacarla de sus casillas —Ese día se te enchuecó la boca... vaya sobresalto que sufriste al ver a todas esas enlutadas desfilar ante el féretro; algunas, incluso, acarreando niños. Todas, sin excepción, se abrazaron a él llorando a gritos y tú, que careces de imaginación, no comprendías nada. Cuando te acercaste a averiguar, se declararon viudas del General Castillo y no supiste para donde voltear: eras el centro de las miradas de políticos, embajadores... hasta el presidente de la república estaba ahí. Te quedaste muda, pelando chicos ojotes. De pronto, como si hubieras dejado de existir, mis abuelastras se miraron entre sí y empezaron a echarse en cara el estarse usurpando. Cada una se creía la legítima, como si nunca hubieran escuchado hablar de ti, la gachupina, heredera de fábricas y gimnasios, y de pronto se armó la batalla campal entre las siete viudas de mi abuelo que mutuamente se arrancaron el velo con todo y pelos, rasguñándose las caras, escupiéndose, diciéndose “putas” frente a tan distinguida clientela. Mis tíos bastardos comenzaron a berrear y a llorar ante el indecoroso espectáculo de sus madres, y tú caíste fulminada por la vergüenza...&lt;br /&gt;Silencio. Exhaló otra vez, algo más profundamente... pero nada más.&lt;br /&gt;—Para ti, el orgullo de casta siempre ha sido lo primero. Sin ningún remordimiento te deshiciste del hijo que te avergonzada ante tus amistades: el Médico Asesino, y de un día para otro ya no tenías seis hijos, sino cinco. Del mismo modo has fingido que no existieron las queridas de mi abuelo, y mucho menos sus numerosos bastardos... ¡Has fingido que no existo yo!&lt;br /&gt;Se me quebró la voz. Me sentí estúpida. Experimenté una súbita y caliente humedad en los ojos. Mi abuela mala seguía fumando como chimenea del otro lado, arrojándome el humo al oído.&lt;br /&gt;—Dime —continué, moqueando — ¿Cómo haces para fingir que no tienes nieta, eh? ¿Nunca te has preguntado, al menos por malsana curiosidad, si me pareceré demasiado a ti, si no seré mejor compañía que los abrigos de pieles y las manicuristas estúpidas a las que cacheteas? ¿Si seré lo bastante inteligente para mantener una conversación a tu altura? ¿Si soy gorda o flaca, güera o morena, alta o chaparra? ¿Qué clase de abuela eres que has dado por muerta a tu nieta pequeña sin darle oportunidad de ganarse tu corazón?&lt;br /&gt;Silencio. Ella seguía fumando, pensativa acaso, pero muda... muda como el mármol, sopesando acaso mi pregunta pero sin encontrar la respuesta apropiada.&lt;br /&gt;— ¡Finalmente no te necesito! —Le grité — ¿Para que me serviría tener una abuela ridícula y torpe como tú, eh? Una abuela que parece catálogo de joyas y a la que le tiembla la papada cuando se enoja. Una abuela que se deshace de lo que le avergüenza como si fuera basura... que se avergüenza de mí. Si nunca me has querido, yo menos... más aún, el día que te mueras voy a hacer una fiesta, bailaré sobre tu tumba, le diré al mundo que te odio, que me avergüenzo de llevar tu sangre, que si pudiera, me la sacaría, hasta la última gota, ¡aghhhh, abuela, cómo te odio, como te...!&lt;br /&gt;Por toda respuesta, mi abuela mala colgó muy suavemente, como si en el fondo no quisiera lastimar mis sentimientos... y yo ya no tuve fuerzas para volver a marcar. Colgué despacio también, como no queriendo despertar... ¿a quien? En realidad el auricular se había caído de mis manos... ¿cuales manos?, no sentía los dedos... no tenía dedos... ni las lunitas en cuarto menguante de mis uñas... no las veía... no tenía... para mi abuela mala yo era tan fantasmal como para mí el viejito del esmoquin y la sombrilla... Qué digo... al viejito del esmoquin lo vi, mi abuela mala no me veía, no me veía... si acaso escuchaba mis pasos y se había habituado a ellos. Desee entonces tener a mi abuela buena, una nana en cuyo regazo pudiera apoyar mi cabeza y llorar y llorar hasta quedarme dormida mientras me hacía piojito y me cantaba una dulce canción mayo... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113503671488107121?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113503671488107121/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113503671488107121&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113503671488107121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113503671488107121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2005/12/las-abuelas.html' title='Las abuelas'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113400215737708434</id><published>2005-12-07T15:43:00.000-08:00</published><updated>2005-12-07T19:21:27.133-08:00</updated><title type='text'>Libros de mi buró</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/imagenes%20del.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/imagenes%20del.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Imágenes del desasosiego: el descrubrimiento de un escritor fuera de serie&lt;/strong&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Eve Gil&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En estos tiempos globalizados, la injerencia o presión ejercida por las popularmente llamadas “capillas” o “mafias literarias” podrá no ser tan determinante, aunque es probable que en otros tiempos, cuando no existía más intercambio que con los intelectuales de a lado, la influencia de los “mafiosos” pesara mucho más el éxito o el silenciamiento de un escritor. Muchos de esos silenciados obtuvieron el reconocimiento post mortem... pienso, por ejemplo, en el poeta sonorense Abigael Bohórquez. Pero un caso que considero cercano a lo patético, es el del narrador michoacano José Ceballos Maldonado (1919-1995), de quien la Secretaría de Cultura de Michoacán acaba de publicar una antología bellamente editada de sus mejores cuentos titulada Imágenes del desasosiego, la cual abre una colección de narrativa titulada Vagones. Dicho libro, me temo, no traspasará las fronteras de la ciudad de Morelia, lo cual, luego de leerlo, considero, más que una lástima, una tragedia. Aunque muerto en 1995, su publicación más reciente data de 1974.&lt;br /&gt;José Ceballos, que en vida publicó dos libros de cuentos, Blas Ojeda (1963) y Del amor y otras intoxicaciones (1974), y cuatro novelas, Bajo la piel (1966), Después de todo (1969), El demonio apacible (1969) y Fuga a ciegas, de próxima aparición, es un autor que merece una suerte infinitamente mejor a la corrida hasta la fecha. Para empezar, no sólo se trata de un extraordinario narrador, que exhibe virtudes más que esenciales para una pluma con oficio, sino que además, y sobre todo, se revela como alguien dramáticamente adelantado a su tiempo: quien se asome a su narrativa sin saber que procede de un escritor muerto a los setenta y pico de años, hace una década, podría pensar que se trata de un hombre o una mujer muy joven de nuestros días debido a la asombrosa actualidad de sus temas y del tratamiento de los mismos. Alrededor de JCM sólo escuché el comentario de que fue el primero en abordar abiertamente la temática homosexual. Héctor Ceballos Maldonado, hijo y rescatador de la obra de este escritor raro, lo describe, en una semblanza a su memoria, como un médico pediatra que, paradójicamente, detestaba a los niños, y hace hincapié en su enorme afición por Stendahl y John Doss Pasos. Alfredo Villanueva Collado cita la novela Después de todo como una de las pocas obras latinoamericanas que no refieren la homosexualidad como un vicio o una tragedia, algo en lo que contrasta incluso con el narrador emblemático del mundo gay, Luis Zapata. Sin embargo, no solo es el primero en esto, sino en abordar con llaneza la realidad sexual de los mexicanos, particularmente los de la mal llamada provincia, en una implícita alusión a la doble moral que sigue predominando en nuestra sociedad, así como el hasta hace poco tema tabú de la sexualidad femenina. Esto, y el hecho señalado por Héctor Ceballos Garibay de JCM, de que varios de sus personajes eran reconocibles dentro de la sociedad michoacana, pudo haber contribuido asimismo a que su obra no haya sido lo suficientemente promovida. En el prólogo a Imágenes del desasosiego, Héctor Ceballos señala algo con lo que no puedo estar más de acuerdo: “(...) el anecdotario sólo adquiría dimensión y relevancia literarias si el narrador, gracias a su talento y oficio, era capaz de recrear los asuntos confiriéndoles calidad estética. Al respecto, vale aquí repetir una verdad de perogrullo: aunque sea muy interesante una historia determinada, no es lo mismo transcribirla al papel tal cual se ha escuchado, que narrarla con todos los atributos inherentes a la buena literatura (...)” La vida que palpita en los once cuentos antologados en Imágenes..., no obedece al hecho de haber sido inspirados en personas y situaciones reales, sino al talento, a la sensibilidad y al notable oficio literario de su autor. Sus personajes caminan y transpiran por sí mismos: no le fueron arrancados a la realidad, sino recreados a partir de la misma. No concuerdo con la gran mayoría de las notas periodísticas que reseñan la presentación de este libro e insisten en señalar a JCM como un erotómano, pues el erotismo no es sino un síntoma de humanidad en sus personajes, no el tema central de los relatos. Nadie menciona la asombrosa habilidad del autor para exponer la compleja psicología de sus caracteres; su despiadado ojo al diseccionar las taras sociales y culturales que los constituye en cuanto individuos. Lejos, muy lejos de la pornografía per se, los personajes de JCM son más vulnerables que perversos; más víctimas que depravados. No son sino seres humanos sujetos a la ambivalente moral provinciana que impone el disimulo en público y la exacerbación de los vicios en privado. Los relatos de JCM son, ante todo, retratos de una sociedad decadente cuya base está por desmoronarse debido al absurdo de los conceptos que nos han regido desde tiempos inmemorables: de ahí que el joven seductor de la señora respetable más atractiva de Uruapan, experimente un horrible vacío tras yacer con ella... o que el presuntuoso matón Blas Ojeda caiga en el más pudoroso mutismo tras jactarse durante horas de sus aventuras sexuales ante un anonadado joven que termina mirándolo con asco... o que la joven narradora de “El hombre ideal” reaccione con inusitado cinismo ante la traición de su sofisticado amante. Todos esperan lo peor de los demás pero, mientras se suscita la caída de las máscaras, sacan el mayor de los provechos. “¿Cómo te atreves a decir que las ideas han de ceñirse rigurosamente a su país de origen? –espeta un personaje de “La cena”, en una época de arraigado y casi pueril nacionalismo: el México de Adolfo López Mateos: —¿Qué necedad es esa? Si fuera operante tu principio, el mismo cristianismo no hubiera sido otra cosa que una minúscula secta judía, en Palestina, donde se originó, y a estas alturas estarías adorando a Huitzilopochtli (...)”&lt;br /&gt;Así, pues, se trata de un narrador mucho más profundo de lo que han insinuado los comentaristas y su aporte a nuestras letras va mucho más allá del lenguaje atrevido: su prosa, carente de ternezas y barroquismos, que no de poesía, se nos presenta mucho más próxima a, por ejemplo, Guillermo Fadanelli, que a la de contemporáneos de JCM como Juan Rulfo o José Revueltas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113400215737708434?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113400215737708434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113400215737708434&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113400215737708434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113400215737708434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2005/12/libros-de-mi-bur.html' title='Libros de mi buró'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113245548276691010</id><published>2005-11-19T18:43:00.000-08:00</published><updated>2005-11-19T19:05:43.870-08:00</updated><title type='text'>La visión de los vencidos es más divertida: René Avilés Fabila</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/RENE.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/RENE.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Este texto de Eve se leyó durante la presentación de la novela "El reino vencido" de René Avilés Fabila, el jueves 27 de octubre de 2005 en la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, Coyoacán.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El mundo no es una cosa que se explica, sino fundamentalmente una zona de la que hay que salir.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;José Vasconcelos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Ulises criollo&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;“Las mujeres que me quisieron —afirma melancólicamente Emilio Medina Mendoza —siempre estuvieron profundamente cuerdas. El amor y el sexo fueron sombras iluminadas que un monstruoso horno incineró junto con mi cadáver. (p. 239).&lt;br /&gt;Previamente, este homónimo del bonachón personaje de Rousseau nos ha dicho: “(...) soy un hombre que no merece admiración, ni odio, sólo piedad, pues nunca la encontré”. Ser amado por mujeres “profundamente cuerdas” es, a mi parecer, desgracia suficiente para que el alter ego de René Avilés Fabila reniegue de la vida. Hasta ganas dan de brindarle el hombro y azuzarlo: ¡Llora, Emilio, llora!... ¡Tú puedes! No quieras hacerte el macho ahora, ¡llora!... Oh, qué dolor despertar bajas pasiones en mujeres cuerdas (ojo: él jamás ha dicho haber correspondido a tan tiernos sentimientos: en medio de su infinita bondad se ha dejado querer)... como por ejemplo Laura, una gorda portentosa, madre de día, intelectual de noche; hábil artesana del biberón y, al mismo tiempo, toda una experta en desmantelar braguetas; dueña de un marido que haría ruborizarse a Charles Bovary: el buen hombre le acerca los libros... y queda convertido en chivo no precisamente expiatorio, merced la voraz calentura de su Emma de Ciudad Jardín, quien terminará revolcándose en un charco de petróleo con tres obreros de Pémex (no me queda muy claro qué hacía Abigael Bohórquez ahí), sin siquiera el buen gusto de los carruajes y el pañuelito como sebo. Y este es apenas un botón de muestra de lo profundamente cuerdas que son las bellas mujeres que abrumaron a Emilio con cartas perfumadas, las cuales, asaltado por un arrebato de ascesis académica, no se aguantaba de devolverles con correcciones ortográficas, lo que nos habla de su incurable verdadero amor: las palabras (¿Y qué mujer puede competir contra ellas?)&lt;br /&gt;Emilio, como René, su creador, es un asediado novelista, un James Bond de la pluma, con una horda de envidiosos detractores de un lado y una multitud de suspirantes damas por el otro. Es, además, el protagonista de El reino vencido, novela con la que RAF alcanza la cima de su arte como narrador; la novela río que se había negado a escribir dada su predilección por el relato y la crónica. Decirles que no se trata de una novela tradicional sólo abarca más espacio, porque quienes le han seguido desde sus primeras espléndidas novelas como El gran solitario de Palacio o Tantadel, ya saben que es uno de los narradores menos tradicionalistas de las letras mexicanas de fin de siglo... y de los menos snobs también, algo todavía más excepcional en medio de tanta farsantía, de tanta mascarada. Lo que René persigue con toda su alma es mantener el interés del lector desde la primera hasta la última línea, a la usanza de los viejos y colmilludos novelistas norteamericanos con quienes me es imposible no compararlo, particularmente con Miller y con Hemingway. El reino vencido, sin embargo, no es una narración lineal, antes bien está elaborada con base en bruscos saltos en el tiempo, de tal suerte que en una escena vemos a Emilio quitándole el liguero a una señora casada, y en la siguiente aparece Emilio niño, topándose con su primer ejemplar de La Iliada. Con un muy singular sentido del suspense, RAF nos lleva de una emoción a otra, alternando sin recato aspectos frívolos de sus personajes son otros profundamente emotivos y hasta filosóficos, como cuando Emilio refiere la siempre sangrante ausencia de su padre y la agobiante aunque amada omnisciencia de su madre. Los recuerdos son vertidos con la misma arbitrariedad de la memoria real, por lo que nunca dejaremos de conocer más y más aspectos nuevos de la infancia, la adolescencia, la juventud y la adultez del personaje, ni siquiera en el casi cierre, rematado con cierto talante de juicio final. Cuando nos presenta a su “último amor”, en realidad nos depara una sorpresa: no era el último, ni siquiera el penúltimo. Es justo cuando parece que Emilio va a matarse que surgen los personajes más entrañables, como sería el caso de Paco el Calaca, empedernido lector de novelas policiacas que trabaja sólo para costearse su gusto por este tipo de literatura.&lt;br /&gt;El reino vencido, pues, pareciera una novela interminable, pero es, ante todo, la monumental crónica acerca de la fundación de Ciudad Jardín, la cual adquiere la dimensión mítica de una Comala o de un Macondo (aunque nos recuerda más a Sodoma y Gomorra). La enseñanza central de esta novela parece ser que la historia no necesariamente tiene que ser escrita por los vencedores, particularmente si los vencidos tienen mejor ortografía y son más guapos. Emilio da fe de su genealogía, de sus vecinos, de los secretos de esos vecinos (se va poniendo buena la cosa), de sus adulterios, de sus rituales iniciáticos, de sus crímenes, de sus bacanales, de sus arreglos por debajo de la mesa, de sus desvíos financieros y morales... pero sobre todo de la grandeza y posterior decadencia de esta Ciudad Jardín que, como la Ciudad de México misma “se hizo inmensa, absurda e ilógica, perdió sus misterios y sus encantos, se masificó de manera estúpida y supo perder sus aires románticos y su profunda personalidad.” (p. 275). Emilio Medina Mendoza es la memoria de Ciudad Jardín, y si bien expone con indiscreto encanto las intimidades de sus vecinos, muertos la mayoría (por fortuna para RAF), nos habla también de sus propias experiencias, de su transición de niño a adulto y de seductor de barrio a escritor afamado, por lo que estamos también ante una bildungsroman. Los personajes estrafalarios, en especial las mujeres hermosas y dispuestas a todo (y esto incluye a las mosquitas muertas fanáticas de la preservación del himen), se suceden vertiginosamente ante nuestros ojos, tornándose paulatinamente irreconocibles por obra y gracia de la pericia narrativa de RAF. Algunos de los personajes que por aquí desfilan, no necesariamente vecinos de Ciudad Jardín, nos son remotamente conocidos: Carlos Bracho, Dionicio Morales, Abigael Bohórquez, María Luisa Mendoza, Elsa Cross (que espero no lea la novela) y hasta el Flaco Guzmán, actor de churros lopezportillistas sobre ficheras, y que antes de que se me rebelara como un degenerado de buen corazón por RAF me parecía un cómico mexicano del montón. Pero así como Emilio narra al detalle vergüenzas y desvergüenzas de sus vecinos —artistas, intelectuales, proxenetas, beatas, curas precursores de Marcial Maciel, deportistas, mafiosos, comerciantes y hasta el inefable loquito de barrio—, no tiene piedad ni para consigo mismo, y, como el propio RAF, hace gala de inteligencia valemadrista al mofarse de sí mismo. Al acto de convertir en personajes a los seres de carne y hueso, RAF lo denomina, románticamente, “encerrarlos en una novela”.&lt;br /&gt;Así pues, y aunque Emilio se considera un ser infinitamente desdichado que todo se lo ha tenido que arrebatar al destino, y nos lo dice en un discurso conmovedor y profundo, expondrá a continuación una experiencia que dejará morados de envidia a sus lectores, en especial a los que le leen a hurtadillas y juran no conocer su literatura: a los 60 años, tres matrimonios y una inmensa hilera de amantes después, nuestro Emilio encuentra el verdadero amor (¡ya era hora!) en brazos de una bella, culta, refinada y sensible violinista, obviamente veinteañera, que por si fuera poco, colecciona todos sus libros, usa medias negras como las heroínas de las novelas de Emilio (no confundir con RAF, por favor), y además, ¡además!, lo abruma con regalitos como una casita en San Ángel y un condominio en Acapulco... y sin embargo, como buen héroe romántico, Emilio insiste en hacer de esto una tragedia y piensa en el suicidio. Será mi escaso, nulo conocimiento de la naturaleza masculina, particularmente de los que, como Emilio, nacieron machos y heterosexuales en una sociedad de feministas y gays (sic), lo que me impide entender cómo es posible que tras el desfile de largas y bien torneadas piernas enfundadas en medias negras, rematadas algunas con las caras de Jacqueline Bisset, Catherine Deneuve, Kim Novack y Lauren Bacall, Emilio haya optado por desaparecer. ¿Será cierto, como dice aquella canción, que hasta la belleza cansa? (No, Emilio no era fan de José José, pero había leído a Nietszche, que lo dijo mucho antes) Pues sí, Emilio sienta cabeza (qué aburrido), aunque, hay que decirlo para no desanimar a sus posibles lectores, transcurrirán cientos y cientos de páginas, cientos y cientos de orgías, cientos de cornudos, de esposas insatisfechas y de prostitutas ingenuas y de intelectuales depravados y de mafiosos patéticos y de misses México y de hermanas de Lilia Prado y de beatas pervertidas y perversas, para que eso suceda. Y cuando sucede, Emilio reaparece en Tenochtitlán. ¿Cuántos de nosotros, hastiados de la suciedad, la inseguridad, los vendedores ambulantes, ergo, del pinche PRD, no hemos deseado, al menos por un segundo, que esta ciudad truene de una vez por todas y resurja su antiguo esplendor?, dice Emilio: “Ciudad mestiza, criolla, racista, indigna, miserable, incapaz de cuidar sus tesoros y presta a quedar en las manos de cualquiera, sí, ciudad puta (...).” (p. 379).&lt;br /&gt;Quiero comentar que El reino vencido llega a mis manos justo cuando me encuentro trabajando sobre las memorias de Vasconcelos. Imposible no establecer paralelismos entre Avilés Fabila y aquel, aunque, más que las similitudes son las diferencias entre uno y otro las que me incitan esta reflexión: Vasconcelos, que era un narrador verdaderamente extraordinario, carece sin embargo de una virtud que, en el caso de RAF, es emblemática: era incapaz de reírse de sí. Se tomaba demasiado en serio. El Ulises criollo puede llegar a sonar mortalmente solemne cuando se refiere a su propio genio y a sus mujeres, la mayoría de las cuales eran tan profundamente cuerdas como las de Emilio (aunque Emilio es menos menso). RAF, a través de su personaje, el Ulises de Ciudad Jardín, que huérfano de Penélope reconoce que su Ítaca es una vieja desdentada, alude a las mismas cotidianas tragedias de la masculinidad sin perder ese delicioso talante irónico, burlón. Lo más extraordinario es que resulta harto difícil encontrar a un escritor que hable como escribe o viceversa, y lo que se plasma en la obra de Avilés Fabila es, ni más ni menos, su voz cotidiana y la perversidad nata con que cautiva a oyentes y oyentas. Y como Vasconcelos en sus memorias, Emilio-René también nos muestra su cara oculta, la que raramente exhibe en público, y es la de la profundidad de sus ideas y sus conceptos; la de la total entrega a sus convicciones. Ser ateo y comunista para René no es pura pose, como no lo es tampoco para Emilio quien, como su creador, también echa de menos a Dios y a Marx, y “De pronto, un cretino oriental declaró el fin de la historia y el de las ideologías y esta tesis descabellada, aunada a la caída del socialismo “real”, me dejó huérfano. Tuve que refugiarme en el amor y en la amistad”. El reino vencido es, pues, en esta geografía literaria que empieza a desdeñar las obras monumentales, las novelas totales en pro de obras pretenciosas pero muy menores, un último bastión de la creatividad, el genio y la insolencia hecha arte: el último escalafón de la grandiosa generación de narradores a la que pertenece René Avilés Fabila. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113245548276691010?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113245548276691010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113245548276691010&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113245548276691010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113245548276691010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2005/11/la-visin-de-los-vencidos-es-ms.html' title='La visión de los vencidos es más divertida: René Avilés Fabila'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113203255930727990</id><published>2005-11-14T21:23:00.000-08:00</published><updated>2005-11-18T21:09:54.240-08:00</updated><title type='text'>Temperamento fronterizo: ¿Existe una literatura norteña?</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/TOSCANA.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/400/TOSCANA.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;En la foto: David Toscana&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Esta ponencia se presentó el 10 de noviembre del 2005 dentro del III Festival de Literatura del Noroeste "Trasladando las fronteras" en el Centro Cultural Tijuana, en Tijuana, B.C, México.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;“Nunca le ha gustado la forma excluyente de la palabra “nosotros”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;J.M Coetzee&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;Lo que sí es distinguible y sí tiene fronteras es el buen periodismo y el mal periodismo, la buena literatura y la mala literatura.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Erich Hackel&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo empecé a preguntarme qué tan significativo puede resultar para un escritor haber nacido en una región determinada. La duda surge, primero, porque notaba que no era yo “escritora” a secas, sino “escritora norteña” o “fronteriza”, lo cual, a mi juicio, implica carecer patria. El escritor estadounidense Tom Miller apunta, no obstante, algo que me parece, a un tiempo, seductor y preocupante: la franja fronteriza es un tercer país entre México y Estados Unidos. “La frontera —dice Miller —no es simplemente estadounidense de un lado y mexicana del otro. Es un tercer país con su propia identidad. Acata sus propias leyes y genera sus propios transgresores.” No es una conjetura descabellada ya que el México de la frontera norte difiere un poco — ¿sólo un poco?— del México de la frontera sur, ya no digamos del México-Ombligo que insiste en asumirse narrador omnisciente de todo discurso nacionalista.&lt;br /&gt;Volviendo al punto de partida: ¿Qué tan significativo resulta para un escritor haber nacido en una región determinada? ¿Influye el medio ambiente de crianza en su literatura? La respuesta obvia pareciera ser: sí. El escritor francés Oliver Rolin, que escribió un maravilloso libro sobre el tema, Paisajes originarios, dice que las obras no derivan de un origen, sino de una madeja de orígenes, es decir, no es el lugar de origen lo que determina los contenidos de la obra del escritor, sino una mezcla del ámbito en que se desenvuelve y las lecturas que lo han forjado. Yéndonos un poco más lejos, y parafraseando a Roberto Bolaño, la verdadera patria del escritor es su biblioteca. Pero me permitiré responder desde mi muy particular perspectiva. Recurriré a un ejemplo externo para empezar a desarrollar lo más claramente posible mis razones: una notabilísima dramaturga bajacaliforniana, Bárbara Colio, me contó que alguna vez fue requerida por una investigadora literaria de X universidad estadounidense, que compilaba material para una antología de teatro desarrollado en la frontera norte. Bárbara respondió que desde luego que sí e hizo llegar a esta persona un fragmento de una de sus magníficas obras. La respuesta de dicha investigadora fue que definitivamente no podría incluirla en su ambiciosa antología pues sus obras no son representativas de la frontera. Esto es: Bárbara no se ha interesado en abordar temas asociados con la producción literaria de la frontera norte tales como el narcotráfico, la migración, el diálogo intercultural, la nocturnidad sórdida y el paisaje desértico (que las más de las veces vienen todos en paquete). Su interés estético se centra en aspectos más generales y universales que lo mismo compete a una mujer forjada en la frontera norte que a un hombre criado en los alpes suizos. Bárbara Colio, para concretar, no es una “dramaturga fronteriza”, sino una dramaturga, a secas.&lt;br /&gt;El ilustre escritor tijuanense, Federico Campbell, habla en su extraordinario y poco conocido libro, Post scriptum triste, sobre “la personalidad fronteriza”. Elabora un retrato sociológico acerca de la forma de ser de los norteños, norteño él mismo, y reconoce que al leer por primera vez el término personalidad fronteriza supuso tendría relación con los nativos de la frontera norte, cuando en realidad aludía a un estado preesquizofrénico. Se trataba, pues, de un término psiquiátrico. Bien visto, el hecho de vivir en el forcejeo entre dos países, dos culturas y dos formas de ser, es una especie de esquizofrenia que, necesariamente, influirá no solamente en la forma de ver e interpretar la vida sino también en los procesos creativos. Cito de nuevo a Tom Miller: “Ninguna otra frontera internacional yuxtapone una nación tan pobre con otra tan rica e industrializada”. Vivir en la frontera, agrega Campbell, esta frontera nuestra que divide el anquilosamiento del futuro, significa vivir entre el sueño y la realidad, “(...) lo de la personalidad fronteriza conectaba con mi interés por la melancolía, o sea: la frontera ya era melancólica, un no estar del todo en este mundo.”&lt;br /&gt;Mi experiencia personal ratifica lo expresado por Campbell: Vivir en la frontera ha repercutido en mi escritura; en mis caóticos procesos mentales, en el pesimismo burlón de mi mirada, en la acaso inconsciente reincidencia de personajes desajustados, inadaptados, melancólicos, solitarios y preescrizofrénicos. Es decir: el medio ambiente ha impregnado mi estilo, sin embargo, no ha logrado filtrarse en mis temas. El concepto “fronterizo” no necesariamente alude a un territorio cuya principal característica es colindar con otro que le es política y culturalmente ajeno, incluso adverso en nuestro caso. Pero insisto: ¿El haber nacido y vivido en un determinado punto geográfico basta para recibir una marca de ganado, un distintivo que nos vuelva parte de un grupo de escritores con quienes tenemos en común una vecindad geográfica, acaso formativa... y nada más? Dice Eduardo Antonio Parra en un artículo de la revista Letras libres, donde refuta a un crítico de la misma revista que arremete contra los autores norteños a los que fatalmente asocia con la temática del narcotráfico: “Todos (los norteños) tenemos algún conocido que milita en sus filas (del narco)”, por lo que, agrega, “Este el contexto desde el que escriben todos los escritores norteños.” Cierto: yo misma tengo una prima lejana casada con un narco. El tema, entonces, debería tocarme... y sin embargo, hasta el momento de escribir estas líneas, no he experimentado el mínimo interés en abordar en mi narrativa este tema que debiera serme tan familiar.&lt;br /&gt;Amplío el espectro de la duda: ¿Puede considerarse a Juan Goytisolo un escritor español por haber nacido en España?... ¿Es Elena Poniatowska una escritora nacida en París, con raíces familiares polacas, que escribe en español-mexicano, o es simple y llanamente una escritora mexicana? ¿Hay algo, como no sea su notoria influencia cervantina, que empariente a Goytisolo con autores españoles de su generación como Javier Marías o Vila Matas? Respuesta: Absolutamente nada. ¿Hay en la escritura de Poniatowska algo que remita a la literatura eslava o francesa? Nada. Goytisolo, que ha vivido en España casi toda su vida, se ha nutrido sin embargo de la tradición literaria árabe. Su biblioteca, la verdadera nacionalidad del escritor, es casi completamente árabe. Si queremos ser muy estrictos a la hora de clasificar, no sería descabellado situar a Goytisolo entre los escritores árabes. De algo podemos estar seguros: aunque español y el castellano sea su lengua de batalla, Goytisolo es un escritor más árabe que español. Poniatowska es 100% mexicana. Trivia: ¿Quién es más latinoamericano, el austriaco Erich Hackel, que, aunque en alemán, ha escrito exclusivamente novelas sobre las dictaduras argentina y uruguaya? ¿O el argentino Héctor Bianciotti que vive en París y escribe en francés sobre franceses? Pienso en mí misma, refugiada a los quince años en una habitación refrescada a medias por un cooler, con aquella ventanita a través de la cual asomaban las ramas del tabachín de mi abuela; una habitación incrustada en un medio inminentemente desértico, 45 grados a la sombra, con una soda helada en la mano... leyendo con fruición a las Hermanas Brontë, a Oscar Wilde, a Edgar Allan Poe, a Jane Austen, a Lord Byron, a e.e Cummings, a Erica Jong, a Mary Shelley, a Isaac Asimov, a Ray Bradbury, a Truman Capote... ¿perdón?, ¿es esto una escritora norteña? ¿Una escritora fronteriza?&lt;br /&gt;El medio ambiente influye en la actitud y en los procesos creativos, pero el escritor no se nutre principalmente del medio ambiente, sino de sus lecturas, al grado de que sería factible aseverar que la patria de un escritor son sus influencias literarias. Más exactamente aún: el escritor es lo que lee. Ejemplo: Borges era un bonaerense típico. Sin duda Buenos Aires lo marcó como escritor, como temperamento, pero de ninguna manera podemos decir que Borges parte de sus orígenes para fundar su magnífica obra, marcada más por sus influencias inglesas y griegas que por su lugar de nacimiento que, ya sabemos, es meramente circunstancial: las influencias literarias las escogemos nosotros. No voy a meterme en honduras tratando de discernir cuales pueden ser las influencias literarias de un escritor de la frontera norte que reproduce como un espejo su lugar de pertenencia, su estilo de vida, incluido costumbres, lenguaje y modismos (virtualmente un idioma distinto al que se habla en el sur), sin permitirse la menor licencia poética, aunque estos autores que no han terminado de entender que para ser verdaderamente regionales se requiere ser universal, por lo general no son conocidos allende sus fronteras. Borges aportó a la literatura una Buenos Aires que no existe pues fue recreada por él, a partir de una tradición literaria. Pongo dos ejemplos más próximos a nosotros: ¿Puede alguien decirme donde está el Monterrey de Hugo Valdés y el de Héctor Alvarado, que definitivamente no son el mismo Monterrey? ¿Dónde el Norte, con mayúscula, que Daniel Sada plasma en Porque parece mentira la verdad nunca se sabe? ¿La Tijuana de Federico Campbell? ¡No existen! Son creaciones patentadas por sus autores. No tienen absolutamente nada que ver con los elementos antes enumerados y que el marketing nos ha hecho creer que encontraremos en toda obra de autor fronterizo o norteño. Hasta aquí, creo que he expuesto mis razones para rehuir el sanbenito de “escritora norteña”.&lt;br /&gt;Pero aún no termino: Retomaré el asunto del marketing; ese empeño en acompañar todo libro de escritor norteño, particularmente de los cuatro más representativos actualmente —Eduardo Antonio Parra, David Toscana, Luis Humberto Crosthwaite y Élmer Mendoza—, de un cintillo que los presente como los border curious de la literatura mexicana, cosa que, desde mi muy particular punto de vista, me parece injusta para los autores. ¿Se etiqueta, acaso, la literatura de los chiapanecos, de los campechanos, de los colimenses, de los chilangos? ¿Se hace excesivo hincapié en el veracrunismo de Sergio Pitol o el jalisciscmo de Arreola? Trato de imaginar lo que diría el cintillo de un libro de un autor típicamente chilango, digamos, Armando Ramírez, encaminada a despertar entre los norteños la curiosidad por el exotismo de la selva de concreto, sus elevados decibeles de delincuencia y sus tambaleantes dobles pisos. Por supuesto que nunca veremos semejante cosa, porque los chilangos viven en la idea de que el suyo es el mundo real, concreto y verdadero, y que el Norte es un país tenebroso, fantástico y salvaje, una especie de subcivilización; suponen que Norte es igual a narcos, mojados, prostitutas, maquiladoras y, sobretodo, violencia (como si ellos no tuvieran sobredosis de la misma, aunque con su sello personal). Se supone entonces que la literatura que se escribe en aquellas “tierras salvajes y desconocidas” (José Agustín dixit) se dirige a un lector muy específico, que es el chilango aséptico, encorbatado, clasemediero y eternamente apurado; un individuo para quien los personajes de Parra, Crosthwaithe y Mendoza (la omisión aquí de Toscana no es casualidad) son una especie de extraterrestres, pertenecientes a un mundo al que jamás tendrá acceso porque él es mexicano y no fronterizo. A nadie se le ha ocurrido pensar que para nosotros, los fronterizos, los alucinantes, los raros, no son los narcos de Élmer sino los teporochos de Armando Ramírez. Tan desorientados andan los chilangos con este asunto, que no hace mucho se les propuso a los autores norteños antes citados, incluido Daniel Sada, que, hasta donde sé, no tiene nada que ver, ni temática ni estilísticamente con el tema (y que, junto con David Toscana, es uno de los más exquisitos e inclasificables autores mexicanos de actualidad), a participar de una mesa sobre literatura y narcotráfico encabezada por... ¡Arturo Pérez Reverte!, y es que para el público internacional, no son Élmer Mendoza ni Juan José Rodríguez los creadores de la narcoliteratura, sino el español que, inspirado en ellos, escribió esa especie de western castizo titulado La reina del sur.&lt;br /&gt;Hasta aquí... ¿He mencionado algún nombre femenino? Imposible citar a Cristina Rivera Garza, a Patricia Laurent Kullick y a Regina Swain, por mencionar solo a tres, junto con los autores antes señalados. ¿Por qué? Porque ellas no tienen absolutamente nada que ver con ese movimiento mercadotécnico de la llamada “Literatura de la Frontera Norte”. Pienso, por lo pronto, en otro nombre femenino: Rosina Conde. ¿Por qué, si como Parra, Crosthwaite y compañía, Rosina ha recreado a la sociedad fronteriza en sus punzantes cuentos... en su hilarante novela La Genara, nadie la incluye en el selecto grupo de galardonadas plumas fronterizas? Respuesta: Porque Rosina no narra desde la perspectiva del narco, del cancionero, del sicario... sino de la obrera, la prostituta, la costurera, esos personajes que en la obra de los autores citados son por completo incidentales cuando no decorativos. Las aventuras de las mujeres explotadas y vejadas, como explotadas y vejadas son las obreras de la maquila que han sobrevivido a la masacre multitudinaria de Ciudad Juárez, caso que por cierto no ha interesado a ningún autor fronterizo, no se prestan a la picaresca... no son tan atractivas como las del narco que se asume Dios y tiene a su disposición un serrallo de güeras oxigenadas y un elenco de matones digno de Robert Rodríguez. Las recreadas por Rosina son las voces que la sociedad se ha empeñado en silenciar y que en las muertas de Juárez encuentran su más terrible metáfora. En la frontera norte, la mujer es reina de belleza o amante de mafioso o es nada. La narrativa de Rosina, aunque llena de humor e ironía, refleja esa realidad que las mujeres del resto del país no intuyeron sino hasta que empezaron a aparecer cadáveres femeninos en Lomas de Poleo. Expone un fenómeno social muy propio de la frontera norte que no ha sido explotado por sus paisanos y es la brutal demarcación social que se recrudece tratándose de féminas, porque no recibe el mismo trato la estudiante de una secundaria federal, que ya por serlo es en automático una puta de la cual los juniors pueden disponer a su antojo, que la alumna de una exclusiva escuela privada como el Tec, que además sea la reina del mismo. El caso de las muertas de Juárez ha vuelto del dominio público una dolorosa realidad de misoginia y clasismo que las mujeres norteñas padecíamos desde hacía mucho tiempo y que la narrativa de Rosina refleja nítidamente. No me atrevo a decir que Rosina sea excluida del grupo de escritores fronterizos por machismo. Pero es un hecho que la visión que ella brinda de la frontera no es exaltadora, ni mitificante, ni estereotipada; no es la que los lectores chilangos quieren leer. No vende. La frontera norte de Rosina es la verdadera frontera norte, la que mata moral, intelectual y físicamente a sus mujeres. Caso semejante es el de la autora chihuahuense Rosario Sanmiguel, que en su entrañable libro, Callejón Sucre y otros relatos, narra la vida nocturna de Ciudad Juárez desde una perspectiva femenina y confronta a las profesionistas solas que acuden a tomar una copa con las llamadas mujeres de la noche, y como los hombres apenas saben distinguir entre unas y otras porque ser mujer en la frontera, al parecer, es una condición obscena. Eso no impide a Rosario decir cosas tan hermosas como “Las palabras crepitaron como flores olvidadas dentro de un libro”: La belleza que se impone al horror de un cuerpo violentado.&lt;br /&gt;Sería interesante tratar de dilucidar por qué las escritoras de la frontera no se interesan en los mismos temas que sus colegas varones; por qué, si el espacio y el medio ambiente tiene que haber influido en ellas, que sería el caso de las dos últimas, no han hecho de esto un sello indeleble y abordan las diversas problemáticas del ser fronterizo desde perspectivas más humanas y universales... pero eso llevaría muchas más cuartillas. A mi juicio, es la mejor y más representativa novela de la frontera norte de México no la ha escrito un escritor fronterizo, sino un sudamericano: 2666 de Roberto Bolaño, finado escritor chileno, que ya en su novela previa, Los detectives salvajes, nos brindó una visión entre majestuosa y esperpéntica del desierto de Sonora y que en 2666, su obra póstuma, realiza un aterrador fresco de la realidad de la frontera, que incluye a la ola de feminicidios de Ciudad Juárez, que curiosamente ubica en Sonora.&lt;br /&gt;Puedo decir por lo tanto que encasillar a los autores por su lugar de origen, su sexo, su religión o su color se me antoja injusto, discriminador incluso; que por lo que a mí respecta no existe ni debe existir un movimiento literario y/o estético que aluda exclusivamente a la frontera violenta y se base en sus profundas heridas para vender libros y fundar una estética sobre el dolor de los afectados. Y estoy segura de que no la hay, como no sea en los ardides publicitarios de las casas editoriales. Yo, y aunque suene a lugar común (y los lugares comunes, según algún crítico español, son ballenas varadas), sólo le apuesto a una sola literatura, y es la buena literatura. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113203255930727990?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113203255930727990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113203255930727990&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113203255930727990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113203255930727990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2005/11/temperamento-fronterizo-existe-una.html' title='Temperamento fronterizo: ¿Existe una literatura norteña?'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113202561867518670</id><published>2005-11-14T19:20:00.000-08:00</published><updated>2005-11-14T20:11:47.956-08:00</updated><title type='text'>La relación entre el escritor y sus personajes</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/FRANKILAB.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/400/FRANKILAB.0.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:85%;"&gt;Esta conferencia se presentó el 4 de noviembre del 2005, en Guadalajara, Jalisco, como parte de un diplomado para escritores que se transmite cada sábado a las 4:00 p.m por la radio estatal.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La innominada criatura del doctor Frankenstein es un personaje prototípico de la relación oculta entre el escritor y sus personajes. En la inmortal novela de Mary Shelley, quien tenía por cierto sólo diecinueve años al momento de escribirla, se plantea el dilema de un joven científico que adquiere el conocimiento para crear vida artificial e, incurriendo en la soberbia propia de los jóvenes de asumirse dios, obtiene a un hombre en un laboratorio. Horrorizado más que decepcionado del resultado final, opta por abandonar a su criatura a su suerte, sin sospechar que esta le perseguirá sin descanso, no importando cuan remota sea su huída, en busca, primero, de una explicación; después de atención y, finalmente, de venganza. El monstruo obtenido por Víctor Frankenstein es, paradójicamente, un ser tan vulnerable como independiente, que si bien se desplaza por el mundo sin apoyo de tipo físico, lo requiere a nivel simbólico para funcionar anímica y emocionalmente, es decir, tener una razón para existir: ganarse la aceptación de su creador o, en última instancia, destruir a quien se ha negado a responsabilizarse de él. “Por primera vez era consciente de los deberes que un creador tiene para con el ser creado —se lamenta Víctor, el padre irresponsable—. Comprendía que, antes que aborrecer sus perversas acciones, debía haber asegurado su felicidad.” Víctor Frankenstein pierde por completo el control sobre su criatura, más aún, le teme en forma que puede antojarse excesiva si se toma en cuenta que el monstruo derrama ardientes lágrimas con las desventuras del joven Werther, es decir, posee profundos sentimientos en los que nadie, ni su propio creador, creyéndolo un desalmado depredador, repara nunca. Y si bien Mary Shelley se refería concretamente a los peligros que entraña la práctica científica ejercida a nombre de la gloria personal y no del bienestar de la humanidad, su novela puede ser perfectamente leída como una alegoría de la intensa relación entre el escritor y su criatura, es decir, su personaje.&lt;br /&gt;Si nos vamos a la historia paralelamente desarrollada a la de la escritura de Frankentsien en 1817, es decir, la desastrosa relación entre Mary y su padre, el también escritor William Godwin, que no le perdonaba a su hija el haberse fugado con un poeta casado (Percy Shelley), así como el obsesivo interés del futuro esposo de Mary por las cuestiones científicas y las pesadillas que atacaban de continuo a la joven y torturada escritora, particularmente durante su estancia en la villa suiza de Lord Byron, quien en medio de un apagón provocado por una tormenta reta a sus distinguidos huéspedes (la propia Mary, Percy; el creador del mito del hombre vampiro, George Polidori, y Clare Clairmont, hermanastra de Mary, embarazada de Byron) a una competición de relatos terroríficos, advertiremos que, como Víctor, Mary era acosada por sus muy personales demonios, no obstante que críticos y psicoanalistas interesados en los fascinantes caracteres de esta novela han resuelto que no era Víctor con quien Mary se identificaba, sino con la criatura abandonada por su creador: el hijo que avergüenza a su padre; el hijo que vive a pesar de su padre. El personaje generador de sí mismo. El mismo conflicto adquirirá un cariz sentimental pero igualmente inquietante en Mathilda, donde una jovencita y un padre al que apenas conoce, son rondados por la sombra del incesto. En esta novela se aprecia con mayor nitidez el rasgo autobiográfico que en Frankenstein, aunque en la voz de Mathilda, protagonista y narradora, se advierte un no tan lejano eco de la del monstruo, romanticismo puro: “En realidad, estoy enamorada de la muerte. Ninguna novia contempló con más gozo su atuendo de boda que yo al imaginar mi cuerpo envuelto en un sudario.”&lt;br /&gt;Yo llamo “Personajes Frankenstein” a aquellos que más le duelen a uno; a aquellos a los que se teme y se pretende domesticar o vencer a través el acto creativo. Las más de las veces este personaje es la suma de los terrores de su creador (como lo fue el monstruo melancólico para Mary Shelley), aunque también puede ser radicalmente arrancado de la realidad material del escritor y transplantado a la ficción donde irá adquiriendo vicios y virtudes sorprendentes hasta para su propio creador. Yo me permito compartir una experiencia en este tenor, y aunque suelo ser sumamente celosa de la intimidad de mi diario, considero pertinente transcribir una página que le dediqué a un personaje de carne y hueso que canalicé a un relato a manera de exorcismo; un personaje, huelga decir, al que temo y con el que suelo coincidir reiteradamente en eventos literarios. ¿Por qué le temo? Porque es la suma de mis debilidades, de mis terrores, de mis desdichas. Dicho personaje, estoy segura, me persigue... y no necesariamente me refiero a una persecución metafórica (el autor se siente perseguido por el personaje que exige tomar forma a través de sus textos, como en la antigüedad los poetas decían ser secuestrados por las musas), sino a una persecución física, moral, material, concreta, como la padecida por Víctor a merced de su criatura, y que podría derivar en un encuentro violento que, por cierto, se ha llevado ya a cabo en la ficción. Dicha anotación está fechada el jueves 09 de junio. La escribí con el susodicho personaje rondándome con insidia, aguardando el momento en que me quedara sola; oportunidad que, por fortuna, nunca se dio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Ahí está. No lo quiero ver, no lo pienso ver, pero es uno de esos personajes que lejos de ser amigos de su autor, insiste en torturarlo: Mira, aquí estoy, tú me creaste, ahora, deshazte de mí si puedes: ¡Te reto! Imposible, a menos que lo mate con mis propias manos, pues no pertenece exclusivamente al mundo creado por mi escritura, no ahora. Es de carne y hueso y ha llegado como hubiera hecho en mi novela, con risitas nerviosas, una mirada muerta y sonrisa de comercial de dentífrico, más amenazador en su inocencia, en su no saber qué hice con él, en esa esquizofrenia de la que yo, y sólo yo sé dentro en este recinto, soy consciente. Sin embargo, ha dejado de ser él para transformarse en eso. Justo antier daba el punto final a su historia, y aunque quise ver en ello un simbólico tiro a su sien (mi personaje se suicida luego de matar a su presa) no es posible pulsar una tecla en este momento para borrarlo del paisaje. Es por demás insólito y hasta indignante ver que tu personaje ríe, camina, cuenta chistes, bebe café, se pasa la mano por el pelo y te mira como si no te mirara, sin tú estar detrás de la pluma que lo escribe. Es él, ni quien lo dude. Y como el personaje de mi novela, se ha estancado en los dieciocho años cuando se supone que ya tiene treinta.&lt;br /&gt;El personaje (Eso) me rondó toda la noche como un ave de rapiña a un cuerpo putrefacto, rogando atención con su constante ir y venir. Hubo varios momentos en que mi mirada chocó con la suya sin proponérmelo. Bastaba levantar la vista: ahí estaba. Esbozando una sonrisa que, psiquiátricamente, podría definirse como complicidad consigo mismo. Sabe que le temo, pero mi orgullo es mucho más fuerte que mi temor, y eso también lo sabe. En este juego del gato y el ratón, yo, que se supone soy el ratón, me escabullo por todos los huecos que encuentro, pero el gato también se agazapa, se hace invisible, se escabulle. En el round final, me temo, gana el ratón.... pero el gato continuará merodeando al ratón para comérselo de un bocado.&lt;br /&gt;Víctor Frankestein logró destruir a su criatura destruyéndose a si mismo. Su criatura era él. En cierto modo, Eso soy yo, y ha crecido en la medida de la importancia que le doy hasta transformarse en un gatote de mullidos bigotes y terribles garras... sólo yo tengo el poder de minimizarlo hasta regresarlo su estado original...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Y si bien resulta impactante ver a tu personaje actuando frente a ti, sin tú estar del otro lado de la pluma, en ausencia de tu yo-creador ante el cuaderno, mientras permaneces sentado en plan de espectador de una historia que se desarrolla sin tu anuencia; con tus brazos colgando a los costados y la mirada fija en la ignominia de un poder que te desconoce, más impactante aún resulta verlo actuar por sí mismo, jactarse de su autonomía y tomando sus propias decisiones estando tú del otro lado y cuando la lógica indica que el control absoluto sobre él o ella te pertenece; cuando crees haberle creado una personalidad y un destino y una actitud, y tu criatura insiste en trazarse ella misma un camino, un carácter, una vida. En desobedecerte, pues. Este es el verdadero milagro de la escritura: que pierdas el gobierno de tus personajes, que los veas con la perplejidad con la que yo veo al loco que me persigue y al que trasladé al ámbito de la ficción para restarle poder sobre mis estados de ánimo... para convertirlo en Eso. Es hasta que tu personaje adquiere libre albedrío y no te es posible medir su próxima maniobra, que te conviertes en un verdadero dios de tu creación, ¿o acaso nosotros, personajes de Dios, hacemos lo que él quiere que hagamos? Yo no. ¿Y tú?&lt;br /&gt;Y aunque ya no nos creamos de las musas, lo cierto es que el procedimiento no ha variado mucho... aunque las musas hayan perdido su nombre y hoy simplemente las llamemos algo o eso, en el caso de los personajes Frankenstein. El escritor, dios mínimo de personales universos, se sorprende un buen día pensando en seres que exigen un cuerpo, una voz y un nombre. Nunca se sabe exactamente en qué momento fueron concebidos: se tiene conciencia de ellos el día que no deja uno de pensarlos, de planearlos, de aprehenderlos, y que empiezan a convivir familiarmente con nosotros. El escritor o escritora se levanta, se lava los dientes, se peina y lleva a los niños a la escuela... todo acompañado por sus personajes, sus criaturas. Por lo general, transcurre un buen rato, años a veces antes para verlos materializarse definitivamente y para entonces ya el escritor lo saluda con esa mezcla de familiaridad y asombro con que la madre recién parida revisa al bebé que le ha estado pateando el vientre durante meses y le es depositado de pronto en los brazos: un extraño que nos es preciosamente familiar. Si hay un tipo de hombre capaz de describir la experiencia de la maternidad, ese es el escritor.&lt;br /&gt;Y así como la madre cree tener control sobre la criatura surgida de sus entrañas para percatarse al poco, no sin asombro, de que el nene actúa por sí mismo y tiene sus propios gustos y hábitos y manías, y no obedece a los horarios ni lineamientos establecidos por sus padres, así, el escritor que cree conocer perfectamente al personaje que ha gestado descubrirá que no es lo que imaginaba, que no tiene poder sobre él, que se le va de las manos, se le va... se le va... que, virtualmente, se está escribiendo solo. Esto, créanme, no es un mito ni un cliché. Tampoco pretendo generalizar diciendo que les ocurre absolutamente a todos los escritores, aunque todavía no conozco a uno que me jure que no lo ocurre. Por más que Patricia Higsmith dijera ser jefa de sus personajes y Saramago asegure ejercer absoluto dominio sobre los suyos, lo que, agregaría yo, no se nota... por fortuna. El fenómeno del que hablo —no sé de que otra manera llamarlo, porque nadie se ha ocupado en estudiarlo ni asignarle un nombre técnico —es maravillosamente cierto...y aunque subrayo maravillosamente, no siempre es maravilloso, particularmente cuando un personaje terco y rebelde altera un proyecto de varios años...pero quizá, y pensándolo bien, aún entonces sea maravilloso, porque, insisto, nosotros, personajes de Dios, hemos alterado Su Historia de una y mil maneras. Para bien o para mal.&lt;br /&gt;Para algunos privilegiados, el acto creativo conserva ese sentido metafísico, por llamarlo de algún modo, que como todo lo metafísico es imposible de explicar sin subjetividad por carecer de fundamento científico. No por nada, los que tienen los pies en la tierra insisten en asociar la actividad literaria con la locura y, en efecto, como señala Susan Sontag, esa convivencia del escritor con los personajes es (como) una esquizofrenia: "Cada uno de nosotros lleva una sala en su interior —dice en América, su última novela—, que espera ser amueblada y poblada, y si escuchas con atención, tal vez necesites silenciarlo todo en tu propia sala, puede oír los sonidos de esa en tu cabeza (...) O puede que no oigas nada de esto, si la sala está llena de voces. Personas estridentes o de manera suaves tal vez estén sentadas a la mesa para cenar, diciendo algo que no entiendes del todo, confiemos en que no se deba a la televisión que está encendida y a todo volumen, pero captas el meollo (...)”&lt;br /&gt;En la novela antes citada, Sontag deja desnudo este vínculo escritor-personaje; se escribe a sí misma, escritora, desde la postura de quien contempla a sus personajes sin interferir absolutamente en sus actitudes y ademanes. Es como estar en un palco del teatro o de la ópera, mirando desarrollarse la acción sobre el escenario; acción, por cierto, completamente ajena a nuestra presencia, con actores desplazándose en sus propias piernas, sin conciencia del pequeño dios (¿el autor de la obra? ¿El director?) que manipula los hilos de su destino y de sus actos. Nadie, el escritor menos que nadie, percibe al titiritero que manipula los hilos invisibles de su propia mano. Nosotros mismos, que posiblemente seamos invención de algún frenético escritor, no podemos estar seguros cual será el siguiente paso, o de cual sería nuestra reacción en tal o cual caso: un abismo invisible se ha abierto a nuestros pies y de nosotros depende si el personaje pierde el equilibrio o se lanza o no se lanza, es decir, si lo dejamos o no tomar decisiones. ¿Cómo, si no nos conocemos a nosotros mismos, podemos incurrir en la soberbia de suponer que conocemos a nuestros personajes? Cuando el autor se siente frente a la mesa de trabajo o sobre la cama, o con el cuaderno sobre las piernas, tiene la clara intención de desarrollar una historia específica, con personajes específicos, pero generalmente ocurre una de dos cosas; o los personajes planificados adquieren inexplicable autonomía, o de la nada surgen personajes no previstos. En casos más extremos, esos personajes súbitos, "chocarreros", se apoderan de la narración previa labor de convencimiento sobre su anonadado creador. Este podrá no escuchar sus vocecitas susurrándole al oído, pero la idea tomará forma hasta volverse irresistible. Podrán llegar a adquirir tal individualidad de pensamiento y acción que su autor terminará por odiarlos pero sin tener la mínima oportunidad de eliminarlos pues sin el odioso personaje, el relato pierde... ¿Cómo hubiera sido mi vida sin el odioso ser que me persigue, por ejemplo? ¿Y cuántas veces el odiado personaje no se vuelve emblemático de la historia? Tanto E.M Forster como Ernesto Sabato coinciden en mencionar la traición del personaje:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Los personajes acuden cuando se les evoca, pero están llenos de espíritu rebelde. Dado que se parecen bastante a personas como ustedes o como yo, tratan de vivir sus propias vidas y, por consiguiente, se suman a menudo a la traición contra el plan fundamental del libro. "Escapan", "se van de las manos", son creaciones dentro de una creación y con frecuencia no guardan armonía respecto a ella; si se les concede una libertad completa, terminan por destrozar el libro a puntapiés y si se les conduce con demasiada severidad, se vengan muriéndose y destruyéndolo todo por descomposición interna. (Aspectos de la novela, pp. 72-73).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras del gran novelista inglés E.M Forster, pueden interpretarse de dos maneras: una, no otra que la desarrollada hasta aquí. No es el escritor quien lleva las riendas sino los personajes que ceden a impulsos repentinos, cambios de humor y corazonadas propias. No es el escritor quien crea en el sentido más estricto, sino que el personaje puede crearse a sí mismo. Así como nosotros tenemos el poder de alterar un destino que parece inminente, así, los actores de un relato pueden desviar el rumbo de su vida... y no es raro tampoco que ese empeño de determinado personaje por modificar su vida, modifique asimismo la idea original del relato y, por consiguiente, el estado de ánimo del escritor. La otra interpretación que ameritan las palabras de Forster, es que un personaje que goza de demasiada libertad es capaz de pudrir el fruto del trabajo del autor. En esto no creo mucho. Antes bien, soy firme creyente de que una narración fracasa cuando se fuerza al personaje a seguir un camino preestablecido. ¿Qué ocurre con un ser humano al que se fuerza a hacer lo que no quiere? Exactamente lo mismo que con el personaje: tuerce el camino tarde o temprano; echa a perder su vida, se frustra, se mata. Estoy convencida, como lo está Sabato, de que el personaje nace del corazón del autor, por consiguiente, el autor no puede quedar indiferente ante el sufrimiento o el gozo de su personaje, pero tampoco puede hacer gran cosa por modificar su destino o su padecer. El escritor no ha de intentar transmitir sus propias sensaciones al personaje, estaría condenado al fracaso si lo hiciera. No sería honesto, ni íntegro, por la sencilla razón de que no estaría permitiendo a sus personajes serlo. Como diría Virginia Woolf: “Lo que se entiende por integridad, en el caso del novelista, es la convicción de que él nos da de que ésa es la verdad. Sí, uno siente, yo nunca hubiera pensado que esto pasara así; yo nunca he visto gente portándose así. Pero usted me ha convencido de que así es.” Es lícito, sin embargo, que el autor se identifique con el personaje o con ciertos personajes; simpatizar con él, con ella, con ellos. El escritor se ubica ante la pantalla, la máquina o el cuaderno en la mejor disposición de involucrarse intensamente con las emociones y las pasiones de sus personajes, de dejarse arrastrar por ellas, gozarlas, sufrirlas, abrazarlas... pero nunca, nunca debe proyectarse en sus personajes, volverlos parte de sí mismo. Por supuesto, no se puede negar que al nacer del corazón del autor, el personaje posee la esencia del autor, y sólo así es posible que se perpetre esa suerte de catarsis. Pero el personaje es uno y el autor es otro, no importando hasta qué punto el autor se haya inspirado en sí mismo para crearlo. ¿O es que acaso nosotros y nuestro hijo o hija somos la misma persona? Por más que nos asemejemos; por mucha empatía que nos una, la respuesta es un rotundo no. A veces, incluso, la demasiada empatía puede generar roces y hasta rechazo. Escuchemos a Sabato:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los personajes de una novela representan, de alguna manera, a su creador. Pero todos, de alguna manera, lo traicionan.&lt;br /&gt;(...) A medida que esos personajes de novela van manando del espíritu de su creador, se van convirtiendo, por otra parte, en seres independientes; y el creador observa con sorpresa sus actitudes, sus sentimientos, sus ideas. Actitudes, sentimientos e ideas de pronto llegar a ser exactamente los contrarios de los que el escritor tiene o siente normalmente: si es un espíritu religioso verá, por ejemplo, que alguno de esos personajes advertirá de pronto los actos de maldad más extremos y las mezquindades más grandes. Y cosa todavía más singular: no sólo experimentará sorpresa, sino, también, una especie de retorcida satisfacción (El escritor y sus fantasmas, p. 120).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor no siempre comprenderá a sus personajes. En ocasiones, las menos, ni siquiera le será posible justificarlos. Y posiblemente sean los que más se le parezcan: su parte oscura y asfixiada. No es mi intención meterme en honduras sicológicas, y además, la creación literaria tiene una parte maravillosa que es la que propicia estos, llamémosles, milagros. Alguno, concientemente, dota a su personaje de virtudes que desearía para sí, o lo coloca en circunstancias por él o ella buscadas, anheladas, pero siempre ocurrirá algo fuera de lugar, o de pronto el personaje se manifestará tan impuro y/ o desagradecido como su propio creador: como la criatura del doctor Frankenstein que, a decir de este, era el resultado de la parte podrida de su ser. Dice Luisa Valenzuela: "El acto de escribir, para mí, tiene dos capas, una es escribir la historia en sí, y la otra es la pregunta, ¿de dónde ha salido todo esto? ¿Qué es esto? ¿Qué está ocurriendo en la escritura? ¿Qué está diciendo este lenguaje?, entonces hay un choque que aparece ahí, que se cuestiona, y al mismo tiempo hay una historia que pugna por escribirse, por decirse, y son cosas en las que a veces no estoy nada de acuerdo. Lo detesto y lo estoy escribiendo."&lt;br /&gt;El escritor se convierte en instrumento de Dios... en un pequeño dios, por consiguiente. Pero jamás verá en sus personajes instrumentos de sus propias pasiones. Se pone en manos de Dios (o de lo que él o ella tengan por Dios) y pone también a sus personajes, al menos será la impresión que deja el resultado final. No es extraño, por tanto, que el escritor se refiera a sus personajes como seres vivos e independientes, que caminan y respiran por ellos, no gracias a él; tampoco es raro que el estado anímico de estos influya en el escritor, que la muerte de un personaje siembre el luto en su corazón. Si ocurriese lo contrario (el escritor contagie a sus personajes de sus estados de ánimo), resultaría demasiado notorio para el lector. Se acabaría la verosimilitud. Se agotaría la magia de la literatura. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113202561867518670?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113202561867518670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113202561867518670&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113202561867518670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113202561867518670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2005/11/la-relacin-entre-el-escritor-y-sus.html' title='La relación entre el escritor y sus personajes'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-113063744884051101</id><published>2005-10-29T18:53:00.000-07:00</published><updated>2005-10-29T18:57:28.863-07:00</updated><title type='text'>Escrituras travestidas o metrosexuales literarios</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/1600/TRAVESTIS.jpg"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8090/1242/320/TRAVESTIS.jpg?IctQual=100" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; Eve Gil&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando Flaubert exclamó Madame Bovary c´est moi!, créanme, no estaba borracho. Marguerite Yourcenar jamás dijo Adriano c´est moi!, no textual y rotundamente, más aún, consideraba “groseros” a quienes le insistían: “Adriano es usted”. A cambio dejaría escrito en su diario: “La vida de las mujeres es más limitada, o demasiado secreta. Basta con que una mujer cuente sobre sí misma para que de inmediato se le reproche que ya no sea mujer. Y ya bastante difícil es poner alguna verdad en boca de un hombre. ”&lt;br /&gt;No ha faltado quien se pregunte qué en común puede tener un escritor a todas luces viril, Flaubert en este caso, con una dama aficionada hasta la locura a los folletones rosas: Emma Bovary. La semejanza entre Yourcenar y su exquisito emperador resulta más que clara, amantes ambos de la belleza, la literatura y el buen vino, con una visión del mundo sospechosamente parecida. Más semejante que la de la propia Marguerite y su inolvidable personaje Alexis de El tratado del inútil combate (1929), su primera novela, escrita a la edad de veinticuatro años cuando, enamorada sin esperanza de un editor gay, se inspiró para crear al conmovedor remitente de esa extensa carta en la que se confiesa ante su esposa: “No creo que la palabra veneración sea excesiva cuando me refiero a una mujer buena —escribe Alexis, con una prosa prístina, suave, delicada, del todo semejante a la de una mujer y sin embargo, y como el propio personaje puntualiza, sutilmente distinta —. Lo creo cada vez menos; sospechaba ya entonces (incluso exagerándolo) lo que tienen de brutal los gestos físicos del amor y me hubiera repugnado unir aquellas imágenes de vida doméstica, razonable, perfectamente austera y pura a otras ideas más apasionadas. No se siente pasión por lo que se respeta, ni quizás por lo que se ama. Sobre todo, no se enamora uno de quien se le parece y yo no diferiría mucho de las mujeres.”&lt;br /&gt;Partamos, pues, del supuesto que existe una literatura femenina. ¿Qué elementos esperamos encontrar en una obra literaria dirigida a un público femenino?, femenino, huelga decir, en el más clásico de los sentidos, ergo, estereotipado: amor, pasión, cocina, moda, desmayos, niños, flores, mascotas, primores, bordados, clases de piano, chismes, etcétera. Pues bien: Madame Bovary los contiene todos, y es una obra maestra de la literatura escrita por un varón. El mayor logro de esta novela es conseguir que las mujeres nos reconozcamos plenamente en ella, en su femenidad, aspecto, por cierto, mucho más profundo que un suspiro. Es decir: nadie en su sano juicio dudaría por un segundo que Emma Bovary es una mujer.&lt;br /&gt;Y sin embargo, suele decirse de toda obra literaria escrita por una mujer que es literatura femenina. ¿Es factible denominar Memorias de Adriano como “literatura femenina” por el mero hecho de haber surgido de una pluma de mujer? Le estoy hablando de una de las obras más viriles y potentes de la literatura del siglo XX. Repito la pregunta: ¿Se atreve alguien a meter Memorias de Adriano en el rubro de literatura femenina? El dilema no resulta tan sencillo de resolver en el caso de Alexis o el tratado del inútil combate, pues el narrador homosexual luce demasiado enterado del ámbito femenino. Volviendo a Adriano, les pido colocar la siguiente frase en unos labios femeninos, insisto, estereotipadamente femeninos: “El catador de belleza termina por encontrarla en todas partes, filón de oro en las venas más innobles, y goza, al tener en sus manos esas obras maestras fragmentarias, manchadas o rotas, un placer de entendido que colecciona a solas una alfarería que otros creen vulgar.”&lt;br /&gt;Quiero suponer que bastan estos ejemplos para empezar a vislumbrar el absurdo de emplear tan indiscriminadamente el término “literatura femenina”, pero aplicaré un ejemplo todavía más extremo: quienquiera que lea las Cartas portuguesas de Mariana Alcoforado, no albergará la mínima duda de que se encuentra ante textos de autoría femenina. Ni la más leve sombra de impostura se perfila en líneas como esta: “soy más feliz que tú, porque amo mi propio amor”. No se trata solo del tono en que están dichas las palabras, sino en cómo y qué dicen, y todo cuanto encierran de la naturaleza femenina, me parece, ya no tan estereotipada, no obstante la suspicacia de Rousseau que manifestó su escepticismo respecto a la procedencia de estas cartas pues, según sus propias palabras, las mujeres somos incapaces de semejante intensidad, “ignoran cómo escribir sobre el amor”. Punto. Hablamos sin embargo de la más asombrosa trastada de la historia de la literatura universal, del más admirable acto de travestismo literario, pues Mariana, la monja portuguesa consumida de pasión por un enigmático galán, no es autora sino personaje, y quien verdaderamente redactó las cartas fue Gabriel Joseph de Lavergne, vizconde de Guilleragues (Burdeos, 1628- Estambul, 1685), diplomático, amigo de Molière, de La Fontaine y de Racine, secretario y protegido de Luis XIV, autor de poesía galante y satírica. El desencanto, claro, no se deja esperar... ¡Tener que concederle la razón a Rousseau! Pero una vez recuperado uno, no puede dejar de admirarse de la extraordinaria habilidad de un cortesano francés para meterse tan íntimamente en la delirante piel de una monja portuguesa. El libro, hasta la fecha, continúa publicándose bajo la firma de Mariana, y algunas ediciones prescinden de la desmotivante nota aclaratoria: este libro no lo ha escrito una mujer sino un hombre. Como bien señala Laura Emilia Pacheco en una de las ediciones más recientes (Océano, 2002): “La fascinación que ejercía su contenido eclipsaba todo interés por la verdadera identidad de “Mariana”. Al principio le pareció suficiente que fuera la portadora de una voz imprescindible e insólita. Resultaba mucho más atractivo saber quien era ese destinatario tan brutal en su pasión como en su abandono de la amada.” La concepción de este personaje femenino por parte de un varón, sin embargo, bien pudiera ser el resultado de lo que Enrique Gil Calvo denomina “el proceso de afeminamiento de los aristócratas masculinos”, que sin embargo afectó asimismo a las cortesanas.&lt;br /&gt;Hablar de travestismo literario, no concierne específicamente a la construcción de personajes del sexo opuesto al del autor o autora, sino también a un deliberado ocultamiento del género del autor para diversos fines. En el caso del desconocido vizconde de Guilleragues, ya hemos visto, se debió al afán de mantener el encanto y la inocencia en el lector. Por su parte, Cecilia Böhl de Faber, quien a mediados del puritano siglo XIX publicó tres exitosas novelas bajo el seudónimo masculino de Fernán Caballero, lo dice muy claramente en unas cartas a su editor: “Si se hubiera dicho que era una señora nadie la lee.” Los críticos cayeron redondos en la trampa. Eugenio de Ochoa no vaciló en decretar al insigne y misterioso señor Caballero, “el Walter Scott español”. En efecto, la literatura de Fernán Caballero denota el afán de su autora por pasar por hombre de pelo en pecho, particularmente porque sus personajes femeninos, como Marisalada, protagonista de La Gaviota, son reiteradamente ridiculizadas en sus afanes emancipatorios. Sin embargo, el estilo de la escritura de Fernán es profunda y deliciosamente femenino, como cuando dice: “En el azul turquí del cielo no se divisaba más que una nubecilla blanca, cuya perezosa inmovilidad la hacía semejante a una odalisca, ceñida de velos de gasa, y muellemente recostada en su otomana azul.” Ninguno de los señores contemporáneos de Fernán hubiera escrito algo tan diáfano, tan cargado de emotividad, tan, insisto, femenino. Respecto a los equivalentes inglés y francés de Fernán que son las dos Georges, la Eliot y la Sand, ninguna se propuso escribir como varón, y sus novelas se manifiestan abiertamente a favor de sus personajes femeninos, víctimas de los más rancios convencionalismos sociales. Para Mary Beth Evans, alias George Eliot, emplear un seudónimo masculino fue mero formulismo pues todos en su círculo sabían que era mujer, e incluso y a pesar suyo, admirada. Aurora Dupin, alias George Sand, pionera de la metrosexualidad (le gustaba disfrazarse de hombre a pesar de ser una heterosexual más que empedernida), asumió nombre varonil para atraer la atención sobre un atributo considerado exclusivamente masculino y que ella sin duda poseía: genio literario. El caso más reciente de travestismo autoral es el de la libanesa Yasmina Khadra, quien resultó ser Mohamed Moulessehoul, ex comandante del ejército argelino que optó por escudarse tras un nombre femenino para denunciar la brutalidad de las autoridades islámicas de su país. Paradójico que sea precisamente un musulmán quien haya recurrido a un seudónimo femenino, en vista de la opresión padecida por las mujeres de aquella sociedad... pero más paradójico aún que Moulessehoul no se haya limitado a adoptar un hermoso y poético nombre de mujer, sino que su escritura misma sea eminentemente femenina, de una depurada, delicada y exquisita inteligencia. En su segundo libro, El escritor, donde ya refugiado en París se siente en libertad de arrancarse su máscara de mujer, narra su experiencia como militar, poniendo particular énfasis en su brutal formación como cadete y la serie de dolorosas circunstancias que lo llevaron a refugiarse en la lectura y en la escritura. Aunque se trata de la vivencia de un varón al que su propio padre arranca de la falda de su madre a los nueve años para recluirlo en una escuela militar, la narración nos rebela a un ser de extraordinaria sensibilidad, incapaz de matar, que sufre lo indecible mientras se ve forzado a aparentar dureza y nunca logra dominar las lágrimas, “Aunque yo no fuera más que una gota de agua en medio del océano, estaba convencido de ser la que haría desbordar la playa para ir hacia las tierras más retiradas; mas no entre el tumulto de una tempestad, sino sólo como gota de agua rutilante arrastrada por el viento o por el grito de una gaviota. ¿Era eso poesía? (...) Como una chiquilla espantada de su primera regla, descubría mi auténtico metabolismo. Mi sufrimiento no me abatía; me despertaba ante mí mismo, me hacía ser consciente de mi singularidad; yo era aquel que sabía mirar, que estaba atento al dolor de mis compañeros.” (p.p 93 y 95).&lt;br /&gt;“¡José García soy yo!”, pudo haber exclamado a voz en cuello Josefina Vicens, y nadie se hubiera atrevido a contradecirla. ¿Por qué narrar desde el punto de vista masculino?, increpan las críticas feministas a la autora mexicana. No faltó quien la acusara acremente de querer congraciarse con los críticos literarios, predominantemente varones. Sin embargo, dado el contexto en que Josefina se movía, resulta comprensible que optara por travestirse; que haya preferido cederle la batuta a José García y no, por ejemplo, a la señora de José García: ¿Cuál hubiera sido la recepción de El libro vacío, si en vez de un burócrata cincuentón, hubiera sido, por ejemplo, la señora de José García quien tomara la pluma y volcara sobre un cuaderno la espantosa sensación de vacío que le producía cocinar y zurcir calcetines cuando lo que realmente quería era escribir? Una década más tarde, Aline Petterson, alumna de la Vicens, publicaría Círculos, una suerte de versión femenina de El libro vacío que no obstante su calidad literaria, pasaría virtualmente desapercibida pues los señores críticos se alzaron de hombros preguntándose: ¿y a mí qué me importa una señora frustrada que tuvo que renunciar a sus sueños de ser bailarina? Finalmente, lo que Josefina necesitaba desarrollar, de donde viene la vocación de escritor y la angustia creativa en quien no se decide a abrazar dicha vocación, arrastra consigo una serie de circunstancias que son exactamente las mismas para un escritor que para una escritora, y la usurpación de una identidad masculina pudo haber sido, sí, un recurso para hacerse escuchar, o algo meramente circunstancial. Finalmente, el hecho de ser mujer no facilita en automático la posibilidad de expresarse como tal (releamos la declaración de Yourcenar: “Basta con que una mujer cuente sobre sí misma para que de inmediato se le reproche que ya no sea mujer”), particularmente si se ha desarrollado en ambientes inminentemente masculinos como es el caso de la propia Vicens, cronista de corridas de toros a través de una columna que, por cierto, firmaba con seudónimo masculino: Pepe Faroles. Escuchemos de nuevo a José García: “Mi mano no termina en los dedos: la vida, la circulación, la sangre, se prolonga hasta el punto de mi pluma. En la frente siento un golpe caliente y acompasado. Por todo el cuerpo, desde que me preparo para escribir, se me esparce una alegría urgente. Me pertenezco todo, me uso todo; no hay un átomo de mí que no esté conmigo, sabiendo, sintiendo la inminencia de la primera palabra.” Las sensaciones por él descritas, la vida circulando por la sangre, el golpe caliente en la frente y en el corazón, la respuesta del cuerpo al ejercicio creativo, el amontonamiento de las palabras en el estómago... ¿no son acaso las mismas que experimenta la mujer que escribe, la escritora?... ¿Exactamente las mismas?&lt;br /&gt;Veinte años después, Ana García Bergua repetiría en cierto modo la historia: por un lado, la crítica feminista insistía en remarcar la preferencia de Ana por narrar desde el punto de vista masculino, y llegaba a la conclusión de que , como Josefina, la joven autora quería echarse a la bolsa a los críticos varones. Estos, por su parte, parecieron ciegos ante los múltiples atributos narrativos de Ana y, como en el caso de Ricardo Sevilla, centraban todo el valor de su obra en el hecho de que no escribiera como mujer: “El hecho de que la narración corra por los oficiosos cauces cristalinos a que nos tiene acostumbrados Ana García Bergua, hace que su obra se deje leer de un solo jalón, en un franco desacato a la feminidad”. El verdadero desacato de Ana no es el pasar por encima de su feminidad (lo cual no es exactamente así), sino cultivar una prosa a un tiempo elegante y pletórica de humor. Su narrativa es una verdadera explosión de juegos artificiales que poca tregua deja al lector para dejar de reír y sorprenderse con las peripecias de sus pintorescos personajes. Su creación más delirante lo es sin duda Púpura, cuyo narrador, Artemio, es un muchachito de “sexualidad ambigua” que en plena década de los cuarenta en México, la de los ídolos machos de potente voz y pistola al cinto, ingresa al ambiente cinematográfico y vive una serie de alucinantes experiencias que no le dejarán más remedio que aceptar su homosexualidad. De la misma generación de Ana, Cristina Rivera Garza aporta a la literatura mexicana un inolvidable personaje varón que, aunque ubicado también en otra época, en este caso el México post revolucionario, cuestiona los estereotipos de masculinidad: Joaquín Buitrago, protagonista de Nadie me verá llorar, aristócrata venido a menos, fotógrafo morfinómano, obsesionado con las prostitutas, los locos y los muertos, se propone despejar el misterio de Matilde, una mujer a la que conoce en un prostíbulo y que, tras su repentina desaparición, reaparece en el manicomio La Castañeda, a donde Joaquín acude regularmente en busca de modelos: “Para Joaquín, el milagro de las mujeres tras la lente no sólo era obvio, sino además irreversible. No había que cambiar nada, lo que tenían que hacer era aprender a ver. Todas estabas ahí, suspendidas dentro de ellas mismas, tan contenidas que su fuerza amenazaba con destruir el ojo que las espiaba.” Si bien la novela de Cristina no es narrada por Joaquín en persona, el punto de vista de la narración es inminentemente masculino. Sin embargo, la sensación de no pertenencia, de incomodidad del sensible Joaquín mientras departe en círculos “de hombres” donde se habla de las mujeres como de simples objetos y se perora sobre los privilegios de la hombría, salta a la vista.&lt;br /&gt;El español Álvaro Pombo es, a decir del periodista Miguel Ángel Quemain, un hombre tosco, de modales más bien rudos. Sin embargo a él le debemos una de las novelas más dulcemente femeninas que se han escrito en nuestra lengua: Donde las mujeres, narrada por una jovencita inmersa en un ambiente familiar predominantemente femenino (la mamá, la tía, la hermana...) donde en medio de las labores de punto, el chismorreo y la tragedia romántica de una tía que se vuelve monja tras la muerte del hombre amado, se destapa una suerte de caja de Pandora expone los inconfesables secretos de todas esas virtuosas mujeres. “Lo triste, más que entristecer, ennoblecía, embellecía la propia situación”, dice la inocente, poética narradora. Finalmente Pombo, desciende de Federico García Lorca. La sutil diferencia entre un autor y otro, dirán algunos suspicaces, es la homosexualidad del segundo: ¿Contribuye la orientación homosexual a una mayor identificación con el sexo opuesto? Yo más bien creo que Lorca, como Pombo, se había reconciliado, más aún, fascinado con su parte femenina, amén de haber crecido entre ecos dulces, afectadamente femeninos que forzosamente influyeron en su literatura. En el terreno dramático, resulta evidente, el poeta granadino se sentía mucho más cómodo dentro del cuerpo y el alma de una mujer, por completo compenetrado con una situación de marginalidad del todo semejante a la propia condición de homosexual. Nos dice Susana Degoy, entusiasta estudiosa de la dramaturgia lorquiana: “Lorca, como Eurípides, arroja sobre la misma arena a reinas y criadas, a viudas y novias, a madres y vírgenes, que no mueren combatiendo heroicamente como los hombres, sino que se desangran poco a poco mientras esperan que la marea las arrastre aún más lejos, donde los amos dispongan.” Y añade: “El hombre (en la obra dramática de Lorca) es el gran ausente, porque su lugar es un ámbito enorme, fuera de la casa, y cabalga, cuida las viñas y el ganado, recorre otros pueblos o cruza el mar (...)” Finalmente, el Hombre, alegorizado en la sociedad patriarcal, aísla de su visión del mundo lo mismo a la mujer que a los hombres que no están dispuestos a asumir el absurdo rol que se les impone.&lt;br /&gt;Dentro de la reciente generación de escritores mexicanos, varios han narrado desde el punto de vista femenino con singular fortuna. Destacaría los trabajos de Antonio Tenorio Muñoz Cota, autor de la novela El permanente estado de las cosas, narrada simultáneamente por tres mujeres de una misma familia aunque pertenecientes a distintas generaciones (lo cual implica no solamente escribir como mujer, sino además, como mujer de otra época); y Un siglo tras de mí, de Eloy Urroz, donde una maestra treintona narra su pasión ampliamente correspondida por un adolescente. En este caso, viene a cuento rememorar a la Lolita de Vladimir Nabokov, pues mientras Hubert-Hubert desarrolla una fijación sexual por la ninfeta de coletas y tobilleras, la Silvina de Urroz, aunque no exenta de erotismo, experimenta hacia su joven amante un amor genuino y sublime. Tanto Tenorio como Urroz logran crear personajes femeninos sumamente complejos y convincentes.&lt;br /&gt;Tryno Maldonado, probablemente el más joven de la generación de autores antes citada (Zacatecas, 1977), bien podría exclamar: ¡Friedl Aichinger soy yo!, aunque resulta un tanto complicado asociar a este joven risueño y juguetón con su trágica heroína. Respecto a Tryno tengo una anécdota que vale la pena sacar a colación: alguna vez le pregunté quien era su autor favorito, así, en masculino. Su respuesta no pudo ser más sorprendente: Fleur Jaeggy, una excelsa narradora suiza de lengua italiana, desgraciadamente poco conocida en México. El joven escritor siguió citando nombres, casi todos femeninos. Pensé entonces que posiblemente en los autores más jóvenes ya no existiera ese absurdo prejuicio contra las mujeres que escriben, y a las que sus antecesores decían no tener el menor interés de leer. Heterosexual y feminista, Tryno aporta a las letras mexicanas una de las novelas más brutales y hermosas de los últimos años: Viena roja, compuesta por una serie de cartas que la violinista Friedl Aichinger hace llegar a su maestro, Aaron Schönberg, entre una guerra y otra. Y si bien Friedl se expresa despectivamente del padre del psicoanálisis, no tengo duda de que Tryno leyó a Freud para construir a su maravilloso personaje, que calla muchas cosas que es factible leer entre líneas. A partir de Friedl, Tryno plantea un conflicto que parecería tradicionalmente masculino: la vocación artística truncada: “(...) es el dolor lo que nos mantiene en estado de vigilia, lo que realmente nos mantiene vivos. La vida no es más que dolor, dolor físico, un padecimiento constante. El parto es la fuente del dolor. La muerte, en cambio, es la vuelta a la placidez.” (p. 123)&lt;br /&gt;El travestismo como tema alcanza su apoteosis en Orlando, de Virginia Woolf. Aunque lo más correcto sería hablar de transexualidad pues se aborda un cambio de sexo, no un simple caso de travestismo (como no sea el del personaje de la Archiduquesa que resulta Archiduque), nos encontramos ante una obra que cuestiona abiertamente los estereotipos de feminidad y masculinidad. El Orlando de Woolf presenta rasgos andróginos desde el arranque mismo de la trama: “Él —porque no cabía duda sobre su sexo, aunque la moda de la época contribuyera a disfrazarlo (...)” No obstante el afeminamiento del personaje, cuya descripción física bien podría ceñirse a los más estrictos convencionalismos de la estética femenina, Orlando parece un hombre “normal”, un príncipe valiente y audaz que va por el mundo cortando cabezas moras, bebe en abundancia y retoza con rameras. Su carácter empieza a sufrir alteraciones tras su primer desengaño amoroso. Se recluye entonces en sus habitaciones palaciegas a escribir poemas, dejándose poseer por el dulce demonio de la melancolía: “Orlando ya sabía por su propia experiencia de hombre que éstos lloran tan a menudo y sin razón como las mujeres” (p. 125). Fuera de la vista de los intrusos, el joven Orlando, heterosexual a todas luces (su gusto por las joyas y los encajes no interfiere en su orientación sexual), deja fluir su lado vulnerable, tierno y contemplativo de la naturaleza. Tras una segunda decepción, provocada esta vez por un poeta al que admira y que se mofa públicamente de sus escritos, retornará Orlando a las actividades bélicas, resultando herido de muerte. Sin embargo, en vez de morir, despierta convertido en una hermosa doncella. Como Lady Orlando, desarrollará una visión crítica respecto a las imposiciones socioculturales en los roles de género: “(...) le horrorizó advertir la baja opinión que ya se había formado del sexo opuesto, al que había pertenecido con tanto orgullo. “Caerse de un mástil —pensó—, porque una mujer muestra los tobillos, disfrazarse de mamarracho y desfilar por la calle para que las mujeres lo admiren; negar instrucción a la mujer para que la mujer no se ría de uno; ser el esclavo de la falda más insignificante, y sin embargo, pavonearse como si fueran los Reyes de la creación. ¡Cielos! —pensó—, ¡qué tontas nos hacen, qué tontas somos! (p. 110).&lt;br /&gt;Inspirada precisamente en Orlando, la autora mexicana Ana Clavel, quien se caracteriza por su radical originalidad, nos relata en su novela Cuerpo náufrago una experiencia invertida: Antonia despierta convertida en Antón. Lejos de mostrar horror, Antonia, como Orlando, asume con naturalidad su nuevo rol sexual y va descubriendo en el camino no la riqueza de ser específicamente macho o hembra, sino de haber vivido en dos cuerpos distintos. Desde su recién estrenada anatomía masculina, Antonia descubre asombrada que en el varón cohabitan el poder y la vulnerabilidad de una perpetua lucha marcada, básicamente, por los designios de la sociedad: “Se construye una arma-dura para guarecer una arma-blanda. Un apéndice poderoso en vigor y vulnerable en reposo que no obedece a tu voluntad. No depende de ti. Al contrario, tú eres su siervo y su fuerza es tal que te pone a gravitar según el objeto de su deseo (...) el deseo de los hombres es así, un movimiento unidireccional, hacia el frente, sin retroceso. Y nada más (p.p. 69 y 157). Como la Woolf, Ana cuestiona los estereotipos sexuales, particularmente en el aspecto de las relaciones carnales donde se supone existe un sexo dominante y otro dominado. Convertido en Antón, Antonia se percata de hasta qué punto los dos sexos conviven en cada individuo, si bien se nos ha enseñado a reprimir la parte correspondiente al sexo opuesto a pesar de que, bien dice Virginia Woolf en Un cuarto propio, una verdadera inteligencia siempre será andrógina. : “Hasta en un hombre, la parte femenina del cerebro deje ejercer influencia; y tampoco la mujer debe rehuir contacto con el hombre que hay en ella. Esa tal vez fue la intención de Coleridge cuando dijo que una gran inteligencia es andrógina (...) Quizá una mente del todo masculina no puede crear, así como tampoco una mente del todo femenina (...)”&lt;br /&gt;Hablar en femenino no significa, como han supuesto algunos ingenuos e ingenuas, salpicar de monerías, cursilerías y diminutivos un discurso, como tampoco, hablar en masculino, necesariamente implica hablar como carretonero. Es cuestión de enfoque, una inteligencia que se manifiesta y se aplica de manera sutilmente distinta. Los hombres y las mujeres somos, intelectual, política, socialmente hablando, seres con idénticas capacidades, derechos y obligaciones, pero, claro, los procesos creativos e intelectuales están vinculados, de alguna manera, a la biología. Por supuesto, no se trata sólo de “ser hombre” o de “ser mujer”, pues cada personaje, independientemente del género de su autor o autora, acarreará consigo una serie de factores por considerar: infancia, crianza, educación, traumas, enfermedades, nivel cultural; es decir, una historia personal no forzosamente vinculada a su género. Así pues, no todo discurso masculino o femenino queda determinado a partir de su sexo: habrá discursos femeninos con mucho de visión masculina y viceversa. No solamente los hombres pueden ser misóginos y las mujeres, feministas, por poner un ejemplo: hay mujeres misóginas y hombres feministas; hay mujeres astutas y hábiles para los negocios y hombres sensibles y tiernos; hay mujeres capaces de asesinar a sangre fría y hombres capaces de entregarse en cuerpo y alma al amor. Hay mujeres más parecidas a Vronsky que a Ana Karenina, y viceversa (yo, en lo personal, me identifico enormemente con Levine). Hay una feminidad agresiva y brutal, pero feminidad al fin, en Elfriede Jelinek, y una masculinidad sensitiva y poética, pero masculinidad sin lugar a dudas, en Goethe o en Eliseo Alberto. En este sentido, los discursos empiezan a sufrir una interesante metamorfosis: muy poco se creerían la voz de un hombre enteramente masculino o de una mujer enteramente femenina, menos aún tratándose de personajes contemporáneos, pues en nuestro tiempo ya un sexo no le es tan enigmático al otro. Asimismo empiezan a diluirse los aspectos culturales que determinan tajantemente lo masculino de lo femenino... afortunadamente. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Eve Gil, derechos reservados&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14817210-113063744884051101?l=evegil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://evegil.blogspot.com/feeds/113063744884051101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14817210&amp;postID=113063744884051101&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113063744884051101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14817210/posts/default/113063744884051101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evegil.blogspot.com/2005/10/escrituras-travestidas-o-metrosexuales.html' title='Escrituras travestidas o metrosexuales literarios'/><author><name>Eve Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10395419054818044707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://myhero.com/images/guest/g8238/hero8616/g8238_u5419_CruzFace.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14817210.post-112854254604870644</id><published>2005-10-05T12:48:00.000-07:00</published><updated>2005-10-10T22:38:51.446-07:00</updated><title type='text'>Plantar un libro, escribir un hijo y tener un árbol: Entrevista de Abigael Bohórquez con Eve Gi
